En el qué se va la luz en la peluquería (Diario de una aprendiz budista)

"Todo depende de tú percepción", dijo el que me enseña.

Esta mañana, mientras le seguía dando vueltas a ciertos temas del día anterior, me dirigí a la peluquería de mi barrio.

Al llegar me fijé en el móvil. La pantalla anunciaba 666 pasos. Mi mente me dijo algo sin usar palabras y yo me contesté: "¡No seas supersticiosa!"

Tras lavarme el pelo, me senté frente al espejo. En algunas ocasiones puedo ser muy tímida. La peluquería es uno de esos ejemplos. Así que allí estaba yo, mirando para todas partes menos para mi propio reflejo, cuando se fue la luz.

"Vaya"

Caben destacarse dos acontecimientos extraños de días pasados. El primero es que últimamente me asalta la extraña sensación de estar en el templo meditando, cuando no lo estoy. Para acercar al lector profano a esta experiencia con un ejemplo más claro es lo mismo que cuando tienes la sensación de que es verano, o de que estás en una determinada estación atmosférica. Eso creo que nos ha pasado a todos alguna vez. Ya sea por la luminosidad, ya sea por los colores de las hojas, por el olor del aire. Por lo que sea. Bien, conozco lo suficiente a mi cerebro (creo) como para saber que estás sensación no es gratuita. Dicho de otra manera,... si de repente siento una determinada cosa es que algo hay. Buscando la causa, lo primero que pensé es: "¿habrá en algún lugar cercano alguien usando incienso?". Parece lo más obvio, pues el sentido del olfato esta vinculado estrechamente a la memoria. Por tanto, es el de mayor poder evocador.
Sin embargo, no lo había.

No hay olores que me recuerden al templo y hace casi un año que no voy. ¿Se puede saber por qué siento sin lugar a dudas lo mismo que siento allí? Sentir algo cuando no estás en ese lugar, es raro.

Así que le dije a mi cerebro: "creo que te estas equivocando. O puede que sea la edad". Al crecer, ganamos en seguridad y armonía. A lo mejor es la calma, lo que es común a ambas situaciones... pero no. No, no, hay algo más. Otra cosa es que no lo entienda, pero es seguro. Ya sea un recuerdo, ya sea la luz del otoño, aquí está pasando algo muy raro. En determinados momentos.

La segunda cosa rara de estos días es que, como me he enganchado al Candy Crush al cerrar los ojos veo caramelos saltando en busca de formas geométricas y provechosas, jajajaj!!!
Os lo prometo, llevo dos días con el juego y ahora entiendo que la gente se vuelva loca.
¡jajaja!

Volvamos a la peluquería donde se desarrolla el drama de la falta de electricidad. La gente se enfada, yo me acuerdo de la frase del Muso-profesor que me dijo: "Todo depende de tu percepción" y me doy cuenta, en ese momento, (además de pensar: y dale! que no estamos en el Templo, puñetas, ¡a qué viene esta sensación de estar allí?!) de que no estoy enfadada en absoluto. Al revés, una gran calma, a mí modo de ver, lo impregna todo. Allí, a oscuras, en la penumbra, veo como las peluqueras se arropan en abrigos  porque la puerta se ha quedado bloqueada y abierta. Yo no tengo frío. Lo que no deja de ser gracioso porque mi pelo está mojado. Pero estoy más a gusto que un día primaveral de paseo por el campo, no lo entiendo. Me acuerdo del 666 cuando llevamos allí parados media hora (y me digo de nuevo: "no-seas-supersticiosa"). Respiro hondo, cierro los ojos y escucho mi corazón.

"Voy a meditar"

Y es justo cuando - sin venir a cuento-, mi amigo Davidel, me manda esta broma para darme los buenos días:




Y recibir eso cuando estás justo meditando, hace que te de la risa.

¡No me lo puedo creer! ¡Pero si justo estaba...! Ya es casualidad.

Rápidamente, actualizo mi perfil de whatsapp, con la anécdota. Aunque sigo sin poder explicar cómo puñetas... puede llegarme un chiste... de uno de mis mejores amigos, ... justo cuando... en fin.

Tuve tiempo de meditar y escuchar mi corazón, sentir las manos, mirar la calle, escuchar a la gente, y reflexionar sobre algunas cosas. Incluso sobre la toma de decisiones.
Luego pensé, ¿y si no es casualidad que esté aquí parada delante del espejo meditando? ¡?¿?

Me explico: observada desde "fuera" (ajena a intereses personales) la situación que tenía era una avería grave que provocó un corte de luz, lo que implicaba a muchos seres humanos, en sus distintas situaciones. "La luz no va a volver ni antes, ni después" me dije "volverá cuando tenga que volver".

