Domingo.

Sé que debería estar trabajando en la novela (ah! no os lo dije, mi editor me preguntó sobre una idea y estoy esperando a ver si le gusta para lanzarme a escribirla, mientras tanto, estoy con la del Muso) pero me resulta difícil concentrarme cuando no se me va de la cabeza la idea del modelo de rotación de la Vía Láctea en la que se nos ve viajando a 80.000 kilómetros hora ¿¿??

Menos mal que mi hermano me presentó a Crespo, quien dice en sus vídeos divulgativos que es lo mismo estar "parado" que estar moviéndote en un "movimiento de velocidad constante". Chic@s, en un Universo en el que no notas que viajas como un rayo es posible casi cualquier cosa.




Mientras le daba vueltas a la cucharilla del café y veía caer la lluvia fina tras el cristal me puse a pensar en lo tranquila que era mi casa. Y a raíz de un pequeño problema de dieta que no os voy a contar (somos adictos al azúcar, esta mañana a hurtadillas me eché un poco en el café y ufff! se me fue el dolor de cabeza) me senté en un taburete y de nuevo pensé en lo que me dijo el Muso hace tiempo sobre la comida. Y pensé en mí, y pensé en lo que me dijeron ayer a las 9 de la mañana (sábado) en la oficina:

- ¡¿Se puede saber de dónde sacas esa energía y esa alegría a esta hora, ¡un sábado!?

Cuatro horas más tarde, ni me tenía en pie. ¡El médico no me deja comer nada de la máquina de autoservicio!
Eso da qué pensar. Qué dolor de cabeza (y no soy de dolores de cabeza)
("¿Será el azúcar? ¿Hasta qué punto lo que comemos influye en cómo nos sentimos?")

Y ya puestos a pensar, me puse a pensar en todo. Soy una chica bastante nerviosa, tirando a la ansiedad, sin embargo, mi casa es muy, muy tranquila. Silenciosa, con un budita y rincones para leer. El Muso decía, cuando era mi jefe, (suena horrible llamarlo jefe), que a mí a veces había que alterarme para que trabajara mejor (eso suena incluso peor). Se refería a hacerme reír. No es fácil conocer a tu equipo de trabajo, ¿eh?. Yo le miré pensando: "este hombre no sabe lo hiper-histérica que soy". Con los años me he dado cuenta de una cosa. Y es que voy a saltos. Y yo creo que tiene que ver con el azúcar. A las nueve de la mañana estoy feliz y contenta. Pero a las ocho de la tarde cualquier pequeño problema parece mucho más grave de lo que es. Si me lo pasó bien me río y empiezo a hacer el payaso (esto era más mi forma de ser de niña) pero otras veces me descubro callada como una estatua y con el ánimo -no diría bajo-, diría ausente. Se tiende a confundir con tristeza. También me suelo agobiar mucho con las cosas.

Por casualidad escuché una vez una frase de un personaje de una serie a su novia: "¿Tienes hambre? Porque a veces las chicas, cuando estáis enfadadas, en realidad tenéis hambre" jajaja!! Esta estupidez (yo estaba trabajando en un libro cuando lo oí de fondo y levanté la cabeza pensando: "¿perdona?") Bien, como decía, esta estupidez es verdad. A veces estas cansada en un viaje y comienzas a discutir y pararte a tomar un café lo resuelve todo. Así que vuelve a ser el dichoso azúcar.

Y volviendo al tema literario y de formas de trabajar: para escribir y concentrarte necesitas un espacio libre de distracciones y ruidos. Porque al escribir y leer, desaparece todo. No sabéis los sustos que nos llevamos los escritores cuando llevas una hora concentrada y alguien te interrumpe y del salto que das casi te agarras a la lámpara del techo. Nos pasa a todos, en las tertulias de literatura nos reíamos mucho con eso. Alguien me dijo una vez: "eso es porque estás trabajando bien".

Y como último apunte, otra característica curiosa es que mis personajes siempre tienen nombres significativos. Una vez, en un taller literario, alguien que vino muchas veces dijo mientras una actriz leía mi cuento: "Ese es de Nelly, seguro" ¡Sssshh! ¡Calla! Luego le pregunté por qué lo sabía y me dijo que no había más que mirar los nombres. Los nombres y las palabras raras. 

La señora Asworth llamó por teléfono a mi oficina una tarde (anda que si lo supiera...)
Cristina (la hermana mayor de una protagonista de El Triángulo de las Bermudas) fue mi orientadora un tiempo. Se llamaba igual: Cristina.

Tomás en mi primer libro, es el Muso. No es que sea él, es que se basa en él por su calma con los clientes. Katya os podéis imaginar...

