Estudiando las emociones: envidia y celos.

Sí, era yo la que me dije (a mí misma) hace tiempo: "no pienso caer en ser una de esas que va por ahí escribiendo sobre las emociones y el humanismo y bla bla bla...".
Eso dije. A mí misma. Yo hablo mucho conmigo misma. Rara vez me contesto.
(o me contestan) Más que contestarme, intuyo cosas. Otras veces los cuadros se caen solos de la pared o me surge una pregunta y al encender la radio justamente están respondiendo a dicha cuestión. Lo que me arranca una mirada inquieta que tranquilizo pensando en la ciencia. No en vano, de niña, me llamaban doctora Scully porque según mis compañeros de instituto me dedicaba a destripar misterios y a preguntar a los profesores cosas sólo para estar bien segura de que comprendía el por qué eran así. Y de paso, cuestionarlas. Siempre me ha dado miedo aceptar una creencia porque temo que si lo hago, me perderé todas las demás. Un compañero me dijo una vez, y me hizo reír mucho: ¿cómo puedes ser cristiana y budista? Yo le miré y me encogí de hombros (no me considero budista, solo lo estudio) y le dije que ¿por qué no? Hasta el momento no he encontrado nada que entre en conflicto con mis creencias. Mi compañero respondió: "Eso es como si dices: mira Dios, creo en ti, ¿eh? Pero me voy a dar una vuelta a ver qué dicen los demás..."
Me entró la risa, y a día de hoy, mientras escribo esto, todavía me río.  

El caso es que, por un motivo o por otro, he empezado unos cursos de filosofía y hoy buscando el próximo, como el contenido cambia de lugar y mi conexión a Internet se dedica a ... no sé qué palabra usar. Digamos que los ordenadores y yo... no nos llevamos bien. De hecho, una vez se estropeó uno y el informático me miró y me dijo: "es que te acercas y se para, no tiene sentido" ¿¿¿Lo ves??? Le dije yo. No falla. El caso es que en vez del temario me ha aparecido un enlace que hablaba de "envidia" y "celos".
- Ah, pues mira qué bien.

Escéptica, pulso el botón de play.

Y dice el busto parlante: "es un profundo malentendido porque no sabemos lo que valemos".

Hum.



Es un tema interesante cuando te planteas "¿qué nos define?" Tú te defines cuando te comparas... porque sino tuvieras con quién compararte... no sabrías que existes. Imagina un ser humano en un vacío absoluto. Imagina que no sabe ni lo que es.

El discurso filosófico derivaba en la capacidad de empatía... el estudio de lo que llaman "neuronas espejo" y todo eso. 

Pero es la palabra "malentendido" la que más me intriga. No recuerdo cuándo fue la primera vez que pensé que el ser humano tiene un problema de comunicación. Nosotros, lo tenemos. Todos. Intentas explicar, intentas comunicar... pero no puedes. Hay una barrera de individualidad. Yo, aquí, tú, allí. Yo, lector, tú escritor. Esa fue la barrera que os dije que se borró de un plumazo una vez hablando con una persona y me llamó mucho la atención. No por el hecho en sí, sino por los sentimientos. Y creo que ahí hay mucho más para investigar. Así que cuando dice el discurso que sentimos celos o envidia porque "tenemos un problema de comunicación con nosotros mismos", yo me detengo y escucho. ¿Y si es verdad? ¿Cómo funcionan las emociones? ¿Cómo influyen en lo que nos rodea? 
Son siempre temas interesantes.

Por otro lado, me surge una duda que también tiene que ver con la comunicación. Como os decía antes... si piensas que todo es un problema de comunicación: ejemplo, un cliente entra en una tienda gritando como un loco por algo por lo que no tiene razón y tú piensas "ay, pobre, es que no sabe que yo quiero ayudarle". Le entiendes, y le ves, y ves sus nervios pero.... ¿es siempre así? Me explico: ¿realmente el "no darse cuenta" en los demás debería bastar para justificar sus actos (digamos, su situación, su madurez, y lo que son capaces de ver y lo que no); ¿Los actos jamás se justifican y somos responsables siempre? (es decir, se le puede pedir en justicia a alguien que asuma las consecuencias independientemente de que sepa el daño que hace o no)... ¿o lo ideal es un término medio? (digo yo, que el término medio). Aquí entra la intención, ¿verdad? Pues ese es el tema: ¿Creéis que la gente, en general, cuando actúa, actúa por no saber... o hay quien, por ejemplo es un conductor descortés, y lo sabe y va abusando?

