Yo desisto,...

¡Se acabó! Me rindo.

Ayer le comentaba cosas a una amiga que me contestó: "No dejes que se te vaya la salud, que la salud es lo primero"

Y cuando una amiga te dice eso, supongo que... no sé, ni siquiera nos paramos a debatir el problema.
Hace años vi un vídeo musical en el que una chica a salía la calle por la mañana con un gigantesco corazón a cuestas. Realmente enorme. Pero a medida que pasaba el día, y como rezan esos carteles de las oficinas de correos, le iban pasando cosas que le jorobaban el día. Le cerraban las puertas del metro en las narices, alguien la empujaba... cosas malas. Cosas que hacían los demás.
Al acabar el día, la chica tenía un corazón muy pequeño. Me dio mucha pena porque veías que con cada empujón, golpe, tropiezo, etc. era cada vez más pequeño.
Hasta que al final le cabe en la mano. Así que se sienta en un banco, muy triste, y la casualidad o las reglas del happy ending hacen que en el vídeo aparezca un joven, en situación similar. Se miran, se sonríe, quedan para el día siguiente. Al amanecer la chica sale de casa otra vez arrastrando un inmenso y gigante corazón. El chico dobla la esquina... y al verla con ese corazón tan grande, se marcha.
Yo pensé: haga lo que haga esa chica, esta condenada a salir de casa con un corazón enorme y que se lo aplasten.
¿Y sabéis qué?
Yo desisto.
He intentado aprender de la gente que parece feliz. He comprado libros, he buscado consejo. He prestado atención y hasta he contradicho esquemas y hábitos de "la vida se distingue entre lo que te hace daño, y lo que no; lo segundo intenta conservarlo y lo primero evítalo". Pues no, como dijo mi mejor amigo: las cosas no son ni buenas ni malas, simplemente son.
Pues yo no lo entiendo. 
Que para algunas cosas funciona, no lo dudo. Pero yo estoy harta, ¡pero harta! de salir cada mañana con un corazón gigante y acabar aplastada por el peso del día.
¿Y qué conclusión ponemos?
La fantástica, fabulosa, increíble y versátil frase de: "bah, qué más da".
O como le dije a una conocida: "me da igual lo que digas hoy, llevo el jersey de la indiferencia", jajajajja.
Saludos!!
Nell. 

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Te veo negativa, tú no eres así, a mi siempre me has alegrado el día con lo que escribes... a ti no se te va encogiendo el corazón a base de palos, lo que te pasa cuando lo ves tan pequeñito que te cabe en la palma de la mano es que nos has ido regalando trocitos a tus seguidores, quienes en cada momento somos un poquito más felices gracias a ti.

Nelly dijo...

hala, llorera...
Estupendo, tengo unos cuentos maravillosos (los participantes del concurso son estupendos) y tú (seas quién seas) me dices esto.
Pues ojalá, ¿sabes? porque hablo con gente a diario que me dice: "jo, gracias por implicarte", "¿cómo puedo contactar con usted la próxima vez que necesite algo?" y es bonito...
Sobre todo los de: "gracias porque le importe".
Eso, me lo dicen mucho.
Pero me canso.
Me canso una barbaridad y a los demás no les importa nada. La gente que admiro me dice que estoy confundida y que nada de amistad, otros que han de ayudarme se preocupan solo de crecer a mi costa,...
¿por qué no rendirse? ¿qué más da?
Es mejor pensar que lo raro es que a alguien le importen las cosas, y lo raro es encontrar a gente maja que se preocupe por ti más que por otras cosas.
Es raro tener un rincón como este blog.
Y lo normal... es lo otro.
Yo ya estoy cansada de andar como un carrusel luchando contra lo evidente.
Y lo evidente es que las cosas no están bien, ni son justas, ni son piadosas (el mundo en general), ni mucho menos ético.
No es que yo lo opine, es lo que me han enseñado estas últimas semanas.
Así que, anónimo, te doy las gracias. Sobre todo por conocerme lo suficiente como para saber que mi carácter natural no es ser negativa sino risueña, y por hacerme ver que aquellos que cuando sufro me dicen: "nah, esa eres tú que eres negativa", no son precisamente mis amigos.
Un abrazo,
Nell. :_) y gracias.
^^ ya veréis qué cuentos más bonitos tenemos.

Victoria Tsuchiya dijo...

Por lo que escribes en el post parece que te rindes de vivir y ser feliz, pero por lo que dices en los comentarios de lo que te rindes es de luchar por lo que tu llamas "injusticias". Una cosa es pasar de todo y otra cosa comprender que hay cosas que no podemos abarcar nosotros solos, aceptarla y aprender a vivir con ellas siempre buscando soluciones que minimicen el asunto. Un ejemplo sencillo e infantil... pero muy gráfico. Nos es imposible evitar que llueva (de hecho muchas veces es necesario, pero nos fastidia que llueva), entonces fabricamos techos que nos cubran y paraguas para poder movernos, botas de agua, etc. Es inevitable que llueva, pero el maldecir cada vez que llueve va en la actitud de uno. Entiendes por donde voy... Según mis conclusiones te has rendido de maldercir cada vez que llueve, así que muy bien, es el primer paso para ser feliz ñ_ñ

Nelly dijo...

jajaja, Victoria-San, tú siempre con consejos y enseñanzas tan buenas. ¡¡No sabes cuánto te aprecio!!
Tengo un profesor, que no es profesor, que yo creo que me viene a decir que vigile estos bajones. Tengo otra amiga que me dice que la "visión" que tengo enfadada es más próxima a lo que es la vida en sí, pero que... como soy como un muelle que sale a la calle en plan "qué vida tan hermosa, ¡¡todo es felicidad!!" y me van aplastando, y aplastando, y aplastando... y PUM!!! SALTO y a saber donde caigo.
Luego vuelvo al estado normal, y vuelta a empezar.
Esto no me lleva a nada.
A enfadarme y ponerme mala. A eso sí.
Ains.
Menudo cabreo tenía.
Necesito un "chubasquero" que pare los golpes emocionales. Un "relativizador", algo... ¿mentir? La gente miente.
NO sé, la verdad, qué estrategias tiene la gente.
Leo los libros de budismo (a punto estuve de lanzarlos por la ventana pero el autor sonreía tan felizmente que me arrepentí y están por ahí en casa)
El budismo te viene a decir: no te pegues con tus sentimientos.
La psicología clínica también.
Creo.
No lo sé, seguro.
Seguiremos dando pasitos, poco a poco... y, esto es importante, de lo que pasó he aprendido que la ingenuidad es el problema: el ambiente influye MUCHÍSIMO. Pero muchísimo. Y yo soy muy dada a que si me dicen: "no, no es el ambiente, eres tú", me lo creo.
No os creáis esas cosas.
Todos somos estupendos, lo que pasa es que... nos aplastas. Y si te aplastan no brillas.
La verdad, la gente está (estamos) muy-muy aplastada(/dos).
:) ¡besitos!!!!

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