Sofía es un nombre que elegí pero porque me gusta mucho, me parece precioso (creo que sale en La Caja de Pandora o en El Triángulo de las Bermudas)

Berta es Beatriz, nunca lo sabrá, porque perdí contacto con ella tras la Universidad. Era mi mejor amiga entonces.

Hay nombres en los libros de mis compañeros de trabajo: Faysal, Agustín, Maider... 

La creatividad es como una gran batidora. 

"Maider" me parece precioso y a los amigos, curiosamente, no les gusta. A mí sí porque jamás había oído ese nombre. "Maider". Suena bien, Mai, suena genial. Y -der también. 

En fin, ahora sí tengo que ponerme a escribir o no terminaré nunca...



Rincón cinéfilo

Bueno, voy a reseñar algunas de las películas vistas:



"Siete Deseos" (a la que pertenece la imagen): Me ha gustado bastante. Trata de una adolescente infeliz, que desea muchas cosas, cuya historia está conectada a la de una extraña caja de música china. Es bonita, es interesante, no es exagerada (no me gusta ver sangre porque sí, no se pasa con las escenas truculentas) y sobre todo, se aprende mucho. Película entretenida y palomitera. Lo de la leyenda china me pareció un toque muy original. 

***NO sigas leyendo si las vas a ver****

Hay una cosa que me ha gustado mucho y es la estructura narrativa. Me explico: ella es infeliz (vale), ella desea cosas (normal-previsible) a ella se le concede todo y... ¡sorpresa! Sigue igual de infeliz. Ese momento en la cafetería en el que mira a sus amigas... es genial. Y luego tiene dos cosas estupendas: la primera, cuando una de sus colegas cae por las escaleras, es lo que yo llamo cruzar una "línea roja". Ningún personaje que llegue a semejante punto puede acabar bien. Y me gustó. En serio, dije: "es que se le ha ido la pinza por completo con lo de desear...ergo acaba mal" Dice un amigo: "La caja te domina a ti..." Curioso, ¿no? Y luego el final es maravilloso. Ese día que es lo mismo que ya tenía al comenzar pero vivido de otra manera. A mí me ha encantado.
posdata: ¿Os imagináis que horror si se cumple todo lo que anheláis y no sois felices? Creo que de eso trata el budismo. 

Pelí número dos: 

La chica del tren

Bueno. Qué deciros. Yo no me esperaba esa historia. Sabía que era un libro y pensé que trataría de una chica super-especial con poderes o algo así. Y va de una alcohólica. Me quedé algo perpleja.
Mediado el film, acordándome de que era un libro, hice trampas. Le pregunté a esa parte de mi mente que me sugiere cosas sin palabras que quién era el asesino. Sentido intuitivo en acción. A veces encuentro así cosas que no sé dónde están. 

Y acerté.

¡jajaja! Pero acerté porque era un libro. En realidad acerté porque leí La verdad del caso....Harry Quebert. No es que tenga nada que ver, es que le dije a esa parte de mi mente que ambas cosas eran lo mismo. Si ambas cosas son lo mismo "dime quién es el malo de esta pelí". 

Fue casualidad. 

Si alguno está pensando: "Nelly, abre un consultorio de magia" No funciona.
Hay veces que sientes las cosas y veces que no. ^_^ ¡¡pero de cuando en cuando puedes dejar muy sorprendida a la gente!! jajajaj! ajajajajaj!

Por otro lado, el final de la película no me gustó nada. No soporto las pelís de falso culpable, así que cuando va a la nevera a por alcohol... le di al avance rápido, temerosa de que fuera en esa dirección. Obviamente, no termina así, pero desde que ella va a la casa...toda esa parte no me gusta.

Pelí número tres:
Regresión: en versión original me gustó y en versión doblada también está bien. Interesante. Lenta, pero bien. La idea del director esta clara: quiero hablar de esto y de como se demostró que era tal... no lo digo para no destripar.

Y me quedan por ver dos: "Para todos los gustos" y "Ingrid goes west"

Creo que voy a empezar por la de Ingrid, que tiene pinta de ser humor negro. A ver si me gusta. La de "Terrorífica luna de miel" la he quitado porque ya la había visto.

Saludos!!!


Sueño raro: La biblioteca



Iba a hablar de Siete Deseos que la vi ayer y me gustó mucho pero acabo de tener un sueño tan extraño... aparecía una biblioteca. Gigante. Miles de millones de libros en dos plantas. Alguien me estaba contando una historia de una chica (pero de los años sesenta), el caso es que el final del sueño ha sido muy raro. Porque me despisté y caminé hacia el fondo de la primera planta. Había una caja repleta de cuadernos.

"¿Y eso?" pensé.

