Taller de Escritura Creativa.


^_^



Este es el disparador creativo.
Ya tengo el cuento, pero debo reducir palabras. Solo podemos usar 250.
^_^ Gane o no, es super divertido. 

Y encima escribo con la música de Miyazaki que le va fenomenal a este tipo de historia.... 

¡¡¡Ya tengo el cuento!!! Es genial. Porque usa "el fuera de campo!!" JEJEJEJEJ ¡¡cómo me divierto!!!

El domingo lo publico (o el lunes, a más tardar)

Kepler 452b, el primo lejano de la Tierra

Siguiendo con nuestras noticias curiosas, vamos a una que hace unos días me llamó mucho la atención.
Han encontrado un planeta habitable (supuestamente) en la Constelación del Cisne.
Esta a 1500 años luz de la Tierra. Un poco lejos. 
Lo han llamado Kepler 452b... ¿a quién se le ocurre un nombre tan soso?

Yo lo llamaría Io. O algo así. Quizá un nombre que tenga una "I", una "o", una "n"... No se porqué, pero le pega más...

Su diámetro, se cree, es un 60% mayor que el de nuestro planeta azul.

Sabemos que es rocoso (o eso se cree), y que está más o menos a la misma distancia de su estrella que nosotros del Sol. El astro que lo ilumina y calienta es un poco más viejo y algo más luminoso. Pero la clave radica en la distancia que media entre él y nuestro recién descubierto planeta. Se sitúa en lo que los científicos de este campo llaman "la zona habitable", es decir, planetas que por su similitud con nuestra posición, es posible que alberguen vida. 

fuente: Nasa-Wikipedia (clic) CC

Cuando escuché la noticia casi salto del sofá. Decían en el telediario que habían encontrado un gemelo de la Tierra un poco lejos, pero que ahí estaba. Un planeta con vida. 

¿Os imagináis que un día de verdad den esa noticia en la televisión? "Hemos encontrado un planeta con vida".
Me pregunto... me pregunto sino reservarían su hueco los ricos en dicho planeta y usarían este como vertedero...
... (ya me salió la vena de escritora, jajajajajja) jajajajaj...

Seguro que hay cientos de planetas por ahí con vida,... solo que aún no los hemos encontrado.

La noticia continuaba en términos menos entusiastas. No es que hubieran encontrado un gemelo de la Tierra con seres vivos, sino que parecía ser un planeta similar al nuestro con probabilidades de albergar algún tipo de existencia con una evolución parecida a la nuestra.

¡En serio! Menudo bote di cuando escuché solo el titular. (¡Por fin! ha llegado el día...) ¡¡Vida en otros planetas!! ¡Qué alucinante! ¿Os imagináis entender qué somos, por qué estamos aquí, que no estamos solos, etc. etc.? Eso convertiría la galaxia en una Comunidad de Vecinos...

Sí, ya sé que la idea la han tenido cientos de miles de seres humanos antes que yo, pero.. ¿no sería sorprendente?

Y el caso es que algo dentro de mí pensaba que un día esa noticia se dará. Encontraremos vida. Y habrá un antes y un después. Los científicos se volverán locos de entusiasmo. ¡Vida en otros planetas! Por otro lado también me dije a mi misma, "no entendemos lo que hay aquí y nos vamos fuera a buscar cosas..."

Eso también es verdad. Pero bueno, todo está lleno de misterios.

Termino esta noticia con un modelo de rotación de planetas que me llama mucho la atención:



Ya lo he puesto alguna vez en el blog. Lo que cambian las cosas cuando movemos un poco nuestra perspectiva, ¿eh?

Saludos!!!
Nell.

Mundo Curioso: La Orca

fuente: pixbay.com (CC)

Siguiendo con nuestra nueva sección de noticias curiosas, vamos a dedicarle un espacio a hablar de este animal fabuloso de colores llamativos, mal llamado vulgarmente "ballena asesina".

Bien, para empezar deciros que no es una ballena: es el mayor representante de la familia de los delfínidos.