Sí, ya sé que es muy zen, pero es que también es científico. Si lo piensas así, la situación era inevitable. Era un resultado natural de todo lo previo. Por tanto, yo estaba donde tenía que estar.

Lo último que reflexioné -justo antes de volver la luz-, era sobre los beneficios de ser más tolerante, lo que enlaza con los pensamientos que me traen de cabeza desde ayer. Pero también lo vi de manera diferente, pues no se trata de ser tolerante por los demás, sino por mí. Para mi propio beneficio. Se traduce en: "veo tu posición", "tu posición está equivocada o es marcadamente malintencionada y nos va a traer complicaciones a todos" y en vez de reaccionar así: ¡¡¿Pero cómo es posible?!! ¡¡Cómo puedes ser así?! ¡No te das cuenta de que... ! en vez de llevarme esos disgustos... ser más tolerante. Y decir: no.

Y volvió la luz.

Un amigo dijo ayer: "manos que no dais, ¿qué esperáis?". Pero también me dijo que a mí se me nota que algunas situaciones me afectan. Y no deberían afectarme, la verdad... ¡Ains, aquí el que más sabe es el Muso! jajajaj! jajaja!






De mis viajes.


Tardé 20 años en subir a un avión.

El primer gran viaje que hice fue en la Universidad. Yo quería ir a Praga. Siempre quise ir a Praga. Pero otros alumnos querían ir a Mallorca. Dado que Mallorca está a tiro de piedra (¿cuánto puede tardarse? ¿Una hora en avión? No creo que llegue...) la clase se polarizó en dos posiciones: primera, la de aquellos que opinábamos que gastar un viaje de paso de Ecuador (de carrera, siempre me pregunté a qué venía ese nombre, dado que no cruzábamos la línea imaginaria que divide la Tierra en dos hemisferios) en irnos a donde se puede ir de vacaciones en cualquier otro momento era un desperdicio. Y los otros que cuando argumentaban decían: "fiesta, fiesta, fiesta".

"Fiesta ya tenemos en la ciudad", contestábamos los otros.

El día de la votación pasó algo muy raro. Ganábamos por 16 a 15 sobre el destino del viaje. Pero, curiosamente, cuando llegué a la clase (además, ese año yo hice turno de tarde porque sufrí un gran desamor y busqué trabajo. Así que estudiaba, trabajaba y por las noches me sacaba el carné de conducir) me encontré toda una sorpresa:

- Nos vamos a Túnez.

Me rasqué la barbilla y dije: ¿En qué país, en qué Universo...una decisión entre Mallorca y Praga termina con un viaje a Túnez? ¿Me lo puede explicar alguien?

Lo que había pasado es una experiencia sobre el ser humano. (Bueno, todo en verdad lo es, nunca he sido un pato). Resulta que los de Mallorca, viendo que perdían la votación, se juntaron y hablaron entre sí. Había un grupo independiente (dos personas) que quería ver Túnez. Ya veis, dos personas. Bien, los de Mallorca dijeron: "Da igual donde vayamos, con tal de que no sea Praga". Nunca entenderé esta actitud. Así que eligieron Túnez.

Quedamos 17 a 16.

Viajamos a Túnez. 

Y la verdad es que fue un viaje precioso. Nada más bajar del avión, vi un gran anuncio de coca-cola. Fue en ese momento en el que comprendí que la esperanza del ser humano pasaba porque la economía globalizara la sociedad, pero sociedad del bienestar. Como decía Pulqueria, el personaje de Olalla, las estrellas al otro lado del mar son las mismas, solo que tienen otro nombre. Pues eso. A lo mejor si todos bebemos coca-cola (puaj, a mi no me gusta) se consiga la paz mundial. Aunque cada uno llame al refresco de una manera. (¿Sabéis que Japón y China se pueden entender por escrito pero pronuncian diferente cada kanji?)

Fue mi primer viaje. Me impresionó la arena del Sahara. Es como la harina. Nunca imaginarías una arena tan fina, tan suave. Me traje tres frascos, jajajaja. Si lo supiera el Muso, diría: "Nelly y sus frascos, todo lo tiene que meter en frascos y etiquetar..." Ains, suspiro.

Mis amigos viajaban mucho (de hecho, una compañera de universidad viajó por medio mundo, antes de que su marido consiguiera plaza en una universidad inglesa de profesor). El que no se iba a París, se iba a Serbia (sí, lo habéis leído bien). Sitios muy extraños. A los 23 años estaba convencida de que jamás viajaría. De que iba a ser la tía más sosa del planeta... soy muy de "jamás esto" "nunca lo otro"...

Una amiga de Badalona propuso ir a ver a otra amiga que residía en ese momento en Edimburgo.