Me acerqué y levanté uno del montón y me dije "¿Están aquí para que se los lleve el que quiera?" Esos cuadernos son los que regalamos nosotros en el pasado taller de literatura. Tiene gracia. Tiene mucha gracia lo que hace la mente con los sueños. 

Allí estaban, en una caja. 

Detrás había miles de libros forrados con un tipo de papel de revista, siempre igual. No se podía ver el título. Eran estanterías y estanterías y mesas. Parecían viejísimos.

"¿Cómo saben qué libros son?" me dije. Algo me contestó, algo así como la intuición: cada biblioteca tiene su papel de forrar distintivo.

"Aaaaahhh" Vale. Es forro especial de cada biblioteca. Sí, sí, tiene sentido. No se ve el título pero ... digo yo que el que quiera sacar el libro pues ya sabrá qué tomo tiene que levantar... toqué la portada de alguno. No parecían especialmente interesantes. 

Me di la vuelta.

Allí había mucha gente. En medio de aquella parte de la sala había una mesa. Enorme. Con forma rectangular. Y allí esparcidos, más libros, papeles, y un cómic.

"El cómic de Buda"

¿¿¿¿¿EEeeeinnnn????

Sí, ya lo sé. Alguno leerá esto y pensará ¿¿¿Quéee?? No, si yo pensé lo mismo. ¿¿¿El quéee???
¿Alguien dibujó un comic de Buda?

Me acerqué. Era un libro gigante. Pero gigante. La tapa era dura... vamos a ver, ¿habéis tenido alguna vez esas carpetas... ? ¿dónde puñetas he visto yo esa carpeta? 

(tengo que buscarlo en Google, un segundo).

Ya.


Se llama portafolio. Era así, pero en gris, con los cordones negros, y la tapa era gris con manchas blancas. Yo he tenido esa carpeta, estoy segurísima. Solo que la del sueño era como tres veces más grande. 

El comic era de alguien muy famoso. Un autor famosísimo. Una celebridad. Y lo abrí, claro. ¡Hombre, no podía salir de allí sin cotillerarlo! Las páginas eran de papel de arroz (¿se dice así?) El cómic estaba dibujado como a lapicero, era bonito. Pero hablaba del futuro. Salía como... no sé, unas naves espaciales que iban rumbo a un templo y un niño...

- ¡EH!

Joer, qué susto.

Levanté la cabeza.

- ¡Un poco de cuidado!

- ¿Qué?

Allí había un tipo moreno con unos increíbles ojos azules. Ahora, el susto que me dio ni os cuento. Y aquí el sueño hace trampa. Son sus ojos por los que escribo la entrada. Se acercó a la mesa y dio la casualidad de que la luz le daba en los ojos de una manera ... menudos ojos azules, nunca he visto nada igual. Nunca. Qué intensidad. Esa mirada era terrible. Era como en las pelís del oeste. Moreno, ojos azules, pelo rizado, y cazadora negra. Ese personaje me lo he inventado. Pero puestos a inventar, ¡a ver si la siguiente vez es más amable!

- Qué vayas más despacio -me dijo en tono calmado-, ese libro es de....

Ni puñetera idea del nombre. Ya no me acuerdo. ¿Miller? ¿Un autor de cómic famoso? Sí os digo que a mí no me gusta (ni a nadie) que me llamen la atención y me enfadé muchísimo. 

- ¿Qué pasa? ¿Que no lo puedo abrir yo o qué?

Jo, pues no estaba enfadada ni nada. Pero no se me notó porque... para que a mí se me note el enfado tengo que estallar, motivo por el cuál una amiga me dice que pruebe el efecto "tetera" de liberar presión antes de convertirme en una especie de vengadora jajajaj... En aquel momento lo que estaba es desubicada. ¿Estaba ojeando un libro prohibido?

Miré hacia el mostrador de la biblioteca. Miré de nuevo hacia el tipo. A ver, ¿lo puedo abrir yo o no? ¿qué pasa, necesito guantes? ¿Es un incunable? El tipo seguía a lo suyo, leyendo.

Hice ademán de caminar (por cierto, yo trato los libros con cuidado... ni siquiera lo abrí hasta el tope, ya que parecía delicado) de regreso a la entrada pero me paré y me dije: "¿Y ese tipo qué sabe?". Jajajaja. Jobar!! Di la vuelta y abrí de nuevo el cómic.

Detrás del cuento de Buda había uno de vaqueros. Esta vez a color y con el tipo de papel de cómic de los años sesenta (o sea, un cómic de esa época, normal y corriente). Lo cotilleé así por encima y justo apareció un ser muy querido a mi lado.

- ¿Sabes quién es él? -me preguntó.

