Artículo de Reflexión del domingo (sobre Codvid y test en farmacias)

 Esta es una entrada de opinión. Quiero dejarlo claro porque no es más que una opinión/reflexión, con la misma validez que cualquier otra.
He leído en algún sitio que quieren comercializar unos test rápidos de detección del coronavirus en las farmacias. Y la idea me parece maravillosa.

Lo que me lleva a una duda que he planteado a mis amigos.

-A ver -dije, observando el mundo actual y lo que está pasando, que cuando vas a sentarte en una silla, antes pasan un trapo con lejía por ella, y tenemos otro montón de normas, antes inimaginables-. En el mes de febrero el hijo de un compañero mío vino de China de un viaje de estudios, enfermo. A su vez, contagió a su padre, y esta persona vino a la empresa a trabajar, con síntomas de una gripe fuerte en sus peores días. Es decir, tenía fiebre, no dejaba de toser, tenía la carita... mal, como cuando estás enfermo. Y estaba malo, ¿ok?

-Ok -responden (distintas personas, a las que les he planteado esto)

-Ese compañero se murió, tras desarrollar neumonía. Y aquel día en particular que fue el último que le vimos, estuvo trabajando en mi oficina, sin mascarilla, durante 8 horas y tosiendo. Mi oficina es una empresa de las que llaman de "edificios inteligentes" (circuitos de aire cerrado, paredes que son cristaleras sin posibilidad de abrir ninguna ventana, temperatura del aire controlada en remoto, todo muy moderno, son módulos de espacio continuo, que albergan a muchas personas juntas). Trabajamos con cascos y teléfono, muchos hablando todo el tiempo, sin separación entre nosotros. ¿Ok?

-Ok.

-Bien, vale. En ese módulo había otra persona contagiada (que se supo después), y cuando yo entré para cubrir el descanso de la compañera de formación (que saldría también contagiada de allí), estuve media hora en un espacio cerrado, con dos contagiados de codvid, y luego me fui. ¿Correcto?

-Correcto.

-Vale, pero eso no es todo. Antes de irme y diciéndome a mi misma: "oh, venga, no seas paranóic@, que sólo es pararte a saludarlo", me detuve y me acerqué a hablar con el compañero enfermo. "¿qué te ha pasado?" "Pues aquí, ya ves, (tos), me ha pillado bien la gripe", "ay, madre, ánimo, que ya se acaba la jornada" (tos fuerte) "sí, gracias, Nelly. A ver,... " (tos, tos fuerte y sigue con su llamada). Tenía muy mal aspecto. Estaba malo. Yo salí del módulo y me fui. El compañero que llevó en coche a este otro compañero enfermo, hasta la cercana estación de tren, salió luego con un 8 en un test de anticuerpos que era un resultado de "está usted en el límite, no sabemos si lo ha pasado o no". Pero me contó que estuvo malo la siguiente semana y que en el test de anticuerpos, si sacabas 9 es que lo habías pasado. Si sacabas 8, pues no lo tenían claro, y si sacabas menos entonces no lo habías pasado.  

-Ok.

-Bien, si ese compañero estuvo tosiendo a mi lado, ¿es lógico pensar que ese módulo tenía virus del codivd flotando por toda la sala? Es decir, en una sala cerrada en la que yo entré con 2 contagiados... ¿había coronavirus en el aire?

-Sí.

-Entonces, ¿por qué no me puse enferma?

Y ahí viene el dilema. A ver, yo la semana anterior al encierro tuve un "cuadro vírico" un poco raro. Pero no digo raro porque no tuviera más que fiebre (cosa harto misteriosa) sino porque me desperté de madrugada sintiendo que eso era algo nuevo. Y la sensación era inequívoca. Me desperté a las cuatro o las cinco, de los escalofríos que sentía. Y tenía todo el cuerpo "como hinchado". Y pensé: "¿qué pasa?", bueno, lo primero que pensé es "He hecho algo mal". Lo que me estaba diciendo mi cuerpo era esto es nuevo. Me levanté, bebí un vaso de agua. Volví a dormirme. Al día siguiente, me sentía fatal, de cansancio. Tenía "síntomas" o "sensación" de tener fiebre, pero sin tos... sin otro malestar, sencillamente pensé que era imposible. Hasta que a las 13 horas, y diciéndome a mi misma "no puede ser", me puse el termómetro. 

-38,7

¿¿¿¿¿¿Cómo???????

