No entiendo el mensaje de un sueño.

 


Una vez estaba en profundo silencio en la oficina de un detective privado y un vaso estalló.
El detective me miró como si yo fuera la causante, se levantó, fue a la librería, dijo "es imposible", volvió a sentarse y me miró de un modo muy raro.
Pero yo, no sé porqué, tras aquel vaso roto, me sentí mucho mejor. Es que al entrar había una atmósfera que me puso muy nerviosa. El detective fue hiper amable conmigo. Pero en serio, hubo un silencio muy tenso y el vaso terminó hecho añicos. Luego yo ya me sentí mejor.

Otra vez, saliendo del garaje, sentí un "ten cuidado con el coche". Y la calle, la rampa, estaba desierta. ¿Pero qué coche? Fui despacio, demasiado despacio y frené y entonces un coche que no había visto, cruzó por delante a escasa distancia. Si hubiera subido la rampa como siempre, a velocidad normal,... nos habríamos chocado.

Una vez, estando sentada en un taller literario, traté de explicarle esto a un amigo, quién por supuesto no me creyó. "¿Quieres verlo?" le pregunté. Estaban sorteando una cosa. Levanté la mano, dije un número, y me llevé el regalo. Mi amigo puso la misma cara que ... a veces he visto en más gente.

Llamar a gente y decirme: "Madre mía, Nelly, estaba pensando en ti". 

El que sabe de budismo sabe cómo funciona esto, pero no me lo quiere contar.

Esta noche he soñado una cosa extraña. Tenía una herida en la piel. En la pierna. Al despertarme me extrañó mucho el contenido del sueño. "Herida en la pie..."; no era una herida exactamente, es como cuando tienes la piel muy sensible, pero desde luego, no veía ese tipo de... problema desde la infancia. De niña me pasaba, en un tobillo. Nunca supe lo que era. Sólo que en el sueño, tenía esa herida en la pierna. Es la piel extremadamente sensible. 

"¿Herida en la piel?". Cuando deseo algo sueño que lo tengo para ver cómo es; los sueños me dan muchísima información. Pero, ¿una herida en la piel? ¿en la pierna? Al levantarme examiné toda mi piel y no vi heridas. "Qué raro".

Regresé a casa de mi clase de teatro, puse Netflix, pasé al azar películas hasta que, confundiendo Ángeles y Demonios con El Código Da Vinci, puse El código sin querer... 

Y cuando sale ese prota desnudo y se arrodilla pensé: "¿Ves? Eso es novela adulta... trata de copiar al autor que..."

Y de repente ahí estaba. La pierna. Y la herida (mucho más grave) en la piel. Fruncí el ceño.

Fue como un toque de atención. Y ya ese personaje oscuro pasó a captar mi atención, y pensé: "¿El personaje? ¿Pero qué...?".

El personaje se castiga, se golpea la piel con cuerdas y esta loco; y como a veces siento que esa otra cosa me pregunta a mí, en lugar de yo a ella, le dije pensando:

"Pues es un personaje con foco erróneo. Porque toda la religión que cree que defiende es inflexible, es errónea. Es decir, tiene una historia muy triste y a partir de ahí, construye mal. Es un fanático".

Y esa "cosa" -lo que quiera que sea-, me siguió preguntado. 

"Pues... no se puede hacer nada cuando alguien es así porque ..." ¿Cómo le explico a esa cosa lo que ocurre con los seres humanos que construyen así? Lo más parecido es: el personaje no defiende una creencia, sino que es un fanático por un sufrimiento anterior. Por tanto se da la paradoja de que un religioso asceta sea un asesino. En tales casos, olvídate de la creencia, porque lo relevante es lo que hay detrás. Lo importante ahí es la manera de construir, no la idea en sí.

Sigue pasando la pelí mientras me pregunto qué puñetas pasa con esa pelí.

Y ante otra nueva pregunta de mi mente, que ni siquiera lleva palabras, contestó:

"La voluntad".

La voluntad es lo que diferencia a los seres humanos, le digo. Si es que es eso lo que me está preguntando, porque diría que me pregunta "¿por qué son distintos?".

Esa cosa interior se para ahí.

