Madama Butterfly
Hace un tiempo a una compañera y a mí se nos ocurrió la idea de ir con el compañero a la Ópera. Como no nos dijo que "no", desde el principio, pensamos que diría que sí... y yo me emocioné (tras someter a juicio los pros y contras del proyecto) pues a veces Coso me toca las narices cuando está él delante. No es que me toque las narices, es que creo que "lo ve". Y estamos hablando de algo que ni yo sé lo que es. Así que, entre miedo y terror, se me pueden disparar mil pensamientos negativos que no hay forma de calmar.
Y todo porque una vez, hace muchos años, dijo una frase.
La frase es un conjunto de palabras a las que uno responde, ordinariamente. Pero por algún motivo indescriptible tuve la sensación... de que no me la decía a mí, si no... a esa cosa que adivina cosas imposibles. Tenía que ver con la identidad. Y hasta aquí puedo leer.
Sí. Ya sé que es un galimatías.
Por eso sometí a "juicio" la idea de quedar con él fuera de un ambiente laboral. ¿Y cómo acabó el juicio? Así:
-Mira -pensé-, (visualizando la Plaza de Ópera y su luz y su empedrado), será como quedar en una cajita diferente... ¿vale? Cajita-laboral... Cajita-día con X fuera. ¿Lo ves? La gente es como "cajitas"... pues lo ves fuera y es él... en otra cajita.
Alguno estará pensando: "¿en serio, te lías tanto para ver si quedas o no quedas?"
Tras visualizar un día perfecto en el que dejar de endiosar a alguien porque es humano. Decidí que era muy buena idea. Así su yo ordinario y mi yo ordinario se conocían.
Entonces, la otra compañera, dijo:
-¡Tenemos que ver Madame Butterfly!
Yo la busqué,... porque entiendo de Ópera lo mismo que de plantas subacuáticas. Es decir, nada. Y sorprendida vi que ¡sale una japonesa!
Y yo pensando que la Ópera era en Italia...
Pero no echaban esa ópera en ningún lado. Y entonces, el compañero dijo: No.
-Yo no voy.
"Ah".
¿Os acordáis del plan del día soleado en la Plaza de Ópera con el suelo empedrado y mucha luz? Borradlo.
Sopesé sus motivos y, tras un par de conversaciones casuales... decidí que tenía razón. Yo tampoco quedaría.
De todos modos, no echaban la ópera que quería ver la otra compi.
Diréis, ¿y por qué no vais las dos? Porque no es lo mismo. Yo no quiero hablar de cosas laborales... yo quiero... sentir lo que es pasar un día con alguien que sabe mucho de arte y completamente diferente a mí. Un día luminoso.
Si vamos las dos acabaremos hablando de curro. Yo me pondré nerviosa y será todo un lío.
Así que me olvidé del asunto.
Pasados unos días estoy meditando en mi descanso laboral y tras una breve meditación, abro Instagram y me llega este anuncio:
Madame Butterfly en Madrid.
-¿¿??
Coso es muy toca-narices.
-¡Pero... pero si no la echaban!
Debo haberme equivocado.
¿Y cómo sabe el teléfono lo de la Ópera? Me llega ballet y esas cosas pero..
Vuelvo atrás.
M-a-d-a-m-a... Butterfly.... Madrid.
Tremenda casualidad, se lo digo a todos los implicados.
La respuesta sigue siendo "No".
Sentada en mi sitio, pienso una cosa, una razón clara: "De ser una señal, le habría llegado al compañero y no a mí". Es decir... yo no soy la que he dicho que "no". Ha sido él. De ser (le digo a Coso) una señal del Universo... se la habría encontrado él.
"Vale, pues ya está. Es un No".
Unos días después comento lo de la Ópera a otros amigos:
-A mí no me llama mucho...
-A mí... tampoco.
-Yo, ya te diré algo...
Coso manda señales erróneas. En serio. ¿Para qué me envía un anuncio de algo que buscaba y que no podré ver? Seguro que la ópera es un rollo. Seguro.
Unos días después la compañera tiene un imprevisto y no podrá tampoco ver ni ópera ni nada.
Entonces se me acerca un compi de curro que sabe mucho y trabajó en El Real (El Palacio de la Ópera de la Plaza de Ópera)
-Blablablablablab... Madama Butterfly -digo.
-Ah, pues vamos.
¿¿??
-En serio¿?
-Sí, pero no es una temporada, Nelly. Es que solo venden entradas para algunos días porque El Real no va a traer aquí a todo el elenco una temporada entera. Eso es muy caro.
-En serio ¿?
Miramos las opciones.
-Qué casualidad -me dice-, el día 13 estoy de vacaciones.
"Cachís. Yo no. Y mira que pedí los días contraviniendo a Coso que me dijo que "ñañañañaña" a eso de "calla y pídelos que no te va a surgir nada".
Soy un poco mandona con mi yo interior, ... algunas veces.
-Es que no sé.... -empiezo-, es que cambiar los días... es que... ay que difícil.
(ya tenía el cuadradito de colores "vacacionales" y fíjate...)
Suspiro.
-¿Me dejas que lo piense?
Necesito tres cuartos de hora para valorar "pros" y "contras".
-Claro.
Se va.
PROS: es Madama Butterfly. Y coincide que surge la oportunidad y la puedes aprovechar, tras haberlo pedido. Y tengo dos días de vacaciones que puedo mover.
CONTRAS: he pedido ya los días y puedo molestar si hago cualquier cambio.
-A ver... molestia, molestia, no es -pienso-, en fin... si me quejaba mentalmente de que no tenía nada que hacer. Bueno venga...
Acerco mi dedo al botón de "denegar vacaciones".... lo acerco, lo acerco... lo acerco...
Llamo a mi amiga de Planificación y le pregunto si puedo hacer esto. Mi amiga contesta:
-Claro. Prueba... y dime qué pasa.
Mi amiga me encanta.
-Pues no pasa nada -le digo.
-¡Espera! ¡Voy a ver si puedo yo!
Tacháaan.
Dos clics de ratón después he pedido un lunes para ir a la Ópera.
¡¡¡Yupi!!!
Y ahora viene la gran pregunta.... ¿Es una historia de amor con final feliz, verdad?

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