Es un delfín. Ahí donde lo veis. 

Se caracteriza principalmente por su aleta dorsal, que es muy larga, muy llamativa y ¡ojo! en cautividad se curva y se dobla sin que nadie sepa muy bien el porqué. Yo tengo una teoría: semejante aleta debe ser un sistema de localización en el océano (se ve desde bastante lejos), y si encierras al pobre animal en una bañera, ¿para qué la quiere? Es normal que se curve. A mí me da mucha pena. 

Como todos los seres de la familia de los delfines, posee una inteligencia elevada y sutil, son capaces de cazar en grupo con estrategias coordinadas y atrevidas, que enseñan de padres a hijos, y como atacan a tiburones, focas, leones marinos e incluso a cachalotes... se las llama asesinas. Pero yo creo que la etiqueta no es muy justa.

Me pregunto cómo llamarían los animales a los seres humanos, si fueran capaces de hablar nuestra lengua. 

A mi me encanta la boca que tienen, porque es rosa y parece amigable pero si vemos sus dientes...:

Orca, mandíbula (Wikepedia CC)


Dan un poco de pavor. Su cuerpo mide entre 7 y 9 metros (dependiendo de si es hembra o macho), de color negro y blanco, con una mancha dorsal y una cola poderosa que hemos visto en más de un reportaje de naturaleza, cuando la usa a modo de "raqueta" para lanzar por los aires a bebes-foca. Sé que dicho así suena fatal, pero es que lo hacen. Una vez, hace años, un delfín me dio un coletazo y me hizo un moratón. Si una orca te da con fuerza yo creo que ni lo cuentas...

No sé como deciros esto pero me provocan tanta fascinación como respeto. Son unos seres increíblemente bellos e increíblemente... pavorosos. Es una mezcla rara, ¿verdad? Y no sé porqué me tienen cara de simpáticos (o puede que de inteligentes=)

Dan a luz a una sola cría que durante sus primeros años de vida corre un gran riesgo porque tienen una tasa de mortalidad muy elevada en la especie.

Y no sé qué más contaros de ellas. Cazan por todo el planeta, han sido vistas hace pocos meses cerca de Tenerife (lo cuál no debe hacer mucha gracia a los delfines y las ballenas piloto que viven por allí). Bueno, aunque para ser sinceros, Tenerife tiene una familia de... ¿cómo se llama? sí, sí, el calderón es la Ballena Piloto. Así que lo he dicho bien: Tenerife tiene una familia de calderones (o dos o tres familias) viviendo por la zona y para esos animales una manada de orcas es peligrosa...

Por cierto, ¿conocéis al Narval?

Es una ballena con un colmillo muy largo que en la Edad Media se vendía como si fuera el cuerno del mítico unicornio (motivo por el cuál casi llevan a la extinción a la especie).

En fin. Me sale la vena ecologista así que mejor me dedico a otra cosa...

^_^ Saludos marítimos!!!
Nell.  

Mundo curioso: Haka - Danza Maorí.


El ser humano es un ser muy curioso. Tiene una cosa llamada "cultura" que viene a ser un conjunto de conocimientos, creencias, enseñanzas y expresiones artísticas y sociales que se transmiten de generación en generación, hasta dar entidad a un pueblo.

A lo largo de la semana iré publicando artículos curiosos de orden socio-natural. Es decir, inauguramos nueva sección: Mundo Curioso.

Y quiero inaugurarla con una extraña danza que es famosa por el rugby y la selección de Nueva Zelanda. Un equipo llamado All Blacks la realiza antes de los partidos para asustar a los contrarios. No sé vosotros pero, ¿no os da un poco de miedo?

Imaginaros que retrocedemos en el tiempo y estamos en un campo de batalla frente a un grupo de maoríes, que se ponen a cantar esto:



HAKA KA MATE

Kia rite! kia rite!
kia mau, hi!
Ringa ringa pakia
Waewae takahia kia kino nei hoki
kia kino nei hoki
ka mate! ka mate! ka ora! ka ora!
Tenei nei tiki mai
Whakahiti te ra
A upa... ne! Ka upa... ne!
A upane kaupane whiti te ra!
hi!