(Ah, la voluntad)

La voluntad. Sí, eso es, la voluntad es lo que mueve a cada persona y por tanto, lo que la define. Su aspecto, lo que hace. Y entonces, ya perdido el hilo de la película, me pongo a pensar en que disponemos de voluntad. Lo que viene siendo libre albedrio.

Lo que viene siendo libertad para hacer... aunque a veces no lo sepamos.

Y mi voluntad ahora es irme a tomar un café.

¡Jajajaja!


Los trucos de Nell...

 Esto os va a parecer una tontería:

* Hace poco compré un taburete bajo, de plástico o similar, plegable. Muy bonito porque no ocupa nada, me recuerda a una ficha gigante de Lego, y llevaba meses pensándolo. La llegada del taburete al piso fue ordinaria, normal, simple. Pero... entonces ocurrió una cosa, y es que con el taburete, llegaba a todos los armarios altos de la cocina. No soy baja, ni alta, mido un metro sesenta y nueve. Pero para llegar al último estante, me tenía que estirar, con la idea constante de "me va a caer un vaso en la cabeza", lo que hacía que estirarme me enfadara. Mucho. Pero como es de esas cosas que "no te das cuenta"... Un día, pensando en "cambio mi casa por completo", me decidí al comprar el taburete.

Taburete = uso de armarios altos = clarificación de la cocina completa = orden = confortabilidad:

A los pocos días cambió la manera en que yo usaba mi cocina. Porque ahora, de hecho, paso más tiempo allí. Lo extraño es que, "disfrutar de un desayuno sin prisa" es = comprar un taburete. ¡Jajajaja!

No he comprado un taburete, he comprado una cocina. ¿No es raro?

* Otro ejemplo: desde hace años, yo tenía una tabla para cortar quesos de madera. Pero le acabó saliendo una mancha oscura y diminuta, pero yo la miraba con tanto recelo que dejé de usar la tabla. Y allí seguía, tabla para arriba, tabla para abajo, tratada con cierto desdén imperceptible. Un buen día, un familiar sacó una tabla de plástico delante de mí. En su cocina. Y meses después, cuando me preguntaron qué deseaba de cumpleaños, respondí: De cumple quiero una tabla de plástico para cortar.

Quienes oyeron esta petición me miraron con sorpresa. ¿No quieres un colgante? ¿un bolso? ¿unos zapatos? ¿un descapotable azul? No. Quiero una simple tabla de plástico.

-Nell, ¡ese regalo es muy absurdo!

¿Creéis que me bajé del burro, como se suele decir? ¡No! ¡Tabla de plástico!

El primer día que saqué mi tabla de plástico del cajón, la puse sobre la encimera, y saqué un cuchillo, instintivamente fui a la nevera y en lugar de carne! carne, carne! saqué algo con que usarla. Es decir, zanahorias, calabacín, pimiento verde y una cebolla. Sólo por oír el sonido cuando atravesaba con el cuchillo esas texturas y el ¡clonc! ya merecía la pena. Y de pronto descubrí que cocinar es un placer. O más bien cortar es un placer...

Luego tabla de plástico = cortar verduras = comer verdura a diario.

Igual a perder peso = tengo la piel mejor = cambiar toda una dieta.

Creo que ya veis por dónde voy. Inicialmente, una tabla de plástico no tiene nada que ver con que yo abra la nevera y todo sea fruta y verdura. Inicialmente. Pero es lo mismo.

Soy tan fan de la tabla de plástico que tengo que comprar cosas para poder usarla. Y con cosas me refiero a verduras! muchas verduras!

Pero si yo le dijera a alguien, ¿quieres la dieta que mejor funciona? ¡Compra una tabla de plástico! Me mirará como si estuviera loca. Y con razón. Muy cuerda no sueno. Es más, arruinaríamos a cientos de personas dedicadas a que alguien pierda peso, si supieran que basta disfrutar del clonc! al cortar verduras.

El que no me enseñaba budismo me dijo una vez algo sobre pequeños cambios que llevan a otras cosas. Y ese es otro truco. Me regaló un libro donde una mujer muy muy muy muy (muymuy) gorda fue a miles de médicos y ninguno la ayudaba. Hasta que llegó a un médico que le dijo: "camine usted un minuto frente al televisor". La señora contestó que con esa metodología iba a tardar dos mil años en perder un kilo, y que si estaba de guasa. Llevaba razón. Pero es que la siguiente vez que fue a ver al médico, el doctor le dijo: "¿y en dos minutos qué otro ejercicio podría hacer?". Y la señora hizo ejercicio en dos minutos, porque hacer uno le había parecido muy sencillo. Esto os va a parecer una "chorrada", pero cuando yo no tengo tiempo para hacer pilates, pienso: "No, claro, es que no debes de tenerlo. No se trata de hacer pilates, se trata de que hagas 5 abdominales en un minuto, máximo.. Nada más que cinco."

