Cartaghe - Joyce Carol Oates

 



Lo primero que me llamó la atención en este libro fue el recurso de confundir al lector con la escena del ciervo-cadáver.  Es una técnica curiosa, en la que la autora te confunde inicialmente -lo que no es nuevo- pero una vez aclarada la confusión te vuelve a confundir. Lo hace dos veces: indica algo erróneo, el personaje se corrige, el narrador vuelve a indicar ese algo erróneo. Con lo cuál, confunde.

Sinopsis: en un pueblo de Estados Unidos llamado Cartaghe, desaparece la joven Cressida (Criseida, si os resulta más fácil de pronunciar) y la novela trata de averiguar lo que ha pasado.

Voy por la página 223 (más o menos la mitad del libro) Y salvo que vayas por ahí o ya la hayas terminado no te recomiendo seguir leyendo la entrada, ya que hay spoilers.

Investigación

Bien, veamos: la novela arranca con Zeno. Es el padre de la chica. Entra desesperado en la reserva forestal buscando a su hija. A lo largo de la primera parte del libro podemos averiguar que Zeno es un "prohombre". Ha sido alcalde. Ha trabajo en distintos proyectos y todo le ha ido bien. Es grande, fuerte (ya más gordito, imagino, por la edad), respetado, rico. Es como el hombre americano triunfador que se ha hecho a sí mismo y tiene un papel relevante en la sociedad (una sociedad que es un pequeño pueblo). Es poco probable que Zeno tenga algo que ver con lo ocurrido porque tal y como está contando, adora a sus hijas y no entiende lo que ha pasado y sobre todo por qué no se soluciona ya. Tiene dos hijas:

July: si esto fuera Orgullo y Prejucio, July sería la hermana mayor de Lizzy Bennet. La dulce y guapa. Al comienzo tuve un problema con July y es que en el segundo capítulo (narrado con una técnica curiosa) aparecen las frases: "Si, cariño, les dije que tuve un accidente. No, no te preocupes. No tengo la mandíbula rota. Sí, no preguntaron nada más". Con ese percal, a su prometido le pones dos cruces y te caen mal los dos. Pero con el paso de la novela July es de mis personajes favoritos. Y ahora veremos por qué.

Cresida. Es la hermana pequeña. Imagináos una chica que juzga todo desde la superioridad moral pero que en realidad es una niña. Esto lo dicen en el libro y tardé mucho, mucho, mucho en entenderlo. De hecho no lo entendí hasta bastante después de saber lo que pasó (no he llegado al final, pero desde la página 1 sabía que no estaba muerta). Cressida es la mordaz. La lista de los Maynfield. July es la guapa y Cressida la lista. Pero todos hablan de ella como "una niña". Y en realidad, para mi desilusión, cuando se derrumba en el coche y le dice al cabo que está enamorada de él... a mí el personaje se me fue a tierra. Y se cubrió de lodo, nunca mejor dicho. No es inteligente, no es verdad que tenga esa superioridad, esa inteligencia maravillosa que le permite ser mordaz e hiriente con algunas frases... en verdad se está defendiendo. Si tú juzgas todo lo que te rodea como que no tiene nada que ver contigo porque a ti no te importa nada, y de repente te hundes y le dices al novio de tu hermana "te quiero y sólo tú me entiendes y sólo yo te entiendo"... entonces la palabra "niña" cobra sentido. Y, perdonad, es una gran decepción. Así que Créssida, la desaparecida, la lista, la áspera, la que lo juzga todo con chistes afilados y va de "el sexo y todo lo relativo a las relaciones humanas no es para mí porque yo molo más y nadie me comprende" es una niña. Y no será que no lo digan una y otra vez en el libro. Como personaje resulta muy interesante.

