Pasar página...


Me puse a meditar con un poco de música de fondo y acabé sintiéndome muy triste. 

"¿Pero qué te pasa?" me pregunté.

Echaba de menos al actor. Mucho. Echaba de menos sus ojos, y ciertos momentos, que nada tenían ver con lo que yo creía... era algo más general.

"¿Por qué?", me pregunté.

La respuesta es por muchas cosas, por lo inteligente que es, por... su cerebro. Por su cuerpo también, no nos vamos a engañar, y por sus ojos, y por su ... todo. Pero no se puede vivir echando de menos a alguien todo el tiempo. A alguien que no está... contigo.

Así que, y parando un momento la meditación, le escribí lo que sentía. Le di las gracias, por ser tan estupendo. Y le conté que yo estaba (la palabra es enamorada) "colada" por él. No quise decir esa otra palabra porque me suena demasiado fuerte. Pero había que afrontar que... no es normal esto, y no me había pasado nunca. 

Normalmente, las parejas, cuando sienten esto, están juntas. Se buscan el uno al otro. Se llaman, hacen por verse. Quieren estar juntas. Yo desde luego sentía eso. Pero ... no parece que la otra parte sienta lo mismo. De hecho, supongo que es solo un juego. 

Y tengo que citar a Jack Sparrow otra vez: aquí lo que de verdad importa es lo que un hombre puede hacer... y lo que no puede hacer. Y yo no puedo echarle de menos tanto. 

Así que le escribí y le di las gracias. Le expliqué lo que sentía. Y él contestó que estaba de acuerdo en dejarlo porque las cosas no iban bien. Claro que no. Yo estoy sufriendo.

Luego borré el chat (sin bloquear, es importante) y escribí a mis... amigos y contactos.

"Oye, mirad, esto se acabó, del todo" y pensé: verás... como me ponga hiper triste la hemos apañado...

Me llegó un mensaje de un ser querido:

"Lo siento... pero es mejor así".

Esto me sorprendió.

"Búscate un albañil" jajajaj! añadía a continuación. Como si el oficio de actor y andar de arriba abajo no fuera algo que a mí me procurase tranquilidad. Vamos a ver si dejamos claro este punto, no se trata de estar constantemente a mi lado. En general, en el resto de relaciones yo acababa super-agobiada con chicos que querían invadir mi espacio, siendo yo incapaz de decirles: "NO". 
En primer lugar porque ninguno me veía. Y cuando me miraban, yo sabía que ninguno me veía. No me veían a mí, veían "una chica" "resultona", pero desde luego poca idea tenían de cómo era yo. Es muy difícil verme. Luego empezaban a tomarse demasiadas libertades y al final o bien ponía mil excusas para no quedar, o directamente, rompía.

No estaba cómoda.

El problema es que con el actor sí lo estoy. Me hace estar tranquila. Y si estas tranquila, todo lo demás, viene sólo. Dejar que te descubran, que te conozca, conocer tú. Todo va unido. Pero aquí entra la reciprocidad. Si tú sientes eso con una persona que no te ve así, que sólo está "jugando"... el resultado es que te haces daño. Y empiezan las faltas de comunicación. Yo quiero transmitirte a ti lo mucho que me gustas pero no sé cómo hablarte. Y a cambio yo me siento muy sola y tampoco hay forma de que me hagas sentir que estás a mi lado (porque no lo estás).


Y volvemos a la frase: "¿puedes vivir así... o no merece la pena?". Una amiga mía (parisina) me dijo la semana antes a que yo empezara la relación: 

-Eso que quieres hacer es muy difícil, Nelly, y muy pocas mujeres pueden hacerlo.

Añadió: "Yo no podría, pues cuando tengo relación con alguien es porque me gusta. Y lo paso muy mal si la otra persona sólo está jugando o sólo quiere eso".

Supongo que el experimento se acabó. Pero... desde luego, a esas dos preguntas que sin palabras surgieron en mi cabeza, a las que yo contesté, cuando le vi por vez primera... tengo que reconocer que... esa parte interior me ha vencido. Pues yo estaba muy segura y muy soberbia, y al final lo que he hecho es mostrarme vulnerable y me han hecho daño. Eso es lo que siento, (ahora)

Igual esto era una lección de humildad.
No lo sé.