Si justificáis siempre a los demás vais a vivir en un mundo muy bonito, donde la gente está en constante evolución y seréis unos optimistas del aprendizaje pero... (jajajaj!) a la hora de escribir narrativa adulta vais a tener un bloqueo de tres pares de narices porque no va a haber forma de desarrollar un personaje que no responda a estas creencias. 

A no ser que uséis el recurso de la imitación. ("Sé lo que diría el personaje, sé cómo actúa el personaje, pero no quiero saber su mecanismo interno"). Si alguien está pensando en escribir por esta vía, ya le aviso yo de que lo deje. No funciona. Te acabas enfadando tanto con el personaje que se queda plano y muere en el folio (mirándote con cara de estupor jajajajaj). Mientras tú te dices a ti mism@: "me niego, me niego y me niego a escribir algo así".

Entonces aparecen personajes "grises" como Richard (el de la novela de la que os hablaba el otro día) y te enamoras, porque no te queda otra. Porque el autor describe a un tipo insoportable, verdaderamente insoportable, enfermo y suicida pero de un modo tan brillante, siendo él tan auténtico y tan fiel a sí mismo que resulta innegable su presencia. Y te enamoras, de verdad.

La otra opción, es escribir para niños, que ahí casi siempre es todo blanco o negro. Algunos amigos escritores me dicen: "Es que Nelly, yo no sé cómo puedes escribir para esas edades, con lo difícil que es" y yo les miro y respondo: "Yo lo que no sé es cómo podéis escribir vosotros para adultos, con lo difícil que es". Hay una autora en particular que os recomiendo porque a mí me encantó uno de sus libros. Buscad "Las Puertas de Seda", hay una escena de un personaje, una frase, que tiene que ver con la comunicación y que dice: "las estrellas al otro lado del Tigris eran las mismas, sólo que tenían otro nombre". Ese libro tiene unos personajes con una psicología bastante... buena. De mis amigas, ella es con diferencia la que mejor escribe (y que me perdonen los demás, ¡pero es cierto!) 

Hagáis lo que hagáis, nunca dejéis entrar a un Muso en vuestra vida con capacidad para leeros la mente. Pero eso ya, es otra historia...

.... y aunque...sí, puede que no lo parezca, también tiene que ver con la "envidia" y los celos.

Aaah! Quién supiera tanto como él!
Qué bellos son algunos misterios ;) 

Preguntas del escritor...



Hoy le he mandado al editor una sinopsis un poco más detallada de lo que llevo escrito. Un poco apresurada, quizá, porque se la mandé en un descanso del trabajo. Lo que ha propiciado que cometiera un error en el encabezado del correo electrónico. 

Alguien me preguntó qué ocurriría si me hiciera famosa por vender muchísimas novelas. Yo lo tengo claro: jamás ha sido mi intención vivir de esto. Aunque pueda sonar extraño porque mucha gente lo pretende. Pero me parecen quienes lo dicen muy poco realistas, me parece que no lo han pensado bien. ¿De verdad es una buena decisión vivir del arte? ¿Es sensato que un deportista diga con veinte años, "¡siempre voy a vivir del baloncesto!"? 

Además, hay otros factores. La primera vez que un lector se acercó y me dijo: "¡¡Me puedo hacer una foto contigo!!", mi reacción inicial fue mirarle espantada y pensar: "¿Por qué?"

Jajajaja!!