El cabo Brett: bueno, me cayó mal del capítulo dos hasta el capítulo en que confiesa. Pero si antes me parecía una mala persona, en realidad es un desgraciado. Vamos a analizar a Brett. Brett es hijo de una madre resentida con el mundo (el padre los abandonó). La madre es de clase social baja, muy baja, pero lo malo no es eso, sino que piensa que todos los demás la miran por encima del hombro, por lo que cuando su hijo se echó de novia a July tenemos una situación muy curiosa en la que July trata de caerle bien a la madre y la madre -solo con ver sonreír a July-, ya se lo toma como una ofensa y la desprecia. De hecho, la desprecia de antes. Desprecia a toda la familia porque una vez alguien le preguntó (creo que Zeno): "¿Cómo va tu chico?" y ella entiende que "ni siquiera sabía su nombre", se enfada, se siente despreciada y odia a todo el mundo. En realidad, los Mayfield son un espejo, cada vez que aparece uno, para la madre es ... no sé, como un recordatorio de lo mucho que ella se desprecia a sí misma. Esto para que entendáis un poco cómo ha crecido Brett.

A diferencia de su madre, el chico es un boy scout. Es guapo, encantador, listo... pero sobre todo encantador. Serio. Capitán del equipo de fútbol. El buen chico del pueblo. Claro, July lo ve y se enamora. Pero porque July vive en un ideal. El problema de Brett es que después de los atentados del 11 de septiembre se alista en el ejército. Y de ahí vienen todos sus problemas. Zeno lo dice: es ingenuo. Es un chaval que está acostumbrado a ser el bueno, el voluntarioso... el héroe. Y la guerra... es algo muy oscuro. 

Regresa destrozado. Y cuando confiesa el asesinato de Créssida, recordé lo del ciervo y me dije: "este hombre es inocente". Esta mezclando la guerra con la noche de la desaparición. Claro que no hay que olvidar que hay sangre en su coche (eso está aún por resolver), pero desde luego no ha matado a Cressida... No digo que no se la haya podido ir la pinza (algo pasó, no sabemos aún qué) pero no es un asesino, es un desagraciado. La parte en la que golpea a July queda aclarada desde su punto de vista, y es que no sabe ni lo que le pasó por la cabeza (le dan ataques), pero desde luego se separa de ella porque -entro otras cosas-, July sigue pensando que es un héroe y que a pesar de haber vuelto de la guerra con el cráneo fracturado, inválido y con la cara... marcada, sigue siendo el mismo chico majo del instituto y van a ser una familia feliz. Semejante creencia de July hace imposible no sentir lástima y cariño por ella. 

Tengo un amigo que cree que el malo o la mala más bien, es July.

Bien, así se cierra la primera parte de la novela y mientras decía el narrador "Oh, por qué ya nadie nos va a devolver a Cressida" yo pensé: "esta está viva, al 100% seguro". Pasas la página y... EXILIO... Créssida está viva.

No os he hablado de Arlette o Letty la mujer de Zeno. Pero quedaros como resumen que sabe llevarlo. Ya está. Mujer del prohombre de la ciudad, rica, con una mirada que comprende las relaciones que hay entre las personas y que sabe llevar a su marido.

Bien, vamos a lo que falta por resolver:

1) Cressida está viva.

Vale, lo sabíamos desde el principo.

A la novela le quedan más de 200 páginas. Luego la novela no va de si está viva o no, sino de las relaciones entre los personajes. 

La pregunta es: Si Créssida le dice al cabo sólo tú me entiendes, a mí también me han destruido,... somos dos bichos raros...  pero sobre todo lo de "somos iguales", refiriendose una joven de 19 años a un chico venido de la guerra con terribles secuelas físicas. La pregunta es:

1) Cressida, ¿qué te pasó?

2) ¿por qué no pediste ayuda a la autoridad de Cartaghe?

Y aquí valoro yo varias hipótesis: o el malo es del pueblo (¿el sheriff?) o has huido para proteger a alguien. Quizá el cabo te atacó y viéndote rechazada preferiste huir (ufff, qué pena de personaje, encima de ser inmaduro provoca sufrimiento a los demás)... o quizá es algo más oscuro. Algo que le ha pasado en Canton (la universidad). Algo que la obliga a alejarse de todos los que quiere. 