- ¿QUÉ?

- La biblioteca -me dijo-, ¿sabes quién es el dueño?

- ¡No!

Era un médico. Pero lo último que respondí (es que no recuerdo bien la respuesta de él. Sé que dijo un médico pero añadió algo más...) fue "¿Qué?"

Y me desperté.

Interesante sueño. No creo que signifique mucho pero bueno. 
=)

Sobre gurús y maestros.

Hace poco más de un año me apunté a un curso de meditación. Sentía que tenía que salir un poquito de mi zona de confort e ir. Allí conocí a una amiga (ya sabéis, de la que adiviné algo) y a un chico que después de marear un poco la perdiz me dijo que él no buscaba nada serio. Luego añadió algo sobre las conexiones cósmicas que había que aprovechar mientras yo me levantaba ya de la mesa...

Un poco después, el supuesto líder de la meditación (muy interesado en mi amiga) me dijo que por qué no quedábamos a tomar un café y le echaba una mano para guiar su grupo.

"Hombre, yo... que no sé nada...."

"Pues sí, sí, tú, venga, un café". "Venga, que tú sabes mucho"

Y quedamos. Éramos 4 ese día.

- A ver... ¿tú qué intención tienes? -le pregunté-. ¿Qué es lo que quieres hacer?

Entendí... o mejor dicho, sobrentendí, que su intención era "ayudar a la gente". Y algo así fue lo que me dijo. Internamente, hablé conmigo misma en tales términos: "en una sociedad tan loca un poco de calma y paz viene bien. Parece que quieren reunirse con ese fin..."

- Mira, yo estoy estudiando budismo -le dije- Es lo que yo hago. Así que podías comenzar con un texto o una enseñanza, por cierto, ¿quiénes son tus maestros? Y luego poner algo de música o simplemente meditar en silencio. Hay una meditación que solo es estar en calma.

- ¿Una enseñanza? ¿Cómo en la misa?

Tanto él, como mi amiga, pero sobre todo él, se echaron a reír.

- Sí... -me sorprendió la reacción-. Bueno... ¿qué doctrina sigues?

Quid de la cuestión.

- ¿Doctrina? ¡No! ¡Yo soy antidoctrina! ¡Eso es contra lo que hay que luchar! Toda doctrina es mala.

Fijaos bien en esa frase.  

("No sigue doctrinas" pensé "pero, ¿y en que se basa entonces?")

- ¿Pero tú a quien sigues? - insistí-, ¿en qué crees?

- En la matrix.

Vale, vale. Rebobina y para la cinta.
¿En la qué?
No, no era la primera vez que lo escuchaba. 

- Vale, XX, pero ¿qué es lo que quieres transmitir? ¿Para qué quieres dar esos cursos?

No tenía clara una respuesta. Desde luego, no era para ayudar a la gente.

- ¿Pero en qué crees? ¿Eres Chaman? ¿has estudiado en Norteamérica, en Asia? ¿En qué?

Él me dijo entonces que se lo llevaron  (¿pero quiénes?) y que le metieron en la cabeza toda la verdad, pero que dicha verdad era demasiado para un cerebro humano y le "reventaron". 

Bien, seguro que más de uno está viendo ya el problema.

- Bueno, mira, yo si quieres ayuda para montar una meditación que sirva para que la gente esté un rato en calma, bien. Pero ... no sé, puedes contarles un  poco sobre algo que sea bueno, como la amabilidad o la paciencia y luego meditar. Es que no sé bien qué es lo que quieres montar.

No conseguía llegar al centro de su creencia. El centro de dicha creencia eran experiencias relacionadas con estados mentales alterados y ... sí que hubo un punto de inflexión:

- ¡Es que los de tu secta...! -dijo.

¿¿??

- ¿Mi secta? -pregunté sorprendida.

- La ciencia. ¡Esos me llaman loco!

¡¡JAJAJAJAJA... JAJAJAJAJAJ!!!
jajajajajajja!!!

(jajajajaj)

"La ciencia". Veamos, le dice a una budista cristiana, que lee cuántica, que creé en Dios, en Buda y en que el Universo se pliega sobre sí mismo. Que cree en todo eso y en nada a la vez... "mi secta".
Arrea.
Hay una cosa que tiene la ciencia que a la gente le cuesta mucho (a algunos) aceptar. La ciencia dice: me equivoco muchas veces. La ciencia dice: "veo esto y no sé por qué diantres funciona" todo el tiempo. La ciencia se equivoca. No veréis a un científico diciendo: ¡mi creencia es mejor que la tuya! Veréis a un científico diciendo: te escucho, demuéstralo.

Miré para XX notando el abismo que se abría entre nosotros.

