"El Jardinero, Los pájaros perdidos" - Tagore

Tal como yo lo veo, tengo dos opciones. Cabrearme mucho porque esta noche he tenido 39.9 de fiebre...  y me voy a perder una fiesta hoy, y seguramente un teatro mañana... 
O puedo hablaros del libro que me estoy leyendo.
Creo que elijo lo segundo. 
Pero en vez de hablaros de él, voy a poneros algún fragmento:
El pájaro manso moraba en la jaula, y el pájaro libre en el bosque. Pero el destino había cruzado sus sendas. 
El pájaro libre cantaba: "Amor, volemos al bosque". El pájaro enjaulado decía suavemente: "Ven tú aquí; vivamos los dos en la jaula". Decía el pájaro libre: "Entre rejas no pueden tenderse las alas". "¡Ay! -decía el pájaro preso-, ¿sabré yo posarme en el cielo?".
El pájaro libre cantaba: "Amor mío, entona tus canciones al campo". El pájaro enjaulado decía: "Permanece a mi lado: te enseñaré la canción de los sabios". El pájaro libre cantaba: "No, no; nadie puede enseñar una canción". El pájaro enjaulado decía: "Ay, no puedo escapar. ¡Mis alas están muertas!"

O este otro:

Desperté con los primeros pájaros y ya mi lámpara languidecía. Fui a la ventana abierta y me senté, con una guirnalda fresca en mis cabellos sueltos... Por el camino llegaba él en la niebla rosada de la mañana. Llevaba al cuello una cadena de perlas y el sol le daba en la frente. Y se detuvo ante mi puerta y me dijo, ansioso, "¿dónde está ella?".
Me dio vergüenza decirle: "Ella soy yo, bello caminante, ella soy yo".
Anochecía y aún no habían encendido las luces... Yo me peinaba con desgana. Él llegaba en su carroza, toda flama roja por el sol poniente. Su traje estaba lleno de polvo. La espuma hervía en la boca de sus caballos. Se bajó a mi puerta y me dijo con voz cansada: "¿Dónde está ella?
Me dio vergüenza decirle: "Ella soy yo, caminante fatigado, ella soy yo".

Esta noche de abril, la lámpara arde en mi alcoba, sopla la suave brisa del sur. El loro parlanchín duerme en su jaula. Mi vestido es azul como el cuello de un pavo real y verde mi manto como la hierba primaveral. Sentada junto a la ventana, miro la calle desierta... Pasa la noche oscura y no me canso de cantar: "Ella soy yo, caminante sin esperanza, ella soy yo".

Qué lindo.

Posdata: ¡¡ya tengo en marcha el nuevo proyecto con la Editorial Hidra!

Y ahora voy a ver si venzo los virus de la gripe... con poesía, jajajja.
Si quieres saber más de Tagore pincha aquí.
FELIZ VIERNES!!!



Nelly.

3 comentarios:

Neftis Centoundici dijo...

Recuperate pronto con las lecturas.

Un beso

Nelly dijo...

je,je,je,je, ya estoy mejor, Neftis. Tras 14 horas de sueño y tener que ir al hospital (el médico de cabecera no lo tenía muy claro), ya me encuentro mejor. Algo de tos, mucha menos fiebre...
Gracias,
Un besote.

Nelly dijo...

Por cierto, al hospital me mandó el de cabecera, yo no quería... brrrrrrr.
Me atendió un doctor majísimo. Ni os imagináis lo majísimo que era, pero no porque fuera guapo sino porque tenía toodo el aspecto que se presupone a un doctor: alto, pelo corto y blanco, ojos verdes, unos doce o trece años más que yo, gafas y un aire de tranquila calma...
No es que me gustara, solo digo que parecía un buen médico.

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