¿¿?? Edimburgo, Edimburgo... ¿qué se yo de Edimburgo? ¿No llevan falda ahí? Los chicos...

Avión a Edimburgo.

Las paradas del bus están del revés.  ¡JAJAJAJA! Anochece a las 4 de la tarde (era noviembre). Y las marquesinas están del revés. 

Vuelta a España. (Por su puesto, no se puede contar un viaje completo.. la ciudad tiene una arquitectura muy dramática, muy inglesa... vimos un desfile de caballeros con kilt. Nunca más dije "falda" para referirme al atuendo escocés. Y, por cierto, no sabéis lo bien que les queda jajajaj...

Un año más tarde volvía a estar en plan de: "¡oh, se acabaron mis viajes...!" Mi novio me propuso ir a México.

Ahí, la verdad, no sé porqué dije que sí. 
Avión a México.

El color del agua de Tulum me dejó sin palabras. Un delfín me dio un coletazo. Entendí de manera distinta a los delfines. Y me gustaron mucho, son seres a los que respeto un montón. Pero... la palabra es respeto. Antes era como "oooh, míralos, que graciosos", hasta que toqué uno y entonces fue: "ah, cielos". Son fuertes y son listos, y da la sensación de que tienen un sistema complejo en cuanto a lo social. No son solo bonitos y graciosos, un delfín enfadado te puede hacer mucho daño. Lo que hace que valores más esa forma que tienen de curiosear el mundo. 

9 horas infernales de regreso a España. La clase turista a veces puede ser terrible.

Ya está, ya hice mi gran viaje. Jamás volveré a viajar... meses después me proponen ir a París.

Avión a París.

París no me gustó.

Sí, ya  lo sé. ¿París no te gustó? No es que París no me gustase, es que no me gusta París.Y, sin embargo, he ido dos veces, una de ellas, sola. Mi parte favorita es Montmartre. Es como un refugio en una ciudad que se me antoja demasiado grande. No sé. Me agobio. Me pongo nerviosa con los franceses, no me entiendo bien con ellos. He pateado sola gran parte de esa ciudad, todo el Sena, hasta Notre Dame y claro que me impresiona. Pero... no estoy a gusto allí (y me callo o acabaré viviendo en ese lugar, con el tema este de la ironía del destino). 

 De regreso a España, empiezo a pensar que no debo preocuparme por ser la que menos viaja. 

Un par de años después voy a Praga. El callejón de Kafka, con sus colores, el reloj -aunque la famosa plaza estaba abarrotada-, los puentes y el cementerio judío se me quedan grabados. Ese viaje, hecho con menos presupuesto de lo que valían unas zapatillas (jajaja, vi un anuncio nada más llegar y pensé: oh, cielos, pero si llevamos menos dinero de lo que valen esos zapatos jajaja) me gustó mucho.

Coincidimos con el rodaje de una película.

Mi siguiente destino fue Roma. Con una amiga de un foro de literatura. Jamás había pensado ver Roma pero me pasó una cosa rara allí y es que, a diferencia de París, caminar por Roma era como caminar por mi casa. No sé, el color de las calles, el estilo de la gente, me sentí muy a gusto. Mucho. Los helados, las pizzas, las fuentes, las plazas,.... todo era... no sé, como estar en casa. Y me enamoré de una sandía jajajaj, como dice el Muso. Es que estábamos paseando cerca de un puesto de frutas y hacía un calor.... Roma fue una sorpresa. Y del Vaticano mejor hablamos otro día. Creo que no tenía clara la Iglesia a la que pertenecía hasta que vi aquello. Y me quedé un poco a cuadros. No sé, ... es un poco... algo así como grandiosa. Yo me imaginaba más bien un rollo humilde y todo eso... en fin. Además, las figuras de algunas iglesias eran ángeles con calaveras!!! ¡¡Qué susto!!. Eso sí, todo en mármol blanco. Mi lugar favorito: el puente de Saint Angelo. Tengo una de mis fotografías favoritas allí, al atardecer. Con el vaticano justo enfrente (en la foto solo sale el puente) me encantó. La luz del sol sobre ese puente y el agua... me gustaron muchísimo.

Vuelta a España. Me empeñó en ver Venecia (pero sin prisa). Pasan los años y voy a Venecia.

Venecia se hunde.