Bueno, de todos modos, no importa. Lo importante es que se ha acabado.

=)







En el que me vuelvo una escritora sabia...

Es curioso. Hace años, muchos, cuando yo hablaba con el Muso, no importaba lo que le dijera, porque con él dejaba de ser un problema. Siempre. Yo no lo entendía y estaba super-enganchada. Pero es que llevo unos meses (dos) jajajaj! que... la respuesta mental que tengo ante situaciones "teóricamente molestas" ha cambiado.

Ejemplo: llevo el horario de entre semana y el sábado y el domingo me desvelo a las 6 a.m. Esto es causa del turno de mañana. A mí me gusta mucho más el de tarde, entre otras cosas, porque en la mañana soy muy productiva y me gusta dedicar ese tiempo a escribir, ir al gim o hacer recados. A partir de las 8 de la tarde, da igual que esté en casa o en el trabajo, no rindo igual. En el trabajo el ritmo es más lento. Y visto en términos de eficiencia, si voy a pasar dos horas lenta, mejor aunar esas horas con "jornada laboral a ritmo lento". Que no gastar tiempo en casa y luego tener que gastar más en el trabajo.

¿Me explico bien?

De forma natural, cuando trabajo de tarde, me acuesto pasadas las doce (o a las doce) y me levanto a las 9 de la mañana. Y al poco de estar en ese turno, duermo del tirón.

Sin embargo, levantarme a las 5,30 me acaba volviendo un poco loca. Y mi cuerpo el finde no apaga el despertador.

Bien, normalmente, me enfadaría. Diría, "jobar, ya te vale, mira la hora... ¡hay que ver!¡hoy que podía dormir! pero mira que eres..." Todas esas cosas pensaría.

¿Sabéis lo que pienso ahora? "Ah! las cinco... bueno, pues muy bien, hoy te despiertas a esa hora. ¡Suerte que es domingo y puedes hacer la croqueta y enrollar el nórdico hacia otro lado y dormir! O si no dormir, descansar..."

¿¿??

Que hay atasco... Un atasco kilométrico por las obras del puente.

"Ah, pues... qué bien, hay atasco. Uy, ¿ese pájaro de la cerca es un jilguero? Hay que ver, cómo mira para los coches..."

Ocurre algo que no es lo que yo espero, o que considero que hace que el día sea "malo".

"En fin, pues un mal día. Bueno, supongamos que la jornada ha ido, de todas las opciones cósmicas posibles, en la manera que más me beneficia. Es decir, ha ido mal, sí, pero, ¿y si resulta que de no haber pasado esto me habría caído un rayo un poco más adelante? A lo mejor tenía que pasar esto malo u otra cosa peor...".

(eso se llama confianza en el universo)

Y así con todo. Yo recuerdo que hace como 8 años, o 7, pensaba que sólo el Muso podía hacer esto. No importa el agobio con el que fuera, todo siempre está bien. La sensación que tenía al trabajar con él era de confianza. Fueran bien, o fueran mal las cosas.

Es curioso. Me pregunto si es porque descubrió esto antes que yo.

El caso es que me he despertado y me encontraba bastante agobiada, por aquello de que se me ocurrió decirle ayer al actor (¡dichosas noticias de Google! ¡Pero si yo sólo recibo NOTICIAS DE CIENCIA! y de tiendas de moda como H&M!) que le echaba de menos. Lo que es un gran error.

Y claro, no tenía respuesta. Ni respuesta, ni lectura. Mi primera reacción fue:

"Ya está, bloquéalo. Se acabó. Lanzas el móvil al mar y...." Si llega a haberlo leído, probablemente lo habría hecho.

Mientras pensaba esto, mi estómago no se sentía mejor. Ni lo que sea que tenemos entre el ombligo y la barbilla. Aquello sólo me trajo una galerna interna propia de un libro de Moby Dick. Que, por cierto, no he leído, pero seguro que contiene tormentas.

"aaahrrrggg!!!!" gruñí enfadada.