Tenía fiebre. Es decir, claro que estaba "como cuando tengo fiebre". Es que la tenía. Tumbada en la cama, sin fuerza, y con 38 y pico. ¿¿?? La noche anterior un amigo cuya compañera de baile dio positivo también, estuvo en mi casa tomando un té y enseñándome unos pasos a mí. Yo había tenido mal día en el curro. Lo que pensé allí tumbada es: "oh, venga ya, ¿otra vez algo relativo al estado de ánimo se me va a traducir en un catarro?".

El domingo mis padres mi hicieron ir a urgencias. "No toses, no te duele la garganta y no tienes mocos... a urgencias, Nelly. La fiebre indica que algo hay". El de urgencias dijo: "un cuadro vírico", lo que mi madre tradujo a: "no tiene ni idea, vamos.. " jajajajaj! "Ve a casa y te vigilas". 48 horas después yo no tenía síntomas. Estaba perfectamente. Fui a trabajar, el viernes tenía vacaciones (viernes 13 de marzo) pero tuve que volver a la oficina a por mi ordenador, ya que empezaba el encierro en España.

Me hice la prueba (la primera, que llevo tres) del codvid tres meses después y salió negativo.

-Ok.

En mi segunda incorporación al trabajo, todo mi módulo había pasado el codvid. Es una cosa increíble. Estaba rodeada de inmunes. Una me dijo: "¡Pues yo he salido positivo y que lo pasé, y mi pareja negativa, conviviendo con él! ¿cómo es posible?".

Misma duda que tengo yo.

-¿Por qué... puedes estar en contacto con el virus y no contagiarte? -pregunto.

Una persona me dijo:

-Porque el virus circula más de lo que se sabe, pero menos de lo que crees tú. 

Y otra persona me dijo:

-Yo jamás he cogido la gripe.

Ese ejemplo, supongo, trataba de contestar mi pregunta.

Lo que me sorprendió también fue su respuesta. "¿Jamás?" "Jamás". Yo sí la he cogido,... más o menos, cada año. Y la sé distinguir perfectamente del catarro. La gripe es muy fácil de distinguir, dura 7 días aprox, y siempre lleva fiebre y dolor muscular. Un dolor fácilmente reconocible, al menos para mí. Pero mira, hay seres que nunca la cogen. ¿Por qué? Pues ni idea a eso tampoco.

-¿Nunca?

-Jamás.

Y estás en contacto con ella, claro. 

Entonces, ¿por qué?

Y aquí vino una explicación que a mí me gustó mucho.

-¿Te acuerdas de la serie "La vida es así"? -esto me lo dijo otra persona.

Vaya si me acuerdo. Me encantaba. Una serie increíble del cuerpo humano... donde hablaban de cosas muy serias, con un rigor científico alucinante y en un lenguaje para niños. Hablaban de enfermedades.

-Bueno, verás... tú tienes 2 tipos de células en tu cuerpo, defensivas. Una de esas células (los que volaban en sus naves y lanzaban pequeños robots) fabrican anticuerpos específicos. Eso es lo que hace la vacuna. Pero luego tienes otras células, llamadas Células T. Eran los que se comían a los malos, ¿te acuerdas?

-Sí -contesté-, claro que me acuerdo.

-Bien, si el coronavirus entra en contacto contigo y con tu cuerpo... y esas células detectan a las células "enfermas" y se las comen... a veces eso es suficiente para detener una invasión. ¿Hasta aquí me sigues?

-Perfectamente.

-Pues esa persona del ejemplo ha estado en contacto con el virus, no se ha infectado y sus células T han detenido el ataque. Por lo que no tiene anticuerpos. 

-Aaaaaaaaaah.

Cara de sorpresa.

-El mundo es muy grande, Nelly. Cada caso es diferente. El virus es nuevo.

-Entiendo.

Bien, partiendo de esa premisa, ¿qué hacer para evitar que la cosa vaya a peor? Parece difícil controlar una pandemia en un país de millones de personas. Pero entonces leo que es posible detectar el virus con un test de farmacia. Y claro, la noticia me parece maravillosa. Es decir, puede que yo sea un poco obsesiva y lleve 3 test en unos meses (si pudiera, me haría uno cada semana), pero imaginad que saber si eres o no un riesgo para todo el mundo, fuera tan sencillo como hacerte un test (que fuera barato). Y si das positivo, te quedas en casa, y si das negativo sales, pero con precaución.