Claro que me gusto Venecia... pero se hunde. Fuimos en Noviembre. El sol se ponía sobre la plaza famosa y al mirar el móvil veo que son las tres y media de la tarde. ¡Las tres y media! ¡Y me quejo de que en España en invierno anochece a las seis! Nunca más el invierno español me deprimió. ¡Es un lujo la luz solar que tenemos!
De Venecia el alilaguna, la foto del palacio ducal con niebla desde... ¿en qué torre la tomé? y lo de las cafeterías con dos precios: el precio turista y el precio veneciano. Y, sobre todo, ese momento de: A San Marco por allí, A San Marco por allá

Miro con estupor un cartel en la pared de la plaza que señala que a San Marco puedes ir por la derecha o por la izquierda. ¡Venecia es tan Pequeña! Me entró la risa. Y le saqué una foto al cartel. El viaje fue con tres amigas, y estuvo muy bien. ¡Ah! incluso vimos una pequeña opera. 

Vuelta a España, pasan años sin viajar. Finalmente, un compañero de trabajo que se dedica a viajar cada fin de semana propone ir a Manchester. Por algún motivo Londrés a mí no me llama (y sé que es ignorancia, pero me abruma) y ante la insistencia vamos con él.

"¿Hablas inglés?" me pregunta. Respuesta: no.

Tendría que haber sido: "no, que yo sepa".

Francamente, no sé qué ocurrió ahí. Fuimos de albergue, lo más barato que puedas (billetes de avión 20 euros ida y vuelta). No sabíamos que tren tomar, y pitaban en el anden, así que me giré y hablé inglés con un señor en una vía. Y, repito, no sé bien qué paso, que al girarme mis amigos me miraban raro y dijeron: "¿Y tú no hablas inglés?".

No, no lo hablo. Lo entiendo y ... bueno, no sé, me hice amiga de una profesora alemana en el albergue y nos reímos muchísimo. Se llamaba Marina. Ella decía que era la española que mejor hablaba de todas las personas que había conocido. Me preguntó que dónde lo aprendí y contesté que en las películas. Se estuvo riendo quince minutos, ¡no se lo creía! Pero es la verdad. Y luego cuando yo le dije que Marina no era un nombre muy aleman, me miró divertida y me dijo: ¿Y qué nombre sí lo es? ¿Hanssss??? Y entonces me reí yo un buen rato.

De Manchester nos acercamos a Liverpool. En mi humilde opinión, y teniendo en cuenta que fue un viaje de tres días: no vimos demasiado. No tiene mucho... en fin, fue como viajar a Getafe. Liverpool tiene más cosas. Pero Manchester... como no te guste el futbol...  (esto es opinión personal, no quiero molestar a ningún lector que sea de allí).

De vuelta a España empiezan a surgir viajes como escritora. Vente a las Islas Canarias a presentar tu novela, vente a Valencia, y repites una y otra vez. Jamás pensé que viajaría por mis libros.

Pasan los años. Con la familia surge la oportunida de ver Oporto. Me encanta la luz y los puentes y más cosas. Vuelvo a París sola. 

Y empiezo a planetarme ese viaje que quería hacer de niña pero que sabía que era imposible y ni me atrevía a imaginarlo.

Japón.

"Tokyo no me va a gustar" me decía "sino te gusta París, ¿cómo te va a gustar Tokyo?" Me lo repetía como un mantra. Yo quería ver Kyoto. Desde niña, todo lo japonés me fascinaba. Hasta que leí Shogún, y me siguió fascinando pero pensé que ni de coña querría vivir allí. Aún así... era fascinante.

Pero quién se atreve a cumplir un sueño.

En mayo de este año viajé a Japón. Es, probablemente, el viaje más significativo que he hecho (pero tengo que añadir a la lista a Roma, porque la sensación de estar en casa es bastante rara cuando vas a un lugar que no has visto nunca), Japón es absolutamente diferente y incomparablemente fascinante. Es como el ser humano... evolucionado. Ya sé que esa cultura opresiva no es buena, que se va a perder, que tienen muchas normas... lo sé. Vale, sí, está todo muy encorsetado. Pero es que ...el otro día le contaba a mis amigos como un empleado de supermercado hiper-servil me detuvo con un gesto de la mano que me dejó muy sorprendida porque... parecía un maestro samurai. ¡No había nadie en la cola! Pero como yo no estaba en el lugar adecuado... y ninguno compartíamos un lenguaje asequible para los dos, va y me para con un movimiento de la mano (¡con lo débil que parecía!) absolutamente impensable. Y cuando me puse en en lugar adecuado, va, sonríe, y se inclina como si yo fuera su maestro al que rendir pleitesía. En Japón la mitad del tiempo es: "¡¡¡OOOOHHHH!!!" y la otra mitad es: "¿¿EEEINNNN??" y el resto se divide entre: ¡¡Hala!! y ¿Por qué no lo hemos pensado nosotros?

Tiene cosas, socialmente muy sencillas que aquí no aplicamos y que en mi opinión revelan una sociedad más evolucionada. No voy solo a lo tecnológico, hablo de poner tronas para bebes en todos los baños públicos, y de otras cosas más. Eso sí, aunque el protocolo y la ceremonia sé que a mí, personalmente, me fascinan... tiene que ser duro vivir allí y cumplir todas las normas (me está diciendo mi cerebro: ... o no.... jajajaj!)