(Prepárense! prepárense!
Manos en la cadera, doblen las rodillas
Golpeén los muslos con las manos
Golpeén el suelo con los pies lo más fuerte que puedan
¡Muero! ¡Muero! ¡Vivo! ¡Vivo!
(*en algunas páginas traducido como: "yo soy el que muere, yo soy el que vivo!")
Los hombres fuertes
que fueron a buscar el sol
Y lo hicieron brillar otra vez.
¡Un paso adelante! ¡Otro paso hacia delante!
¡Un paso adelante! ¡Otro paso hacia delante!
El sol brilla!)

Por si no ha quedado claro vamos a verla paso a paso:



Podéis practicarla en casa y si un día estáis muy enfadados, le mostráis la danza a alguien... =D

El pueblo maorí vivía en la Polinesia, en Nueva Zelanda. Se cree que llegaron a las islas entre el siglo IX y el XIV, procedentes de otros lugares, entre los que se encuentra, por ejemplo, Hawai.
Al parecer "Maorí" significa "gente común". Referente a gente nativa, normal, del lugar. Por el contrario, "Pakeha" significaba "gente de fuera".

Por lo que he podido averiguar, se tatuaban la cara, eran muy espirituales, trabajaban la madera con gran maestría, creían que sus ancestros procedían de una tierra sagrada llamada Hawaiki y el capitán Cook (..que no Hook... jajajaj) tuvo más de un enfrentamiento con ellos. Lo de si eran o no caníbales...
Pues no lo voy a confirmar aquí, por si acaso. Pero viendo la danza no me extrañaría en absoluto.
No fueron pasivos ante las invasiones, antes al contrario, he averiguado que protagonizaron batallas sangrientas y que no fue sino con un tratado cuando se les pudo "conquistar". Y creo que no sería correcto emplear esa palabra porque más bien se llegó a un acuerdo con ellos.

Para decir bienvenido en su idioma, saluda así: Haere-Mai.

Para que veáis qué curioso es el mundo. De su cultura se conoce a nivel mundial la danza que practica un equipo de Rugby. Imaginaros que dentro de setecientos años... alguien trata de "imitar", o hacer una especie de homenaje a la cultura actual nuestra.

Me pregunto qué bailaría...

¿Unas sevillanas? ¿un rap?... o algo más... difícil....



¡En unos días, otro artículo de Mundo Curioso!
Saludos!!
Nell. 

Inside out (Del revés)

Pixar poster Inside Out


Parece que la nueva película de Pixar sigue en la corriente Disney de historias que nos enseñan valiosas lecciones sobre los sentimientos. Lo vimos en Frozen, y esta vez resulta aún más evidente. La película Inside Out nos cuenta la historia de Riley, una jovencita de once años que se enfrenta a una serie de vivencias. Pero quien nos cuenta la película no es precisamente el ser humano la protagoniza, sino los sentimientos que viven presumiblemente en el sistema límbico de su cerebro (tálamo, hipotálamo).

Rodeados por la memoria a corto y a largo plazo, estos seres: alegría, ira, tristeza, miedo y asco, ayudan a Riley a procesar el mundo exterior, del que forma parte.

Pero, ¿qué ocurre si por un desgraciado accidente, Alegría y Tristeza son expulsados del centro de mando y terminan en las cuasi-infitinas circunvalaciones del cerebro...?

Para averiguarlo, tenéis que ver la película.
Y hasta aquí puedes leer si no la has visto. Porque lo que va a continuación es crítica que "destripa".

SIGUE LEYENDO SÓLO SI HAS VISTO LA PELÍ...


... ESTAS ADVERTIDO....


... ¿SEGURO?


¡VALE, CRÍTICA PERSONAL!