Porque hay falsos negativos (y falsos positivos, supongo).

De este modo, evitas ver a 15 personas (ej.) en un día, de las cuáles, esto es lo curioso, es posible que n contagies a las 15, pero quizá sí a 3. Lo que ya es un problema muy gordo.

Total, que todo esto para decir que ojalá los test se vendieran en la farmacia a 5 euros.
Y fueran sencillos.

No es que haya descubierto el mundo, es una obviedad. Pero como ahora vemos que estamos todos tan relacionados... 

Reconduciendo a los personajes y elaborando un libro.

 


He tenido que reescribir 3 veces la escena del "banquete" del próximo libro que me ha encargado mi editor, para ponerla "a mi gusto". Hacía falta mostrar los personajes más exagerados, porque es una novela juvenil. Y son 3 páginas de texto sin tomar una decisión. Yo, normalmente, en los libros de Tú eliges la aventura pongo elecciones cada dos páginas como mucho (son libros en los que tú eliges lo que hace el prota) , pero era imposible presentar a los personajes sin menos de tres páginas. (3 + ilustración).

Espero que la ilustración le de dinamismo. Sobre todo, quiero que el lector tenga claros a los personajes. Porque, a partir de este momento, él va a decidir a quién acusa, a quién interroga... y qué investiga.

Ayer un amigo me habló de un video-juego que me dio una idea sensacional para este libro. Y es que voy a incluir "un objeto mágico". Tú puedes usar el objeto... pero sólo una vez. Me gustaría realmente que pudieran usarlo (los lectores) tres veces. Pero si ya es un jaleo dividir la historia en multitud de tramas. ¡Imagináos lo que sería cruzar dichas tramas de manera que no te sea posible usar el objeto más de tres veces! Eso ya es demasiado...

Sí puedo tener control sobre si lector usa o no usa el objeto, en cada línea argumental. Porque lo único que tengo que hacer es anotar en el árbol de decisiones "usa objeto" y... las líneas argumentales que de ahí deriven. Si en dichas líneas, ninguna incluye de nuevo el objeto, es imposible que el lector lo utilice en más de una ocasión.

Todo esto es la parte "racional" de la creación de un libro. La parte emocional o la inspiración... jajajaj! Bueno, esa es la parte de mi cerebro que idea la historia. Curiosamente y para mí, la historia ya está ahí. Es decir, no siento que la vaya creando, sino descubriendo. Lo que hace de la escritura algo muy fluido. En el momento en que "deja de estar ahí" (ejemplo: el personaje hace esto y.... Miro en ese "hueco" o "espacio" y no hay nada) entonces paro. Esa es una sesión de escritura. No me cuesta. Tengo amigos a los que le cuesta, que empiezan a pensar: ¿y ahora qué pasa? ¿y cómo empiezo? ¿pero y qué hago? Nada. Sólo tienes que mirar y la historia está, sigues... y cuando deja de estar, te paras. Luego otro día te sientas y relees el último párrafo y entonces la historia sigue. Normalmente, si se para es porque tu cerebro está cansado. O porque no hay nada más que decir en ese día. 

Ocurre otra cosa curiosa y es que cuando estás trabajando bien... cualquier ruido te asusta. Esto lo comento con amigos escritores y saben bien de lo que hablo, y se ríen. "De pronto alguien abre una puerta y casi das un salto hasta el techo", "se mueve una persiana y del susto te caes de la silla". Sí. Eso es porque estás trabajando bien. Estas... en otro mundo, vamos a decir. Y de repente una tontería, algo que no te haría asustarte estando distraído en casa, con otra cosa, o incluso leyendo, hace que des un salto como si fueras un gato. ¡Jajaja! Es muy divertido.