Eso me hizo plantearme lo que significa ser una persona famosa o relativamente famosa. ¿Alguna vez os habéis parado a pensar en lo absurdo que es? Imaginaos que vais por la calle andando y alguien dice: "¡eh, eh! ¡Una foto! ¡Fírmame esto!" Y tú miras a esa persona que sí, que tiene mucha ilusión, pero... pero el mérito es de ella. Todo eso, está en ella, en su cabeza. Lo bueno de los escritores es que se conocen los libros pero no al autor, incluso cuando eres famoso. Y aún así, debe de ser un auténtico rollo salir a la calle y que te pregunten por los libros o que te digan: "¡eh, vuelve a casa y escribe que estoy esperando el final!" (eso, como anécdota, lo he escucha sobre gente que se dedica a ello). Mi experiencia en mi primera presentación de instituto fue que ¡se habían vuelto todos locos! Nunca, hasta ese día, me había visto rodeada de una masa de adolescentes pidiendo autógrafos. Entonces me paré a pensar en escenas de las que había sido testigo como la visita de un escritor sueco al que tuvieron que poner una valla para poner a salvo de público, y también en una vez que vi bajarse del coche y saludar a Bruce Willis antes de entrar a un cine, y comprendí que la fama podía llegar a ser algo verdaderamente problemático. Así como algo que hay que saber gestionar de un modo profesional. El que sabe, claro

Por otro lado, vender diez millones de copias de un libro hoy, no garantiza tu futuro. De hecho, los bombazos literarios y artísticos pasan de moda en unos pocos años. Yo he llegado a pensar que cuanto más explosivo es tu éxito, más rápido queda desactualizado. Tú puedes componer una melodía que suene y suene bien, años y años, sin llamar más que lo justo la atención. O puedes escribir la canción del verano, arrasar y, precisamente porque has arrasado al año siguiente tu canción será algo que nadie querrá por estar "pasado de moda". Cuanto más rápido sea su ascenso a la fama y más aparezca por todos lados, menos la quieren después. No sé muy bien porqué se da este fenómeno, sólo sé que pasa (*Connie Willis escribió un curioso libro al respecto, buscando el origen de las modas, lo llamó "Oveja Mansa"). 

Otro de los aspectos a tener en cuenta es la presión. Presión porque un autor no vive de un solo libro. Y ahora yo os pregunto: ¿Conocéis más obras de Salinger que no sean "El guardián entre el centeno"? ¿Qué otra obra ha escrito la autora de "50 Sombras de Grey"? ¿Qué pasó con la primera novela de adultos de la autora de Harry Potter? Estoy poniendo ejemplos muy exagerados pero es que escribir un éxito no te garantiza nada... Y escribir para mí es algo que se hace por el mero placer de escribir. No es un para, es un fin último. Sin embargo, cuando vives de eso, escribir deja de ser un "fin último", se convierte en medio: medio de vida. Y si tienes que inventar algo nuevo, presentar manuscritos en plazos, no salirte de cierto género porque es lo que te ha funcionado antes... en fin, todas estas cosas son aspectos a tener en cuenta.

Yo por eso nunca he querido vivir de la escritura. De vez en cuando me surge esta pregunta en el camino, unos y otros me la plantean pero... a mí me sorprende. No, no pretendo vivir de esto. No, no quiero ser famosa. No, no dejaría mi trabajo. 

A veces me pregunto qué esperan los demás (los que escriben). Yo creo que los que me dicen: ¡voy a publicar y voy a vivir de mis libros!... no lo han pensado bien. Hay más posibilidades de atrapar con las manos una estrella fugaz o de que te toque el premio gordo de la lotería de Navidad que de esto.

En serio,¡ ¿a quién se le ocurre?! (jajajaj!) Saludos!!!! 

Saludos!!!

Sueños que son historias: Las Olas.

No iba a escribir el sueño porque fue más bien una pesadilla. 
Mis amigos y yo estábamos de viaje. Y por casualidad escuché a una conocida mía decir algo que no me gustó en absoluto. Me enfadé un montón pero la persona que había causado mi enfado no estaba presente así que ... digamos que me pasé medio viaje reprochando sus palabras. Y me sentía de lo más traicionada. Finalmente, un amigo común me encuentra (cerca de la Torre Eiffel, no preguntéis que hacía en mitad del sueño)  y yo le expreso mi enojo. Mi amigo me invita a un café.
Este sueño me da vergüenza porque... si los implicados lo supieran me dirían: "¡ay Nelly...tú estás como una cabra!" Por eso no puedo dar muchos detalles. El caso es que mi amigo es muy honesto y bastante... no sé qué palabra usar, "pasota", quizá. Y allí estaba yo, en una cafetería, en un lugar paradisíaco de vacaciones, porque estábamos de viaje todos, y enfadadísima. 