Me levanté a darle de desayunar a mi mascota. Me volví a acostar y decidí que era un buen momento para imaginarme un cuento...


EN LA CIUDAD IMAGINADA...

-¡¡¡¡¡¡¡¡Necesito ... !!!!!!! -grité, como alcaldesa.
Y el cartero se sentó a mi lado, en el suelo.
- Sí, hoy sí me necesitas...
-¡Ayúdame, anda! ¡Necesito olvidarme de él! ¡Esto es un desastre! ¡ES DOMINGO! debería estar contenta.

Por toda respuesta, el cartero dibujó un círculo en el suelo. Lo que me lleva a comentaros que el suelo era de arena.

-¿Qué haces? -intenté borrarlo.
-No, déjalo. Luego lo entenderás.

Así no iba a solucionar nada. Un círculo.... Decidí recurrir a una instancia superior:

-Dios... -dije, allí en mi cuento, sentada en el suelo en medio de una Ciudad Imaginada-, por favor, por favor, por favor, por favor... haz que me olvide de este sentimiento y que se me pase, por favor, que yo no quiero estar así.

-Lo bueno es que lo estás diciendo en serio esta vez.

-¡Pues claro! ¿Quién quiere estar así? ¡Todo es horrible! Me siento fatal. Así no se puede estar. Tengo muy mala suert...

-¿Ya has elegido musical para ir con tus amigos?

-¿?...

Me quedé callada. No esperaba la pregunta. Al cabo de un momento, contesté:

-Sí, bueno, no. Yo quiero ver uno romántico pero no nos aclaramos. Además, Arwen no puede la semana que viene, así que tengo que preguntar a V. Y luego... no sé, ¿qué hacemos con las entradas? ¿Las saca C. como siempre? Igual yo podía pasar por casa de V., pedirle el dinero, y luego ir con C a la taquilla. Aún así, Cris lo va a tener más complicado... luego habrá que adelantar el dinero...

-¿Y eso va a ser antes o después del taller literario del día 23?

Hum. Qué gran pregunta.
Me empecé a animar. Pues si el taller es tal día... entonces lo otro es este otro día.

De repente me di cuenta de que toda la confusión y el malestar se me había pasado. Y miré al cartero, allí, sentados, en el suelo de mi ciudad imaginada. Hacía un día precioso.

-Ay va.... ¿Cómo lo has hecho?

Al no estar como antes, me di cuenta de "lo que sentía antes". Cosa que por cierto no sabía. Agobio, estrés, ansiedad, impaciencia, malestar... Todo eso, se había esfumado. Qué raros son los sentimientos.

Entonces el cartero dibujó medio arco que abarcaba casi la mitad del círculo.

-Antes el actor era así.. -me dijo- Y ahora es así.

Dibujó en el otro lado una nueva línea curva pero tan pequeña como una pelota de ping-pong. Mientras que el arco anterior, era más "balón de playa".

Vaya.

-¡¡GRACIAS!! -le di un abrazo, no me pude contener-, ¡¡¡Ay cuánto te quiero!!!

-Pero si ni siquiera sabes quién soy -contestó el cartero.

-¡Te quiero!¡Te quiero! -dije, muy efusiva.

Le abracé, respiré hondo. Abrí los ojos y empecé mi día.
^_^
De verdad, este cartero os tendría que visitar a todos para ayudaros con todas vuestras cosas.





Conversaciones nocturnas...


Anoche mandé un whatsApp a mis amigos:

-Llevo 20 horas y 39 minutos, despierta....

"Duérmete..." me dijo uno.

Por algún motivo estaba algo inquieta. Y me daba un poco de pena irme a dormir, cuando te vas a dormir, el día pasa. Y ya no vuelve. 

Así que a la una de la madrugada saqué del armario el kimono japonés que voy a utilizar en la fiesta de disfraces de mi empresa, la próxima semana. Y me lo probé. Lo bueno de tener un disfraz, que no es un disfraz, es que cuando te lo pones no eres una occidental disfrazada de japonesa, sino una extranjera vestida con ropa de Miyajima. Como no tenía un obi adecuado, probé a usar dos de mis docenas de pauñelos. Y mientras me miraba al espejo, me fijé en lo preciosísimas que eran las mangas y que son curiosas porque puedes guardar cosas en ellas.... (me parece que es más bien un yukata...)