- Oye -le dije-, habrá gente que crea en los extraterrestres y la Matrix y gente que no. No puedes imponer tu doctrina a los demás. ¿Nunca te has cuestionado a ti mismo? ¿Nunca has pensado "y si me equivoco"?

Y ahí, nos enfadamos.

Él se enfadó mucho. Me llamó cuadriculada, patatín y patatán. Y yo, en un momento dado, me levanté de la mesa y dije: "Lo siento (a mi amiga), pero no me gusta tu intención".

No sé cómo, descubrí que la intención de él no era ayudar. Era que todos pensaran como él. Y lo más extraño de todo es que odiaba las doctrinas. ¿No es contradictorio el ser humano?

Bien, poco después le dije a mi amiga: "Ten cuidado con..."

Sé que decir eso tras un enfado puede sonar raro, más que raro.. poco objetivo

- ¡Noooo, tranquila! 

Ha pasado un año y ahora no se hablan.
El motivo ha sido que esta persona ha comenzado a decir que deben comer sus seguidores y qué no.

¿Vosotros qué veis aquí? Una doctrina.

Mi amiga es, curiosamente, trabajadora de farmaceútica, con curso en nutrución posterior, y comenzó a criticar, o contradecir, los textos que ponía esta persona. La manera de echarla fue: "Tras someter tu caso al juicio de los cinco..."

Yo solo con ese comienzo ya empecé a pensar en novelas de sectas. "Los cinco". Su selecto grupo de visionarios más cercano. "Hemos decidido que tu actitud hostil es intolerable y te echamos".

Bien, lo que tengo yo aquí es el comienzo de un grupo sectario.

La intención de una persona es muy importante. Pero más importante y delicado es el tema de encontrar en quién confiar lo suficiente como para dejar que te guíen. Y lo digo en serio. No sólo por XX, sino por los casos que saltan en los informativos o por otro ejemplo de una persona que supuestamente guía y que me mintió en su día, aunque su doctrina no me parece mala. Es otro guía de meditación que aprovecha sus conocimientos para ligar. Siendo además ilícito dada su situación.

Por contrapartida, el que me enseñaba a mí cosas no me imponía ninguna de ellas, antes al revés. Era yo la que le perseguía preguntando: ¡cuéntame más! ¿cómo se hace esto? ¿cómo funciona lo otro?. Fijaos qué diferencia. Uno con ganas de dar discursos y el otro... al revés, escondiendo lo que sabe. Yo creo que este es un caso de un buen maestro. También creo que yo me ponía demasiado nerviosa y él (como decía) no estaba preparado y supongo que es malo para ambos la dinámica de profe y alumna.

Aunque, la verdad, en estos años he aprendido que es mejor seguir tu camino y ya está.  

Si os puede servir de algo esta andadura, aquí la dejo.
¡¡Saludos!!

Pelís de la biblioteca



Después de dar mil vueltas sobre un mismo punto y tras ... dialogar conmigo misma, he ido a la biblioteca a sacar películas.
Reflexionaba sobre muchas cosas pero, son tantas, que no las puedo contar todas.

¡Así que mejor os cuento lo que he sacado!

Ingrid Goes to West.

La chica del tren.

Regresión. La vi en inglés hace tiempo, en el cine, y me gustó muchísimo la protagonista. No sabía que la actriz era tan buena hasta que la escuché en versión original. Lo hace muy bien. Así que ahora la he sacado en español. Es posible que empiece por esta.

Siete deseos.
Hum.
Esta... la estuve mirando un buen rato. El diálogo interior era tal que: "A ver, ¿y si se pasan mucho? Que yo descuartizamientos gratuitos... no sé...". Por otro lado... eso de una caja de música... bueno, venga.

Terrorífica luna de miel.
Esta, no sé porqué, es importante.
Me dije: pues vale!

Para todos los gustos (Agnés Jaoiu).
A estas alturas me preguntaba ya: "¿por qué una de terror y una de comedia? Extraña mente la mía..."


Y ya está.
Esa es mi lista.

Empezaré por Regresión... y el resto, caen este finde.
=))
Saludos cinéfilos.

Pudo ser así... - Cuentos del niño mensajero



Estaba la alcaldesa de la ciudad de los cuentos sentada en su sofá tras un duro día de trabajo. En vez de quedarse dormida y aprovechando su magno poder sobre todo lo que rodeaba, mandó llamar al cartero. Era este un niño de unos nueve años, con ojos redondos, mirada franca, pelo castaño y con tendencia a rizarse.

Era un habitante muy especial de la Ciudad, aunque no estaba claro si vivía o no en ella.

- Enséñame algo bonito -dijo Nelly.