Me ha encantado. El cerebro, la mente, es una herramienta maravillosa. Hay una frase muy sutil, que casi se me pasa por alto:

- "Mira" -dice un personaje señalando unas fichas con símbolos-, "estas opiniones se parecen mucho a estos hechos..."

jajajaj!
La parte del pensamiento abstracto... como el cerebro transforma los conceptos, y lo del "tren del pensamiento", esta genial, ¡no sabes por dónde va a aparecer! Es genial que lo comparen con un tren. Las ideas obsesivas, las respuestas de las emociones de otras mentes (super-divertidos los créditos). 
Cada recuerdo esencial de Riley da lugar a unas islas que configuran su personalidad. Esas islas son su propio mundo y cuando todo empieza a funcionar mal, empiezan a caer... hasta llegar a ese instante que no pensaba yo que una película sería capaz de reflejar: cuando se estropea todo y Riley es incapaz de sentir nada.
Es fabuloso como está contado. Hace que te plantees cosas sobre la identidad. Y si se puede reconstruir todo cuando algo lo destruye. Una película sencilla para niños pero que transmite unas lecciones sobre Humanidad fantásticas. A mí me ha encantado. 

Veréis, me gusta Joy, me gusta Alegría. Pero la tristeza es un coñazo. Dicho así, hablando mal y pronto. Si por mi fuera, ¡pum! desaparecería. Eso y otras muchas cosas más. Supongo que dentro de mi cerebro hay dos personajes (bueno, tres, el miedo también está): el personaje de la Alegría, ira y miedo. La alegría es un personaje voluntarioso y busca solución a todo. Tiene empuje. Sólo que ese personaje -al menos en lo que a mí se refiere- querría meter a todos los demás en cajas. Para que no le molesten. Y al resto del mundo le haría lo mismo: ¡solo felicidad! Y cuando hay tristeza... ¡me enfado! y con la primera con la que me enfado es conmigo misma. (No sabéis hasta que punto)...  Con lo cuál en mi cerebro tenemos alegría, e ira. Y nada más. (jajajaj!)

En la historia, cuando la tristeza ayuda a un personaje variopinto, me acordé de lo que me dijo una amiga hace años. Una amiga que ha estudiado psicología me dijo: "la tristeza nos ayuda a seguir adelante".
¡No! contesté yo, ¡la tristeza es un rollo que no sirve para nada! Para perderte días bonitos, quizá. Te paraliza, es un aburrimiento. ¡Es un desastre! ¡Fuera tristeza!

Pero, tras ver la pelí.... piensas: jobar, igual soy un poco dura conmigo misma.

Aunque a la que suscribe le gustaría que el mundo fuera el paraíso de los alegres, la verdad es que el enfado, la ira, y la tristeza también son necesarias. De eso va la película. Y además es muy graciosa.

Ya lo dicen al principio: "Ira se encarga de que las cosas sean justas...." 
Claro que todo el día enfadados... tampoco se puede estar. 
Supongo que la clave es el equilibrio y elegir bien que "sentimiento" quieres que te guíe. Porque si dejas que te guíe solo la tristeza acabas siendo deprimente y tres cuartos de lo mismo, si te guía sobre todo la ira serás un borde de cuidado, AJAJAJAJA...

No es mi caso.

¡Bueno, como veis, es muy interesante! ¡Muy, muy interesante!

¡De hecho, la pelí está genial! Y, por cierto, el final. ¡Esos recuerdos multicolores! Pasamos del monocromo a recuerdos con diversa gama de colores primarios. Esa es la diferencia entre un personaje de novela infantil y la narrativa de adultos. Justamente esa.
Diréis, ¿qué tiene que ver una bola con la literatura? Pues lo tiene. La literatura juvenil me resulta muy sencilla pero no consigo (o no me atrevo) a escribir de buenos personajes de narrativa de adultos y eso es, nada más y nada menos, porque... ¡¡¡son de muchos colores!!! como los de esta pelí. No son amarillos o rojos, solamente, los personajes adultos son una mezcla. Y eso es muy difícil de construir (especialmente si en el cerebro nos empeñamos en que no exista NADA más que la alegría)....

