Nerve - Film



Esta película tiene muchas cosas buenas, una de ellas es su banda sonora. ¿Alguien ha visto Drive? Porque la segunda cosa buena son las luces de neón. La fotografía. La manera en que está contada. Y la música...es parte de la historia en todo momento. 

Trata de un juego llamado Nerve. Te puedes apuntar como observador o como jugador. Se basa en una novela juvenil. La manera en que arranca la película también me ha gustado mucho... La historia empieza con dos amigas, una de las cuales tiende a no ... romper reglas, ni siquiera se atreve a decir lo que siente, mientras que la otra es la típica que se apunta a un bombardeo con tal de ganar seguidores y que todos la vean. A raíz de un desengaño, Vee (la más retraída) se apunta al juego como jugadora.

La primera parte de la película me ha gustado mucho... por la idea del juego. "El juego no existe en un solo lugar" es cada persona que se conecta. Y los observadores ponen retos a la que juega. De tal manera que los juegos se van interconectando. Me explico: a ti te ponen de reto ir a pasear y saludar con la mano al primer desconocido que veas con un libro, pero es que a otro jugador, le ponen de reto comprar un libro y pasear por ese puerto marítimo. Esa idea es genial. No es que el juego esté pensado así, es que la escena de la tienda demuestra que es posible. En la parte de la tienda me reí muchísimo. Incluso cuando te ponen "detrás de la pantalla" y ves que van comentando cosas y piensas: "madre mía.. jajajaj!"

La idea es que ella cede el control. Se presta a un juego para salir de su zona de confort. Sinceramente, es muy divertido.

El final flojea, recuerda a tramas distópicas (Los juegos del hambre), demasiado futurista y... pero esta bien. Pensé que se quedarían en la crítica moral, o la crítica a la sociedad moderna y tira más a la ficción. Es curioso el resultado final. 

Es curioso como cuando vemos lo que nuestras acciones implican en ... el entorno, surge una especie de responsabilidad. Cosa que no pasa cuando estás en el anonimato. No sé, es que el tema de la comunicación... como influye... y eso de que el reto de uno sin que nadie de esos lo sepa, pueda estar interconectado con el reto de otro... Esa parte esta genial. El juego se va creando solo. Claro que luego tiran más a lo de siempre (salta de una azotea, haz una tontería...) Pero, ¿y si no fuera así? ¿os imagináis poder rastrear el continuo de una acción que se va interconectando con otras?


¡Me ha gustado mucho!
¡Un 8! ¡Ha desbancado a Drive, me recuerda mucho a Drive y no tienen nada que ver que ambas me encantan! ¡Y esta no tiene violencia explícita!!!!!!! 


La Pulsera - Cuentos del Niño Mensajero

"Te dije que no era una buena idea"
El cartero de la Ciudad imaginada
a su Alcaldesa.



Era una hermosa mañana de invierno cuando Nelly abrió el buzón de su casa y encontró una carta de una famosa tienda de cosméticos. "Regalo de esta maravillosa pulsera Fitness, con compras superiores a 8 euros". 

- Y por solo 3 € -se dijo Nelly en voz baja-. ¡Justo había pensado tener una de estas cosas hace pocos días! Aunque sé que la publicidad es una trampa. Seguramente la pulsera no vale ni esos 3€. Pero la venden como oferta, pagando solo esa cantidad y teniendo en cuenta que te piden una compra de otros 8 €... la tienda siempre gana.

A pesar de esa acertada deducción, la alcaldesa de la Ciudad Imaginada decidió guardar la publicidad. "Me encantaría tener una pulsera de estas" dijo, sin saberlo, al cartero. "Tengo muchas ganas de tener una, llevo días pensándolo". 

A las tres semanas, sin que le hubiera dado tiempo a ir a la tienda pero contemplando la publicidad de la misma cada día, mientras se decía mentalmente "tengo que ir a buscarla", llegó un extraño mail a su buzón de correo del trabajo.

"Sorteo del Mercadillo Solidario". Normalmente, habría borrado el correo pero algo le hizo abrir la lista de cosas que se podían comprar si te tocaban. Entre ellas había, (oh, sí), una pulsera de medición.

Nelly no daba crédito a lo que veía. Los demás productos no tenían nada que ver, eran libros y comestibles... y allí, en medio de ellos, dos pulseras.

"¿Me apunto?" -preguntó al personaje de sus cuentos- "¿Me apunto al sorteo?"

Y ese misterio que llevaba dentro le vino a decir algo, sin palabras. A lo que Nelly contestó:

"Oh, venga ya, no va a tocarme. ¡Fíjate, hay doce apuntados para el mismo producto! ¡Trece! ¡Quince!"

Nelly se apuntó. Justo antes de que se cerrara el cupo.

Tres o cuatro días después.... llegó el resultado de a quién le había tocado. "Ya verás... ¡a ver si tenías razón!" pensó abriendo la carta. Y patidifusa la Alcaldesa leyó, allí, en el buzón de entrada, su nombre. Y al lado la pulsera. ¡Le había tocado una de ellas! Y el producto hasta tenía lista de espera por si no se acercaba a recogerlo.

- ¡¡¡Oh, tengo la pulsera, tengo la pulsera!!!! -dijo entusiasmada.

(¡¡Tengo la pulsera y lo sabía, ¿¿cómo es posible??!!) dijo para sus adentros.

Aquella noche, cuando llegó a casa miró el otro papel de la tienda cosmética y se tumbó en la cama. Cerró los ojos y viajó hasta la casa consistorial del ayuntamiento de su ciudad imaginada.

"¡¡¡Tengo la pulsera!!! ¿Cómo lo sabías? ¡Tengo la pulsera!" -exclamó.