Adoran la naturaleza. Son sintoístas al nacer, pero como no explica su religión lo que pasa al morir, cuando alguien muere, son budistas. Van al monje budista, porque su religión tiene huecos. Tienen ocho millones de dioses, o más. Los kamis. Aunque un kami puede ser también un espíritu. 

Comparten abecedario con los chinos. Mirad qué curioso. Ambos escriben "gato", igual. Pero un japonés lo lee de una forma, y un chino de otra. Japón importó el kanji chino, lo que favorece el intercambio entre ambos países. Pero lo leen diferente. 

Y esos son todos mis viajes.

Diría: "jamás viajaré otra vez", pero quién sabe... hoy en día está muy de moda. Aunque de Japón regresé con un concepto nuevo, y es que Japón y la cafetería que hay debajo de casa, es lo mismo. No sé, tras ese viaje... no sé, no tengo claro qué significa. Sólo sé que hay algo en Japón que es lo mismo que hay aquí. Esa felicidad no está fuera. Y estoy muy contenta por ello.

¡Nelly la viajera!
Devolviendo la conexión, jajajaj....



Miedo.


He soñado con It.
Me digo ayer: "vamos a leer y meditar (bueno, vale, medité poco) y todo bien y todo fenomenal..."

Y voy y sueño con It. NO el It payaso-de Stephen King. Sino mi it particular.

Era más bien una cosa espeluznante y escondida que tenía atenazados a todos. Una especie de monstruo del espacio exterior que esclavizaba a la sociedad a través del miedo. Y nadie era libre, porque aunque en apariencia hacíamos cosas cotidianas, ese it estaba en todas las casas, en todas partes. Parecía algo inevitable.

Yo creo que los sueños son mensajes que nos contamos a nosotros mismos, nuestro cerebro, por así decir, intentando procesar y dar significado a las cosas que pasan. Creo que forma parte del proceso de comprensión del mundo. Y que nos dan pistas.

Ahora bien, entender el significado es difícil. 

Si yo me digo: "¡qué calma, qué tranquilidad!" y sueño con un alienígena polifórmico que subyace a la sociedad moderna y que nos esclaviza porque no podemos escapar... pues hombre, no hay que ser Einstein para darse cuenta de que pasa algo raro.

¿Sabéis cuál es la solución?

¡¡¡¡ M E D I T A R !!!!

No meditar, por meditar (pues ayer vi un vídeo del Dalai Lama donde venía a decir que lo que nos hace falta es "conocimiento" de cómo funciona nuestra mente). Para mí meditar y oración puede ser algo bastante "cercano". Como dijo que la oración no bastaba y añadía: "intenta entender un poco porqué pasan las cosas" más o menos, pues... cuando digo "meditar" es más bien... "sé que voy a meditar porque es algo bueno y estabilizador".

Esa es la idea.

Aunque, personalmente, lo que me gustaría es soñar con unicornios y mariposas.
¡jajajaj!


Saludoooosss!!!!

No entiendo el significado de este sueño.


A ver, ayer salí huyendo de una situación social. Bueno,fue una huida retardada, ya que me despedí y comuniqué mi abandono de madrugada. Y por escrito, claro.

Yo creo que el fallo fue mío. Es decir, ellas son las mismas, aunque ya hace quince o veinte días que algunas cosas, algunas bromas, me chirriaban. Pero sobre todo es que "no me gusta la dinámica grupal". Aquí pueden pasar dos cosas: una, me he confundido de nivel de amistad (más bien, he sido una cegata) y he buscado comprensión donde no la había, dos: ciertamente, no me gustan las cenas en plan (como dijo una porque yo eso no lo veo) "Sexo en Nueva York".

A mí me gusta hablar de libros.

Pero sobre todo, es la dinámica grupal. No son los temas, es la energía del grupo. Como el origen de la unión de dicho grupos somos una amiga y yo (ella me presentó a dos amigas, yo les presenté a una quinta) lo que he dicho es: contigo y contigo me quedo (como antes) pero del grupo yo me borro. Tampoco es algo tan raro porque mi amiga parisina, durante un tiempo no quiso salir con las demás. Bueno, a mi otra amiga no la conocía pero con las otras no quería salir (y fue hace pocos meses). Yo en plan ilusa le dije que no, que todo el mundo es maravilloso y ayer jajajja, literalmente, me despedí. Y podéis creerme, que muy dulce y todo lo que quieras, pero tajante también soy un rato. Y cabezona.