Eso sí me anima. Me tumbo, saco la esterilla y a los 5 abdominales sé que eso es pan comido y pido hacer otros diez más, y otros diez... y un par de sentadillas y ahora levantamos las manos y... Total, que al día siguiente te miras al espejo y dices: ups. ¡Jajajajaj! Qué mona. Igual me pasé de abdominales, jajaja.

Ese es otro truco. No hagas "el todo", tú cambia algo pequeño... y avanza. 

Y lo mismo hago con las novelas. A veces, me atasco. Me atasco en los encargos, porque es obligación. Yo me pongo super exigente y coso (imaginación, intuición o lo que sea que me da las historias) entra en bucle y colapsa. Y cuando esa cosa "colapsa", la liamos. Y si encima le dices a esa cosa: "hazlo como quieras pero dame el puñetero libro porque hay un compromiso", entonces... entonces es mejor que no sintáis eso. Es como estirar de un chicle por los dos extremos. No es que tu "yo interior" se quede bloqueado, es que se enfada contigo. Y el problema no es la novela, es la forma de exigirle que la termine. 

Hace tiempo aprendí a decirle a mi  "yo interior": "No, claro, claro... pero es que no tienes que hacer una gran novela. Ni mucho menos. La novela es mala porque tiene que serlo. Es lo que estás haciendo "una novela mala". Se llama así. Novela mala".

Y sigo y luego te dicen que la novela es buena, que me encanta, que... 

Ese es otro truco.

Ahora bien, esto de "hacer poco" os digo para lo que no funciona. No funciona cuando hay algo emocional en medio. Es decir, yo puedo "intentar meditar" cuando algo no va bien. Y decirme a mi misma: "Ah, venga, me pongo 4 minutos, no más..." En eso no funciona. No funciona con los miedos. Tampoco. Te da pánico salir de casa y dices ¡no, venga, vamos a dar un paso sólo! No funciona.

La mente ahí es puñetera, hay que encontrar su tabla de plástico. ¡Jajajaj! No va como queremos, en esas cosas. 

Es en esas otras cosas en las que hace falta ayuda externa. =)

Saludos!!! 


¿Qué es "fluir"?



Hace un tiempo ya largo, ése compañero del que os hablo a veces y que me enseñaba cosas de budismo, dijo una frase:

-Primero tendrás que averiguar qué es fluir para ti.

¿¿??

Me sentó mal leer esa frase, porque cuando no le entiendo, me enfado. Y no sé si eso era un acertijo o qué era. ¿Qué es fluir? Fácil. Los ríos fluyen. Los días fluyen. Los líquidos tienden a fluir... (moverse).

Fluyen las estaciones, los meses, los gases, las mareas, el aire, el viento, el tiempo...

Pasaron meses y meses, meses y meses, meses y meses, y de repente una amiga mía (nueva amiga), tomando unas cervezas, dijo:

-¡Ya! ¡Claro! ¡Vamos a fluir! ¿Pero qué es fluir? Yo soy un asesino en serie, para mí fluir es ¡matarlos a todos! ¡Vamos a fluir, vamos a matarlos a todos!

Y yo escupí la cerveza del ataque de risa que me dio. Estábamos hablando de relaciones.

Y al instante me trasladé a ese momento en el que leí esa frase. "Qué es fluir para ti". 

Me ocurre a veces que me llega una respuesta a una pregunta de manera extrañamente casual.