Investigaré sobre ello.
(pero, ¿sobre el cerebro?, ¿sobre las emociones? ¿o sobre los personajes de la narrativa de adultos?)

¡Ya sé, empiezo investigando sobre el cerebro!
¡Luego releo un libro de mi amiga Olalla García!
¡Y luego escribo a mis amigos escritores para preguntarles consejos!
¡¡YA!!
(... a ver si adivináis qué personaje predomina más en la mente de Nelly...)

Fuente: varias, internet. Pixar Inside Out.


Saludos!!!!

El calor, la científica y el niño mensajero - Cuento.

Érase una vez que Nelly estaba recogiendo algunas cosas en su coche. Hacía tanto calor, y había apagado el aire acondicionado, que notó enseguida unas enormes gotas de sudor resbalando por su frente.
Días atrás había visto un vídeo en Facebook en el que se retaba a una persona a aguantar cinco minutos, en verano, dentro de un coche aparcado. Nadie logró superar el reto. Y Nelly pensó, muy de pasada, que era una tontería. Pero al verse de pronto en esa tesitura comprendió rápidamente cuán grande había sido su error. La campaña en redes sociales estaba destinada a prevenir muertes por dejar coches al sol con seres vivos dentro. Nunca se debe hacer eso. 
Transcurridos no más de noventa segundos se activó la voz de alarma de su pensamiento:

La temperatura ambiente ronda los cuarenta y nueve grados. Tienes que irte. 



Vaya, y no habían pasado ni dos minutos. 
"Voy, voy, voy" se dijo.

Abrir la puerta y salir a los 34 de la calle tampoco se sintió reconfortada. Hacía tanto calor que las lagartijas buscaban la sombra. Tanto calor que el asfalto de la carretera se derretía. Tanto, que las velas se convertían en charcos sin prender la mecha.

Y dado que casi una década atrás, Nell se había mareado precisamente en verano (cosa que, por otro lado, nunca le ocurría) y como aquella vez fue sin aviso y le sentó fatal que el mundo cambiara de posición sin alertas y sin motivo aparente (se puso todo del revés), de nuevo su conciencia - a la que entonces pidió preavisos-, le alertó. Pero esta vez sin palabras. Sólo le vino a decir que el tiempo estaba contando (como una cuenta atrás). Y que ese malestar podía empeorar de repente. Así como su repentina debilidad de piernas.

- ¡¡¡Qué calor!!! -exclamó Nelly mentalmente-, ¿¿por qué hace taaanto calooorrr????

Es el verano.

Una cigarra cambió su canto cuando Nelly pasó bajo la rama del árbol en la que habitaba, bien fuera porque estaba dando la alarma a sus compañeras por verla venir, o bien porque -pensó-, se le había derretido las alas al frotarlas.

- ¡¡¡Cómo puede hacer TANTO! tANTo CALOR!!!! 

Tan alto protesto que al cruzar la calle y dar un paso, ¡PUM! de repente se vio en mitad de la Plaza de la Ciudad de los Cuentos. Y allí, bajo un árbol, cómodamente sentado, estaba el mensajero que repartía las cartas. Que como muchos ya sabéis, era tan solo un niño, de unos nueve años, de pelo ondulado y castaño y ojos serenos y despiertos.

- ¡¡Hace mucho calor!! -gritó Nell, disgustada.

- Claro, pero si lo hace es porque tú quieres -le dijo. 

- ¡OH, SÍ! -respondió Nelly-, ¡Como puedo influir en el tiempo atmosférico! -gruñó enfadada agitando los brazos- ¡ni que tuviera poderes! ¡Nadie cambia el tiempo!

El niño mensajero no levantó la voz:

- ... ¿quieres decir que aquí, en este lugar, no puedes hacer nada...?