Mi amigo me dijo:

- ¿Pero por qué te enfadas? ¡Qué más da! ¡Mándala a ....!

Y yo:

- ¡¡¿¿¿Que por qué????!!! ¿¿Qué?? Cómo que por qué, me enfado porque... bla bla bla bla.

En estas que miro hacia abajo, porque la cafetería estaba en un alto, como en una especie de acantilado y veo venir una ola enorme. 



¿Veis la roca? Eran esas vistas pero mi cafetería estaba mucho, mucho más alta, y venía una ola gigantesca. Y el terreno hasta la playa no era agreste, sino que estaba cortado por la mano del hombre. Era una zona de mucho turismo. Miré la ola unos instantes y me distraje un poco de mi enfado. Pero enseguida volví a él:

- ¡Y bla bla bla bla...!

Mi amigo contestó:

- ¡Pues si dice eso...! 

Pero le interrumpí.

- Espera... -le dije-. Espera un momento, ¿¿ves qué ola??

Venía otra ola. Nunca había visto algo tan hermoso. Era un mar precioso, azul, brillante, salvaje, inmenso, eterno....Y una ola de más de cuatro pisos de altura que se aceraba. Era aún mayor que la anterior. Más alta. Más fuerte. 

- Qué belleza -le dije a amigo.

La ola rompió contra la roca. Era tan alta que la envolvió. A pesar de que chocar contra ella frenó su inercia. La espuma salpicó por todas partes. Y había gente allí abajo. Pero no se asustaron en absoluto. Yo hasta oí risas. Y mi amigo dijo:

- ¿Qué? ¡Es una ola! 

Me entró la risa.

- Es una ola...es una ola -le dije-, ¿¿¿pero tú has visto alguna vez una ola semejante??? -refunfuñé-. ¡Es preciosa!!!

- ¡No es más que una ola! -dijo mi amigo.

Y me desperté.
No fue un sueño nada agradable, en serio. El enfado era monumental, no, lo siguiente. Y encima con una conocida... ay madre, si no me ha hecho nada!!!!. Pero... lo de las olas me ha parecido bonito así que al final me he animado a escribirlo.

Salu2!!!

Leyendo "IT"


Según mi e-book la obra tiene 2.400 páginas. Creo que en realidad tiene mil menos. Es sólo que lo adapta y la novela se ve así. Voy por la página 1500 y os voy a dar mi opinión (y destripo) así que a lo mejor no queréis leer esta entrada. No obstante, como no he llegado al final, tampoco os puedo desvelar nada de lo que no he leído.



La novela cuenta las aventuras de unos chavales que se conocen en Derry y montan el club de los perdedores. Es la típica pandilla de preadolescentes que todos hemos tenido, quien más, quien menos, en la niñez. 

Solo que esta pandilla se enfrenta a un monstruo sin nombre.

Si bien esta iniciación me parecía maravillosa y el hecho de que la obra esté contada en dos tiempos a la vez es otra genialidad (es decir, te narro lo que me pasó antes y lo que vivo ahora en el mismo capítulo, entrelazando recuerdos) a medida que se desvela el argumento hay cosas que no me convencen.

La primera es que los chavales al crecer son tan... tan....¿qué palabra busco? (¿Infelices?). Patéticos, diría yo. Cuando lees de joven todo aquello de Silver y como se juntan, sus historias... en fin, como cualquier niño. Parecen algo grande. Pero es que años después son una panda de.... personas tristes, con problemas, sin amor... Yo no veo amor, por lo menos, y eso que están todos o casi todos casados. Uno ha perdido el pelo, la otra vive con un maltratador... nada, ni un atisbo de genialidad. Ni... un poquito de brillo. No brillan. No brilla ninguno, ni siquiera el gran Bill. Ni siquiera el escritor.

Richard (el personaje de Las Horas, sí brilla). Así que no penséis que tengo asociado "brillo" a felicidad. No. El brillo es otra cosa. Es ser auténtico. Estos personajes están como traumatizados todos.  

Esa es la primera cosa que no me gusta.

Me sigue encantando como Stephen King intercala frases del pensamiento dentro de la narración. Porque siento que me entiende. Lo que me pone la piel de gallina. Cuando leo algo en lo que salta una frase absurda en apariencia pero tan profunda...alguien me dijo: "se mete en la mente del personaje". Igual es eso. La narración va por un lado y de repente te suelta: "No cojas el taxi o te dará cáncer" y yo primero me sorprendo pero luego me entra un ataque de risa. 