También compré los zapatos "zori". Y tengo unos calcetines blancos que voy a "reconvertir" en japoneses. Lo único, no soporto la sensación de tener una tira de tela entre mis dedos de los pies... así que esa parte va a ser interesante. Lo más probable es que acabe caminando con bailarinas.

https://www.pinterest.es/pin/402087072974979284/


Después de hacer unas cuantas pruebas con mi pelo (no lo tengo lo bastante largo todavía como para un moño y no sé qué opción tomar, si dejarlo suelto y ondularlo o tratar de recogérmelo en la parte alta de la cabeza..), me di cuenta que había algo que no pegaba nada con mi atuendo. Las gafas. Tampoco conozco muchos japoneses de ojos azules. 

Decidí pensarlo otro día y me fui a dormir. Y para ver si desaceleraba mi cerebro, me puse un audio, de esos que me manda el universo con un sentido especial. Fijaros, el otro día, en vez de mandarme uno con título, me mando uno que ponía: Recopilación. Y Yo tenía varias opciones para escuchar así que le dije a mi yo interior: "oh, venga, ahora sí que has fallado. No voy a ponerme una recopilación en el coche que empezará por el audio 1 y acabará en el 80. Así que, querido universo, si has fallado en esto, puedes fallar en todo..."

En vez de poner la música, y tras una ligera duda interior, solo por comprobar científicamente que lo que me rodea no son señales, de di al play. Y va el narrador y dice:

LOS CELOS.

¿¿¿what?????
¡JAJAJAJAJA!

No era una recopilación del 1 al 80. Era recopilación de "dónde a mí me da la gana, empiezo". "No me lo puedo creer". Recorrí 24 kilómetros escuchándole decir a ese señor que los celos destruyen relaciones porque nos sentimos vulnerables.  ¿¿¿No me digas???? 

En fin, restablecida la confianza de presta atención, al abrir Youtube me encontré con uno de esos audios (individual) que decía: "El origen emocional de una enfermedad".

¿¿???¿¿¿??

"Pues como no sea el origen emocional del insomnio..."

Justo me escribió mi amigo. Y al contestarle, fallo mío, le mandé sin más el audio que estaba escuchando. Luego pensé: "¿pero qué haces, qué haces? ¡Que te saltas el filtro, por Dios!".

¿Y qué pasó?

Mi amigo me dijo que sólo con el Buenas noches del narrador ya le daba la risa (¿sabéis una cosa? ese audio habría sido muy adecuado para él), y contestó con otro audio del mismo tono de voz pero de cine. A mí me dio la risa, y estuvimos chateando un buen rato.

Hasta que le dije: "bueno, vuelvo a mi audio". Y él contestó: "qué audio ni que... ¡te gustan unas cosas muy extrañas!"

Me puse roja. 

Pero me duermo con esa voz de fondo. Y me dormí. Y al abrir los ojos... sólo se oía la hoguera que tienen esos audios de fondo. Y miré el reloj. Las 02:39....

"Me he dormido"... La última vez que miré la hora, cuando puse el audio, era la 01:35....

Me quité los cascos. Busqué el teléfono con la mano. Salí de Youtube sin mirar la pantalla.

Esta mañana me he levantado, tengo que acabar una novela. Me siento junto al ordenador. Se vuelve loco y no hay manera de encenderlo. La pantalla parpadea igual que si tuviera un virus.

"Esta bien, esta bien... deberías contemplar la posibilidad de perder el manuscrito a una semana de entregarlo..." me digo. Pero no me pongo nerviosa.

Mientras arranca, levanto el teléfono para poner más música. Abro Youtube. Por lo visto el audio de ayer... cuando salí... por algún motivo extraño, la pantalla se ha quedado con esa memoria. O sea que descubro el audio que estaba escuchando cuando me desperté. No era el inicial, por supuesto, duran como treinta minutos y yo llevaba una hora durmiendo. Es decir, al acabar ese, saltó a otro, mientras yo estaba dormida.
Recordemos que esos audios me llegan de manera aleatoria. Lo extraño es que si yo un día tengo miedo, (y no lo digo) el audio de Youtube se titula: Temores. Si estoy triste, se titula: Cómo superar una tristeza.  Si rompo con un chico me llega un audio disfrazado y sin título, que al darle al play se titula: Los celos (qué malos son). No sé vosotros, pero yo noto una... extraña corriente de reciprocidad en el Universo. 

