Repasando la novela con mi lectora cero...
Me llegó por casualidad un artículo al móvil que decía que "la sonrisa no cura y que el pensamiento positivo no es medicina". Y un experto en ética decía que había que tener cuidado con esa creencia porque nos daba a entender que nuestro estado de ánimo depende de nosotros mismos.
"El pensamiento positivo y la idea de autoayuda parten de la peligrosa premisa de que tú eres el único responsable de tu condición".
- Vaya...
Releí la frase varias veces.
Me sorprendió mucho recibir ese mensaje del Universo. Pero no me pareció casual. Más que nada porque estuve de acuerdo unos segundos (¿no lo he dicho? estaba enfadada...) y toda mi existencia a la luz de esa frase, era cierta. ¿No estaba acaso enfadada? ¿Y eso no depende de factores externos?
(Puedes elegir)
Podía elegir entre creer en el budismo y todo eso de la responsabilidad es nuestra (¡como si pudieras cambiar tu estado de ánimo tan fácilmente como enciendes una bombilla) o creer que las cosas son como aparentan ser, y que si te pisan un pie, te enfadas.
Pero los dos modos de ver el mundo eran correctos, a la vez.
Se trataba pues, de una decisión.
Rumiando mi enfado me dirigí al centro de la ciudad. Y me dije: "Claro, no tienes porqué estudiar, ni aprender, ni nada... " Yo me digo estas cosas a veces. En esta ocasión, el poder elegir en qué creer y en qué no me dio cierta calma.
Y viendo que cada vez me enfurruñaba más, decidí hacer algo que me subiera el ánimo. Una parte de mi mente decía: "te va a dar lo mismo, puedes ir a ese establecimiento y ponerte las uñas de colores pero cuando salgas vas a ser la misma de antes. Así que, ¿para qué ir?"
Llegué a una tienda en la que tenían que entregarme una cosa. El artículo llegaba con tres semanas de retraso. Lo pagué y justo entonces (yo llevaba en el whasap la frase de la autoayuda y, de hecho, aún la llevo. Tiene algo también esa frase...) la dependienta con mucho maquillaje se giró hacia la otra. Y dijo... algo que de verdad parecía de guión de cine.
- ¿Te has leído ya el libro que te recomendé?
- No -dijo la rubia de maquillaje suave.
- Pues tengo otro. Me han hablado muy bien de él.
- ¿Cómo se llama?
Esta escena la representaron a medio metro de mí, de verdad os aseguro que parecía algo planeado.
- Se llama "Dejar de ser tú"
(¡¡anda!!)
A continuación, la morena siguió embalando una caja con papel de regalo y la rubia me miró y me guiñó un ojo mientras se reía. Como diciendo: "Mi compañera no para de hablarme de libros, ¿no es graciosa?".
Bajé a la calle, entré en una librería y lo busqué.
Lo abrí.
Hablaba de átomos.
- Tu yo cuántico -leo. Pffff! a las pocas páginas me desanimo.
Sólo porque yo tengo una idea de átomo y un átomo real es diferente no es prueba suficiente como para cambiar el prisma de la realidad. ¡Menuda tontería! ¡También la Tierra es achatada y Plutón está mucho más lejos de lo que pensamos!
Cerré el libro. Vuelta para casa.
Paré en la tienda de las uñas de colores. Me dieron cita. Volví a casa, me tumbé y miré al techo de la habitación. "Cada vez me siento peor" me dije "si fuera cierto eso de todo es mente... le daría a un interruptor y cambiaría". Al poco rato de mirar la lámpara del techo me doy cuenta de que me siento mejor.
"¿No será cansancio?"
A ver si va a ser verdad lo de todo es mente...
Bajo a la calle, voy a la tienda de las uñas de colores. Me atiende la misma joven que me tomó cita. Cuando lleva un rato limpiando mis uñas de restos de esmalte me fijo en la pequeña ironía: lleva tatuada en la mano una diminuta flor de loto.