El cartero sacó de su bolsa bandolera una tablet (¡hay que ver lo moderno que se había vuelto!) y le enseñó a Nelly una imagen del sol. Pero la imagen no era estática. Sino que mostraba diferentes momentos de la estrella. Sus llamaradas y sus remolinos.

- Vaya... -murmuró la alcaldesa.

Y pensó: "Es como un planeta... que se mueve y está hecho de fuego".

Un poco violento, si uno se detenía a pensar en ello. 

"Pero gracias a él estamos vivos".

Mercurio y Venus eran los siguientes en el vídeo del cartero. Nelly sabía que en Mercurio un día duraba más que un año, pues el pequeño planeta tardaba menos en completar una vuelta alrededor del Sol que en darla sobre sí mismo. Venus tenía una atmósfera llena de ácido sulfúrico y C02. En tamaño era similar a la Tierra.

En tercer lugar la pantalla motró el planeta azul, con nubes blancas. Todo azul. Mucho azul.

- ¿De dónde viene la vida? -le preguntó Nelly al mensajero.

Este arqueó las cejas. Y sonrió pero no dijo nada.

- Debe de venir del agua... -dijo Nelly- Tienes ese elemento y tienes vida.

Justo en ese momento apareció Marte, con sus casquetes polares congelados. Rojo y blanco. Agua.

- Debe de venir del agua "líquida" -enfatizó Nelly mirando al niño. Él seguía sin decir nada.

Entonces ella se puso a pensar.

- Si llevo suficientes plantas y agua a Marte, ¿podría crear vida allí?

- ¿Cómo?

- Ya sabes, porque plantas cosas y eso da oxígeno, y entonces .... giras la rueda, se pone todo en marcha y el ecosistema se mantiene solo. Como aquí.

- Frío -dijo el niño mensajero-. No hay atmósfera. 

De nuevo la alcaldesa se quedó pensando.

- Pero si tuviera suficiente...

- ¿Crees que no se le ocurrió a alguien ya? Necesitarías mucho para ponerlo en marcha.

La alcaldesa mostró una gran sonrisa que irradiaba entusiasmo. Sí, desde luego la N.A.S.A. ya lo habría pensado. Y puede que ella tuviera grandes ideas, pero seguro que un montón de científicos de la N.A.S.A con mejores instrumentos ya las habían examinado antes que ella.

- Entonces... 

El cartero le mostró Júpiter.

- ¡Mira! ¡Es de gas! -exclamó Nelly.

Tiene 77 lunas. Y su mancha en forma de remolino era del tamaño de toda la Tierra.

- ¿No te parece un sol en potencia?

El cartero miró a la alcaldesa y añadió:

- .. eso se le ocurrió a alguien ya...

- Sí, bueno, pero, ¿y si lanzas un misil a Júpiter? ¿Y si lo enciendes? Si todo es gas... ¡PUM! explota. Y ya tienes un Sol. ¿No?

El cartero mostró una imagen diferente en la pantalla. La de un misil precipitándose sobre aquella macha de colores y el misil se deshacía en mil pedazos. Igual que lanzar una semilla de diente de león contra un tornado.

- ¿Por qué la mancha está fija? -preguntó entonces Nelly.

- Eso, ¿por qué? -repitió el cartero.

- Es algo estable en movimiento. ¿Que no se puede deshacer?

Al cartero le dio la risa.

- No puedes verla bien.

- Ya.

El resto de planetas no le interesaban tanto. Estaban demasiado lejos. Muy concentrada en el vídeo, Nelly dijo a su amigo del servicio postal (del cosmos):

- Entonces... viendo esto como "si fuera nueva" -dijo, rascándose la barbilla-. Lo que veo es que... todos los planetas se parecen, forman parte de lo mismo. Unos están incendiados y son estrellas. Los otros son de roca. Hay agua en muchos de ellos. Pero solo el nuestro tiene vida (que sepamos), por estadística, tiene que haber más (imposible en quince mil trillones de sistemas que esto no se repita). -guardó silencio, reflexiva-. Pero entonces no basta con agua (ahí está Marte) sino que tiene que ser agua líquida.

El cartero asintió.

- Un científico dijo que "en algún tipo de circunstancia propicia las moléculas cobran vida". Como si al mezclar las cosas adecuadas, ¡pum! algo inerte pasara a algo vivo, lo que es bastante extraño...

El cartero, escuchaba...

- Entonces... tengo un planeta con agua... y las circunstancias propicias... la vida viene...

El sol, la Tierra, agua, la atmósfera, las estrellas... 

- La vida viene....