Bueno, pues miro la pantalla, jajajaj! con cierto asombro. El audio que ... digamos al acabar de hablar el narrador me hizo despertarme (o no, a saber cuánto llevaba callado..., cuando desperté sólo había silencio y el ruido del crepitar de una hoguera en medio de un ¿desierto? No se sabe dónde está. Pero solo se escuchaba el fondo instrumental. No tenía ni idea de lo que había estado hablando mientras yo dormía...)

Y leo en la pantalla:

El poder del subconsciente.

¡JAJAJAJ!
JAJAJAJAJAJA!

Pues muy bien!!! buenos días !!!!



Es muy injusto


Me levanto bien. Duermo bien. Me siento requetebien. Se a aclaran los líos laborales. Llego con mucha energía. El Muso ha cambiado el turno y coincide conmigo.

Es todo perfecto. Davidel me manda un regalo. Otro compi me hace una flor de papel. 

Doy la formación. Y antes de empezar la clase curioseo en mi móvil la sección de noticias... ¿Y que veo? NOTICIA, NOTICIA, NOTICIA Y DE REPENTE...

Al actor. 

"No!"

¿? Really??????

-Pero que....????

4)4(1)3€?@?€4(1)1€4(7@8!!!!!

Escribo al Muso. 

"¡! ¡! VAYA PUÑALADA, UNIVERSOOooo!!!"

Y justo mientras mandaba un whasap al señor actor, me contesta el Muso. 

Una escritora y un cuenta cuentos
No es tan extraño. 

Ahora me estoy preguntando si se refería a que no es raro que mi sección de noticias jajajjaja (perdón, me río yo sola) incluya entre una noticia del Cosmos y otra de Frozen una foto del tío que trato de olvidar y al que ya tenía olvidado. 

Pero como me pasan estas cosas... ¿¿???????????????????

De todos modos... 
Da lo mismo porque no le voy a ver más.

Basta de encontrármelo en un tren, en mi móvil y... En todos lados!!!
Basta. 
No funciona.

En serio, internautas🤣😁, hay duendes o algo a nuestro alrededor. 

Menos mal que yo creo en la Ciencia.
Feliz San Valentín. Al que lo célebre. Yo no. 
Paso de... Todo! 

Ojo al poder del pensamiento y la imaginación...


Fijaos qué curioso:

He ido a trabajar. Hubo movidas, cabreos e historias. Perdida toda mi seguridad, me volví medio loca intentando que todo el mundo estuviera bien. Cosa que no conseguí. Hasta líe más el asunto.
Antes, yo era segura... o había ganado un poquito de confianza. Pero ayer la arrojé toda a la basura... que es lo que hago cuando no consigo tolerar una emoción. O cuando alguien me importa y me entra el pánico.

Una vez liada toda la cosa, bloqueé a un compañero de trabajo. Sigo enfadada con él. Pero luego ya empezaron a decir cosas unos de otros y me puse super-histérica. Admiro a mi jefa, por cómo les habla. Admiro a casi cualquier persona que ante el conflicto sepa mantener esa actitud de: no cedo, pero tampoco me asusto. Eso se llama "control". Os prometo que lo estoy estudiando a ver si consigo aprenderlo de una vez.

Cuando salí fui a coger el coche, y había un monumental atasco. Nunca vi nada así. Pero curiosamente, lo agradecí. Antes de irme, la casualidad hizo que justo el coche que me bloqueaba era el de un compañero que me había propuesto irnos de viaje a Holanda...

Y, claro, le dije que sí. No tengo otros planes. Escapar estaría bien.

Allí, en el coche, fui lenta. Muy lenta. Y cada vez me sentía peor.