En fin, es una novela difícil de resolver. 

Yo no sé aún lo que ha pasado. Lo del Sheriff me vino a la mente ... pero tiene que haber algo más. A lo mejor con su huida está protegiendo a alguien. 

Saludos lectores!! 

Casualidades...

Estoy acabando un curso de Teoría de la comunicación que me ha trasladado irremediablemente a mi universidad. De hecho, he pensado "no me puedo creer que 18 años después esté viendo lo mismo". Emisor-receptor-mensaje... 

Ahora ya más tranquila, estoy escuchando a la formadora que está hablando de PNL, meta-programas, comunicación Pace al lead, las creencias, el mapa del mundo. Y como he hecho doce kilómetros en bicicleta intentando cambiar las creencias de un amigo, me he dado cuenta de que era un error. 

Pero la entrada no va de eso. Veréis, hace unos días pensé en regalarle un libro a un amigo, y encontré 3 libros muy bonitos en edición de lujo y los observé y estudié y no los compré.

A partir de ese momento tenía los libros hasta en la sopa. Abría Google, los libros. Abría el correo, los libros. Abría Twitter, los libros.

Intrigada, me dije: "Que no los quiero. Jobar".

Me llega un mail: los libros.

Y pasé dos semanas así. Abría la aplicación de gatitos, los libros.

 "No puede ser, ¿en qué momento...?", me dije. Y de pronto hace unas horas... de pronto... me di cuenta de que los quería. Así, sin más.

"No, no, no", pensé. "¿Para qué quieres libros nórdicos? Que no, no los quiero". 

Esta mañana abro mi correo y me llega un anuncio de... ¿adivináis? Los libros. ¡Por solo 39,90!

¿¿¿Cómoooo??? Pero si valían 15 euros.

Y ya tuve que investigar, claro (esto se llama disonancia cognitiva)

"Nueva edición de los libros nórdicos" Por 39 €.

¿Están locos? ¡Pero si estaban a 15 €! y sí,... por mi cerebro reptiliano pasó la idea de: ¡¡¡ay, cómpralos no sea que dupliquen su precio!!! 

Contuve ese impulso irracional y me dije "a otra cosa". Es normal que si algo duplica su valor en unas semanas te entre ansia por comprarlo. Pero yo no soy irracional. 

Pasadas unas horas, estoy trabajando (a otra cosa) cuando de repente me digo: "¡qué puñetas! ¡Los quiero!". Entré, leí las opiniones de los usuarios y a cada cuál estaba más encantado porque el libro trae mapas.

Hasta pusieron fotos de los mapas.

(mapas = posible documentación para novelas fantásticas)

No sé...., respondí a mi intuición interior.... yo suelo documentarme con un atlas. Y cuando no, tiro de mitología griega. 

Nunca he leído nada nórdico. "Pero vale... como inversión y si les saco partido...."

Los compro. Sonrío. ¡De repente estoy muy contenta! Abro el whasap y escribo: 

"Chicos, me he comprado estos libros" 

Vuelvo al trabajo. Suena el móvil. Lo desbloqueo, y leo:

"Sois un Thor mento"

¡jajjaaj! Pero serán idiotas. Otro amigo añade:

"No puedo atenderos ahora, creo que me voy a hacer una Thor Tilla..."

¡JAJAJAJJA!

"¡¡Basta!!"

Releo el whasap pensando si mis amigos son lo peor o lo mejor del mundo. En otro chat un amiga da a entender que conoce a la autora de al menos una de las tres obras. Es española. La editorial es RBA.

Me olvido del asunto, preparo la bici, salimos en bici (otro amigo y yo) y cuando estoy descansando en un parque pasan por delante de mí un par de chicas muy jóvenes con un patinete eléctrico (en realidad, con dos patinetes). Miro a las chicas y una de ellas lleva el transportín que tenía yo para mi cobaya, con un animal dentro muy diferente.