Por último, y me pongo en modo profe: los principiantes y el lirismo. Esto lo voy a dejar como anotación, por si alguien quiere escribir una novela. Una amiga me dice que no use demasiados adverbios acabados en -mente. Esto es típico de los talleres de escritura, pero un chico en Twitter puso una obra maestra de la literatura con 5 adverbios en -mente en el mismo párrafo. O quizá en dos. Y otros tantos "no hagas esto" en la página de un gran escritor. Y añadió: "haced lo que os de la gana". Y yo estoy de acuerdo. No obstante, y dicho esto, hay trucos que merece la pena aprender. Lo de evitar "mente" veinte veces en la misma página es uno. Otro es aprender verbos declarativos para tener mayor fluidez en los diálogos (afirmó, dijo, declaró, señaló, puntualizó, interrumpió, exclamó, opinó...). Y otro es no ser "muy lírico" en tus textos. Me explico, los principiantes normalmente se pasan dos párrafos hablando de cómo se movía una cortina arrojando luces y sombras por todo el suelo, en un vaivén incesante de penumbras comparables tan sólo a las que habitaban en su corazón...

jajaja! cielos, igual debería anotar esa frase. No, ahora en serio. No te pases cinco hojas definiendo una cortina y el aire de la brisa, y el ruido de la noche. Recuerda, tres actos. Y normalmente, los editores te piden comenzar con algo que sea el equivalente en Hollywood a una explosión con mucho ruido. No considero que eso garantice un buen libro. Tolkien se pasaba ocho horas relatando cómo era un barril, y a mí eso me gustaba. Pero sí que te van a pedir que presentes a los personajes o atrapes al lector en las primeras páginas.

¡Por si os ayuda! 



Puliendo cosas del libro



La imagen de esta Musa la tenía de ayer.

A ver, tengo ya del libro de Hidra del 2021 las 3 líneas argumentales diseñadas.

Normalmente, en estos libros empiezo con un argumento central y según la decisión del protagonista, llega un punto en el que vas sól@ o acompañad@. En este caso las opciones son 3.

Y estoy, digamos, en la parte central del manuscrito. Pero me he parado y me he puesto a reescribir. ¿Por qué?
Por los personajes.
No son lo bastante "esperpénticos". Es un libro para niños y tengo poco espacio. Cuando tienes poco espacio (como en un anuncio), no tengo tiempo para meter tres hojas de diálogo en las que se aprecia un matiz del personaje. No, ese matiz hay que agrandarlo, exagerarlo y presentarlo en una sola página como mucho, porque el tiempo apremia y estos libros tienen múltiples finales. De hecho, estaría fenomenal que -si quieres conocer mejor a los personajes- tengas que recorrer varios caminos.

Esta es otra elección que tenían los libros antiguos de Timún Mas. A veces eran coherentes, a veces no. Los personajes a veces no eran lo mismo en una línea argumental y en otra.

Eso, por un lado.

Por otro, he empezado el Edelvives. Que es un concurso infantil con dos premisas iniciales.

1) No liarse con la trama
2) (algo sobre el argumento que no os puedo desvelar)

El "no liarse con la trama", es que yo soy muy dada a extender y complicarme demasiado. Las historias más bellas a menudo son las más simples. En "Las Aventuras de Sol", un niño se va de excursión al bosque. En "Los hijos del vidriero..." (bueno, ese libro es algo más complicado) se produce un rapto. En otro que le nombraba hoy al actor... la base es un cuento y un bosque.

Son historia sencillas, que no lo son, pero lo son. Y eso es lo que quiero escribir. Nada de "vamos a hacer algo grandilocuente". No, "os voy a contar un cuento..." Y punto. 

jajajaj!
Así ando sin parar... 




Cosas que te ayudan a mejorar como escritor...

 

Es sábado. Estoy a punto de salir de casa con el actor cuando me llega un aviso de Amazon.

Su pedido (planificado para el miércoles) se entregará hoy.

Faltaba añadir debajo: Y no puede usted cambiarlo.

Lo que viene siendo: un dilema. Cuantas veces no me ha pasado que tengo que posponer o cambiar los planes con mi amigo músico, porque Amazon entrega antes. Salvo una vez que lo modifiqué (opción que ahora buscaba desesperadamente sin éxito).

"No puedo cambiarlo", pensé.

Luego... no me puedo ir.

Sin ápice de duda o desconfianza, el actor dijo:

-Cuando te llamen, que te llamarán, les dices que la entrega estaba prevista para el miércoles y estableces con ellos nuevas condiciones.

Le miro. Me mira.

Sí...

Me pongo el abrigo, montamos en el metro.

Y entonces me da la segunda clase de escritura creativa que he recibido yo en toda mi vida. Con 7 libros publicados jamás nadie me ha enseñado nada a este respecto, más que los otros autores. Pero el actor sabe. Así que le cuento mis dos proyectos.

-Al siguiente de mi editor actual, a los personajes, les he añadido "deseos".

-¿Y qué tal? Se mueven solos, ¿a que sí?