"Es como si hubieras vuelto atrás", pensé. Llevaba tiempo sin sentirme tan mal y tan atemorizada por los conflictos. Tan insegura de los compañeros. Hasta que, cerca de un desvío, me acordé de las palabras del Muso:

"Yo dejo que cada cuál viva sus razones..."

Era algo así.

Si la realidad de mi compañero era estar enfadado... ¿por qué tenía yo que meterme a intentar que estuviera feliz y contento... cuando ni siquiera sé que le molesta? De hecho, ¡le molesta algo de otra gente, hasta me llamó por otro nombre... me llamó Ana!!!
¿Quién puñetas es Ana?
Pues me llevé la bronca de ella.
Fue todo un desastre.

Pero el Muso dijo, una vez... que si una persona quiere estar enfadada, es su realidad. A mí no me debería afectar, aunque me afecta, y mucho. Me afecta de una manera terrible. Tanto, que los demás que me conocen ya me advierten cuando alguien se pasa tres pueblos: "¡Nelly, olvida esto de inmediato! ¡No le des vueltas! ¡Somos humanos!"

Con esas palabras que dijo el Muso una vez, me sentí muchísimo mejor. Y como el tráfico se complicaba, dejé de estar tan molesta. Pasado el puente de la M11 pensé... "¿Y si sigo conduciendo?"

¿Y si no paro?

(escapar)

Me pregunté a mi misma dónde acabaría. Es más, lo visualicé.

Serías tú... un poco más adelante... en la carretera

Eso me dijo mi pensamiento. 
Ya. "Serías tú... un poco más adelante".
Creo que la clave era el tú.

Tomé el desvío que me correspondía y dejé claro al del coche de atrás que no iba a colarse, convirtiendo mi incorporación en peligrosa. Como me canso de esas actitudes. Y justo, delante dos se habían golpeado.

"Claro" pienso, "es que es normal".

No hay más que accidentes, todo el tiempo. Alcance trasero, esguince cervical leve. Casi podría decir hasta el valor del parte, pensé, mientras pasaba cuidadosamente por su lado. Dos coches en la incorporación  y uno de ellos no había mantenido las distancias.

"La gente tiene mucha prisa" pensé.

Llegué a casa. Puse Victor o Victoria mientras comía, pero la paré enseguida. Me asaltó la tristeza.


- ooooooh, ¡venga ya! ¡no! -pensé.

Me levanté y mientras lavaba un vaso me pregunté qué era mejor... ¿estar triste y llorar para olvidarse de todo sentimiento y seguir adelante... o tratar por todos los medios de aplastar hacia abajo esa emoción?

Ninguna de las dos opciones era buena. 
Qué curioso. 
No pasó ninguna de esas dos cosas.

Apagué la televisión y me eché un rato. Y aquí, con los ojos cerrados, imaginé algo. Me conté una historia.
Y a la historia no le puse límites.

"Esta bien, será nuestro secreto" me dije, "piensa o imagina lo que te apetezca..."

No sé si me quedé dormida o no. Pero al levantarme de nuevo... ¡me apetecía ir al gimnasio! No había rastro de tristeza. Me puse mi ropa deportiva, salí para la clase, por el camino hablé con mis amigas. Amigas y amigos, todos... preocupados. Todos apoyándome... alguno con visiones ingenuas de la situación. "A él le importas", "A él le gustas...". Ay, no, hijos, no. Que no va por ahí la cosa.

La profe de ciclo nos pidió concentración pero cada dos por tres a mí se me iba el ritmo. De repente la profesora bajó del atril. Y apagó las luces:

-¡¡Conexión cuerpo y mente, por favor!! -gritó

Y ahí la clase cambió.
Luego nos felicitó y nos dio las gracias. Supongo que cuando dejas de prestar atención al espejo y te tienes que quitar las gafas porque estás sudando como un pollo... pues la música y el movimiento cobran más protagonismo.
Acabó la clase con la banda sonora del Mito de Bourne. 
Es una buena profe, especialmente de artes marciales. Me fijé en el detalle de felicitar el trabajo y de animar a la clase. Tengo que aplicar eso en mi trabajo.