Es un pato.

Lleva un pato. Un ánade o similar. ¿¿¿¿Cómo es que lleva un pato??? Su silueta se recorta contra el sol, perfectamente clara. La chica, el pato, el monopatín. Era para verlo.

-¡¡Lleva un pato!! -la señaló mirando a mi amigo.

-¿Un pato?

-¡Sí! ¡Un pato! ¡Es un pato! ¿Cómo puede llevar un pato?

(¡¿Quién tiene un pato de mascota?!)

Y mi amigo me mira, muy serio, con los ojos negros fijos en los míos, y dice:

-Ah, claro. Es que es un mono patín.

¡Jajajaj!



¡Todos locos! ¡Están todos locos aquí



Lo que aprendí del Secret Cat Forest.

 

Como buena parte de mis amigas, chicas todas ellas hay que decirlo, yo tengo el Candy Crush en el móvil. Y jugaba a él y me percaté de que cuando pasaba mucho tiempo sin jugar, la aplicación me hacía regalos. La verdad es que me impresionó bastante cuando la descargué hace años. Pero llevo meses que juego muy poco y no sé cómo, por casualidad seguro, llegó hasta mí el Secret cat forest. Y esto es lo que sucedió...

Bajé el juego, lo instalé, entré y vi una casa. Con una musiquilla agradable de fondo. Leí en algún lugar una opinión: "juego bonito pero muy lento. ¡Qué pena que sea tan lento!". Y pensé, "¿un juego lento?", "bueno... Vamos a probar". Y mi primera impresión fue un "psss...". Era un bosque, una casa que se desnudaba para dejar ver el interior y un árbol.

¿Quieres que el árbol de madera más rápido? (la madera sirve para hacer muebles).

Vale.

El árbol iba a la velocidad de la tortuga. Noté que de vez en cuando me visitaba algún gato y acumulaba en un inventario un montón de regalos (llegué a tener hasta 15) sin la menor idea de qué eran (resulta que son madera, entre otras cosas...)

Probé dos días el juego y comprendí lo de ir lento. Tenía que recolectar madera zurrando al árbol (jajajja, bueno, dándole con el dedo) y el muy alcornoque producía ramas a una velocidad similar a la de las puestas de sol. Es decir, se mueve pero sutilmente. En fin, un desastre. Al poco dije: "mira, esto no vale para nada..." y lo cerré.

Pero estaba la música.

Curiosamente, mi cerebro se dispersa muchísimo y tener una tarea de fondo en modo "background" o segundo plano me ayudaba a concentrarme. Es decir, si tenía que sacar tres informes, hacerme un café, elaborar el esquema de un libro y decidir qué entrenamiento quería hacer por la tarde, mi cabeza va a saltos de una a otra tarea, desplazando el foco de atención. Pero si yo ponía de fondo una "subtarea"... eso permite que "esta otra parte del cerebro" tenga algo en lo que estar y me deja trabajar a mí con foco. Así que abrí la aplicación de los gatitos y empezó a sonar su melodía y yo le dije a mi cerebro: "Mientras trabajo crece la madera del árbol". Y esa otra parte de mi cerebro tenía la música, descansaba en la música, y yo podía concentrarme en paz en los informes que son menos bonitos pero fáciles porque son procedimientos secuenciados y repetitivos. Además de lógicos. No todos son fáciles, algunos tienen un grado de meticulosidad que intento simplificar. Y debo mejorar mi comprensión de las fórmulas. 

Por este motivo (concentrarme mientras trabajo) tuve la aplicación unos cuantos días más y conseguí en mi tiempo libre unas 300, 400 ramas de árbol para hacer un tapiz, un sofá o una alfombra. Desde luego era lento. Y tenía la costumbre de jugar un poco antes de dormir hasta que me dije: "Es imposible. A la velocidad a la que voy, ni con mil regalos de gatito consigo amueblar la casa... Además, ¿cómo van a caber tantos muebles aquí dentro?". Y eso que no sabía que había "colecciones" (que ese fue otro descubrimiento del juego).