El cartero de la ciudad era un personaje extraño. Iba y venía a su antojo. Siempre con una enigmática sonrisa y una bolsa bandolera cruzada al pecho. Repartía cartas... y al parecer, atravesaba dimensiones. Ya que la pulsera había viajado desde su deseo hasta el mundo real.
Nelly se incorporó con una gran sonrisa. El niño la miraba sin decir palabra.

- ¡Me ha tocado! -hizo una pausa, pensativa-. Pero es un poco grande la correa. Sería mejor para un chico.

- Se la puedes regalar a tu hermano -respondió el cartero.

- ¡¡No!! -dijo Nelly-. ¡Venga ya! ¡Quiero tenerla! De hecho -añadió recordando la publicidad de la tienda de cosmética-, tengo dos. ¡Podría ir a por la otra! La otra es de chica seguro.

- No es una buena idea.

- ¿El qué? -preguntó Nelly levantando las cejas-. ¿La pulsera? ¡¿Por qué no?! Siento curiosidad. Mide las calorías.

- Eso vale para los que no van al gimnasio y quieren contar los pasos que dan para decirse a sí mismos lo que pierden... pero tú ya vas al gimnasio, te da lo mismo andar un kilómetro que andar dos cada día... tú la quieres por el corazón. Y sí, te gustará... pero habrá cosas que no te gusten. 

Nelly adoptó una postura erguida, con los brazos en jarras y el mentón apuntando al techo. "¡Pero si me encanta!" dijo, posando como Peter Pan "Porque tengo muy bajas las pulsaciones" afirmó.

Y es que la alcaldesa se jactaba de tener un corazón que apenas llegaba a los 60 latidos por minuto. Se sentía feliz y orgullosa de esa idiosincrasia que achacaba, en el fondo, a una fortaleza sin duda forjada en la práctica del deporte y a la que atribuía un don de casi inmortalidad. Su corazón apenas latía... luego seguro que ella iba a vivir para siempre. Era una de esas creencias absurdas y probablemente erróneas que esperaba la librasen del aciago destino que todos los seres comparten y con el que ella no estaba nada de acuerdo. Su corazón no latía, se dijo, porque ella era fuerte. No necesitaba latir más. Había que ahorrar pulsaciones. 

- No es una buena idea -respondió el cartero.

Al día siguiente, Nelly fue con su pulsera al trabajo. Cuando empezó a trabajar pulsó la opción de "medición": el corazón latía en la pantalla junto a un número, el 66. Se tomó su café en 67. Descansó con 64. A mediodía llamó a su madre con 66. Viendo que aquello era como cuando, siendo niña, le regalaron su primer reloj (felices los tiempos en los que no cuantificaba las horas) provocó la risa de sus seres cercanos con tanta obsesión numérica pero siguió midiendo, midiendo y midiendo....a lo largo del día.

... hasta que llegó el Muso.

Era ya el comienzo de la tarde, sobre las tres, cuando muy contenta se dijo: "¡Ah, mira! voy a hacer un experimento!". Nelly tenía la certeza de que, dado que el Muso le servía de refugio (a veces, no siempre, a veces era refugio, otras discutían...), su corazón al lado de él tenía que estar, por lo menos, a 50 pulsaciones por minuto. Quizá menos. Puede que llegara a 40, como los ciclistas profesionales...

"Ya verás" pensó caminando hacia él y dando al botón de medición "Me van a bajar un montón las pulsaciones. Y le diré ¡mira qué bajas! y entonces él mi mirará admirado porque..." En ese momento, mientras Nelly se contaba esa historia (fuera, ocurrían otras cosas y ella se reía) bajó la mirada hacia el corazón parpadeante de su pantalla negra y leyó:

"88 pulsaciones por minuto"

¿¿¿QueeeeEEÉ?

Y sólo con esa exclamación subió a 89. Y luego a 90.

- ¿Pero qué?????

El Muso se echó a reír. A reír mucho. No un poco, no, a reírse abiertamente. Sinceramente, Nelly pensaba que ese Muso le debía muchas risas. Claro que por otra parte... ella le debía unos cuantos libros.

"No, no, no, no" se dijo Nelly interiormente. Ella no. Ella no era de esas cursis a las que le suben las pulsaciones con la presencia de otros seres a su alrededor. "La pulsera esta rota" pensó alejándose y mientras lo hacía las pulsaciones bajaban: 77, 74, 66... 

Caminó del nuevo hacia el Muso: 69, 73, 82...

Mientra el cartero, en algún lugar del Cosmos se frotaba los ojos con una sonrisa agotada en los labios, la alcaldesa de la Ciudad se enojaba. Se enojaba más y más. Y más aún. 

- ¡Pero qué has hecho! -le dijo esa noche al niño en la ciudad de los cuentos, bajo un cielo estrellado de gran belleza-. ¡Se supone que tenían que bajarme las pulsaciones! ¡No subir! Si suben... significa qué.... que...

- ¿Qué tienes un corazón humano?

- ¡Sí! -gritó Nelly-. ¡Y los humanos se mueren, ¿no te das cuenta?! -añadió a continuación-. ¡Serás...! ¡Yo no te pedí esto! Soluciónalo ahora mismo. Tú y ese Muso travieso me vais a volver loca. Se cree que está conectado conmigo y no lo está. ¡No lo está!

- Pues adivinó tus...

- ¡No lo está! -respondió Nelly, por tercera vez-. No lo está, es casualidad. ¡Se lo prohíbo! ¡Y te lo prohíbo a ti también!

No había acabado de pronunciar aquellas palabras cuando fue consciente de lo inútiles que eran. Ella no podía prohibirle nada a ese niño. Pedir, sí, pero ordenar... era absurdo. Sería como ordenar al agua que fluyera hacia arriba.