Esta entrada demuestra algo, y a lo mejor os sirve. Creo, sospecho, ... que para la mente, o quizá para nuestro cerebro, lo que imaginamos y lo real no es tan distinto. De ahí que un pensamiento te pueda hundir en la miseria y otro te pueda aliviar. Ya sé que lo que digo no es nada nuevo. Pero no deja de ser curioso.

Así que la siguiente vez que esteis tristes imaginad algo que os encante.
Seguro que os cambia el día...

Y, como no, el grifo del baño se ha vuelto a abrir solo.... En serio, me pregunto si convivo con un fantasma, jajaja! 

SALUDOS!!! 


En el que dejo las cosas como estaban.


¿Sabéis una cosa? Yo no puedo más. Lo digo miles de veces. Que no soy buena en esto, que soy una chica muy rara. 



... que va todo del revés. 

Y lo intento.

Pero...  imaginaros una balanza. Me gusta ver las cosas en términos económicos.

En un lado, tenemos el corazón. El corazón te dice que quiere cosas, y tiene dos características: es auténtico y le dan igual los prejuicios sociales. Le da igual el sentido común. Lo que no sea presente... El corazón sabe lo que quiere. No tiene dudas. Señala en la dirección correcta. Un día te levantas y sabes que quieres tocar el piano. Aunque tengas las manos muy pequeñas. Otro día te levantas y te apetece cortarte el pelo. Otro te levantas y sabes algo... que acaba pasando. 

Luego tenemos nuestra cabeza lógica. La que lo llena todo de límites, fronteras y trabas. La que evalúa los riesgos. La que te dice: "¿lo has pensado bien?" "¿has hecho un balance de riesgos y beneficios?" "¿has previsto ya este escenario?".

En medio estás tú. Sin saber a que atenerte. 

Le dije a mi parte lógica que el corazón tenía razón, que lo que me había llegado era justo lo que necesitaba, que vamos a mover ... los muros y dejarnos llevar. Que lo tenía todo controladísimo.

Pero no es cierto. 

Y el problema de este corazón es que... no hay quien lo controle. 

Con lo que toca recurrir a la parte lógica.

La parte lógica contesta: "¿Lo apago?"

Sí.., tengo un botón que apaga sentimientos. Es extremadamente espectacular. 
Cuando pulsas ese botón la vida se convierte en una magnífica sucesión de trabajo, horarios, balances de cuentas y gastos, análisis de películas, días perfectamente planificados y rutinas cíclicas.
Luego el corazón se toma la revancha, no os penséis.

Pero es que si la alternativa es incertidumbre, miedo, y echar de menos... cosas que no puedes controlar.. no parece que haya mucha opción.

Así que... nos olvidamos de todo!
Sólo quería avisaros porque... ¡tengo 40 lecturas diarias! siguiendo lo que sin duda parecía una bonita historia interesante entre una escritora y un actor.

Pero se acabó. 

Hay también otro motivo. Si me olvido de todo ahora... para mí él sigue siendo un tipo estupendo y le deseo todo lo mejor del mundo. 
Como de un sólo paso más en su dirección... Lo que venga detrás, no lo sé. 
Y con no lo sé, me refiero a "no lo sé" de verdad. Porque no tengo ni la menor idea dado que jamás he estado ahí. Por triste que parezca, nunca había confiado así en alguien.

Peeeero.. ya está, se acabo. Queda de recuerdo. ¿Tú qué hiciste en 2020? ¡Ah, fue el año ese en que confié en un actor! jajajaj! JAJAJA!

Además, se lo he dicho, así que todos contentos. Se está triste un buen rato, claro, pero luego se pasa y todos contentos. 

Saludos!!! 

Quizá... hasta podamos ser amigos. 

Croqueta y empanadilla.

 
 
Seguimos avanzando....
 
Ayer fui al gimnasio... lo que mejoró mi contractura.
Luego medité un rato... lo que mejoró mi concentración.
 
Sobre las 9 de la noche me llamó un ser querido. Y yo hice todo un alarde de protestas y actitud mohína diciéndole que echaba de menos al actor.
 