Nell miró a su alrededor y reparó en que era Alcaldesa (¡nada menos!) de una ciudad imaginada. Por tanto, bueno... algo se podría hacer.

- ¡Quiero que haga fresco! -dijo levantando los brazos al cielo-, ¡quiero que deje de hacer este calor infernal que parece que se hayan dejado una olla abierta!

El cielo siguió despejado. Las nubes blancas no arrojaban ni gota de sombra. El calor era asfixiante.

- Así no -le dijo el niño mensajero-. Eso que haces es quejarte... 

Nelly miró a su interlocutor disgustada. Reflexionó unos instantes y luego, sin palabras, se lo pidió. 
Y el niño mensajero trajo el invierno.

Un frescor propio de tiempos pasados y venideros, de los últimos días de otoño, cuando la brisa invernal arrastra el presagio del cambio de estación, invadió la plaza del Ayuntamiento.

El aire fresco reconfortó a la Alcaldesa, y toda la plaza se cubrió de una inesperada escarcha.

Cuando Nelly abrió los ojos, el frescor persistía.

- ¡¡Anda!! -pensó.

Persistía en el mundo real. Ya no tenía tanto calor.

- ¿Cómo puede ser esto? -se preguntó. 

Lo llaman memoria sensorial, dijo su conciencia.

Muy contenta por aquel gran descubrimiento, llegó a casa y se puso a preparar la comida. Pero el calor no había terminado aún de enseñarle cosas...


**** CONTINUARÁ*****

La cocina estaba llena de cazos y sartenes. Como tenía mucha prisa por preparar la comida, Nelly no se dio cuenta de lo que hacía cuando levantó la tapadera de un puchero sin usar el mango. Al instante, notó un dolor muy intenso y gritó:

- ¡¡¡AAaaaay!!!!

Lanzó la tapadera sobre la mesa, mientras levantaba la mano dolorida. Se había quemado cuatro dedos. No uno, ni dos, ni tres... sino cuatro. Solo el dedo gordo de su mano izquierda se salvó de aquel desastre. El aceite estaba hirviendo y el vapor de agua que desprendían los alimentos también. Había sido un descuido muy torpe.

- ¡¡Aaaaah!! -gritó enfadada.

Metió rápidamente la mano debajo de un chorro de agua fría. Pero el dolor no se iba. Al revés, se volvió aún más intenso. Tanto fue así que sus gritos despertaron a todos los que dormían la siesta en la Ciudad de los Cuentos.

- ¡AY!¡¡QUÉ DAÑO!!! -gritó la alcaldesa.

De nuevo estaba en la plaza del ayuntamiento de la ciudad imaginada. Pero esta vez descubrió un personaje nuevo junto al niño mensajero. Era una chica morena, bajita, con unas gafas que se resbalaban sobre su nariz menuda continuamente y dos coletas adornándole los hombros. Llevaba un archivador entre las manos y una bata blanca con bolígrafos en un bolsillo.

- ¡¿Y tú quién eres?! -preguntó Nell sujetándose su mano herida.

- Me llamo Memphis -contestó la chica-, y soy científica.

- ¡¡¡Me he quemado la mano!!! -exclamó Nelly buscando una fuente en la que refrescar su dedos.

El chorro de agua fría fue un alivio pero en cuanto apartaba la mano del agua el dolor se hacía intenso. De pronto la alcaldesa sintió una tremenda compasión por todos los seres que, desde el origen de los tiempos, habían tenido que soportar semejante dolor.

- ¡¡Ay, cómo duele esto!!

- ¿Te imaginas morir de eso? -preguntó la científica.

- ¡No! Qué terrible -respondió Nell-, ni siquiera debería existir un dolor semejante.

Una pizarra blanca apareció de la nada y Memphis comenzó a anotar cosas mientras hablaba a la alcaldesa:

- Quizá por eso a veces cuando alguien sufre un accidente relacionado con quemaduras o con lesiones graves le inducen un coma, lo que explica aquella frase que dijo un médico una vez sobre una persona que logró superar así una enfermedad.