Nelly imaginó la Tierra cuando no estábamos ninguno de nosotros, la imaginó hace millones de años. La imaginó con agua líquida, con una atmósfera y con roca. Agua, roca, carbono, moléculas.

Agua líquida.

- ¡¡La vida llegó en un asteroide!!

Se levantó tan deprisa que casi se mareó.

- ¡¡Somos todos extraterrestres!!

El pequeño cartero, misterioso como siempre, sonrió.

- ¡¡Pero eso no me aclara de dónde viene!! Porque vino de otro lado.

- Sí.

- Y encima es mucha casualidad que justo se topara con la Tierra.

"¿No habrá algo más ahí?" le dieron ganas de preguntar.

Asombrada con su maravillosa idea, abrió las puertas del ayuntamiento y se alejó corriendo hacia el observatorio. Los vecinos, aunque acostumbrados a las excentricidades de su amable alcaldesa, no alcanzaron a comprender porqué atravesaba la plaza octogonal mientras exclamaba:

- ¡¡Sois todos de origen extraterrestre!! ¡Que lo sepáis!

Se fue convencida de que nadie lo había pensado. Pero todo encajaba de forma milimétrica. Planetas con agua, había. Todo era lo mismo, cierto. Miles de trillones de estrellas, y situaciones parecidas, qué duda cabe. ¿Por qué nadie encontraba el origen de la vida? Porque no era de aquí. La vida estaba, como todo, en el Universo. Y viajaba, como todo, a través de él.

La pregunta clave ahora era: ¿Cuál era el origen?

Que el ser vivo del cual procedemos todos fuera una ameba extraterrestre del planeta Chiriplum! seguía sin aclarar uno de los grandes secretos del Universo. Eso por no hablar de la loca teoría de que el asteroide que lo transportó no fuera a dar con nuestra querida Tierra por casualidad.

Eran muchas preguntas y hacían falta muchos genios para averiguar las respuestas.

Y colorín colorado, este cuento se ha terminado.
FIN.

Nelly-espiritualidad.


Esta mañana me he despertado temprano y pensé que sería una buena idea realizar una meditación. Siempre me han gustado mucho los domingos. Al ojear sin prisa las noticias que ofrecía mi teléfono móvil me llamó la atención una sobre cómo sabemos que vivimos en una galaxia en espiral. Es una cosa que me pregunté hace meses. Si nadie ha ido lo bastante lejos como para sacar una foto a la Vía Láctea desde fuera, entonces ¿cómo sabemos que tiene esa forma y que vivimos en el Brazo de Sagitario y todo eso?

La respuesta es bastante buena. Lo saben porque han observado otro montón de galaxias con formas similares a la nuestra, y lo demás lo calculan a base de estrellas muy distantes y velocidades de caída hacia el centro de la nuestra. Nuestra galaxia es "plana" además. Eso me hace reír mucho. 




El caso es que en vez de meditar dediqué plena atención a borrar mi esmalte de uñas, usando como espacio de trabajo la mesa de la cocina. Y estando allí en pleno silencio, y silencio mental, me pareció que era lo mismo que estar meditando. NO había ni un solo pensamiento molesto. Solo silencio.

De pronto el espacio parecía más claro, más grande y más ... fresco. No sé qué palabra usar.

Luego me preparé un té verde, con miel y limón. No es un desayuno muy al uso pero teniendo en cuenta los excesos del día anterior... y pensé "qué curioso es cuando escuchas al cuerpo y el cuerpo te dice sin lugar a dudas lo que te apetece (y necesitas)" Me tomé mi té, me senté en mi cojín de meditación y me dispuse a meditar. 

Yo tengo un pequeño cuenco tibetano. Regalo de un amigo. Gracias a ese pequeño cuenco conocí al viajero y el viajero (llamado así en mis cuentos) fue importante para mí. El regalo me es preciado, y aprendí a tocarlo (es un cuenco muy pequeño, pero llega a tonos muy altos) en un curso. Allí me dijeron que era bastante curioso que un cuenco tan pequeño tuviera semejante... vibración. A mí me encanta. 

Si ponéis "cuencos tibetanos" en Youtube os van a salir cuencos muy grandes. El mío cabe en la palma de mi mano izquierda. Y además no se compró en una tienda esotérica ni de decoración. Mi amigo lo compró en una tienda de música. 

Me quedé mirando el cuenco (sirve también para dejar estupefactas a las visitas, ja ja ja, por el sonido y como vibra) y pensé: "hace mucho que no lo toco". Así que para empezar a meditar decidí usarlo.

Pero es que la vibración era muy especial esta mañana porque era baja, pero delicada. Podría haber hecho que subiera a tonos que despertaran a los vecinos pero, ¿para qué? Nada más comenzar a tocarlo mi mascota dio tres golpes en el suelo.