Mi ser querido contestó en estos términos:
 
-¿Ya? Pero si lo has visto hace dos días... Pero, ¿ese chico qué te ha dado? Nunca te había visto así por nadie. ¡Pero si sales huyendo de todos... ¿se puede saber qué tiene este de especial?!
 
Decidí tomarme la pregunta como si fuera retórica.
 
Al colgar, me puse a trabajar en el manuscrito. Hasta que misteriosamente, el ordenador dejó de funcionar. Me había tomado una infusión con miel porque tengo una tos horrible. Reinicié el sistema pero seguía sin abrir la obra. "Pero bueno, ¿qué pasa aquí?".
 
Miré el reloj.
La verdad es que me vendría muy bien dormir un día 8 horas.
 
Así que me fui a la cama tras tomarme una pastilla de las dos que me sobraron, con codeína y paracetamol. Tuve gripe hace unas semanas... me dejé esas dos porque ya me sentía mejor. Pero la tos indicaba lo contrario.
 
Recordé entonces que una compañera supervisora me había prestado (¡¡de manera totalmente inesperada!!) unos libros. Se llaman "Croqueta y empanadilla".
 
-¿Son para niños?
-¡Oh, no! -me dijo riendo-, no... son de adultos, pero son cuentos.
 
Es un matrimonio.
Decido leer un rato en la cama.
 
Abro el libro, que va por su catorceava edición pensando que qué envidia...
 
Los dibujos son muy simples. Croqueta conoce a empanadilla. Quiere impresionarla así que deja su casa muy recogida... ¡pero en el fondo Croqueta es un desastre!
Paso la página y veo de repente a los dos paseando de la mano. Ella le cuenta a él que un chico trataba como una reina a su amiga, pero que ella lo ha dejado.
A esto, Croqueta contesta: "Sí, es que cuanto mejor os trata un chico, menos lo valoráis".
 
Recostada en mi cama, alzo las cejas.
 
Lo siguiente que dice Empanadilla es: "Sí, como si nos gustara que nos dieran caña".
 
En la siguiente viñeta, Croqueta contesta:
 
-Suéltame la mano y mañana no nos vemos.
 
 
- NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!! -GRITA EMPANADILLA.
 
Croqueta pone cara de malo. Y a mí me da un ataque de risa.
Al principio leve, pero luego me estoy partiendo yo sola.
Leo un poco más y cierro el libro.
 
Mis amigos están de viaje. Otros, organizan un taller literario.
 
Me quedo dormida con los cascos. Pero me medio despierto para comprobar si he apagado la calefacción.
Vuelvo a dormirme y esta vez, no me despierto antes de que suene el despertador. Estoy soñando que tengo algo en el ojo, y trato de quitármelo, cuando comienza a sonar la alarma. Era como una pestaña que no me podía, o no me decidía a quitar.
Me levanto.
Y... me salto todas mis normas, costumbres y revisiones porque sólo estoy pensando... en él.
Desayuno pensando en él.
Me pongo un vestido (¡cielos! ¿cuánto hacía que no me ponía uno?) Me dirijo al armario de los zapatos.
 
"No... tacón no. Tampoco hace falta tanto".
 
Hoy tengo una reunión de Formación, importante.
 
Salgo de casa 4 minutos antes de la hora.
De camino al garaje, un chico enorme con una mochila parece tener el mismo destino que yo. Me paro. Tiendo a rehuir a la gente, no nos olvidemos. Dos mirlos se posan a mis pies en ese instante. Los mirlos caminan hacia la calle y cuando ven algo que les asusta, vuelven, de nuevo hacen lo mismo y vuelven.
 
¿¿??
Ambos pájaros me miran. Esto... ¿no deberíais tenerme miedo? -pienso-, holaaa, soy un ser humano....
 
El chico se ha parado en la puerta del garaje y me espera.
Mecachis. Ya no puedo fingir que no le he visto.
 
Tras echar a correr y cruzarla, y además agradecerle el gesto caballeroso, caigo en la cuenta de lo paradójico que resulta ver dos mirlos (con alas) intentando cruzar la carretera andando.
 
¡Jajajaja!
 
Sonriéndome, entro en el coche y pongo rumbo a la oficina.
 
 
 


 

 

 

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