Bien, la segunda cosa que no me gusta es It. Si de niños los personajes me parecía un misterio, hay dos frases que revelan su origen y funcionamiento que me han dejado... veamos, no sé qué palabra busco otra vez ... ¿Decepcionada? No, no es eso. It funciona como una enfermedad mental.

Y, además, es extraterrestre (jajajaj!) . Dice en el texto: "soy el último de una raza agonizante que ha venido a este planeta...." ¿Cómo? ¿Viniste a este planeta? "...a devorar niños y..." (bien, eso no lo dice así, pero lo que cuenta mejor no lo reproduzco porque ataca el buen gusto. Dice algo bastante más fuerte).

Y la segunda frase: "...solo puedo encargarme de ellos si creen a medias." Ya a esas alturas del texto, viendo que al ser adultos los personajes veían cosas que los demás no, empecé a sentir cierta desilusión. Es una "alucinación asesina". Si nos ponemos metafísicos It no tendría ni que tener un aspecto definitivo. (No sé si lo tendrá), pero, ¿no parece casi una corriente de mala leche antiquísima que se dedica a matar seres humanos? No me gusta. 

Así que me leeré las restantes páginas de la novela, seguiré pensando que Stephen King es un genio, y luego comenzaré Misery, pero... It no es, ni de lejos, de sus mejores obras. Su mejor obra para mí es Rita Hayworth y la redención de Shawkshank, y mira que es un libro pequeño y en apariencia sencillo. También leeré La ventana secreta porque la película me gustó mucho. 

Si os gusta "It" probablemente os guste la saga del "Pistolero" (La Torre Oscura). Para mí, ese tipo de tramas comienzan con mucha fuerza pero luego fallan... quizá por largas; me recuerdan a... una especie de Señor de los Anillos tenebroso (el Señor lo leí hace muchísimo tiempo y me gustó claro). Son demasiado oscuras. Porque hablan de estados mentales alterados y malos.

Saludos!!! 

El gran y poderoso Ramses II - Cuentos del niño mensajero.

Un gran revuelo recorrió la Ciudad de los Cuentos el día que llegó la feria ambulante. Se trataba de un grupo de viajeros que mostraban las maravillas del lejano Egipto. Para no perderse sus misterios, la alcaldesa de la ciudad dejó a un lado sus quehaceres cotidianos y se dirigió hacia la gran carpa al otro lado de la plaza consistorial.



- ¿Cómo está querida alcaldesa? -dijo un simpático personaje que vendía entradas tras un mostrador cubierto de telas.
- Cansada.
- ¿Sabe qué es esto? -preguntó el feriante.
- Un templo egipcio. O, por lo menos, una fiel reproducción a escala.
- Se equivoca. Es una experiencia inigualable. ¡Pase, pase y vea! La guía ya la está esperando.

Si se lo hubieran preguntado, Nelly habría dicho que iba a ver unas cuantas momias de mentira y alguna vasija rota. Pero al entrar en el templo, fiel reproducción del santuario de Abu Simbel, situado en Egipto, se quedó muy sorprendida.

- Aquí tenemos la batalla de los nubios, en la que el gran Ramses pelea con sus diez mil carros de guerra....

Nelly miró la pared, toda cubierta de carros y pensó: "lástima que los escribas egipcios no conocieran el termino diez-mil, y el término carro de guerra. Se habrían ahorrado mucho espacio en la pared". Se rió al sentir compasión por los escritores del año 1.400 antes de Cristo. ¿Realmente había existido una época tan distante? 

Cinco minutos después se maravillaba de las enseñanzas de la guía, quien mostró a la alcaldesa el "cartucho" (pues se llamaba así) con el nombre de Ramses, antes y después de ser coronado faraón. Descubrió que cuando le hicieron máximo dirigente de Egipto, un ser divino con cabeza de ibis le reabautizó. Pues los faraones eran como dioses para el pueblo. Y un puesto como aquel necesitaba, al menos, de otro cartucho nuevo con símbolos más adecuados.