- ¿Y qué tendrá que ver -preguntó Nelly, mientras Memphis trazaba un gráfico en la pizarra, con docenas de datos y tasas de recuperación-, el dolor con recuperarse? ¿Si no sientes dolor te recuperas antes? ¡No tiene sentido! Mi mano está ahí y se recupera a la misma velocidad, tanto si me duele como si no.... ¡¿Qué más le da a mis dedos si yo siento o no dolor?!

Y realmente, le dolía muchísimo.

- Puede que el cerebro no esté preparado para soportar estímulos tan fuertes durante mucho tiempo -respondió Memphis.

La alcaldesa miró al niño mensajero, quien sí sabía la respuesta, pero que permanecía callado sin decir nada sobre el asunto. Al cabo de un rato se levantó y se acercó a Nelly. Ella todavía mantenía la mano bajo el chorro de agua fría de la fuente, el dolor agudo había sido sustituido por unos pinchazos igual de molestos y tan intensos como la sensación anterior.

- ¿Me permites ayudarte? 

No es habitual que para echarte una mano alguien antes pida permiso, con lo cuál la alcaldesa se desconcertó un poco. Pero le dolía tanto la mano que asintió con la cabeza.

- ¿Recuerdas ese ejercicio de meditación que hacías antes y que tenía que ver con visualizar una luz?

- Sí que me acuerdo -contestó Nell.

Era un ejercicio que hablaba de la energía positiva y buena de todo el universo. De esas cosas bonitas que transmiten buen rollo.

- Imagínatela ahora - dijo el cartero de la ciudad de los cuentos, hablando en un tono sereno y confiado-, y visualiza esa luz sobre tu mano. Imagínate que esa luz te está curando los dedos que te has quemado. Todas y cada una de tus células. Es una luz muy poderosa porque es toda la energía del amor del Universo. ¿Ves cómo te cura? ...  

Y de repente, el dolor se esfumó.
Así, sin más.

- ¿¿Cómo lo has hecho?? -preguntó Nelly.

El dolor remitió del todo. ¡Por completo! Tanto en el mundo real, como en el imaginado.

Si bien aquello era una demostración de por qué el cuerpo se cura mejor cuando no está sufriendo un dolor intenso, Nelly no lo entendió, y tampoco la científica que observaba asombrada todo cuanto había ocurrido. Sin decir nada más el niño mensajero tomó su bandolera llena de cartas y se marchó a continuar repartiendo...llevándose consigo el secreto de aquella misteriosa cura.

FIN.







¡Más fotos!


Este verano he conseguido entender algunos conceptos básicos de mi cámara de fotos. (Ver entradas anteriores) Y he descubierto un montón de cosas hermosas a mi alrededor. Son cosas sencillas así que podríamos llamar a estas instantáneas "Trasteando en mi jardín y alrededores con la cámara". 












si hacéis clic sobre ella se hace más grande.









Esta es de la jungla, jajajajja


La de cosas bonitas/interesantes/ que debe de haber por el mundo para fotografiar...
Saludos!
Nelly.

Nelly y la Playa de los Cangrejos

Esta historia comienza con el desembarco de Nelly en una playa aparentemente tranquila. Una playa sin nombre, sin bullicio, casi sin gente. Sin olas especialmente grandes, ni nada destacable en ella.



Nelly pensó que en una playa así no habría cosas interesantes para hacer, por lo que decidió dar un paseo sin objetivo alguno… solo por el placer de pasear.
Había caminado unos pocos metros cuando reparó en la gran cantidad de caracolas que había en el suelo.
- Qué curiosas –se dijo.
Trató de levantar una pero se resistió, así que se fijó en varias de ellas y al final tiró de un enorme ejemplar y lo puso boca arriba sobre la palma de su mano.
Quería ver de lo que era capaz.
La caracola al principio se mostró muy alarmada, sacó un ojo al que precedía una larga antena, se encogió, se alargó, se volvió a encoger y se escondió en su casa. Al cabo de un rato volvió a estirar la antena. Cuando parecía que no iba a poder hacer nada más, de pronto giró 360º dentro de su concha y se estiró con mucha, mucha fuerza, intentando alcanzar algún punto de apoyo para darse la vuelta. 