- Te dije que regalaras la pulsera.

- No pienso regalarla porque me gusta -replicó Nelly- La voy a usar y la voy a probar. ¡Hasta tiene una función que vigila lo que te pasa en sueños!

- Lo que faltaba -respondió el cartero-, ¿y si descubres que durmiendo se te para el corazón? 

Nelly se sentó en su sillón favorito y apoyó el mentón en su mano derecha, mientras reflexionaba. "Soy científica", se dijo. Y la pulsera era un elemento de medición. La utilizaría. Emulando a Memphis, la investigadora de la ciudad. La usaría porque era un deber para con la ciencia.

- Pienso usarla, es muy útil -dijo- Lo del Muso es casualidad. Me río y me suben las pulsaciones. ¿Y qué? En el gimnasio tenía 104 andando. Y no estaba nada alterada.

- Ya, claro.

- La pulsera me encanta -afirmó la alcaldesa- La voy a usar un montón. Ya lo verás.

Al día siguiente Nelly llegó a su trabajo muy, muy feliz. Ese día, al acercarse al Muso, este le dijo mirándola con unos ojos que cambiaban de color a diario, a veces incluso mientras la miraba:

- ¡Puedes decir que eres una chica 90, 60, 90! -y se echó a reír, señalando su muñeca.

La alcaldesa respondió para sus adentros "¡Bah!"

Mientras sobre su escritorio, en el Ayuntamiento, reposaba la pulsera, apagada 

- Hoy no la he traído -dijo-. Se me ha olvidado.

Y es que la pulsera le gustaba, sí. Ahora ya sabía que su ritmo cardíaco estaba entre 64 y 66 en actividad normal. Subía a 67 si escuchaba a Bach en una canción de piano, 65 si escuchaba Tara (un mantra), y 63 si escuchaba OMPH (otro mantra). No podía explicar, no obstante, por qué los cuencos tibetanos le bajaban las pulsaciones a 58 pero seguro que alguna explicación lógica había.

Todo muy interesante, pero... ¿a quién le interesa medir lo que ocurría cuando una escritora se acercaba a su Muso? A fin de cuentas... eso no era relevante para el Universo. 

Mientras, en la ciudad imaginada, el cartero reflexionaba mirando al horizonte donde las primeras estrellas jugaban a parpadear como si imitaran el latido de un corazón. 

FIN.





El rincón cinéfilo



Sigo sacando películas de la biblioteca. Voy a reseñar algunas:

TERROR

En el bosque sobrevive (2014 - Canadá): una película con una carátula en la que una joven aparece oculta a los ojos de un temible oso, agarrándose como puede al saliente de una cascada. Lo que ves es lo que hay. No me ha gustado demasiado (hay partes que es mejor no mirar) pero impacta bastante la escena en la que se enfrentan al oso en el campamento. El animal asusta por su tamaño.

It Follows. (2014- Estadounidense) : también de terror. Una joven sufre una curiosa maldición tras un encuentro con su novio. Hay una cosa de esta película que me ha echo reír. Una frase. Cuando él la ata, le muestra el espectro y le dice: "No es rápida pero no es tonta..." jajajaja!! jajaja!! Es surrealista. El fantasma va andando. No sé si lo dice así o la frase es en positivo: "es muy lenta pero no es tonta..." el caso es que en ese momento, con el fantasma andando de esa forma.. te ríes. Luego ya no te ríes tanto. No te ríes nada. No la veáis antes de dormir. Da mucho susto. De verdad.

COMEDIA

Un gánster para un milagro (1961) Lo malo de sacar películas de la biblioteca durante años es que a veces me olvido de que algunas ya las he visto. Ésta en particular es preciosa, ya la había sacado antes. Muy tierna. Relajante. Y tiene un momento de "cámbiame de look" que ya lo quisieran los programas de la tele moderna, ja ja ja. Trata de la vida entrecruzada de varios personajes: un gánster supersticioso de Nueva York y una mujer que vende manzanas en la calle. Me encantan estas películas de personajes que se cruzan (no puedo dejar de pensar en Las Horas)...películas en las que parece que la historia fluye sin ningún fin, no tienen un argumento predecible. Simplemente fluye, sin más. Como un buen libro. Hay un montón de escenas muy naturales pero sin relevancia y sin embargo, no sobran. Están por estar. Pero no sobran. 

Seguiré viendo más y las reseño. También me gustaría ver algo de Hugh Jackman porque después de ver esa pelí rara llamada La Fuente de la Vida, necesito ver algo para descubrirle a él. Me explico: nunca me ha llamado la atención este actor. De hecho, sus papeles no suelen gustarme por los personajes que elige. Pero tras semejante rareza... me gustaría ver sus puntos de apoyo (vamos a llamarlo así porque no sé cómo expresarlo). Veréis, hace muchos años yo me senté en la primera fila de Drácula. Y allí en el teatro de Gran Vía estaba el gran Ramón Langa (adoro el tema del doblaje, me fascina) y sin embargo no fue Ramón Langa (la voz de Bruce Willis en español) el que me llamó la atención durante la obra. Aunque todas mis amigas y yo habíamos comprado las entradas para verle a él. Y no fue él a quien descubrí esa noche. Estaba claro que su "presencia" y su actuación se basaban primero en su altura, luego en su tamaño y su voz. De acuerdo, sí, era un Drácula maravilloso. Pero nada más empezar ocurrió otra cosa. Salió al escenario Emilio Gutierrez Caba, justo a mi izquierda. Tan cerca que si alargaba la mano lo tocaba... y se puso a hablar... y yo le miré... y el seguía hablando y allí no había ninguna fisura.

