Descubrir vuestro "Manual de Instrucciones"

Llevo años diciendo que la Humanidad necesita un manual de instrucciones. Deberíamos nacer con él. Llegar un con un libro debajo del brazo en el que consultar las cosas. Por ejemplo: Capítulo 1. Apartado 3. "Qué hacer cuando nos quitan el chupete" ja ja ja... ese tipo de asuntos. Imaginaos la de berrinches infantiles que evitaríamos, los disgustos que se ahorraría la gente y la felicidad que habría en el mundo...
Pero, por algún motivo, no venimos así. Más bien estamos algo perdidos y confusos. Por suerte, cada día es una oportunidad para aprender. Y hace poco he descubierto dos apartados de ese manual que creo podrían ser útiles al mundo. Motivo por el cuál escribo esta entrada. 

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Fuente: Pixbay
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Lo curioso del manual es que el mío a lo mejor no os sirve. Así que en verdad, cada uno de vosotros y vosotras debería descubrir el suyo propio. Podéis escribirlo (si os place), o guardarlo en vuestra memoria. Al mío le añado dos apartados nuevos que me han resultado descubrimientos muy útiles:

1. Nunca subestimes el poder de la relajación. 

Somos seres emocionales. Siempre he creído (incluso, sin darme cuenta) que dado que los sentimientos son nuestros, deberían, ¡qué menos! obedecernos sin rechistar. Motivo por el cuál os podéis imaginar las ... "peleas" conmigo misma que he debido de tener. Sin darme apenas cuenta. Todos las tenemos, realmente. No digo que debamos erradicar cualquier conflicto interno porque  supongo que toda decisión lleva consigo un cierto conflicto... por tanto, es normal. Sólo digo que cuando el corazón no gana, busca la manera de hacértelo saber. Puedes ignorarlo, por supuesto, pero... no va a esfumarse sólo porque mires para otro lado. 

Tampoco estoy diciendo que sigáis al corazón si este os señala que os apetece mucho hacer puenting sin cuerda. Me refiero más bien al tema de escucharnos a nosotros mismos. Que es muy difícil. 

Y para escucharte, necesitas estar relajado.

Hay muchas maneras de conseguirlo. 

1.a) El deporte: la relajación y concentración que se alcanza con el deporte (con relajación me refiero a que dejas de lado tus problemas) es muy buena para el cuerpo y para la mente. Además, te ayuda contra futuros problemas de salud. Ya sea caminar, nadar (la natación es muy buena), o hacer pilates  ¡incluso en casa! 15 o 20 minutos de deporte diario es muy saludable. 

1.b) La lectura: 6 minutos de lectura reducen un 68% el estrés. Fijaos. Sólo 6 minutos. Normalmente, leer requiere cierto estado de relajación y silencio. Creo que no es sólo la actividad de leer, sino encontrar el momento y el lugar para hacerlo. Así que leer un rato diariamente os puede ayudar.

1.3) La Meditación. Bueno, de esto, ¿qué os voy a contar? si ya lo único que me falta es llevar una camiseta diciendo: ¡¡yo era una escéptica pero no veas lo bien que funciona!!. A mí meditar me ayuda mucho. Muchísimo. Y debe tener algún tipo de efecto "más allá" de lo evidente porque... por ejemplo, he dejado perder tiempo con la televisión. De pronto un día pensé: ¿por qué me estoy sometiendo yo a este estrés mediático gratuitamente? ¿qué me aporta? Y ¡fuera! En cuanto un programa es de cotilleo, no me aporta nada, trata de crear alarma social, o me resulta tendencioso, apago el aparato. De hecho, es más, donde antes había vacío que llenar con la televisión, ahora hay un silencio de lo más interesante. No lo sé explicar. Probad a meditar y luego me lo contáis vosotros, ja ja ja....

2. Lo que hace que se te pase un enfado.  

Bueno, este ha sido un descubrimiento reciente. Imaginaros que algo os molesta. Algo que ha pasado. Y posiblemente, es externo. "Menganito me ha dicho no se qué...", o "he visto esto y no me ha gustado..." o "fíjate lo que ha pasado, ¿¿¿por qué ha pasado???" y te enfadas.
A veces el día no va tan bien como tú quieres, y te enfadas.
Otras veces eres testigo de algo con lo que no estás de acuerdo (aunque sea una ley universal) y te enfadas.
En fin, motivos por los que enfadarse,... hay muchos. 
Conduciendo de regreso a casa, rumiando algún enfado, de repente dejé de pensar en ese algo, externo, que tanto me había enfadado y pensé en una actividad que podía hacer yo. 
Se me pasó el enfado de golpe.
"¿Cómo?" pensé, "¿hace 2 minutos estaba pensando en esa cosa y estaba muy disgustada y ahora deja de tener importancia porque decido pensar en qué planes hay para el fin de semana?"
¿Os dais cuenta?
A fin de probarlo con el método científico volví a concentrarme en lo que me disgustaba y noté que de nuevo crecía mi malestar. La causa era que me estaba obsesionando por algo externo, pero es que me hizo reír otra cosa: era algo del pasado.
No sólo estaba enfadada por algo ajeno a mí, sino que encima, ¡¡era el pasado!!
¿Es que acaso enfadarme cambiaba el pasado reciente?
ja ja ja jaja!!!
Lo he probado en otra circunstancia más y la conclusión a la que llego es: que te devuelvan la capacidad de acción apacigua el enfado.
Nos enfadamos por algo "externo" que juzgamos "injusto". Lo que sea, cada cuál tendrá sus baremos. El hecho de obsesionarte con lo que es externo sólo te enfada más, dado que crea impotencia (es algo que crees que no puedes cambiar). La solución es: que desaparezca el factor externo. Olvídate de los demás, del hecho, (en la medida de lo posible) y piensa qué puedes hacer tú.
No sólo referente a ese problema, sino, qué puedes hacer tú en general: ¿me puedo ir de compras? ¿puedo leer? ¿puedo saltar a la pata coja si me apetece?
Pensar en la libertad y las opciones de uno mismo... desenfada.