Entonces llegó el día en que harta de tanto contratar leñadores a cambio de ver anuncios, decidí abandonar. "Yo paso de esto", y casualmente tuve una revelación. Dejando el móvil sobre mi mesita y sintiendo lo que se podría llamar impaciencia y un ligero enfado, pensé:

-¿Y si el objetivo del juego no fuera hacer muebles sino recolectar madera?

Pensé en ello unos segundos y le propuse a mi cerebro el siguiente juego: "No hay objetivo. Olvídate de los muebles. Es un juego en el que sólo puedes recolectar madera y pescar peces".

Y entonces ocurrió.... De algún modo absurdo, junté dos mil o tres mil maderas (no tenía otra cosa que hacer) y mejoré la herramienta para construir. Tras unos días sin pensar en el objetivo sino que jugar era el propio fin del asunto... Acumulé una considerable cantidad y entonces... me di cuenta...

¡¡Podía invertir!!




Un día elegía "sólo recoger madera del árbol", otro "contratar un leñador cada dos horas", otro "no abrir los regalos de gatito". Y mientras probaba todas estas técnicas... subí a 18.000 en el marcador.

Era el momento de hacer algo. Y de igual modo que había elegido recolectar, decidí empezar por hacer los muebles que más me gustaban, luego... por hacer un mueble de cada colección, luego... Y cuantos más muebles hacía, más gatos llegaban, más regalos de madera...

Al cabo de dos semanas me dije: "Cielos, al empezar era un milagro reunir 300 ramas... y ahora no hay día que consiga menos de 5.000".

Y entonces fue cuando vi que según las "colecciones" que completabas... conseguías premios. En la pantalla de arriba hay tres muebles que se están fabricando, tardarán unas 40 horas en completarse y sólo con eso, me darán 11.000 maderas más (jajaja!) lo que sumado a la simple "recolección" me hará estar en 30.000 maderas, lo que es una locura y hace que me planteé cómo funciona mi cerebro.

"El por si aca...." "para tener cuando..." "para planificar si..." y todo eso que aplico en mi día a día (y en mi trabajo) hace que consiga una burrada de ramas y le monte una casa a los gatos que ya quisieran muchos (¡eh, hay un cuarto secreto en el sótano, pero ese aún está vacío!).

¿El juego es relajante? Sí. Lo fue desde el momento en que olvidé el objetivo de construir muebles y me centré en la acción de "pesca" y "recoge ramitas". Que sí, que puedes tardar mil años en recolectar 2000 ramitas, pero no sé cómo, yo ahora tengo ramas para aburrir... ¡Jajajaj! Y cuando siento que me "sobran", me llegan en abundancia. Mientras que si pienso que tengo pocas, entonces nada me parece suficiente.  

Se trata de no jugar con el ansia de lograr hacer los muebles. ¡Hazlos poco a poco! Según te apetezcan: por colores, por tipo, porque quieres tener 5 alfombras o porque te chifla la librería con frascos... Cuando quieras y como quieras. Entonces el juego es relajante.

Saludos!! 

posdata: también sirve si estás buscando un nombre original para tu gato. Capucha, Duende, Oreo, Feliz o Naro son algunos de los felinos de la casa.

Espacios creativos

 


"Has sido seleccionada para acceder a la plataforma de cursos de LinkedIn. Por favor, si no te interesa esta licencia, avísanos y se la daremos a otro. Si te interesa, el único requisito que te pide la empresa es que hagas alguno de los cursos de Transformación Digital".

Miro mi buzón de correo electrónico, releo varias veces el mensaje. Y pincho. Clic.

"Bienvenido a la plataforma On-line de formación de LinkedIn. ¿Qué te interesa?"