Desde ese día, desde ese momento, me hice fan de Emilio Gutierrez Caba pero... al salir del teatro pensé que era algo así como de modo casual. Un "sí, bueno me gusta pero es casualidad". Hasta que fui a ver La Mujer de Negro. También salía él y el escenario era mínimo. De hecho, hay una escena en la que tiene solo una caja. Y va y dice a otro personaje: "¡supongamos que hago una carreta con esta caja para contarle la historia!" Más que caja, era un cofre, un tipo de mueble que hacía lo mismo de mesa que de adorno. Yo miré el cofre, miré el escenario negro y vacío y a los dos actores y pensé: "jo, qué pena, podían haber puesto unos árboles y algo más. Qué cosa tan sosa y escueta. Por no gastar, no gastan ni en luz. Me va a contar la historia con una caja, bah...".
Entonces Emilio Gutierrez Caba se sentó sobre la caja, como si fuera un pescante de un carruaje y con el ruido de sus labios y el movimiento de su cuerpo, simplemente con eso, hizo una carreta.

Y aluciné.

Sí, desde aquella escena Emilio Gutierrez Caba es para mí... no sé, alguien muy especial. Aunque no he visto nada más de él. Durante la obra, la caja sirve tanto de vagón de tren, como de mesa... pero casi no lo recuerdo. Sólo recuerdo cuando se transformó en alguien en un pescante. 

Yo sé que es un actor ya mayor, que no es el más guapo, ni el que más destaca por físico ni nada de eso, pero... se trata del método que tiene. Tiene algo. Hay algo ahí. Pero no sé qué es. 

Os aseguro que el personaje de Drácula no había fisuras (hacía de Van Helsing). Tú mirabas a unos y a otros y veías a unos y otros haciendo de personajes. Pero mirabas a Emilio Gutierrez Caba y... no había... no sé. No sé, es curioso. ¿No será peligroso meterse tanto, tanto, tanto en un papel? 

¿¿??

Saludos !!! cinéfilos!!!!
posdata: ¿algún actor o actriz que os guste mucho? ¡Podéis compartir! 

The Fountain (La Fuente de la vida)

Un poco más y no veo la mejor de las películas que he sacado de la biblioteca. O al menos, la más rara.
Y es que la película no tiene esta carátula:


La película de la biblioteca tiene una caratula en la que sale una mujer de pelo corto con una especie de gorro blanco y un chico y un árbol. Yo la vi y pensé: "¿misioneros?". Y prácticamente saqué una serie de conclusiones en dos segundos: "viaje por la selva... misterio o drama sin resolver... ¿un poblado remoto y una aventura?" me dije "¿me apetece ver esto? Bueno, está bien,.. me la llevo". Me había llamado la atención (esa y otras cinco más, elegí del tirón). Y la saqué de la biblioteca. Pero me tocaba devolverlas y no había tenido tiempo de ver "La fuente de la vida" (es su título en castellano). Y hoy que tuve tiempo libre, me dije: "vamos  a ver de qué va".

(La tengo a medias, mañana acabaré la entrada)

Arranca la historia y veo un caballero del siglo... XV? XVI? que va por un lugar misterioso. Sale un sitio de México y yo pensé: "Um, yo he estado ahí" Qué curioso es ver una película que habla de un lugar maya en el que has estado, me dije. "Pero... ¿no se supone que la historia era más moderna (por la carátula)? Me he debido equivocar...". Era un poco tarde...

Entonces ocurre algo y de repente fundido a negro y...  aparece un tipo flotando en postura de meditación en medio del Universo.

"Pero qué...??"

Vale, sí. Reconozco que eso llamó mi atención.

"¿Qué diantres...? ¿Está meditando????"

Y entonces de repente tengo una película del futuro. O sea, del futuro de su comienzo. Y aparece un tipo, y aparece un árbol... y esto empieza a ser raro y a parecerse al Principito. Pero peor... con pinta de "propio infierno personal". Y la película avanza. Y veo a dos enamorados. "Un momento... esa es... la reina. ¡Espera, ¿es una película de la reencarnación?!".

Decido buscar la foto en Internet y decido investigar de qué va la película. Cuando vuelvo al salón, de repente la chica que miraba las estrellas dice: "estoy escribiendo un libro". Ah, vaya. O sea, es una película del pasado, del presente, de la reencarnación y con una escritora de por medio. Una escritora a la que le gusta mirar las estrelllas.

Dos enamorados y la muerte. Muy enamorados y muy condenados. Al menos ella. Y resulta que el libro es la historia medieval y empiezan a hablar de España. O sea, una película de una escritora, de mi país, de algo visual relacionado con la meditación (es que tenéis que verla, las escenas se entrelazan de manera muy hermosa, especialmente las del cosmos), de estar enamorado y de la muerte. Tenía todos los ingredientes para ponerme de mal humor (jajajaj, es broma). Vale, tenía todos los ingredientes para tenerme enganchada. Y justo cuando la reina dice: "vete a buscar la fuente de la vida... que cuando vuelvas yo seré tu Eva y viviremos para siempre" dije, ya está, se acabó. Y apagué el Dvd.

Son demasiadas casualidades juntas. 

No sé si me gusta o no porque aún tengo que acabar de verla... pero... si son ellos una y otra vez...

Tiene cosas muy bonitas. Aunque eso de que él flote por el universo en una burbuja intentando salvar un árbol moribundo me da muy mala espina. Por otro lado... ella le sonríe. ¿Tendrá un final bonito? ¿nacerá una margarita en algún lugar del mundo a modo de epílogo?

¿Volvió el caballero de Nueva España con el secreto de la vida eterna en el bolsillo?
¿Qué mensaje tiene la vida más moderna, en la que él va a perderla a ella por una terrible enfermedad?