Pero reconozco que el fallo es mío. Todo vino de una presunción mental absurda (surgida de una casualidad previa de la que ellas no son culpables) y de muchos kilos de inseguridad. Lo malo es que en esa situación observo, vi a más gente cohibida, vi polarización en las conversaciones, me soltaron una falta de respeto que me sentó fatal y además, la conversación era... poco sustanciosa. Yo venía de ver a unos amig@s del Foro literario con los que suelo ir a teatro, y estuvimos hablando de proyectos, de viajes, de personajes... y de repente salto a "quita, Nelly, hazme foto aquí, manda foto allá, que tengo que ponerla en Instagram antes de cenar" Y todo el rato con el movil en la mano... mira no. 


Y ahora viene lo que no entiendo.

He tenido, justo antes de despertar, una pesadilla surrealista. Muy inverosímil. Me acababa despertando una araña cangrejo, de color amarillo y rojo, que tenía una tela invisible y yo me llevé un susto que para qué, me caí de culo y reculé como pude mientras el bicho venenoso iba corriendo hacia mí. 

Lo raro, lo extraño ... es lo que se oía de fondo. El sueño transcurría en una casa. Yo tenía que recoger la ropa. Llovía, por olvido me la dejé fuera. Por algún motivo, el suelo del patio cambiaba a voluntad y solo estirándome todo el espacio se contorsionaba y yo llegaba a recogerlo todo, o casi todo,... hasta que vi la araña, claro. Los vecinos hacían ruido, gritaban y fumaban. Una mujer embarazada armaba un alboroto tremendo. Pero nada de eso me desconcierta. Lo que me desconcierta es que mientras hacía mis labores hogareñas, de fondo se oía la radio o la televisión. Y se oía un anuncio:

"Fulanito de tal vive en un campo de refugiados, pero es vegano. ¡Ninguna ONG le ayuda!Colabora para que Fulanito tenga un menú vegano en su campo de..."

Justo en ese momento la araña venía hacia mí, yo grité y me desperté. 

Revisé el sueño con disgusto... y no lo habría escrito hasta que me di cuenta del ruido de la tele o radio y del último anuncio.

¿Un refugiado vegano? ¿¿¿??¿?¿???

Vamos a ver si lo explico: no es que...veamos, no me reconozco en esa metáfora. Entiendo la araña. Entiendo el sueño (yo sueño mucho) ... ¿¿pero un refugiado vegano?? ¿¿vegetariano??

¡¿Colabora con una ong que lleva comida vegetariana a zonas donde hay hambre?!

No, no lo entiendo.

Y sé que tiene un significado. Había pensado: "Nelly, no seas tan sibarita con las amistades", pero... también he pesando: "¡¡Nelly, el sueño era surrealismo puro y duro!!". Pero aún así, me molesta esa idea: ¿qué puñetas de llevar comida vegetariana a un sitio donde hay hambre?? ¿¿me tomas el pelo?? ¿tengo un cerebro así de oscuro???????????? ¿¿¿????

Bueno, lo dicho.
Los escritores estamos mu locos.
=P

El gato siamés


Hace 24 horas Facebook me enseñó la foto de dos gatitos dentro del capó de un coche. Y decía "difúndelo que les salvas la vida. Los gatos buscan calor y suben a los motores"

La verdad es que deslicé la pantalla hacia abajo con el dedo, pero al poco rato, volví atrás. "Dos gatos en un coche. ¿Qué probabilidades hay de que yo me encuentre dos gatos en el motor de un coche?"

(*****)

Algo en mi interior que no se puede explicar dijo algo y me dije: "bueno, vale, ya lo difundo. Pero no va  a servir de nada". Y lo difundí.

No suelo salir a pasear en mi descanso (en el trabajo) pero .. también tiene gracia, estaba sentada frente al ordenador y me dije: "Hoy debería salir". Casi cuando llegaba la hora de la pausa, me dije: "¿O bajo abajo y me tomo un té?"

(***sal fuera****)

"Bueno, vale, doy un paseo"

Salgo fuera. Es de noche, hace frío. Y de repente:

miau miau miau miau miau... MIAU MIAU MIAU...

- ¿Pero qué..? ¿No oís un gato? ¿¿??

- ¡Nelly, hay un gatito en un coche! -exclama alarmada una compañera-, estaba en uno y se fue corriendo a ese otro. 

No-puedo-creerlo.

Un gato siamés, una cría, una bola de pelo con dos enormes ojos azules. Maullando de un modo lastimero y conmovedor.

No puedo creerlo, me repito.

Vuelta a la oficina, vuelta a la sala de descanso, compro pavo (del caro), salgo fuera.

miau miau MIAUUU MIAUUUU

El gato se asoma. Es una belleza. Se zampa el pavo pero no se deja tocar, tiene mucho miedo. Y se esconde en uno de los motores.