Despliego el menú. 

Fotografía. Programación. Sales Coach. Finanzas. Recursos Humanos. Cómo dirigir un equipo. Cómo mantener conversaciones difíciles. Dibujo. Bases de datos. Dirección de equipos. Marca personal. Grabación de vídeos. Gestión de tiempos: aprende a priorizar. Hojas de Excel. Mundo Editorial..."

Pestañeo.

"Tu único requisito es que hagas... ¿¿un curso?? ¿Uno solo?"

Escribo a Recursos Humanos. Me responden:

"Sí, Nelly, ¡jajaja! es gratis y es para ti. Lo único que te pedimos es que realices los cursos que te recomienda la empresa (al menos uno) ya que la licencia tiene un coste... y si no la vas a aprovechar, se la damos a otro".

Empecé por el de Sales Coach. ¿Y qué deciros? Que el lenguaje es muy poderoso...

Al acabar el curso me dieron un diploma (llevaba años sin añadir nada formativo a mi CV) y me mandé al correo la transcripción de uno de los capítulos, pues era estupenda (las preguntas que te formula un coach y la base del método GROW) Por no hablar de que era como ver todo lo que sabe mi profe de Dharma, en un curso. Es tremendo.

Hoy e llega un wahasap de mi nuevo editor.

"Nos ha llegado el contrato firmado, ya lo tienen los jefes en la oficina. Bienvenida a Valhalla".

=) Sonrío y se lo mando a mis amigos. Será una tontería pero hace nueve años me recibió la editora de Espasa y recuerdo que ofreciéndome su mano al final de la reunión, dijo: "Bienvenida a Planeta".

 Y no recuerdo más de las reuniones,... ¡Jajajaja!. Bueno, algunas cosas sí. Pero ese bienvenida es importante. Para mí es importante. Suena como a promesa...

Así que mis amigos me dicen: "Estas a tope con los libros".

Bueno... no es que esté "a tope" con los libros, es que tengo mucho espacio creativo disponible. El teatro. Los cafés literarios. ¡Ahora los cursos! Leer (yo aprendo leyendo) y escribir.

La vida son épocas. A veces no tienes tiempo para nada, todo es agobiante, y otras veces las cosas fluyen y no sabes cómo te da tiempo a escribir, hacer cursos y a trabajar. 

^_^ Es importante buscar espacios creativos. Muy importante.

¡Feliz viernes! 



Misterios sin resolver...

 Por qué baja el ascensor cuando llego al portal, de noche y cansada...

(Os aseguro que no hay nadie!! nadie!! baja él solo... A veces me quedo parada ante la puerta esperando a que se abra hasta que me doy cuenta de que ha bajado vacío, misteriosamente)

Las lecturas del blog se dispararon hace un mes a 22.000 mensuales, cuando antes rondaban las 2500.

Me acaba de llegar un correo de la Comunidad de Madrid indicándome que me invitan a participar en la Noche de los libros.


¿Qué es la noche de los libros? ¿Cómo tiene mi correo? ¿Quién llama al ascensor? ¿¿Por qué pasan cosas misteriosas??

Seguro que estáis tan perplejos como yo. Pero es la belleza de los misterios... 

Clases de interpretación

 Mi clase de despedida  del teatro no podía haber sido más curiosa.

-Hoy vamos a interpretar una película, con la salvedad de que cuando yo grite "CORTEN!"... entonces vais a interpretar a los actores.

Observé la línea de penumbra que se dibujaba donde empezaba el espacio destinado a las impros y pensé en lo extraño que era ese "ejercicio". Y cuando nos levantamos, mi compañera y yo (al azar), el profesor dijo:

-Tiburón.

"Tiburón" fue la primera novela de adultos que yo leí en mi vida, pero eso el profesor no podía saberlo, claro. Podría contaros muchas cosas curiosas del libro (contiene una escena extraña pero reveladora). El problema era que en los ojos de mi compañera de improvisación vi que no se había leído el libro y tampoco había visto la pelí.