-Sí.

Se mueven solos. El esquema del libro juvenil es sencillo, es un juego. Enseño al actor la encuesta que he puesto en Twitter para elegir el nombre de un personaje. "No son nombres raros". "No", pero no son demasiado habituales y en el caso de "Tania", uno de ellos,... es que el personaje se parece a mi amiga Tania. Y no pude evitar ponerlo.

Le cuento la otra novela, la que empecé por él.

Mientras la expongo me doy cuenta de dos cosas. Primera, hay que buscar un concurso. Yo no puedo escribir sin objetivo y con esta ando bastante perdida, pues en realidad está escrita sólo para explorar la relación entre dos personajes. Él, el actor, y una chica... que no habla. Sí, sé que se podrían extraer muchas conclusiones psicológicas al respecto, pero me da igual. A fin de esconder todo esto en el envoltorio más distractor posible... decidí meter fantasía y mitología. Y aquí es donde la novela falla, porque, ¿de qué va? Exponiendo la trama, nada original por otra parte, el actor dijo:

-Tienes que meter mucho realismo para sostener esto.

-¿Realismo?

-Que los personajes sean concretos.

Eso ya lo había notado yo (lo de introducir partes cotidianas) pero falta algo más. No son lo bastante grises. Hay que concretarlos más. Estoy de acuerdo. Y le miré, admirada. 

Luego le presenté el otro esquema.

Nadie me ha enseñado nunca nada de narrativa. Todo lo he aprendido yo, o lo he sentido, o... algo me dice lo que es y no es correcto. Pero resulta un lujo... poder aprender de alguien.

-He llegado a 2000 seguidores en Twitter y ....

-¡Vaya, enhorabuena!

Sí.

Años estancada en 1900 hasta que le conocí. 

Me llaman los de Amazon mientras voy en el metro, algunas de las cosas que he pedido son para escribir. Tras acompañar -hasta pasada la hora de comer- al actor, vuelvo a casa, y justo cuando paso por  mi calle, la persona que ha recogido el envío por mí, se cruza conmigo. Va de paseo con otra.

YA ES CASUALIDAD.

-¿Quieres pasear un rato? -me pregunta.

Y paseamos.

Mientras paseamos le hablo de una azotea maravillosa y de mil cosas maravillosas más.

-¿Qué pasa, que quieres vender tu piso? -me pregunta.

-No... pero ojalá tuviera las paredes blancas.

(Si el Muso lee esto, jajajaj! contiene un guiño a algo que me dijo él)

-¿Por qué?

-Mi piso está bien-contesto-, esta fenomenal. Es sólo que...

... estando con el actor....

-¿Qué?

-Es sólo que....

(Cómo lo explico)

-Echo de menos la falta de posibilidades.

-¿Cómo?

-Sí, veréis... hay cosas que no puedo cambiar, como las puertas... o dejar las paredes blancas.

-¿Y por qué no? -pregunta una de las personas que me acompaña.

-¡¿Por qué no?! -ríe la otra-, ¿has visto el mueble del salón?

Tengo un mueble precioso, verdaderamente precioso, pero es un puente con dos piezas (cristalera y estantería) + el mueble del televisor. Ese precioso y maravilloso mueble de corte clásico, fue metido en el domicilio cuando no había ascensor. Ahora, sencillamente, no saldría por la puerta.

Mi casa es preciosa, lo es, tiene flores y mucho espacio. Tiene cuartos de colores. Es clásica, es acogedora, es concéntrica, pero... oyendo hablar al actor, pienso en posibilidades. Y esta casa las tenía hace diez años. Cuando entré y reformé cosas. Entonces había cosas que yo no sabía. Y posteriormente reformé el baño y la cocina. Pero, por ejemplo, jamás tendré una bañera. La tuve en su día (media bañera) y la quité. Y ya no hay bañera ni la habrá jamás. Esas son las cosas que echo de menos.

-Las posibilidades.

-¿Vas a comprar otro piso? -me preguntan.

-¡Jajajaja! -pienso en el Muso, y en mi nuevo trabajo, con él- no creo. No lo sé. No.

A no ser que el Muso hiciera un milagro y nos volviéramos todos millonarios.

A no ser que jugara a la lotería...

-Y esa azotea... -digo, recordando-, qué azotea tan bellísima. Es tan maravillosa.