La primera vez fue en el colegio. Estaba delante de un libro de historia que devoraba y escuché al profesor decir una cosa. Levanté la mano: "¿Por qué prohibieron las capas largas en esos años?" y el profesor contestó: "Para que la gente no se embozara". Y yo miré al profesor y pensé: "¿Qué?", sin entender embozar. Y esto os lo cuento porque casualmente fui a Lavapiés poco después (tiene gracia, al teatro) cuando el teatro me importaba tres pepinos, y Madrid era una ciudad distante, y aquella era la primera excursión que me dejaban hacer en mi vida, y azarosamente me senté en primera fila, y salió un actor seguido de otro a un escenario tan cutre que ni siquiera era escenario, y tan cerca estaban bajo aquella luz azul que alargué la mano y toque la capa -siendo yo una niña-, y pensé que igual esa mezcla no estaba bien; ellos allí, y yo allí, sin límite que separase la historia de mi ser, porque no había barreras. Es decir: me asusté. Y de pronto esos dos actores que iban a rondar a una dama, se encuentran con otro y el que era protagonista de la historia, de repente... de pronto... de improviso... uno enrolló su capa en la muñeca y la levantó.

Y a mí los ojos se me pusieron como platos.

"Ahí va".

Embozarse.

Ahí va.

Sí, señoras y señores, tanto tiempo mirando aquel libro de historia sin entender por qué un alcalde prohibía las capas largas... y de repente la cosa cobraba todo el sentido. De repente, sin más, lo aprendí.

Del mismo modo, "fluir es fluir" y nadie piensa en ello, hasta que Patricia interpreta un papel por casualidad y me lleva al pasado, a la pregunta, y a la conversación con el no profe de budismo.

Y ahí empecé a comerme el coco.

-¿Qué es fluir para ti? -preguntó Patricia al aire. A la noche. "¿Qué es fluir para cada uno?" repitió.

Y os tengo que decir que no tengo ni la menor idea.

Trasladé la pregunta a un amigo. Hoy, tras una semana y media con ese runrun en la cabeza.

-Nell, espera -me contestó-, vuelve a entrar en el ascensor.

Como cada cosa inesperada, le miré con cara de pánico y pensé: "¿para qué?" "¿me mandará para arriba? ¿hay algo en el ascensor...?"

-¡Entra!

-Vale, vale, ya voy. (Pero, ¿para qué?)

-Ahora vuelve a salir.

Salí.

-¿Qué diferencia la primera vez que has salido de la segunda?

¿¿¿¿¿????????

-Nada.

-La segunda vez, has pensado en salir. La primera no. Cuando haces algo sin pensar, eso es fluir.

¿¿¿¿¿???????

Ceño fruncido.

(¿Seguro?)

Sabéis que a veces "miro hacia mi interior" buscando corroborar o rechazo. Pero mi "interior" está mudo. Callado. Ni pío.

-Vamos a ver... pensaba que fluir era resignarse.

-¡No! ¡Jajajaja! -mi amigo se ríe-, no, no es eso.

-Bueno, ¿entonces qué es?

-Es cuando... a ver,... vamos a desayunar y acabamos en el centro tomando otra cosa. ¡Eso es fluir! ¡¿Lo tenías planeado?! ¡No! ¡¿Lo haces?! ¡Sí! Pues eso es, estar en el presente.

(¿Seguro?)

Nada. Mi "yo interior" callado. Así no vamos a ningún lado. 

????

Mirad, siempre que aprendo algo, existe un diálogo interno entre la forma y el algo en sí. Es decir, yo tenía la palabra "embozado" en un libro. Y lo leí, cien veces. Habría recitado el libro de memoria. Pero no fue hasta que ese callejón ficticio creado por dos actores cobro vida delante de mí, cuando lo entendí. Y lo entendí de manera emocional. O sea, lo entendió lo que quiera que exista más allá de las palabras. Que de eso va todo esto. De lo que hay más allá de las palabras. De lo sin palabras. De eso va. 

Los humanos usamos símbolos, palabras y conceptos para referirnos a un mundo de sensaciones que va más allá de las palabras. Y antes de que me ponga existencial, yo no consigo atar fluir a lo que sea que es fluir. No tengo ni la menor idea.

Cuando aprendí a leer, y queda como anécdota, me maravilló que juntar esas sílabas me daba acceso a todo. O eso pensé, o eso le dije a mi interior. Yo pongo "rana" y tú ves una rana. Pero ves al animal. Luego puedo poner Universo, estrella unicornio zapato pie lámpara mesa amor romance alegría sueño viveza felicidad voluntad o lo que me de la gana. No son esas palabras, son rayas negras sobre un fondo blanco. Y, sin embargo, es una voz mente-a-mente.