- ¿Cómo sería mi nombre en Egipto? -se preguntó Nelly-. Yo quiero un cartucho. ¿Por qué no tengo yo un cartucho?

La alcaldesa oyó toda la historia de la batalla, y la victoria, tras la cual Ramses trajo esclavos a los dioses. Estudió grabados en los que hablaba con ellos, y presentaba ofrendas. Todo discurría de un modo más o menos normal, hasta que reparó en un jeroglífico. Los personajes llevaban en una mano, la cruz egipcia. Símbolo de la vida eterna. El hecho era que todos los dioses llevaban esa cruz. De un modo tan absurdo, que de pronto Nelly tuvo una revelación.

- ¡¡Estoy dentro de un libro!!

En cada columna había escenas, y siempre se repetía el símbolo en la mano. Como si el escritor hubiera querido pintar un cómic o una novela gráfica, en la que contara cada uno de los episodios con palabras. No eran símbolos misteriosos cuyos destinatarios conocían su significado con una simple mirada. No. Cada dios llevaba en su mano el símbolo de "yo vivo para siempre". Y los que eran mortales... no lo llevaban.

- ¡Es un cómic gigante! -exclamó Nelly.

Le dieron ganas de reír. Tanta sabiduría, tantos miles de años de por medio (casi cuatro mil para ser exactos) y era capaz de entender la lógica de aquellos que grabaron las paredes: "pájaro, pájaro, río", "pluma, hombre gigante, cruz egipcia". ¡Jajajajaj! ¡Los antiguos nos hablaban!

Fue entonces cuando se quedó mirando el gran trono de Ramses y los egipcios que se aproximaban a él y le servían. Mirando aquella figura, la alcaldesa pensó

"¿Cómo sería la vida de esta persona? ¿Te imaginas que todos te traten como un dios porque sí? ¿por que te ha tocado y ya está?"

Sintió que tan importante era Ramsés en aquel grabado, como los hombres que le seguían. De hecho, pensó que los hombres que le seguían eran aún más importantes. Pues, ¿qué es un líder sin su pueblo? ¿Qué es, sino un símbolo? ¿Quién es más importante,... ese líder al que se pone por encima... o la persona que lo hace por su necesidad de seguirlo?

Tal reflexión atrajo irremediablemente la atención del niño mensajero. El cartero de la ciudad, cuya presencia notó la alcaldesa mucho antes de que hablara.

- ¿Ya no quieres ser faraón?

Nelly se dio la vuelta para mirarle a los ojos.

- Pues... pues no-dijo Nelly-. ¿Cómo debió de sentirse? -Acarició los jeroglíficos a su alcance- ¿Te imaginas saber que eres un hombre y tener que adoptar ese papel? En realidad, los que le siguen son más importantes que él. En realidad... es una responsabilidad.

A no ser que fuera realmente un dios, cosa poco probable.  Un poco más tarde el cartero escoltó a la alcaldesa hasta la siguiente sala. Una en la que Ramsés daba un paseó por el río en una hermosa pintura. Detrás de él, una muchacha sostenía unos instrumentos.

- Ella es Nefertari.

Literalmente: "nefer" significaba "belleza". Al ver Nelly aquella imagen de la muchacha y explicar la guía del templo que era su "esposa favorita", de las doscientas concubinas con las que compartía lecho, de nuevo le entró la risa.

- El gran faraón... ¿¿¿enamorado???

Miró al cartero, sentado frente a ella con una enigmática sonrisa, y se echó a reír. Mucha pompa, mucho boato, mucho jeroglífico con figuras a escalas imposibles... y aquel hombre de hace casi cuatro mil años... se enamoró. Se enamoró como se enamora un panadero. Como ama un escritor. Como se enamora cualquier hijo de vecino, vamos. A la alcaldesa se le cayó un mito.

- Bueno, pues... -siguió diciendo la guía-, tanto amaba a Nefertari (quién, por cierto, no debería estar aquí representada), que construyó un templo en su honor... a 900 metros de el suyo. Y como estaba prohibido construir templos a mujeres... lo disfrazó de Templo a Hathor. La diosa del amor. ¿Cómo sabemos que en realidad lo dedicó a su predilecta esposa? Porque junto a las estatuas de Hathor, en la entrada, puso un cartucho con su nombre.