Uno de los que me acompaña me mira y responde:

-No sé, Nelly, creo que aunque ese otro piso hubiera estado en Arganda del Rey,... O en mitad de un pantano,...te sería igual de maravilloso.

-¿Qué? No...

-Me da que no es la ubicación del piso ni la azotea lo que a ti te tiene encandilada...

-Sí, sí, es la azotea -respondo.

La azotea maravillosa con sol, para meditar, para leer, para estar. Dios, qué azotea he visto hoy. 

-Se vía la sierra de Madrid y ...

-Ahí también se ve -me la señalan.

Y durante todo el paseo, veo casas y más casas, y chalets y más chalets, y lugares que no sabía que había, en mi barrio y es como descubrir el mundo.

Y si me disculpáis, tengo que escribir, porque a mí es esto lo que me impulsa. Descubrir.

Y con el actor me paso el día descubriendo cosas.

FIN! 






¡¡Qué razón tenía!!

 

¿Quieres que los personajes se muevan solos?

"Dótalos de sueños" dijo el actor.

-¿¿Qué??

-Todo el mundo tiene esperanzas, Nelly.

Hum.

Vengo de una librería de segunda mano donde encontré toda una colección de libros que yo leí de pequeña. He llegado a casa, he abierto el Excell de personajes, (a todo esto, he desayunado con un amigo), y he ampliado una columna en cada caso. "Quiere...

La historia se escribe sola.

Todos quieren algo (este libro nuevo os va a encantar, es mi temática favorita. Pero saldrá en 2021).

Y ahí está, una partida gigante de "¿quién es el malo?" donde todos los personajes quieren algo.

Tengo nuevo libro favorito.

Hasta ahora mi libro favorito es La Casa Mágica y el libro de Irlanda. Aunque a todos les hace mucha gracia cuando en el Triángulo de las Bermudas, un personaje va y empuja a otro en cierta escena (lo que era algo bastante inesperado), pero no,... El libro con el que estoy ahora va a superar todo eso.

Y no es novedoso, ni voy a descubrir América ni mucho menos. Solo quiero que el lector lo pase bien.

¡Genial, ha seguir con ello!






Fichas de personajes - Vamos a tratar temas de Escritura Creativa.

 

Tengo pendientes varias cosas literarias con el actor. Primero, que me lea La Odisea. A mí me chifla la mitología griega y romana porque tenía un profesor en el colegio que le apasionaba el tema. En segundo lugar, tengo que seguir analizando con él ciertas técnicas de escritura, relativas a la construcción de personajes grises. 
Ayer hablaba con una amiga de las fichas de personaje. Yo no las uso, pero jugando al rol con un amigo, me dijo que eran necesarias para el personaje. A mí es que la parte técnica no me interesa nada, soy escritura de impulso... o lo era, hasta que el actor me enseñó algo que me permite construir a un villano sin tener la obligación de identificarme con él, lo que como podéis imaginar estropea buena parte de las historias y me impide seguir con el proceso creativo. No puedo escribir con el villano porque, simplemente, lo juzgo. 
Si juzgas a un personaje... allá va el personaje. Os lo garantizo. Al personaje hay que "dejarlo ser". Y yo no les dejo ser a no ser que cumplan los parámetros que tengo en mente de lo que es "adecuado y correcto" y lo que no. Eso reduce a los villanos a "soy malo y nadie sabe el porqué, simplemente lo soy". Lo que viene siendo la literatura infantil, pero que resulta también es el Tipo de villano 1, descrito por el actor.
Y cuando vi el tipo de villano 2, o personajes grises, o incluso héroes que se equivocan la cosa pasó a interesarme muchísimo.
Veréis, en el capítulo 8 de Bly Manor (y perdonad que sea pesada con ese cuento en blanco y negro pero es que me vale), ningún personaje es malo. ¿Es mala Viola por soltarle una bofetada a su hermana? Sí, desde luego, es cruel, déspota, celosa, cabezota... pero está enferma. ¿Acaso no es normal todo lo que siente? Sí que lo es, luego entiendes al personaje. Ahora bien, ¿es mala la hermana por asesinar a Viola? Sí, claro, es una asesina... ¿pero cómo está contado? "La palabra era Basta!..." ¿acaso no se entienden también a la hermana? Sí, y me da la sensación de que tampoco la ves como la villana más malvada de la historia de las series. ¿Es malo el marido? No. Pero cuando arroja el arcón al agua... todos sabemos cómo le va a sentar a Viola. Adelantas. Y tú adelantas a un personaje cuando lo entiendes. Y eso es un personaje bien escrito.
Por cierto, ahí Viola es insultada sin intención (lo que es base de un tipo de villano).
Pues a eso voy. Yo no sería capaz de contar ese cuento, porque son todos grises. No hay buenos y malos. ¿Es malo el marido por mirar a la hermana de Viola? ¿Lo es Viola por asesinar todo lo que se pone a su paso? ¿Lo es la hermana por codiciar el arcón?
Todos son malos... y no. O mejor dicho, todos son buenos equivocados.
La vida está llena de errores. 