Vamos, si no te enamoras de eso, jajajaj! Y cada "palabra" es una caja con un significado dentro.

Hoy, el que no me enseña budismo, me enseñó "volición". 

Pero vamos... todo este rollo para contaros que no sé qué hay dentro de la palabra "fluir", en el sentido que Patricia le daba.

¡Saludos! 

En la mente de un escritor - Cuento.

 * Déjate llevar. Me lo tatuaría con tinta. Para la próxima novela: "déjate llevar. Nota mental"

déjate llevar, déjate llevar...



 

*Muestra, no me lo cuentes...

(es lo que haces con los demás... Cuando les cuentas las cosas.)

* Copia 

(Pero eso lo hace "esa otra parte de mi mente")

*Pues déjame copiar.

(Pero si yo te dejo. Es que no sabes ordenar. Hay que pensar en el lector)

*Qué cobarde.

(Y tú qué anárquica)

*No acabes esa palabra en "a"


(Ni Stephen King habla así con su inspiración)


*¿Quién lo dice?

(Te lo digo yo; que no estoy loca)


*Define "loca!"

(Ser humano con problemas con su mente)


*¡Jajajaja! ¡Entonces estáis todos locos!


(Estoy temblando, ¿será el frío?)


*No.


(¿Podemos volver a la novela, por favor?)


*Pregunta.


(¿Por qué no es tan genial/fluida como los sueños u otras historias?)


*Lo sabes de sobra. Tienes miedo a...


(¡¡No lo digas!!)


* Tiemblas. 

((desaparecer))


(¡Como un flan de gelatina!)


*Usa trucos* si te da miedo. ¿No quieres saber qué hay más allá? 


(¡No! Sólo intento entender el mundo...)


*Y meterlo en una caja. 


(¡Contigo no se puede! ¡¡Vete a molestar a otro escritor!! )


*Si das permiso...Me alejo y te dejo con tus cosas. 


¡¡Qué escalofrío!!

¡¡A quién se le ocurre!! 

¡¡Inspiración, no me sirves para nada!!

Ahora mismo pongo la calefacción, me tapo con una manta y arreglo esa luz que parpadea como si aquí hubiera un... un....

... final abierto a rellenar por el lector.

Salu2s!

*(significado de "trucos" en este contexto: formas de construir dentro de una narración que sirven para expresar algo y está copiado de otros autores. "Caminar arriba abajo" es un ejemplo. No se pone "de arriba a abajo", sino de arriba abajo. Son fórmulas ya creadas para expresar algo, una emoción o algo. En realidad se utilizan de forma fría. Se utilizan como herramienta pero enmascaran algo sin palabras.)

Grecia y Roma; Crímenes Exquisitos, ... lecturas variadas.

 


¡He conocido a un mago!

Mientras una amiga se tira de los pelos diciendo: "no, por favor, otro del espectáculo no..." y yo me pongo roja como un tomate.. voy a hablaros de mis nuevas lecturas:

(Y me bajo del amor.. ¡jajaj!)

Grecia y Roma: H.A. Guerber. Es un libro al que tengo mucho cariño aunque no sé si es exacto al dar los nombres de los dioses, pues me llevaron la contraria hace un tiempo con uno y según la wikipedia el libro estaba equivocado y la persona, no. Por ejemplo, cuenta la historia de Atenea y dice: Atenea, Pallas, Minerva...y sigue contando. Tiene cuentos fantásticos como el de Acteón, Selene, Aracne.. Apolo, Leto, Europa... es maravilloso. Y está descatalogado y agotado en todas partes. Lo encontró mi librería favorita de segunda mano. 

Crímenes Exquisitos: (espero que no me lea la autora). Una amiga mía lo nombró y como me entusiasmo muy rápido, lo propuse para el club de lectura de diciembre. Lo empezamos varios y varios lo abandonaron en la primera escena. Vamos a ponerlo así: autor@ quiere contar que Valentina es muy fuerte. Editor quiere escena inicial impresionante que enganche a lector = escena de gran violencia que en la vida diaria sería una tragedia pero que realmente sólo sirve para presentarme a Valentina. ¿Es verosímil? No; una mujer con esa capacidad no permitiría que el otro llegara tan lejos. ¿Sobra y es hiriente? Sí.