Demasiados interrogantes para resolver hoy.
¡¡Saludos!! (mañana acabo la entrada)

Edito para acabar la entrada.

Bien, todo lo que puedo decir al acabar de ver esta pelí es:

"¿¿¿Quéee???"

y añado: "¿¿¿Pero quéee?¿?? ¿¿???"

Vaya llorera. No la veáis. Nada, ni se os curra. Se le va la pinza... naves espaciales con forma de burbuja... un tipo flotando en la posición del loto.
Y ella se muere.
Sí, se muere. Se veía venir, pero es que se muere. Y con él... no paras de llorar.
Y el final no lo entiendo.

Si no lloras lo bastante antes de que diga: "La muerte es una enfermedad" y se ponga a buscar la cura ya con eso... la madre que lo.... ¿¿¿Pero quién me manda a mí sacar esta película???

Rápido... unos clennex... por amor del cielo, ¡una nave espacial!
Será melón.
Melón el director, melón el guionista... Hugh Jackman esta te la guardo. Me caías bien con Lobezno, me caías mal con The Prestige... y ahora ya no sé cómo me caes!!!
Ahora tiene mi respeto. Por prestarse a hacer estas tonterías. Muy mal. Una nave espacial con forma de burbuja... esos papeles se rechazan, hombre.

Se acabó, solo pienso ver cosas normales. Nada de filosofía, ni naves, ni estrellas moribundas, ni árboles con sensibilidad. No hay por donde tomar esta película.

A partir de ahora solo pelís norteamericanas con contenido altamente predecible.
Eso es.

Saludos!!!


El cuenco tibetano - Cuentos del niño mensajero.

Tenía Nelly un pequeño cuenco tibetano, regalo de un amigo, que muy de vez en cuando hacía sonar. Le cabía en la palma de la mano pero a pesar de ser pequeño, un experto en la materia le dijo que era un cuenco increíble ya que alcanzaba unas notas muy potentes y poderosas. Tenía un sonido muy especial. Muy agudo, y alto, sin llegar jamás a ser estridente. Un sonido muy elevado para su pequeño diámetro. 


Hacía meses que la alcaldesa no lo utilizaba para meditar, pero aquella tarde, terminada su labor y viendo que sus amigos se retrasaban (incluso, puede que no llegaran nunca), decidió encender una barrita de incienso y meditar.
Tomó el cuenco en una mano y tras dejarlo reposar en su palma comenzó a dar vueltas al instrumento con el que sacaba el sonido de manera que, en apenas unos instantes, la habitación se llenó de aquella vibración maravillosa. Entonces, Nelly, que había encendido el incienso y había propiciado un pacífico entorno en el que no se escuchaba nada, se concentró, escuchó el ambiente, y mentalmente, mientras daba vueltas al cuenco supo que iba a tener lugar una meditación maravillosa. Y en medio de aquel silencio expectante, con toda la conciencia de su mente, pensó para sí misma con melodramático tono:

- "AAAAAAAyyyyy qué solita me sientooOOOooooOOooooooo"

De inmediato, la presencia del niño mensajero se hizo notar en la habitación.

(¿¿¿Pero qué haces???)

- Pues meditar -contestó Nelly con los ojos cerrados

- ¡¿Tienes idea de la potencia que alcanza Eso?! -preguntó el mensajero de la ciudad.

El sonido invadía toda la habitación, pero no era alto. No había nada más, Nelly se sentía super-concentrada. Miro al cartero.
Y se encogió de hombros.

- Sí y ¿qué? Bueno, tampoco es tan malo empezar una meditación reconociendo algo... y es que me siento "solica" y...

Sonó el teléfono.
Era un mensaje de "whasap". El niño desapareció al instante.
"Creo que es el mensaje que esperaba" pensó Nelly.
(Pues claro que es el mensaje que esperabas) -contestó el niño, desde algún rincón de su mente- (sabes que es el mensaje que esperabas)

Nelly se levantó. ("¿Y la meditación?" preguntó con pena. El cartero no contestó). Se acercó al teléfono. Tres mensajes a la vez. Apenas lo levantó en la mano empezó a sonar una llamada.

- Jo, qué impaciencia.-se dijo Nelly.

- ¿Puedes quedar ya? -preguntó su interlocutor.

- Ah, sí... sí, claro.

- ¿Pero ya? ¿ya, eh? Porque yo ya estoy. ¿Puedes ya?

- Sí.

Aquello empezaba a ser raro. Justo colgó el teléfono y le llegó otro mensaje de otra persona: "Oye, que si habéis quedado yo voy".

A la alcaldesa le entró la risa.

Miró el cuenco. Apagó el incienso. Miro alrededor, convencida de que el cartero se escondía en algún rincón, en alguna sombra, de la casa consistorial, y dijo:

- Jo, qué eficiencia.

De nuevo miró al cuenco y pensó: "¿y si hubiera pedido que me tocara la lotería?"

De nuevo, miró a su alrededor.

¿Era ella... o había alguna relación entre ese cuenco y el mensajero? Hum. No podría descubrirlo. En vez de eso, se puso el abrigo, salió del Ayuntamiento y se dirigió al lugar acordado.

Mientras caminaba por el parque se dijo: "bah, ... sólo ha sido casualidad".

FIN.


About me



No soporto el humo del tabaco. Desde niña. Cuando era pequeña tosía tanto cada vez que un cigarrillo se encendía en cinco metros a la redonda que al final mis padres dejaron de fumar. Me dijeron algo así como "ya verás cuando empieces tú" pero resulta que nunca empecé. Se dio la casualidad de que una de mis mejores amigas, y líder del grupo, tampoco fumaba así que cuando yo era joven si querías fumar, bien, y si no querías pues no fumabas porque la más guay de nosotras no lo hacía. Fue casualidad, pero me vino muy bien.