"Sí, ya lo sé" me dije mentalmente "con esas orejas de murciélago para ti este sonido debe de ser la mar de evidente. Incluso molesto."

Pero sólo quería darle un par de vueltas a la circunferencia. El cuenco casi de inmediato comenzó a vibrar. Y el patrón era cíclico.

"¿Tendrá algún sentido la dirección del movimiento?" El instrumento para tocarlo y las agujas del reloj se movían igual. "¿En qué sentido gira la Tierra?" pensé.

Luego silencio.

Algo me recordó que toda meditación necesita una intención.

"Bueno, pues puestos a pedir por algo... porque todo el mundo alcance una visión correcta"

Esa otra parte misteriosa sin palabras de mi mente o cerebro (sí, no tengo claro el concepto de mente) me vino a consultar sobre a qué llamo yo concepto de visión correcta.

"Pues... es como cuando ves que se va a liar una parda, y lo ves, y te preguntas por qué los demás no lo ven y entonces al final se lía y nos cae a todos una bronca. Eso es lo que no entiendo. Si es que se ve venir... ¿qué tan difícil es hacer las cosas? Si A, luego B... pero en vez de hacer A la gente se comporta como..."

Silencio.
El sonido era tan chulo que no mi importo darle un par de vueltas más al cuenco. 

Al cabo de un rato, mi mente me preguntó (sin palabras, esto son más emociones o sensaciones) si yo sabía por qué la gente hacía las cosas. Es decir, qué les motiva. ¿Por qué actúan?

"Porque ellos tienen su visión" me respondí mentalmente. 

A lo que habría que añadir: "y yo tengo la mía" "¡Y la mía es la correcta!"

Y de pronto... me di cuenta de que ambas cosas eran visiones.

"Ya pero" me dije mentalmente "es que... "

No, no había buen argumento contra esa idea. ¡Eran visiones igual! Formas de ver el mundo. Durante unos segundos me pregunté qué pasaría si no tuviera mi visión, sino la de otro. Casi fue como desplazarse un poco de tu realidad... a la de otro. Fue como verse desde fuera. 

"Pero yo veo a los demás. Ves que alguien se va a estrellar... y lo ves y lo ves.. y se estrella"

"Y ellos te ven a ti"

Dichoso relativismo de Einstein. 

Otro buen rato de silencio. 
Lo más relevante de todo este asunto es que ver era una ventaja del asiento cósmico que te toca. Es decir, la negación era bastante absurda. La mitad de mis enfados tienen que ver con negar lo que estoy viendo. La gente no puede moverse por intereses malos, la gente no puede haber actuado mal, la gente no puede saber menos que yo.
Es como lo que me decía el Muso, la lluvia moja y yo me pillo un enfado impresionante.

"Los budistas deben tener una visión distinta del mundo por eso viven como viven".

Tras un laaargo rato de silencio, en el que pasó el camión de la basura, en el que escuché dos persianas, unas tazas, el viento y el mundo. Tras un rato laargo (que luego resultaron ser minutos) de paz... de pronto pregunté mentalmente:

"¿Qué cambia la visión de la gente?"

Yo veo en mi asiento cósmico. Tú ves en el tuyo. Tú no te puedes ver a ti mismo desde fuera pero yo sí, a cambio, tú me ves a mi. LO más curioso de todo es que encima, tú tenderás a poner en mi cosas que son tuyas y yo... veré el mundo según como yo sea, pero ese ya es un tema muy árduo para entrar hoy. Estábamos hablando de tener una correcta visión. La próxima vez pido por un cuenco de palomitas, jajajaj! 

Y ya que mi pensamiento me interroga a mí, de vez en cuando también viene bien preguntarle a mi pensamiento:

"¿Qué cambia la visión de la gente?"

Las experiencias.

Ah. Las experiencias. 

"Pero... las experiencias no dependen solo de mí. Lo que pasa cuando yo salgo a la calle depende de toda una maraña de vidas cruzadas".

Y se acabó la meditación.

Luego, como soy así de guay, me acerqué a misa. ¿Y sabéis de qué iba la misa de hoy? Pues del matrimonio. Hablaba de ser humildes para aceptar las faltas del otro, porque así te unes en un solo cuerpo y un solo corazón y no se qué leches más... tenemos un párroco nuevo, de Cádiz, jajaja! y ha sido una misa un tanto extraña.

Por si acaso en esa no pregunté nada. Hay cositas un poco desfasadas. Para empezar, ¡yo no vengo de la costilla de nadie!, aunque me llame -nunca mejor dicho- Eva.

¡Pfff! Feliz domingo espiritual. 

 

 

 

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