Vale. Pasado ese primer capítulo de la novela, las siguientes 77 páginas me las leí del tirón. ¿Por qué? Pues porque es igual de macabra pero está contada con misterio. Es como El Perfume. Terrible, pero sigues leyendo a ver qué mente enferma y loca está haciendo esas cosas.

Por tanto, ¿el libro mola? (siendo coloquial). Pues sí, los que nos quedamos leyéndolo estamos enganchados. Es solo que lo de Valentina al inicio, sobra. Para mí, vamos. Esto es opinión personal.

Y con esos dos libros estoy :)

También hablé con mi editor (el nuevo, el del libro que sale en enero). Veréis, la portada es un tanto llamativa y la novela tiende a juvenil. Pero me ha dicho que tengo todo el tiempo del mundo para retocarla y que espera que esté bien, porque quiere que sus autores estén bien.

:) le dije que estaba un poco triste.

Y con esto, acaba mi resumen del martes.

Felices lecturas !!!! 


De cómo acabó mi relación con "el actor"...


Cuando conocí "al actor" (cuyo nombre no vamos a desvelar), le dije:
-Yo no lucho... yo si veo cosas que no me gustan, huyo.
Vamos a ilustrarlo con un ejemplo. Una vez salí con un chico que no paraba de decirme la cantidad de chicas que estaban por él. Quiero ponerlo sólo como ejemplo para que entendáis cómo funciono. 
-Es que le gusto a "Menganita" y acaba de romper con el novio y me ha dicho que me vaya a su casa a consolarla.
Yo miré a mi novio, un novio serio y formal, y le dije:
-Vete.
A esto, el chico alzó las cejas, sorprendido.
"Ah, ya veo que te da igual", me dijo.

Yo no sé si me da igual o no, lo que sé es que jamás voy a permitir que me pongas una mano encima...¡ajajaja! Y así, con una cara neutra, sin sentimientos, es como muere una relación. 

"No peleo, no lucho... Si te quieres ir, vete; pero no confío en ti, tampoco"

Vamos a ver si lo dejo claro: si quieres irte con otra, vete con otra... pero a mí, déjame en paz. Porque lo que te hace gracia no es irte con otra, sino "irte con otra estando conmigo". Y yo a esos juegos, no juego.

Por algún motivo extraño, la gente me dice que en el juego de la seducción se utilizan esas trampas. Pero es que yo no entro en el juego de la seducción.

Del actor me enamoré. Lo admito, es así. Pero como he huido de todas mis relaciones en muchos años y sé lo que es sentirse agobiada, mi decisión está basada en lo que considero una cadena de razonamientos tremendamente lógicos.

Tras la última discusión, me bloqueó y yo perdí el norte. Con perder el norte me refiero a que llega un momento en que mi lucha interior es tan intensa que deja de ser importante lo que la ha provocado; el verdadero inconveniente es la emoción en sí. Y volvimos a hablar. 

Él no se dio cuenta, pero el daño era grande. Tanto, que cuando me llamó unos días después yo ni hablé. Porque por un lado estaba "yo" y por otro lado algo aterrorizado e inmóvil absolutamente prisionero.

Hasta aquí, bien, puedo vivir con eso. No importa.

De hecho, una parte de mi cerebro le dijo a la otra: "Tranquil@, que ya verás como lo arreglamos. Esto se arregla con cariño... si a él le importas, que sí, ya verás..."

Nadie más sabe la relación que me une con él y no tengo ni tiempo, ni ganas de explicarla. Compré un obsequio, escribí un cuento, preparé un montón de cosas... Y de nuevo... topo con algo que es una gran excusa. Toda esa ilusión se va... por la cornisa del Río Tajo (y nunca mejor dicho)

Esa "cosa" interior que habla sin palabras percibe el mundo de manera tajante. Yo no entiendo la escala de grises, yo entiendo que puedes enamorarte...o no. Alguien puede ser un refugio, o causar agobio. No entiendo que una persona sea un refugio y otro día no la quieras ver. Si ese es el caso, una de las dos cosas debe de ser mentira. Y ante el temor de no ser capaz de distinguirlas, se impone una retirada prudente.

Si llevo 22 días luchando por verte y no hay forma de verte... entonces es que tú no me quieres ver.

Y aquí, amig@s míos, es donde entra el: jugar a perder.

