Mis siete vidas (cuento)

Ayer hablando con el muso me comentó que me conocía de hace mucho, mucho tiempo. Levanté la mirada al techo y me puse a recordar. Entonces caí en la cuenta de que era cierto, nuestras vidas se habían cruzado anteriormente, pero para saber cuando tenía que indagar en mi memoria y hacer recuento de experiencias:

- En mi primera vida no pudo ser -le dije-, porque yo era golondrina. Vivía en el jardín del Palacio del emperador de Japón, y revoloteaba por los alrededores de Kôkyo cantando alegremente para anunciarle la llegada de la primavera a una de sus hijas.

fuente http://namastegrupos.files.wordpress.com

Notando que había atrapado la atención del muso, continué:
- En mi segunda sí, pues me reencarné en Emiko, una sirvienta de ese mismo palacio, encargada de cuidar a la joven princesa, que tanto me había admirado cuando yo era golondrina y revoloteaba frente a sus aposentos. Recuerdo que tú, muso, eras un pájaro de colores con las alas rojas y el pico negro, que un emisario extranjero trajo a palacio en una jaula de mimbre. Me encantaba escucharte cantar. Por desgracia, en esta vida yo me enamoré de uno de los hermanos de la princesa, y como el amor fue correspondido, mi padre me mandó a un templo dirigido por Li Ze Lon, sabio y refutado monje de la época, antes de que el asunto fuera a mayores y terminara dentro de la corte por casamiento o decapitada por traición.

Aprendí todo lo posible de Li, hasta que llegó mi tercera vida, en la que me encarné en comerciante holandés de telas y especias. De esta experiencia recuerdo discutir mucho con españoles y portugueses, y alguna que otra perrería que hicimos por la noche a sus barcos, para que no nos ganaran la carrera en aquello del comercio con el nuevo mundo. Los jesuitas de la época eran astutos y la religión y los intereses políticos iban de la mano.

En mi siguiente vida, quizá por aquello de verlos saltar todo el tiempo bajo el bauprés, felices y despreocupados, renací como delfín... y así llegué hasta América del Sur. Visité las costas de Chile, Perú, Colombia... y terminé en Argentina.

fuente y autora: http://lumuz2010.wordpress.com/

Allí acabaron mis días de cortar la corriente y comenzaron los de mariposa monarca. Buena parte de mi existencia la dediqué a recorrer América, del sur al norte, hasta terminar en los bosques de Canadá. En las inmensas nubes de compañeros que nos juntamos en aquel viaje reencontré a la princesa de japón y también al monje Li, pero no sé si tú, muso, también estabas.

En mi sexta vida me reencarné en un atleta y participé en unas olimpiadas. Pero de esta no recuerdo casi nada, más que el público aplaudiendo y el desfile de las banderas. Supongo que también te vi, pero la verdad es que no recuerdo quién eras. Puede que un entrenador,... puede que la chica guapa de la piscina.


fuente: http://mundo-atletismo.blogspot.com.es/
Por último llegó mi séptima vida, en la que renací en París. Vivía en Saint Germain, en una casa preciosa, y estaba casada con un burgués alto, moreno, con bigote, que casi siempre llevaba un abrigo gris y un sombrero negro. No recuerdo bien a qué se dedicaba pero tenía algo que ver con el negocio de los bancos. En esa época te conocí en una cafetería que hay cerca de Montmartre, ¡no, miento! fue hace tanto... en verdad te conocí un poco antes, en un puente del Sena. Ese grande, con farolas oscuras a los lados, desde el cual te asomas y podías ver la barcaza del Fracôis Jan. ¿Te acuerdas? Un tipo del que se comentaba andaba metido en negocios sucios. Tú pintabas con carboncillo sobre un lienzo cuando aquel niño de enormes ojos pardos me cogió de la mano y me acercó hasta ti. Nunca me dijiste si era tu hermano o lo habías encontrado perdido en las calles. Ambos me enseñasteis la "galerie", donde otros pintores bohemios se reunían crear obras dispares en temática y colorido. Intenté pasarme por allí para pintar tantas veces como me fue posible pero mi marido, que veía la vida en un solo color, el gris de la moqueta del banco, me descubrió y me obligó a trasladarme con él a España. ¿Qué fue de mis obras? Lo ignoro, ... aunque eran unas acuarelas preciosas, hay que decirlo.

Y así renací, convertida en escritora.

^_^ Y fin.
Saludos!!
Nelly.


Posdata: el muso tiene otra versión de mis apasionantes vidas, pero yo creo que esta es mucho más "fidedigna". Sed felices!!!!!!!
   

3 comentarios:

Jerom dijo...

Que fumas o que infusiones tomas?

Nelly dijo...

Es "té de la memoria", que sirve para escribir cuentos. :)

Prisca Nerín dijo...

¡Cuántos cuentos! Me va a llevar un tiempo leerlos todos :), y como este me ha gustado mucho, estoy segura de que los voy a disfrutar.

¡Un saludo!

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