Luchas de poder, enfados, egos y demás zarandajas.
Hoy, curiosamente, he visto la tormenta con la que soñé. Salvo por las nubes raras.
Pasaron una suerte de cosas que tengo que sintetizar, pero que se pueden resumir en otra anécdota y es la que he vivido cuando un conductor, de manera casi cómica, iba pitando a todo aquel que le hiciera reducir la marcha en carretera.
Sorprendida, pensé: "debe de ser un error, ha debido pitar alguien que no ve el obstáculo y la hormigonera".
Giro el volante, subo la cuesta, y pensé: "como me pite a mí, se me cala el coche".
Me pita.
Se cala.
El coche me rebasa. Y luego otro. Bien. El coche que me rebasa para en un paso de peatones y contemplo que el otro, PITA.
¿¿??
"¿Ese tío es tonto o qué?"
Para en un semáforo. PITA.
Mientras pasa todo esto yo consigo reanudar la marcha. El coche gira, PITA. A todos. Y pensé: "Vamos a ver, ¿por qué va tan enfadado? y punto número dos: ¿no se da cuenta de que la reacción que consigue si pita es que a mí el coche se me cala y va a tardar más?"
Siguió pitando calle abajo.
Y eso, me hizo reflexionar sobre el enfado. El enfado de otros.
Vale. Llego a la oficina. Detecto una extraña corriente de "cosas no armónicas" que me da mala espina, pero que ignoro. Hasta que de repente... sin venir a cuento, ¡pam! me salpica a mí.
Decido actúar del modo que va acorde con mi ética. Más que nada porque no puedo hacer otra cosa. Yo hay cosas que sí puedo hacer y hay cosas que no.
Como resultado.. alguno me retira la palabra.
Y volvemos al enfado de los demás.
Podría deciros, ojalá fuera cierto pero no lo es, que cediendo siempre se logra algo. Pero lo único que se logra es que -si los demás no están cómodos-, te dan la patada a ti.
Bien, esta mañana veo a mi Muso "admirado". Voy a verle porque busco refugio, no otra cosa. Es más, he ido de zona segura en zona segura. Y evitando los problemas. Una de mis paradas es su mesa de ordenador. Allí yo me calmo, casi siempre. (Otras veces me río, pero eso es bueno)
Y me dice: "¿sabes por qué los demás actúan así?" y yo digo: "Claro, porque están enfadados (y/o a disgusto)" Bien. "Entonces no te enfades con la situación, enfádate con el enfado".
Contesto:
- No me enfado con la situación. Me enfado con la intención del emisor.
"¿Y por qué tiene esa intención?" "Porque hay luchas de poder, porque otros no están a gusto..."
- Entonces no son libres.
Vale. Me siento en mi sitio.
Miro por la ventana. Decir que llueve es quedarse corta. El cielo está negro y amenazador.
"Mira, si para esto no valgo igual debería buscar otro lugar donde si hubiera armonía", abro la página de ofertas internas de la cía y justo me llaman por teléfono. Es una compañera que me cae muy bien.
"La pena es que me gusta lo que hago" pienso.
Ella se ríe, me da las gracias por la gestión. Colgamos.
"Ya es casualidad..."
¡Bueno! pienso mirando los rayos por la ventana ¡Pues a la porra el mundo! ¡Estoy harta! ¡Que se quieren pegar, que se peguen... pero a mí que me dejen en paz y...!
Llega una supervisora.
Me cuenta algo... y hay un momento... de conexión que cambia... todo. Ella está muy enfadada por algo de una persona. Igual que yo. Ella defiende su postura a capa y espada y no parece importarle mostrar lo enfadada que está.
Cuando se va, pienso... bueno, no es que piense, es esa cosa sin palabras.
Ella no teme mostrar su enfado. Ella dice: ¡no, y hasta aquí! Y por aquí no paso.
Entonces, si me lo estoy pasando bien, soy buena en lo que hago y simplemente no he cumplido una orden porque no he visto clara la situación y me ha parecido que contrariaba a mi jefa....
¿Por qué me siento mal?
Un compañero me dice que situaciones de esas, él, en mi misma situación, ha vivido docenas. Y me dice lo que me dijo el Muso: hoy esto, pero mañana se les pasa.
Aaaaahhhh!
"ahora está, ahora no está"
(Puso un mal ejemplo con una lamparita, porque el no sabe, claro, que yo tengo una lámpara que me vuelve loca, lo que hizo que me pusiera roja como un tomate mientras me lavaba las manos)
Aaaaaah!!!!
No me gustan las luchas de poder, no me gusta los cotilleos, no soy quién para juzgar a la gente. Y si tengo que juzgarles, veo cosas hermosas en todos.
Lo que me fastidia es que viendo esas cosas hermosas, se comporten como si trataran de echar sus enfados sobre los demás.
Pero mientras me doy cuenta de que me encanta mi trabajo, miro por la ventana y veo jirones de nubes negras con un cielo turquesa detrás, la lluvia atravesando una zona de sol y todo brillando mucho.
"Todo es mente"
Sale el sol, las nubes se vuelven blancas, cuando parecía que no podía ser más hermoso, se pone a llover de nuevo. El agua brilla.
"Me pregunto porqué el Muso me ha interrumpido a propósito cuatro veces en la misma oración. ¿Querría que me marchara?"
Aaaay.
No me entero de nada, muchas veces.
Pero no me importa. Ya no estoy enfadada.
Lo gracioso es que se me ha pasado cuando he mirado a los ojos de esa supervisora que -dicho sea de paso-, siempre me había sentido lejos de ella porque es muy guapa pero tiene muy mala leche. Y mira tú por dónde, hoy su enfado, su manera de hablar... ha sido lo que a mí me ha hecho ver la luz.
Todos tenemos derecho a existir.
Y todos somos merecedores de respeto.
=)
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