Cuando no tienes nada, cuando no te dan nada... cuando no hay nada, entonces nada pierdes, porque nada tienes. Y ese es el punto en el que yo estoy.

Sólo necesito silencio. Sólo necesito, que me dejen estar.

El actor pasa al "imaginario de lo fantasioso". Ya no es un ser humano real, es como el "Muso"; es una ilusión. Es alguien que sólo vive en mi mente porque lo real es que no le importas.

No lo suficiente.

Porque cuando alguien le importas, ese alguien te ve. 

Nuestro mayor tesoro es el tiempo. No es el dinero, no es... ninguna joya (no me regales joyas, a mi me chifla la comida de los restaurantes cuando llega a casa en cajas). Fue bonito, sí, me enamoré de ver una película en casa con una mantita, ... me enamoré de muchas cosas. De las crepes de limón, de sus palabras, de las historias... me enamoré del día que me leyó La Odisea en el salón. Porque yo me enamoro de cosas muy raras.

Y le di todo.

Todo lo que tenía, todo lo que era... por primera vez en mi vida. Confié en alguien. Y yo no soy como el resto de seres humanos que "hoy quieren" y pronto olvidan. Para mí las cosas no cambian tan rápido, pero eso no significa que mueva ficha. No tengo problema en convivir con mi amor, mi cariño, mis buenos recuerdos, mi alegría,  y la bondad de cada deseo de felicidad para él.

Pero soy consciente cuando "algo" no es real. Así que se deja ir.

Y eso es todo.
=) ¡Nada de mensajes tipo "lo siento mucho"! No pasa nada, si nada tengo, nada he perdido. Recordadlo.




¡Teatro, actores y novelas!

Esto de salir de clase de teatro y ponerse a corregir una novela de una escuela de actores es... inusual.


Una de las cosas que me ha enseñado el teatro es que me desconecto muy fácilmente. Y en teatro, no puedes. A veces estoy pensando en mis cosas y como la clase es de improvisación, es que no puedes, porque te quedas en blanco. Los primeros diez minutos de la clase son ejercicios de estar atentos. En el aquí y el ahora, porque sino...

Durante el calentamiento, un actor pasaba a otro "una sustancia" y teníamos que averiguar que era. Una amiga mía movió las manos y todos teníamos claro que era un animal. Un pájaro, (hay quién lo lanzo), hay quién lo pisó y cuando, tras acariciarlo como hizo ella inicialmente, volvió a su lugar, el profe dijo:

-¿Qué era?

-Un erizo.

El profe se giró:

-¿Quién ha dicho un erizo?

Levanté la mano.

Me extrañó que me oyera ya que doce voces dijeron a la vez doce animales distintos. 

-¿Por qué?

Qué sencillo. Al iniciarse el ejercicio le pregunté a mi "yo interior" (vamos a llamarlo coso, me parece más apropiado). Le dije a coso: "fíjate y dime lo que es". Cuando coso se fija en algo, se convierte en ese algo. Y en este caso, en la compañera y el porqué.

-Porque al acariciarlo, hizo ademán de que tenía púas -contesté.

-Muy bien... era un puerco espín. Caramba.

¡Jajajaj! Claro que lo era. 

-La improvisación hoy es de temática libre.

"Al profe le gusta que usemos mucho el cuerpo", le dije a coso.

Como cuando Emilio Gutierrez Cava hizo una calesa en el escenario. Yo estaba viendo la mujer de negro y no había nada en el escenario y el actor dijo: "Es como si este baúl fuera una calesa". Y lo señaló diciéndole al otro actor que se lo imaginara porque no podía hacerlo. Entonces se sentó. Y la historia ya no era contada, sino la historia en sí.

E hizo una calesa.

Y me enamoré.

Yo me enamoro de cosas muy raras. Que un personaje diga a otro "imagínese una calesa" y añada un "ya que es imposible y no tenemos con qué hacerla" y que acto seguido ese personaje, se siente y haga una calesa (porque aquello era una calesa en mitad del páramo)... a mí me enamora.

Movió todo el entorno, ¿entendéis? Dos tiempos. Sin nada, sin cámara, sin luces. Dos eran personajes hablando en un despacho, uno contándole al otro la historia, y acto seguido era la historia. ¡Ostras, pero si es la diferencia entre contar y mostrar! ¡¡¡Qué grande!!! 