Una vez me quedé mirando un "casi accidente" de regreso a casa, por la noche, y me detuve en la acera por esas cosas que siento a veces, ahí hay algo, pero que no comprendo. A veces tardo años en entenderlo.

En ese accidente, un coche se saltó un semáforo en rojo, sin más. Arrancó y se lo saltó, de manera que el de detrás también arrancó y lo pasó, lento, sin querer, sin fijarse, pensando que al arrancar el de delante, él estaba en su derecho y obligación de hacer lo mismo.
En la calle perpendicular (mi calle) bajaba otro utilitario conducido por una chica.
El frenazo, el susto, y los gritos de la chica llenaban toda la calle.
Las disculpas del señor que conducía el coche oscuro, también.
Ninguno de ellos sabía que el "causante" del "casi incidente" era un tercer coche.
No lo sabían. La chica gritaba indignada: "¿¿pero qué haces, estás tonto??" Tenía razón? Sí. El otro conductor pedía disculpas: "Yo.. lo siento, no sé qué ha pasado". ¿Es correcto? Sí, él no sabe lo que ha pasado.
Solo una tercera visión, desde fuera de la historia, te da la clave: EL COCHE QUE ESTABA PRIMERO EN EL SEMÁFORO ARRANCÓ Y SE LO SALTÓ, HACIENDO QUE EL DE ATRÁS SIN PRESTAR ATENCIÓN, ARRANCARA Y SE LO SALTARA IGUALMENTE...

La chica no lo sabía. El conductor lo había olvidado y tampoco lo sabía.
Lo que causa el incidente (en la historia, el hecho que rompe el estado inicial y da lugar a la trama) era ajeno a sus vidas. Y eso, es lo que nos pasa a todos. 

Sé que no debería ver la vida como personajes de una novela, porque es mucho más compleja, pero se trata de eso, de redes. Hechos que causan otros hechos, que a su vez son inicio de otra cosa. Y en medio, los personajes. 

Si fuera capaz de entender y escribir sin juzgar, yo sería una autora de best-sellers. 


Últimas pelís vistas en Netflix

 


El Retrato de Dorian Gray

Me gustó mucho ver esta película, aunque ya conocía la historia pero por una novela en inglés de apenas treinta páginas, que tuve que leer en el colegio. Vamos a analizarla un poco desde la perspectiva de los personajes. Ya he comentado alguna vez que los personajes más inocentes a menudo acaban siendo villanos justamente por su condición de "extrema inocencia" del comienzo. Tenéis un ejemplo claro en Darth Vader. Aquí se repite un poco, aunque no lo explotan demasiado, lo que vemos al comienzo de la historia es que Dorian llega a Londrés y alguno le comenta: "vaya, me esperaba un paleto pronviciano con pecas y una ropa horrible. Veo que no todo es cierto". Lo que te vienen a señalar es la inexperiencia del personaje. Su falta de visión del mundo. Y en el caso de Dorian, va a dar con 2 maestros. Yo los llamo maestros, seguramente otros lectores, no. El primero es Basil. Basil es pintor y está secretamente enamorado de Dorian. Como buen artista, es sensible. Y prudente dadas sus emociones que no puede mostrar.
Y luego tenemos a Lord Henry, quién goza de toda mi antipatía, hasta hace un par de días que viendo la película aprendí a tomármelo de otra manera. Lord Henry para mí es un escéptico, cínico y una mala influencia. Es él quien dice a Dorian: "El mundo es tuyo. Tienes juventud y belleza, lo único que de verdad importa". Y añade algo así como: "ve y toma lo que quieras".
El problema de Dorian es que se lo cree. Y deja atrás toda línea moral para tomar lo que quiere y cuando quiere. A partir de ahí, sólo busca placer.
Es curioso que, de haberse casado con Silvia -la actriz de teatro que corteja cuando aún era inexperto e inocente-, su vida habría sido mucho más feliz. Lo que vuelve a resultar una paradoja. A ojos de los aristócratas y de Lord Henry, iba a cometer un error porque se conformaba con algo cuando podía ir de flor en flor teniendo a todas las chicas del mundo, sin embargo, a pesar de optar por ese camino (supuestamente lo que le da la felicidad) Dorian acaba añorando a la chica cuyo corazón rompió. ¿Por qué? ¿No quería acaso tener ochocientas mil mujeres? 