¡¡Y esas son mis dos anotaciones en el Manual de Humanismo!!
jajajaja

Por cierto, podéis aportar.
Saludos!!!!!

7 comentarios:

David Hernando Arriscado dijo...

Una gran frase que aprendí en mi vida y es para siempre: hakuna matata.
La conversación mantenida e incluyendo la canción. Para mi una de las cosas mas sabias que he podido aprender.
Saludos Nelly!

José Cruz dijo...

Dos cosas que me dijo alguien hace poco:

- Montamos un escenario en nuestra cabeza y queremos que la vida sea así, sin darnos cuenta que ese escenario ya está montado y tenemos que aprender a movernos en él.

- No tengas miedo a las emociones. No temas sufrir, sentir pena o cualquier otra emoción negativa. Si las escondes, se harán dueñas. Déjalas salir y las controlarás.

David Hernando Arriscado dijo...

No puedo estar mas de acuerdo José Cruz. Hace unos años hice terapia de emociones. Siempre me ha costado sacarlas, pero aprendí hacerlo y es lo mas saludable. Aguantarlas hace que la cabeza al final te haga bum catabum!!
De esta manera me tomo la vida mas tranquila, pensando mejor las cosas, etc. Si nos enseñaran desde pequeño a gestionar las emociones... Tengo claro que yo se lo enseñare a mi peque.
Saludos!!

Nelly dijo...

Muy buenas las aportaciones!!!muchas gracias.
¿Alguien más comparte su experiencia de la vida?

Miguel Ángel Sanz Burgueño dijo...

Aunque no lo parezca, o que sea cosa de místicos (jaja), sí nacemos con un manual de instrucciones. El problema principal es que no es un manual escrito con palabras que se puedan leer, ni lo podemos tocar, ni oler, ni saborear. Haciendo alusión a los Caballeros del Zodíaco (hay sabiduría en todas partes, incluso en los dibujos animados); "Tienes que despertar tu séptimo sentido para vencer a un caballero de oro".
A propósito: lo de "no subestimes el poder de la relajación", ¿ha sido a drede? La relajación como el lado oscuro de la fuerza...jaja. "No subestimes el poder del lado oscuro, Luke". Porque, desde cierto punto de vista, la relajación puede formar parte del lado oscuro. Pero no nos desviemos.
Entonces, ¿cómo acceder al manual de instrucciones? ¿Por la experiencia? ¿O es justo la experiencia un factor que nos aleja de él? Hay un libro de instrucciones que nos dice desde hace miles de años que no debemos matarnos los unos a los otros. ¿Ha servido eso de algo? Parece ser que no. La experiencia nos dice que debemos ser buenos los unos con los otros, que debemos amar al prójimo, que debemos...etc. Pero, al final, todo esto queda en nuestro cerebro como meras teorías, que a menudo pierden en su lucha contra la práctica. Así que parece ser que el origen del problema está en aguas más profundas.
¿Desea saber más? Compre mi libro llamando al... jaja es broma. Pero esto se alarga demasiado. Corto aquí y sigo luego.

Miguel Ángel Sanz Burgueño dijo...

Continúo con la cuestión de ir al origen del problema. Pondré un ejemplo absurdo para ponernos en situación.
Tú empiezas a caminar sobre la cuerda floja. A tú alrededor todo el mundo lo hace, así que es normal. Después, no satisfecho con el riesgo que corres, pones bajo la cuerda un foso repleto de pinchos. Todo el mundo hace lo que tú, así que bien. Luego ves a alguien que llena el foso con agua, y tú decides hacer lo propio, además de llenarlo con tiburones. Y cambias la cuerda por un cable de alta tensión que, por si fuera poco, está deshilachado. Todo el mundo a tu alrededor hace algo parecido, así que tú tranki. Y entonces se acerca una persona a pie, (¡andando en el suelo, no sobre un cable! ¿será zumbao?) con un traje naranja, y estornuda. El estornudo provoca, por una serie de casualidades, que tu cable (y el de otros cuantos) termine por romperse. Así que caes al foso lleno de tiburones y, mientras te mordisquean, el cable toma contacto con el agua y te electrocuta. A pesar de todo, contra todo pronóstico, sales con vida. ¿Qué has aprendido de todo esto? Miras alrededor y ¿qué haces? Aprender de la experiencia: Prohibido que haya gente caminando por el suelo, vestida de traje naranja y que estornude. Al final, todo iba bien hasta que pasó eso, así que, indudablemente,la culpa está ahí.
En resumen, abordamos síntomas, no la enfermedad en sí. ¿Por qué? Porque creemos que es normal caminar en la cuerda floja, o en un cable de alta tensión, sobre un foso lleno de tiburones. ¿Por qué? Porque fuera de nosotros es así. Sin embargo, ¿qué sucede si vas al principio de todo? ¿Qué sucede si pones un pie por primera vez sobre una cuerda que está pendida a cierta altura? Existe algo, que alguien quiso denominar como vértigo, que te dice: ¡Ojo aquí, ten cuidado macho que te "escoñas"!
Y ésta sería tan solo una línea en el manual de instrucciones humano, que, por suerte o por desgracia (a mí me parece genial que sea así), cuenta con infinitas páginas.

Nelly dijo...

Jajajajaja!! Pues tu manual está genial. Me ha parecido muy interesante lo de la imagen con la cuerda y la conclusiòn final. Invita a reflexionar sobre nosotros mismos...

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