Nelly alzó los ojos al techo salpicados de jeroglíficos y pensó: "Enamorado, no. Lo siguiente". Y caminó a través de los pasadizos hasta la salida.

- Oiga, esto es una novela romántica de hace miles de años -dijo al que vendía las entradas- Apuesto a que Nefertari mandaba más que él.

El feriante podía fanfarronear diciendo que el faraón era el más temido y poderoso de los hombres de Egipto y que por eso la exposición estaba dedica a él, pero prefirió aceptar la verdad: sí, su esposa influyó mucho en la vida política.

- Se amaban -pensó Nelly-. Sería el destino. Imagínate amar a alguien al que todos se dirigen con las rodillas hincadas en el suelo -miró al cartero-. ¿No es un poco raro? 

- ¿Tú crees? -le preguntó el niño.

- A continuación -dijo la guía que no había reparado en su presencia-, te contaré la historia del faraón más joven: Tutankamon, del que todos intentaron aprovecharse porque subió al trono con nueve años. Y murió apenas nueve años después, con dieciocho.

La alcaldesa siguió escuchando aquellas intrigas de palacio, imaginándose que no eran historias pasadas, sino que estaban ocurriendo ahora. Y descubrió que pese a los adelantos, pese a la ciencia, pese al cambio de escenario, lo mismo que habitaba entonces en el corazón de los hombres... lo había ahora en el presente.

Y así cayó la noche sobre el templo y Ra se fue a la cama. Nelly abandonó la feria no sin antes volverse para echar un último vistazo a la majestuosa fachada que poco a poco ganaba la oscuridad. Le pareció vislumbrar entonces la figura de una mujer que se movía con lentitud en la entrada del Templo. No muy alta, con los cabellos negros recogidos en la nuca. Le dijo adiós con la mano y desapareció en su interior.

Tenía una mirada bellísima.

FIN. 




¿Qué se le regala a la persona que te ha descubierto esto...


Y todo esto...


Y mucho más.
Incluidas... dos palabras: marengo y ¡albricias!

¿Qué se le regala a alguien que te descubre un color?

Le he regalado un reloj, tés, tazas (¿?), libros, un personaje de libro que lleva su nombre, un bonsai... Pero es que por más que me devano los sesos... no soy capaz de encontrar un regalo adecuado.

Me rindo ante la evidencia: este año no habrá regalo.
No encuentro ninguno.

Mejor vuelvo a mis libros
(bis, jajajajaj)
Saludos!!!!

Blader Runner 2049



A los seis que hemos ido a verla nos ha gustado. Aunque... todos pensamos que es demasiado larga. No importa, a mí me relajaba. Puede que fuera que estábamos todos agotados de la semana, pero también puede deberse a otra cosa: la música. Hans Zimmer andaba de por medio y sabéis que tiene tendencia a quedarse dormido encima del órgano ja ja ja ja!! A mí ese sonido in crescendo me resultaba muy relajante, en el cine, especialmente por la vibración. Al salir, le dije a mis amigos que no distaba mucho de un concierto de cuencos tibetanos (salvo quizá por la campanilla).

No pienso revelar nada del argumento. Si os diré que me he sentido igual que cuando jugaba al video-juego de Blade Runner. Es más, quizá funcione por eso: son tres horas y media de videojuego. Sentir que estás dentro. Igual. Y se mueven tan despacio. Tan.. tan... tan.... relajación absoluta.

Para terminar, una curiosidad-casual: Sale una fecha. 

06-10-21

La fecha es importante. Le dije a un amigo: "Oye, ¿Ahí no pone 6 de Octubre?". "Sí, eso parece". 

- Ya... pues es que es hoy. 

jajajaj! 6 de octubre. Luego resultó que no, los ingleses ponen la fecha diferente: era 10 de junio. Pero para mí no, todo el rato ponía 6 de octubre, 6 de octubre... todo el tiempo. 6 del 10, llenando la pantalla y revolviendo los recuerdos del protagonista. Al pobre se le va la pinza. No me extraña.

Habría sido más... extraño, si pusiera 6 del 10 y ver el estreno ese mismo día. Pero claro, en ese caso...sería una estrategia de marketing. ¿No creéis?

Bueno, mejor vuelvo a mis libros.
Saludos!!!

 

 

 

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