-¿Y quién soy yo?

Como explicarle en tres palabras que trata de un policía que sabe que hay una amenaza en el mar pero que nadie le cree, especialmente la autoridad política, porque de hacerlo arruinarían la temporada de turismo. 

-Una bañista... soy una bañista -dijo.

-Hay.. hay...poli...

("Imposible") le dije a mi "yo interior". Si ella era una bañista (teníamos 10 segundos escasos para preparar la impro) yo no podía ser el comisario, no tendría sentido, más gente del público podía no saber de qué iba la película. Por tanto....

Al encenderse las luces puse las manos como un señor suplicando y las levanté por encima de la cabeza a la par que me agachaba....

-....soy el tiburón.

La gente se echó a reír.

"A ver" -le dije a mi yo interior- "va a ser un poquito raro que interpretes a un tiburón pero..."

-¡CORTÉN!

Entonces vi con claridad por dónde podía ir la escena. 

-¡Jolín, estoy harta de este papel! -me puse en pie, miré al público y empecé a quejarme-, ¡al menos tú haces de chica mona pero es que siempre me toca lo peor! ¡Tengo que ser el bicho! 

Mi compañera de improvisación dijo que ella odiaba el vestuario.

-¡ACCIÓN!

Os podéis imaginar cuál era la otra gracia del ejercicio. Nos sacaban de la escena cuando al profesor le daba la gana. Al final quedó una locura. Como tiburón le mordí la pierna fingiendo las mandíbulas con las manos. Ella gritó y yo zarandeé (más bien, fingí zarandear) mi cuerpo de tiburón, de tal manera que sentí mi pelo atado en una coleta darme a un lado y a otro de los hombros lo que  -curiosamente- arrancó risas del público. Teniendo en cuenta que soy muy insegura, es extraño jugar así cuando te ponen un foco. Pero el hecho me llevó a pensar tanto en las clases (recordemos que he sido formadora en el trabajo), como a otra cosa de la que no voy a hablar.

Al sentarme, otra compañera me dijo:

-¡Enhorabuena! ¡Ha sido genial!

La siguiente película era Pulp Fiction. En esa el profe interrumpió un par de veces, porque ... bueno, imaginaros las posibilidades, ahí había que romper mucho más. Quedó demasiado suave. Salvo la parte en la que "los actores" empezaron a discutir un poco sobre lo importantes que eran.

Por último, a otros compañeros les tocó Regreso al futuro. Yo di un brinco en la butaca. ¡Ah, qué maravilla! Uno de los actores lo hace tremendamente bien. Su nombre empieza por D. Tiene una cosa increíble (es el que me ayudó a mi los primeros días) y es que se mete en el personaje y expresa lo que quiere sin ... quedar mal. Da igual lo que le des: drama, comedia... da lo mismo. Y en uno de los ejercicios el profesor dijo: "Quiero uun nivel 2". Esto es un conflicto más alto de lo que tenemos normalmente. Es decir, tu energía normal es un nivel 1. Cuando la gente grita (monta una escena), es un 2. Del 3 mejor no hablar.

Bien, pues D, repitió otro ejercicio de impro en nivel dos. Y su compañera (recordad que esto es improvisación lo que te obliga a estar demasiado despierto a veces), en un momento le dijo:

-¿Por qué te pones así?

Siendo un personaje. Y aquí D, que controla de maravilla, soltó:

-¡¡Porque es un nivel dos!!

JAJAJJAJAJA! Fue tal el choque de los que estábamos siguiendo la historia interior de la escena cuando dijo: "es que estamos en nivel 2"... ¡jajajaj! Que aplaudimos y reímos. La verdad es que lo hacen muy bien. No sabía que en cosas amateur se podía ... encontrar momentos así.