(casualidad)
Trabaja en silencio. Y en vez de mirar para todos lados, me dedico a observar el cariño y cuidado con el que lo hace todo. No le regalo halagos. En otra circunstancias lo haría pero.. ¿es necesario? No lo es. Se forma un clima de silencio absoluto... y de pronto empieza a hablar ella.
Es dulce. Le digo el color que he elegido. Y observo como pinta. Es maravilloso cuando pintas o ves como otra persona pinta... o simplemente cómo dobla la ropa. ¿Alguno ha visto El árbol de la Vida? Esa película me relaja un montón. Y sale un niño toqueteando la ropa de otra persona.
Sigue pintando y yo mirando la pequeña flor de loto. Justo entonces me fijo en que detrás está su camiseta. Y ahí sí... empiezo a pensar que ocurre algo raro. Lleva una camiseta negra. En letras doradas pone:
Feel good
Feel good
Feel good
Muy gracioso, Universo. Pongo en duda el budismo y me mandas una joven con una flor de loto diminuta tatuada sobre la base del dedo gordo y una camiseta que repite como una idiota (3 veces) que me sienta bien.
Tras esto tengo que ir a un encuentro con mi lectora cero.
Entrego un manuscrito en marzo...
Llego. Prepara un té blanco. Empieza a leer mi obra...
- Aquí dices sábado y aquí lunes.
- ¡Ah! sí...
Es verdad. No me aclaraba con el día del lanzamiento de mi nave espacial. Primero puse sábado y luego, no sé porqué, lunes. Pensándolo bien ahora, quedaba mejor sábado.
- Bueno, pues sábado... Lo cambio.
- ¡No! Lunes.
Miro a mi lectora cero con cara de "no entender".
- El 10 de agosto del año 2099 cae en lunes.
- ¿¿¿Quéee????!!
¿Me lo estás diciendo en serio?
(Casualidad)
- Sí, ¿no lo habías puesto así por eso?
- ¡¡No!!
(¿A quién puñetas le importa qué día de la semana será dentro de tanto tiempo?)
- ¿Pero lo has buscado de verdad? ¡No tenías por qué hacerlo! -pregunto a continuación.
- Pues claro. Lo busco yo y lo buscará el que te lea...
Bien, mi lectora cero y el Muso deben de proceder del mismo planeta. Ambos cantan, ambos tienen un sutil sentido de la ironía y a ambos los quiero un montón. Aunque de forma distinta, claro. No suelo usar a menudo la palabra "querer"... salvo en el ámbito familiar.
A partir de ahí...empieza a detectar una serie de errores que hace que se me atragante el té mientras me muero de la risa.
La velocidad de la nave está mal, no se ven pasar planetas cuando vas a treinta y seis mil kilómetros por hora (según ella) y cuando llegamos a la anotación de "¿Por qué los contenedores no salen volando?", mientras se me caen las lágrimas de risa tengo que hacer una pausa.
Lo ha cuestionado todo. Pero lo ha cuestionado muy bien. Y mientras saco a colación el tema: "pues en la Guerra de las Galaxias, ¿por qué en todos los planetas había oxígeno y a nadie le preocupaba?" ella comenta que no se puede ver un tejado desde la órbita de Marte, por más que yo me empeñe en describirlo en medio de la roja llanura.
Y venga a reír.
Y a reír.
Y a reír más.
Vale, puede que la risa no cure, pero desde luego te hace sentir mejor.
En cuanto a la frase de mi whasap (la que abre esta entrada)... en realidad sí creo que enseña algo: habla de "condiciones externas". Nadie duda de que en medio de una tormenta tienes frío y en medio del desierto, calor.
Entonces, ¿de qué diantres hablaba el Muso? ¿Cómo vas a tener.. armonía y paz dentro de una tormenta? La propia risa es prueba de que el entorno te afecta.
No conozco a nadie al que no le afecte el entorno. Ni siquiera a Superman.
¿Vosotros sí?
Ciau!!!
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