Drácula -Bram Stoker


Yo, de verdad, a veces me olvido de algunas historias y cuando las veo me parecen nuevas...
Comencé la película un día, pero la acabé al siguiente.
La primera parte la recordaba. Y pensé: "Vamos a ver esta película en el que Keanu Revees sale tan guapo y tan despistado y ese villano insufrible y asqueroso del vampiro lo encierra en un castillo..."
Eso es lo que yo recordaba.

Hasta que más o menos sale con las pintas de la fotografía de ahí arriba, la película iba más o menos por donde yo esperaba. Cuando ella le da calabazas en plena calle, también. Pero luego la cosa empezó a cambiar y a cambiar, y entonces llegó lo de he cruzado océanos de tiempo para encontrarte...

Y ahí tuve que hacer un parón para revisar lo que recordaba de la película y lo que no.

"Vamos a ver... que yo esperaba ver miedo, y no estoy viendo miedo, estoy viendo amor. Y ese no era el plan, porque el bueno es el abogado."

Y de hecho, el bueno es el abogado. Eso nadie lo duda. Que el otro es un monstruo devora-almas absolutamente malvado, nadie lo duda. Hasta que más o menos está a punto de morderla y no lo quiere hacer, porque no quiere condenarla. Y ahí,... me enfadé.

"Vale, es amor!" me dije. Volvemos a los personajes grises. (No sabéis lo que está dando de sí para mí este tema últimamente). Los grises. Los "no soy bueno, no soy malo" o peor: "soy muy malo, pero tengo mi parte buena" o peor, "soy bueno pero he metido la pata". Esto último me resulta más comprensible. 

Cuando ella le ayuda a él, ocurre lo mismo. Soy buena pero estoy enamorada de un ser sin alma. Y lo defiendo. 

Y lo que no esperaba es el final.

Porque es una reconciliación. Es decir, el mal y el agravio ocasionados... se curan con el amor y la inocencia de ella.

Es un esquema narrativo, apuntadlo, dadle unas vueltas, poned otros personajes y tendréis una novela. Tan simple (y difícil) como eso.

Edito para añadir: me enfadé viéndola porque en ciertas escenas y aunque respeto mucho al abogado, de verdad deseaba que ellos acabaran juntos. Eso es lo terrible. Que me puse de parte del malo. 

Extremadamente cruel, malvado y perverso


La elegí sólo porque en el anuncio de Netflix salía el actor que hace de Sheldon Cooper y sentí curiosidad. Pero no recomendaría esta película. Y no la recomiendo porque es terrible.
Lo que esta película me transmite es que una persona puede ser una buena persona con sus vecinos y tener una... vamos a decir "parte" o aspecto, o perfil, o cara o personalidad, o lo que vosotros queráis, verdaderamente monstruoso.

Yo dije que quería explorar los villanos en la literatura pero esto... es demasiado.

Lo que esta película hace que te planteés es: ¿te das cuenta de que existieron asesinos en serie de los que había mujeres enamoradas?

Y eso es demasiado colapso para mí.

No deseo investigar tanto, ni tan a fondo, sobre la complejidad humana. Yo sólo quiero construir personajes grises, con sombras, más humanos y complejos. 

Alguien a quien respeto mucho me dijo una vez: "Nunca puedes conocer todos los roles de una persona". Estoy de acuerdo. Pero tiene que haber algo que defina o que define a las personas. Algo común, algo que es todo el tiempo, mientras trabajan, mientras son generosas, mientras aman y mientras van por ahí mordiendo el cuello a la gente (hablo del vampiro). Un "digamos" centro. Eso yo sé que existe. Y ese es el núcleo de un personaje. Yo creo que ese centro, esas cualidades se pueden mezclar. Son aspectos de la personalidad que construyen al personaje. Y ahí es donde deben de estar los grises...


 

 

 

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