Y luego hay otra chica que borda el género culebrón. Llegó hace unos días y no pertenece a mi grupo, sino que recupera clases de otro. Tiene la particularidad de elevar el tono de voz de una manera exageradamente poderosa, pero además imita a la perfección el acento de las telenovelas y cuando parece que la escena no podría ser más ridícula, todavía le da otra vuelta de tuerca.

No sabéis lo extraño que es contemplar un auténtico drama porque Carlos Jesús se ha dejado el mando a distancia en la otra punta de la habitación. Y cuando dices: "¡Vaya exageración!" de repente grita más (de hecho, el género ópera se le da genial) y en una posición absolutamente telenovelesca señala al horizonte y mantiene el gesto durante el tiempo adecuado para bordar la escena. Ella es más bajita que yo, morena, con el pelo lacio en un corte un poco más bajo que sus orejas y puro nervio. Todas las posturas corporales en las que se queda inmóvil reflejan una fortaleza en tensión muy graciosa.

En cuanto a mí... Pues entro en escena jugueteando con las manos y con un lenguaje corporal del que empiezo a ser consciente y señala un tengo terror pero... luego quiero jugar. Es normal que no se aclaren conmigo. Cada uno hacemos bien el papel que interpretamos en la vida real. Y yo soy insegura. .... hasta que me pones un foco.

Un amigo que también actúa me dijo: "No sabes la cantidad de actores que son tremendamente inseguros o tímidos". No lo entendía y resulta que soy un ejemplo. Me pasaba con las formaciones. La primera vez que salí a dar una formación delante de todos mis compañeros -acostumbrados ellos a verme huir y ser evasiva-, vi caras de estupor. Ni dudas, ni miedos, ni otra cosa que no fuera mostrarme ante el público, mirarles a los ojos y explicar el mensaje. 

Pero eso sí, luego quedo a tomar algo con alguno y me tiro el café por encima de lo que me tiemblan las manos.

Igual soy bipolar, jajajaj! No sé. En temas de libros, de dar clase y por lo visto del teatro... cambio.

Saludos!!! 


Voy a firmar con Valhalla.

Bueno, pues... ¿recordáis lo que os he contado esta semana? Sobre la novela que escribí en 2018... que va dirigida a un público más adulto... 

¡¡¡¡¡¡VA A SER PUBLICADA!!!!!! 


Esta novela, la idea, me la dio mi profesor de Dharma. Tardé casi año y medio en escribirla (aunque es sencilla, palomitera) y está ambientada en una Escuela de Actores, donde se produce una misteriosa desaparición.

Es interesante aclarar que -aunque un personaje lleva el nombre del chico del que yo estoy enamorada y en cierto modo, podría aprender mucho de la historia- lo que la protagonista siente por otro secundario es más parecido a lo que me ocurría a mí cuando estaba en su presencia. Espero que no la lea y se sienta identificado con el que lleva su nombre porque entonces lo mismo me lanza el libro a la cabeza...

Se va a vender en tienda pero bajo demanda, y también en Amazon y -por supuesto- en la web oficial de la editorial. Lo vais a poder pedir en la Casa del Libro o la librería del barrio, también, pero os lo tendrán que traer. 

Este nuevo (para mí) editor se suma al que ya tengo en otros proyectos, y debo destacar que su trato es excelente, al menos lo poco que llevamos en contacto.

Así que... bueno, espero contar con vosotros cuando salga porque en este caso el número de ventas va a ser importante para quien me respalda. Entendedme: Planeta no tiene problema venda yo 1000 libros o 2000 o ninguno. Y la Editorial Hidra también tiene en la colección en la que trabajo más de 100.000 ejemplares vendidos. Este editor no maneja esas cifras. Para este editor, vender 4000 ejemplares es algo maravilloso.

Y, de verdad, espero que consiga eso y mucho más. A cambio yo os prometo esforzarme el triple (que sabéis que ya lo hago en cada libro) y tratar de mejorar y mejorar... 

 

 

 

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