¿Entendéis? Está jugando conmigo. "Imagine eso porque no se puede hacer, y lo hago." Y soy el mismo que acaba de decir que no puede hacerse. 

Volviendo a la clase de teatro de hoy. Igual que invento novelas y las escribo, le dije a coso cuando el profe dijo "temática libre", que buscara algo. Y esto es lo que coso me devolvió:

Montaña, tiempo nevado y frío. Vais de excursión. Tú quieres quedarte en la montaña, pero el albergue está repleto. Dentro calor, fuera frío y lobos. Oyes la música, estáis excluidas. Es de noche. Ella quiere irse a casa. Conflicto. Tú no. Tú lo ves como aventura... 

Le conté la historia a mi compañera y dijo:

-¿Se te ha ocurrido eso en tres segundos o lo traías preparado de casa?

-¡Jajajajja!

Cuerpo = escenario = esquís (el profe contento) = entorno (bosque) = actuación.

La pista era el cuerpo. Sin eso, no habría llegado a lo demás.

Y allá vamos.

-¡¡Stop!! -grita el profe.

Ahí nos tenemos que parar.

-Chic@s, ¿quién es Eva?

Cuando le oí decir esa frase sentí algo muy raro.

¡jajajaj!

(¿a qué viene esa pregunta...?)

El profe alza el tono, y un actor, cuando alza el tono, es maravilloso:

-¿Quién es Eva? ¿Cómo es?

Y a renglón seguido:

-Es todo positivismo. ¡Qué bonito el bosque! ¡Qué bonitos los lobos! ¡Mira un árbol! ¡Es todo tan estupendo! ¡Qué aventura! ¡Todo siempre bien!

La gente se ríe. Mi personaje estaba claro.

-¡Bea! ¡Te has subido ocho kilómetros en la nieve y el albergue está CERRADO! ¡Esta tía loca te quiere hacer dormir al raso en un bosque de lobos!

Más risas.

-¡Seguimos!

-¡Pero tú estás loca! -me grita.

-¡Qué dices, mira, mira... una estrella fugaz!! 

-¡Vámonos a casa! Me muero de frío. ¡Vámonos ya!

-Qué casualidad que digas eso porque tengo un camping gas. ¡Ven...

La gente se ríe más.

-¡¡Stop!!

Congeladas.

-Cambio de rol.

¡Jajajaj! 

-¡Pero tú te crees que voy a dormir en la nieve hoy! -grito a renglón tan seguido que se parten todos de risa- ¡¿Pero has visto lo oscuro que está eso, tía?!

((ya eres tú=trabajo=preocupaciones=tenlotodocontroladosiempre)

-¡¡Stop!!

(por ahí no me pillas, sé que dos personajes soy... pienso)

-¡Cambio de rol!

-¡Qué bonito todo, qué bonito... escucha... ¿lo oyes? ¡Es un lobo! ¡Ay, tía, como en la tele, vamos a buscarlo...! ¡Mira, siguiendo el mapa hay otro refugio a tan solo cuarenta kilómetros! 

Mi compañera a gritos. El público muerto de risa.

Acabamos la función.

Y entonces salió el profe conmigo.

Le miro aterrada, como siempre. Pero "mi yo interior" no está aterrado, está encantado.

((¿quieres jugar??) (Porque si quieres jugar, jugamos)

Un leve toque y jugamos los dos...

Estoy pillando sus normas. El teatro da mucho miedo pero si pillas sus normas se le pierde el miedo. Claro que ayuda mucho conocer al compañero. 

Y hay cosas que exceden el lenguaje y requieren de algo más. Yo ayer tenía un dilema y una de mis compañeras que ya es amiga, dijo: "¡Claro, fluye! Pero para ti, ¿qué es fluir? ¡yo soy un asesino en serie, vamos a fluir, matémoslos a todos!" A mí me dio tal ataque de risa que casi escupo la cerveza y de ese modo aprendí que la palabrería bonita no sirve para acallar esa voz que te señala que algo no está bien. Pero que a veces te enredan y te mueven. 

Creo que apuntarme a teatro ha sido la mejor decisión que he tomado en mucho tiempo. Todos los que estamos en ese grupo opinamos igual. Estamos encantados. Es como el rato que más viva estoy de la semana. Es increíble. 



 

 

 

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