Voy a hacer un cuaderno de meditación.

Y cuando lo terminé lo voy a meter en un río. Veré como se deshacen las hojas en la corriente y seré la mar de feliz porque no serán más que un montón de hojas con ideas absurdas. 
Tengo cuadernos de cuando era pequeña y trataba de ordenar el mundo en una novela. O eso pensaba yo. Me esforzaba por poner cada detalle y cada argumento a ver si le encontraba sentido a las cosas. Pero cuando llegué a la Universidad, las cosas se volvieron tan grandes que olvidé mi empeño. Ahora tengo ganas de tirar esos cuadernos, pero nunca me atrevo.




Con esto me va a pasar igual. Porque suena un poco a locos. En fin.

Meditación Día 1.


Estoy bastante activa hoy, disciplinada, así que tomo mi libro de "Hacer Buda", que es quizá la herramienta más útil que jamás he encontrado para practicar, en una librería llamada Atticus Finch y con un pájaro silueteado en la pared, me siento en mi cojín de meditación y me pongo a ello. Añado otro cojín y como siempre abro al azar el libro. Antes de abrirlo, pienso: "qué meditación es adecuada para mí hoy?"
La del silencio y no hacer nada. 
Me gusta ese círculo. Las instrucciones vienen al lado, pone "armonía y serenidad". Me quedo mirando esas palabras. Es curioso. Según el libro, eso está en nuestro interior. Observando los pensamientos. 
"Siempre que medito canta un pájaro", me digo. Es verdad. Hoy todo está en silencio.

Adopto la postura correcta. Pongo la espalda erguida. Respiro... 

"...everybody wanna hold you hand,... everybody wanna live your life..."

Oh, vamos, ¿¿en serio?? Trato de meditar y tengo una radio en la cabeza cantando música....
La radio se apaga.

Gracias. 
La canción es animada -me digo- pero ahora estoy meditando.

Me doy cuenta de que mis dedos juegan uno con otro, en vez de mantener la adecuada postura del vacío. (Se llaman "mudras" o algo así).
"Para", me digo a mi misma. Dejo que ambos dedos gordos se toquen. Ji,ji,ji, la uña del izquierdo me hace cosquillas en la yema del dedo gordo derecho. 

"¿sabes que los átomos nunca se tocan?"

Hum. Es curiosa esta idea. Los núcleos de los átomos nunca se tocan. Pero el dedo me hace cosquillas. Qué ilusión tan rara, entonces. 

Tras unos momentos de silencio, salpicados de pensamientos, yo no encuentro ni la paz interior, ni la armonía. 
El libro dice algo de observar los pensamientos, ¿por qué no consigo observar los pensamientos?

... ahora eres pensamiento....

Ya. Pues vaya. Estoy un poco descentrada.

((¡Bingo!))

Bueno, pues, ¿cómo me centro de nuevo? Repaso los recientes acontecimientos que me han llevado a estar así. De todos, la única razón de peso que se me ocurre es no encontrar una buena escuela, ni conseguir una fuente de enseñanza en la que todo sea sencillo. Me doy cuenta también de que pese al desastre del año pasado, tampoco cambiaría nada.

Algo habrás aprendido.

Me contestó a mi misma: "sí, aprendí que todas las escuelas son peligrosas". 

¿Todas?

Todas las de mi experiencia.
Es decir, una. 
jajajaj! Si, bueno, vale, pueden no parecer muchas pero, ¿acaso no hay un balance "riesgos"/"beneficios" a considerar antes de lanzarte de nuevo a una aventura? 

Silencio. Escucho el mundo unos instantes. Si te fijas, oyes las casas de los vecinos a lo lejos. Me pregunto dónde estarán todos los seres que conozco en este instante. Me imagino que estarán viendo. Es un juego que hago a menudo ya que me hace gracia que todos estemos bajo el mismo cielo, a la vez.

Tengo el maestro perfecto para ti...

La idea me sorprende un poco. ¿Dónde? ¿Quién? ¿Cuándo?

Mira.

¿Cómo explicar esto? Es que no lo puedo explicar. Ya lo había sentido antes. Es algo muy raro. 
Bueno, de todos modos no importa. 

Un poco asustada, por lo que acababa de sentir, pregunté a mi mente: ¿y también te equivocas?

A lo que mi mente contestó: "Depende de a lo que llames equivocarse. Siempre hago las cosas por alguna razón".

Y entonces cantó una urraca. 

¡¡Vaya, mira, el pájaro!! jajajaja!
Siempre que medito canta un dichoso pájaro. Normalmente, trinos muy bonitos. Esta vez es un canto gutural que quizá pertenezca a un cuervo.

Lo que me hace reflexionar, ahora, después, es la palabra "equivocarse". Veamos, ¿qué es equivocarse?  la rae dice tomar desacertadamente algo por cierto. 
Para mí equivocarse es "no obtener los resultados esperados aplicando una determinada estrategia".
Pero ahora estoy hecha un lío.
Imaginaros que yo quiero perder peso, y me digo: "he leído que el pan adelgaza. ¡voy a comer cinco barras de pan al día!". Me como esas cinco barras y engordo, ¿por qué? porque me he equivocado.

¡¡ANDA LECHE!!, pero mi intención no era equivocarme. O sea, ¡¡ay ay ay!! A ver, la intención es adelgazar... luego en mi mente no me equivoco porque la intención era correcta, ¿no?
Pero luego fuera me equivoco porque no obtengo el resultado deseado.

¡¡¡me estoy armando un jaleo yo sola!!!

No necesito una escuela budista, necesito un Manual de Instrucciones Humano.
jajaj! saludos!!!! =) 


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