Tampoco bebo (a menudo). Da la casualidad de que no me gusta la coca-cola. Eso eliminaba el 50% de las bebidas alcohólicas cuando yo era más joven. "¿Quieres kalimocho?" "No", "¿quieres ron con coca cola? " "¿Quieres whisky con coca-cola?" "No". "Jo, tía, qué rara eres". "Pues ya ves". Jajajaj! La coca-cola sabe a rayos y el ron así a palo seco, ya ni te cuento. Sólo me gustaba el Malibú con piña (lo que tiene gracia, no me gusta la piña, jajaja)  y el San Francisco. No obstante, alguna vez he bebido hasta el mareo ... y no le vi la gracia. Me refiero a, ¿gastarte una pasta en copas para simplemente marearte... es divertido? ¿¿?? Por eso cuando algún amigo me dice que "ha bebido un montón, que tiene una resaca de la leche" y demás... es como quien presume de tener un pato de goma amarillo. Me parece fantástico (el pato es más mono) pero no sé qué tiene de loable. Imaginaros que yo llego un día y os digo: "jo, ayer me salió un salpullido y lo rasqué y lo rasqué hasta que me quedé sin piel... " Pues es igual. ¿Tener resaca es divertido? ¿¿??? ¿??¿??

Me pone de los nervios que me quiten el pan en un restaurante. Esto es una manía. Puedes confundirte de servilleta, puedes usar sin querer un tenedor que no es tuyo. Hasta puedes beber de mi agua. Pero como me quites el pan... jajajaj!! Me sale un lado Gollum que no os podéis ni imaginar. Sólo es pan. Sí, no es más que pan. Un trozo de pan de 15 céntimos de euro. Y seguro que hay mucho... pero... en serio, me pongo mala. ¡¡¡Es mi pan, es mi tesoro!! ¡Aparta esas manazas! Obviamente, esta es una conducta que no puedo externalizar. No estamos en guerra, si no hay pan en la mesa, se pide más y punto. El que está a mi lado no tiene porqué saber que su vecina se convierte en el monstruo de las galletas si te confundes de panecillo. Además, es una cosa muy rara. 

El orden me tranquiliza. Distribuyo las tareas por franjas horarias. Hasta un nivel que alguno podría considerar enfermizo. No es que no sepa ser flexible, es sólo que me siento alegre y satisfecha cuando puedo ordenador las cosas y hacer diferentes tareas que requieren esfuerzo intelectual a lo largo del día. Me refiero a: de esta hora a esta hora, escribo. De esta otra a esta otra, voy al gimnasio. Adoro las agendas, pero no las pequeñas, esas me ponen de los nervios. Me gustan los cuadernos-agenda. Porque me voy a puntando ahí la historia que me cuento a mi misma. Todo lo que he hecho, y lo que quiero hacer. Del mismo modo, me encantan ordenar la casa (soy despistada, y colocar cada cosa en su sitio es como una forma de cuidarme) y que el espacio sea acogedor.

Tengo un problema para estarme quieta. Y aquí entra la meditación.

Cuando un libro me gusta, cuando me gusta de verdad, al poco de empezarlo leo siempre su última frase. 
No sé porqué. 


Puedo tomar té antes de ir a dormir pero no puedo tomar café más allá de las 19:00 horas. Resulta que el té lo tengo asociado a temas orientales, a la calma, a los estudios budistas incluso. El café lo empecé a tomar en la agencia de publicidad. No sé si os habéis dado cuenta de que "fumar" forma parte de la vida empresarial de nuestros días. Y o bien fumas o te tomas un café. Lo tengo asociado al trabajo. En la agencia también me salió mi maravillosa "miopía adaptativa", que viene a significar: "te estresas tanto que tus ojos responden haciendo que veas mejor de cerca pero peor de lejos". Igual la habría acabado desarrollando con los libros (tantas horas al ordenador...) pero a mí me suben las dioptrías con el estrés. Como no fumo, no me queda otra que levantarme a por un café. Lo que me recuerda una cosa jajajaj! Hace años en mi empresa actual me pasó una cosa con el café de máquina (tiene que ver con la circulación) tomaba tres al día. Y un verano llegaba a casa con las piernas como hechas de cemento. Era una sensación super rara. Al quitarme el calcetín me vino a la mente el dibujo del Logo de Michelín que adornaba una de las puertas de las aulas de la Universidad. "Fíjate, soy el muñeco Michelín. Tengo la pierna a franjas". ¿Por qué será? Como buena científica probé teorías...  resultó ser el café.
Ahora tomo té. O tomo dos cafés, pero nunca tres. Y si tomo café pasadas las seis o las siete... aunque tenga sueño, no duermo. Estoy muy cansada pero noto como algo que no me deja conciliar el sueño. Esta conclusión la saqué tras varias pruebas, todas coincidían con tomar un café (incluso en vacaciones) pasadas las seis o las siete. Y no me pasa con la teína. Es extraño. 