Estupefacta, pienso: "No puede ser. ¡Es lo que decía facebook!"

"Y yo que casi no lo comparto" me digo.

Es por estas cosas por las que pienso a veces que "el destino es muy irónico conmigo". Me lleva pasando desde niña: "jamás eso..." toma. "Nunca podré lo otro..." toma. "Jamás no se qué..." toma. ¡Ya está bien, hombre!

- ¡Pasa un correo!

Bien. Como responsable de ciertas comunicaciones a Sala, tengo capacidad para mandar un correo a mucha gente. Pero, y esto me lo dije enfadada, ¿cómo diablos voy a mandar un correo por un gato? Algunos compañeros lo entienden. Otros no, no ven el problema. Una jovencísima amante de los animales se echa al suelo y se tumba en la carretera para intentar salvar al minino. Tengo el corazón conmovido. 

No solo por el gato, sino por cómo esa compañera se tumba en el aparcamiento para salvarlo.

"Hay otra opción"

Mientras un chica de otro departamento llama a una protectora, pongo en marcha la: :"Comunicación entre humanos". No puedo mandar un correo (ni debo, ni se contempla la idea) pero sí puedo hablar con la gente. Una supervisora de "otro módulo" hace lo mismo.

Varios responsables se unen a la cruzada y en media hora, todo el mundo está informado. Es curioso ver la reacción de la gente, algunos compis (más gamberros) me dicen: " ¡qué bien! ¿gato para cenar?". De hecho, y fijaos de nuevo en la ironía, un compañero comenta: "Si es en mi coche lo arranco y lo mato" y se echa a reír, para meterse conmigo.

¿Sabéis, 4 horas más tarde, qué coche eligió el gato? (¡jajaja!) Sí. Estuvo como en 5 coches, pero a última hora, se metió en el de ese compañero. Y no. No fue lo indiferente que dijo que iba a ser. Pero, ¡ya es casualidad! Cuando le vi parado sin poder irse a casa, ese cruce de miradas, jajaja. Fue un momento muy raro. 

Vino una protectora y ... no sabemos si se lo llevó o no.

Sí que sabemos varias cosas:

1** el gato era una cría de siamés.
2** al menos una compañera de la empresa estaba deseando adoptarlo.
3** algunas personas dijeron que por algún motivo ese gato estaba ahí para que yo me lo llevara a casa.
4** Estuve tentada de hacerlo.
5** No era viable puesto que mi coche sigue averiado.
6** Tardaron (si es que lo lograron) más de 4 horas en capturarlo porque los de la protectora no hablaban el lenguaje del animal. 

Pero fue super curiosa la colaboración y la cantidad de voluntades que se unieron para intentar rescatar a un gato. Espero que esté bien. Y calentito. El pobre tenía tanto frío como miedo (hambre no, porque se comió todo el pavo).

Y colorín colorado, este cuento se ha terminado.
¡Ya sabéis, antes de arrancar, revisar que no haya un gatito dentro del coche!


El maestro interior


Ayer un compañero de trabajo me dijo que lo que más echaba de menos de sus veinte años (de su juventud, dijo, y tenemos la misma edad más o menos) era lo mucho que se reía.

-¡En serio! ¿No te acuerdas cuando te reías por nada? ¡Todo era maravilloso y una aventura! Veías cualquier tontería y era... ¡algo fantástico! 

Tiene gracia que me diga eso porque me reía tanto, en mi caso, y se me iba tanto la pinza (sobre todo en la niñez), que una profesora de lengua me dijo que nunca había conocido una niña así y que de mayor sería una vieja muy muy muy arrugada.

Aquella frase se me quedó grabada. Vieja "muy, muy, muy, muy arrugada".  Luego pensé: "bah! qué más da..."

Así que, que un compañero de trabajo me diga eso, refiriéndose a un recuerdo de una amiga suya que se ríe por todo... no sé, me hizo gracia. También alguno pensará: ¿a Santo de qué vino esta conversación? ¡De nada! Las cosas te llegan así, cuando quieren...

Me encanta que me cuenten cosas, de todos modos. Me refiero a la gente.
Aprendo.

Imaginaos dos bolitas de luz flotando en el vacío de un universo inmenso e ignoto. Imaginaos que se encuentran en medio de la nada y empiezan a vibrar:

- bla bla bla... bla bla bla -dice una con su vibración.

Y la otra aprende y contesta: bla bla bla.... blablablablablab...

Bla.. bla. bla y más bla.

Es importante vigilar "la vibración" de estas bolitas, porque tú puedes llevar una determinada frecuencia y venirte otro con otra vibración más perniciosa y hay que tener cuidado con eso. Y luego está, claro, los casos en los que tú estás flotando ignorante en tu espacio vacío personal, calculando complicadas fórmulas que expliquen el mundo, y entonces va y llega una bola azul de luz luminosa mucho más grande que tú y piensas: "¡Ay va, ¿y esto?!"