Digo frases graciosas cuando estoy nerviosa. En mi trabajo me suelen decir "buen fin de semana" (mis compañeros mandos medios) porque ... resulta que.... un día me estaba despidiendo y dije: ¡buen finde!". Porque estaba nerviosa. Y era martes.   Así que ahora todo es: "hasta mañana, Nelly, buen fin de semana" y yo me pongo roja como un tomate porque de verdad, qué cosas me ocurren. De niña yo era muy ingeniosa y me metía con todo el mundo y hacía reír a todos. Pero también era un poco rara porque pasaba épocas con unos ataques de timidez increíbles. Así que era como Jekyll y Hide. O bien arrasaba, se me veía más que a nadie, no paraba quieta y tomaba el pelo incluso a los profesores... o bien huía a esconderme detrás de una puerta y si te acercas te doy una patada y grito. Así es normal que me digan que no me entienden. En verdad creo que ser extrovertida no es más que otra fachada y que más de un tímido lo emplea.... para desviar la atención. Pero sí, lo de las frases me ocurre mucho. O regar una planta de plástico (cosa que me ocurrió en otra oficina y provocó el ataque de risa de una compañera). Y aquí viene lo raro: yo creo que una parte de mi me sabotea a propósito. Os lo prometo. Porque he perdido por completo lo de ser lanzada y hacer chistes y no parar de soltar bromas (bueno, tengo muy pocos días así, dos al año si mi recuento no me falla) y sin embargo han aumentado el número de veces que, sin querer, hago algo gracioso y estúpido. Así que, ¿sabéis que pienso? Pienso que es algo inconsciente. 
Sin embargo nunca me pongo nerviosa cuando doy clase. Y ... de pequeña bailaba en un escenario ante toda la ciudad. O sea que... me encantan los escenarios. Los atriles. Las aulas. Ya sea mirando, ya sea protagonizando. Me encanta explicar. La dinámica alumno-profesor. 


Pongo tildes francesas a las palabras y nadie sabe el porqué. A lo mejor en el blog no se nota porque es automático, pero sí con el móvil. Resulta raro, por lo visto. Tanto, como para que un desconocido me lo haya dicho hace tres días. "¿Por qué lo haces?" "Ni idea". Una profesora de lengua de hace muchos años se lo dijo a mis padres. "¿Y está mal?" preguntaron. Ella contestó: "hombre, no... pero.. es raro, en España la tilde va para el otro lado". Lo más raro es que no siempre lo hago así. Si miras un escrito mío tengo tildes hacia los dos lados. Pero, en general, van hacia donde no deberían de ir. Bueno, no es correcto eso. La tilde cae sobre la letra, y lo que cae viene de atrás y apunta hacia delante (hacia la letra), ¡¡ergo es la tilde española la que no es correcta!! En fin. 
Luego me ocurre otra cosa curiosa (y está me pasa incluso en el ordenador): acentúo las palabras que me importan.
Si yo le dijera al Muso: "¿Has visto lo que ha ocurrido?" y no lo repaso, lo que escribo puede ser: "¿Hás visto lo que ha ocurrido?" o, seguramente, pondría el acento en "vísto" y eso no se debe a descuidos o a que no sepa escribir. No tiene nada que ver con eso. Es otra cosa. Es un intento de comunicación de "algo sin palabras" que pone tilde en lo significativo.
Así que puedo poner una tilde sobre: "nóvio" "prémio" "fiásco" "cónseguido" o lo que sea. Luego lo leo y me río de mi misma. Y me digo: "ya, ya... entiendo que quieras ser comprendid@ pero no puedes saltarte semejante regla gramatical. Porque las tildes no corresponden a lo importante". Creo que fue en una conversación entre yo y esa cosa interna (¿pensamiento?¿alma?) en la que se metió por medio el Muso y comenzó a ser Muso... jajajja fue como un "¡ay va!" jajajaj! Es como si él usara esa tilde con el mismo sentido que yo. Y considero que fue casualidad, seguro que no sabía lo que estaba haciendo. Qué perplejidad de momento. Fue divertido. 

De todos modos, a mí me hace gracia que una parte de mi cerebro crea que la tilde tiene que ver con lo más significativo de la frase y lo acentúe. Es una manía graciosa. 



Otros misterios inexplicables:

- No me gustan ni los pasteles, ni el hojaldre, ni las tartas, ni la nata, ni el merengue....ni el turrón, ni la mayoría de las cosas que los humanos consideran cosas ricas. De las que "les da rabia que estén tan buenas". Tampoco entiendo el valor de las joyas. No me hace ilusión que me regales un diamante. ¿En qué reside el valor de una piedra? ¿en que brilla? ¿en que hay pocas? No lo entiendo.

- Sin embargo me chiflan los misterios y las cajas. Nunca tengo sueños lúcidos (cambiemos "nunca" por uno cada dos años, a lo sumo) si bien recuerdo con detalle lo que suelo soñar, aunque a veces me pese. 
- Si estoy nerviosa, no sé si me hablan en serio o no. Y además, me cambio de lugar. Físicamente.
- A veces considero muy absurdo las cosas que pasan y me pregunto, si hemos dado solución como especie a otros problemas, ¿por qué motivo no se cambia lo que está mal? Cuando expongo mis teorías de mejora a otros seres humanos... solo mueven la cabeza de un lado a otro y contestan: "porque las cosas no funcionan así".

Sinceramente, las cosas no funcionan así porque nadie las ha cambiado todavía.

Y la última curiosidad es: de pequeña siempre estaba montando negocios. jajajaj! Esto es algo que aún sorprende mis familiares. Si nadie dice nada, si no hay tema de conversación, de repente digo: "¿De verdad no sería factible montar una panadería?". Restaurantes, empresas de venta, incluso una tómbola... en cuanto me queda un espacio en blanco en el cerebro... la economía y su funcionamiento (a pequeña escala) me llaman la atención.  