La enorme bola azul de energía cruza por delante de ti, como un planeta errante que sigue su propio camino. Y tú como bolita diminuta la miras sorprendida. Cono ojos redondos e incrédulos. Y te acercas para ver el fenómeno de cerca.



Esa bola azul luminosa y maravillosa que brilla y no sabes porqué, tiene a bien enseñarte algunos trucos. Como tú eres una bolita testaruda y cabezota, un poco loca, y sobre todo asustadiza pues... muchas veces te enfadas. Recordad lo de las frecuencias, es importante. (¿habéis visto ese puente colgante que se cayó por el fenómeno de la vibración con apenas un viento muy leve?) Dos frecuencias determinadas, acopladas, general algo mucho mayor. Es muy curioso.

Lo malo de este universo es que tiendes a pensar que todo el mundo lleva tu misma frecuencia. De manera que vas esparciendo rayos de energía de un determinado tipo y (¿en ese ámbito cercano esos mismos rayos contaminan o nutren tu espacio vital?) y a veces se mezclan con los rayos de otro y el resultado es una gran confusión.

Por suerte, dentro de cada bolita de luz (y energía) hay un núcleo. Lo vamos a llamar "brújula interna Nellyfantástica" jajaja! Bueno, la vuestra tendrá otro nombre.

Dicho núcleo es en sí mismo un joven y brillante maestro interior. Que os orienta.

Lo malo es que es un núcleo pequeñito- y chiquitito- y es ténue. Y no sé bien cómo alimentarlo. Pero todas las bolitas tienen unos (como en la foto jajajajaj)

La refulgente bola azul y brillante, que por pura casualidad ha dado contigo en el Universo, es todo núcleo jajajaj! todo corazón. Y te dice: "comienza por estar en el momento presente"

Así que una buena opción es detenerte en tu espacio vacío y observar. Y dejar de pensar en el tiempo. En mañana, en pasado, en ayer.... Si haces eso, de repente es como si te quitaran un velo de la cabeza y te das cuenta de que delante tienes una mesa, una silla, una baldosa, un sofá, un amigo, un libro, un poco de aire... lo que sea que tengas delante. Algo. Y respiras tranquila.

Se llama "vivir en el momento presente" Pero no es fácil, porque cuanto más has caminado como bolita en el Universo más ideas genera tu mente y más problemas creas, supongo que con la intención de estar preparada para resolverlos si aparecen. Esta estrategia estaría bien de no ser por dos consecuencias: primera, gastas mucha energía y segunda, a veces generas tú misma los problemas.

Hasta puede que exista una relación entre las vibraciones que esparces y las cosas que llegan. Pero no siempre. Somos muchas bolitas en el universo y los resultados de las acciones se enmarañan -bajo mi punto de vista-de modo complicado.

Bien, tras unos días de práctica tomas el hábito de solo vibrar y observar tu espacio en el Universo.

Entonces brillas más.

Y colorín colorado, este cuento por hoy se ha terminado.

Hoy no medito (diario de una escritora budista)


He tenido un sueño muy raro. Con un monje (¿un maestro?) y una montaña de Nepal. Y sé que no tiene relación, pero una hora más tarde cuando he ido a entregar unos papeles a mi médico de cabecera, ¡la tarjeta sanitaria se ha atascado en la cartera! 

"No puedo creerlo"

Mientras forcejeaba con el pequeño bolsillo transparente la cola avanzaba. "Míralo así, en vez de esperar y enfadarte, ¡lo que tienes son cinco minutos antes de que te pidan la tarjeta y no puedas entregarla!" 

Finalmente, ¡¡Raaas!!... me cargué la cartera. 

"hoy tengo un día muy raro" me dije.

De regreso a casa y tras recibir noticias de uno de mis editores, limpié todo a fondo. Todo perfecto y brillante. También escribí al  Muso: "Hoy mejor no voy a verte". 
(Es que hay días que me da miedo).

Y ahora, voy a escribir.
Yo no sé si leer ayer por la noche "La Tienda" de Stephen King me ha afectado. O si la meditación diaria a mi mente de escritora le da herramientas para soñar con montañas de Nepal. Y tener sueños en los que me despierto dos veces (un sueño dentro de un sueño). Lo que tengo claro que es que la maravillosa cotidianidad, las cajas (mentales) las clasificaciones y la CIENCIA...algunos días son muy necesarias.




¡Feliz martes de cosas cotidianas y palpables!
¡Científicamente explicables!
^_^ jajaja! 

 

 

 

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