El rincón del cine (crítica a varias películas)



Hay muchas pelís que, como no me impactan, no les dedico una entrada completa. Pero también se merecen una reseña. Y ahora que la biblioteca me permite sacar ¡de seis en seis!, pues tengo material para reseñar:


Vista Fargo, vistas todas las similares a ella. Me explico: me refiero a las películas que tratan de un plan criminal descabellado (simulación de un delito que no existe, y que acaba ocurriendo paradójicamente a causa de dicha simulación) y ambientadas en la américa rural o profunda. Como decía mi profesor de física en el instituto: "Esto no nos aporta nada nuevo". Solía desenrollar un pañuelo de papel que llevaba en un bolsillo (¡resultaba ser su bata de laboratorio!)  y ante una audiencia de treceañeros asalvajados que tenían por costumbre compararme con la agente Skully del FBI, solía decir: "esto es la fórmula de tal y esto es pascual, lo que no nos aporta nada nuevo...." Acabaron ridiculizándole por esa frase. Sin embargo, y sin ánimo de extenderme contando batallitas os diré que no recuerdo nada de lo que nos enseñó, pero sí recuerdo una conversación en las escaleras de la cafetería del Instituto. "Estudies lo que estudies " me dijo limpiándose las gafas (era, entonces, de mi edad o más joven que yo ahora) "Elige algo que te guste. Los años de universidad van a ser los más bonitos de tu vida". Eso dijo y yo le miré con cara de escéptica. ¿Acaso no se elegía la carrera por el fin y no por el camino? Él hablaba del camino. Del "durante", no del objetivo. No de la profesión.
Qué razón tenía el hombre. 
Era un instituto de asalvajados. 
Pero esto no tiene que ver con Cut Bank. 
La pelí roza el 6. 

Fargo,... es un 9. 

Me imagino que esto se basará en algo real así que voy a ser cuidadosa. Cuidadosa porque... la mitad de la película era ... "¿¿¿van a cazar fantasmas???" "¿¿¿de verdad esperaban cazar fantasmas con eso???" y (esto se lo digo a mi pensamiento mientras la veo) "¿¿sabes que las películas de fantasmas en realidad son esperanzadoras porque supone que "hay algo más" tras la muerte??? En realidad, deberían dar saltos de alegría, ¿no?" Pero cuando ya iba a pasar al modo "ridiculizarlo todo" algo en mi interior me advirtió: cuidado.
No olvidemos de qué temas estamos hablando.
A veces pasan cosas extrañas... ... vale, lo reconozco. Pero... todo tiene una explicación. Otra cosa es que la conozcas, o que la puedas ver. Siempre que hay una causa hay una explicación. Por tanto, hay ciencia. Porque la ciencia busca las causas, se dedica a eso.
Así que me puse a pensar y me imaginé que si ahora está de moda la meditación (bueno, en los años 60 estaría aún más supongo), en los 70  a lo mejor hubo una "fiebre por los fenómenos fantasmales". Pero nunca serían tan evidentes, me dije. Los fantasmas no se asoman y dicen: "Hola, soy Pepe y me morí en ese sillón..." ¿Veis? es que no puedo evitarlo. Me sale la vena escéptica. Así que le di al avance rápido.

No obstante, hubo algo que sí me gustó.
En un momento dado la medium dice: "... esta presencia muestra una forma blasfema" y añade: "porque yo soy religiosa y me quiere debilitar".

¡Esto, sí me llamó la atención!. No sigas leyendo si la vas a ver. Me explico: al ver la monja fantasma, pensé  "ya estamos con las apariciones contra la Iglesia". Me pareció un recurso fácil. Pero el personaje dice: "se muestra así para hacerme daño, para debilitarme" Y eso ya... me llevó a otra pelí. ¿Habéis visto Mothman? Eso sí es una película de miedo. Hay un diálogo en Mothman en el cuál el periodista pregunta: "¿qué aspecto tienes?" y eso contesta: "Depende de quién me mire". Eso me puso la piel de gallina. Pero de gallina. No os podéis ni imaginar. Hay otro diálogo en esa película que dice: "No son mejores ni peores que nosotros... simplemente, por su posición, ven un poco más".

Por algún motivo incomprensible esas dos frases se me han grabado. Y al decir la chica: "No tiene esa forma... la veo así porque la usa para debilitarme" presté atención a la película. De igual modo, que el fantasma del anciano no sea el fin, sino el medio, para llegar hasta la niña, me sorprendió muchísimo. Y debo reconocer que he aprendido algo. Pero a ver cómo os lo puedo explicar. ¿Y si os dijera... que sí creo que existe "algo" pero que es muy sutil... y que tiene que ver... con nosotros....? 

Es que no tengo muy claro lo que quiero expresar. El "mal" no tiene forma. ¿De acuerdo? Hasta ahí, bien, seguro que me seguís. Ahora, la medium ve ese mal como algo que la ofende. Si lo mirase otro, vería otra cosa. Imaginaros que el prota es fan del Real Madrid y ve al monstruo como un hincha del Barcelona. Por tanto, cuando miras a ese mal, ¿qué ves? ¿me entendéis? No tiene forma, ves la debilidad que tú tengas. En realidad, te estás viendo a ti mismo. Pero no es una debilidad "clara", sino que te ataca a través de algo que te distrae. Igual que lo del anciano. "El anciano muerto no es el fantasma... el mal lo usa para llegar hasta la niña" La distrae con eso, la agota...

Sinceramente, la película no me ha gustado... pero la psicología maquiavélica que hay detrás sí me ha impactado mucho. Porque...se atacan ellos mismos, realmente. El malo no está "a la vista". 

Si aplicara esa psicología a un villano en una historia... tendría a un personaje verdaderamente  manipulador. Me fascina y me inquieta a la vez.

Pero la pelí no me ha gustado porque yo de esta temática... sólo me gusta "Ángeles y Demonios" y ya está. No me mola nada lo de meterse en el mundo del espiritismo. Pero nada de nada. Mejor busca extraterrestres. jajjajaj!! (me da la risa) Es más seguro. A ver... es más seguro, ¿¿no??

Voy a ver más y las reseño.




 

 

 

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