“¡Vaya!”, pensó Nelly, “…sí que pone de su parte”.

Viendo sus dantescos esfuerzos por volver a poner el mundo en su dirección correcta, Nelly le acercó un dedo índice al que rápidamente se pegó para darse la vuelta. Luego, lo más gentilmente posible, Nell la acercó a una roca que se le antojó adecuada por su tamaño y orientación. Siempre con un ojo parabólico por delante, la caracola abandonó su mano y bajó a la roca en la que se afianzó como una ventosa húmeda en un azulejo. Nell siguió paseando mientras pensaba en el esfuerzo del molusco de mar cuando de pronto se asombró con un nuevo descubrimiento.
 - ¡Vaya! –dijo en voz alta.

Había descubierto una colonia de cangrejos. Enclavada en lo más recóndito de la playa, en una laguna natural de agua salada que comunicaba con el océano en la pleamar y quedaba aislada en la bajamar. Nelly nunca pensó que pudiera haber tantos. Chiquititos, grandotes, alargados, verdes, moteados, peludos, rojizos, diminutos y todavía más inverosímiles por su tamaño minúsculo, inferior incluso al de una yema de dedo pulgar.

“Es como una guardería de cangrejos”, pensó, mirando el fondo de la laguna salobre donde se amontonaban conchas, algún que otro cangrejo muerto, algas y camarones saltarines.

“Vaaaaaaaaayaaaaa” pensó Nelly observándolos.

Al pisar una roca notó un siseo y bajó la vista hacia la oquedad que configuraba con dos peñascos más pequeños. Vio entonces un puñado de patas gigantes que se escondían en un recoveco que quedaba fuera de su alcance. Aquellos debían de ser los cangrejos más grandes del mundo, se dijo, viendo sus enormes patas. O por lo menos los más grandes de la playa.

Pasó un buen rato observándolos entretenida y pensó: “Qué pena no tener algo con lo que capturarlos para verlos más de cerca”. Quería conocerlos. Indagar.

Entonces se fijó por casualidad en la repisa de roca que había a la altura de sus ojos, salvando el desnivel de la laguna. Un enorme eucalipto había arrojado allí, merced del viento, media docena de palitos y ramas finas.

“¡¡Uy, qué bien, palitos!!” pensó.

De un salto alcanzó la roca más alta, subió a la cornisa y bajó con dos palos finos y mucho entusiasmo. Ya tenía una forma de presentarse ante los cangrejos. De hacerles saber que existía.

Acercó el primero de ellos a la cabeza de un crustáceo verde (sí, no tienen cabeza diferenciada, pero le pareció que sobre los ojos era un lugar inmejorable para que la vieran), y con suavidad hizo “toc-toc” sobre la concha del cangrejo… que puso patas en polvorosa y trató de esconderse en una roca bajo el agua.
Toc-toc… a un cangrejito un poco después que estaba comiendo.
Toc-toc… a otro más grande.
Chof-chof… con el palito en el agua para cortarles el paso.
De pronto se empezó a escuchar un ruido extraño en las rocas. Era algo así como pequeños golpes producidos por los cangrejos, un ruido muy característico ¡que se multiplicaba por doquier e iba subiendo de volumen!

“¡Ay va, pero si hablan!” pensó Nelly entusiasmada. “¡Qué fuerte, están hablando entre ellos!”

¡Menudo descubrimiento! ¡Se comunican!

Todas las rocas vecinas comenzaron a bullir. Y cuando Nelly miró para abajo vio unas enormes patas negras gigantes que trepaban hacia su talón. Al darse la vuelta vio que muchas otras la rodeaban por otros lados.

“Me pregunto qué estarán hablando de mí…” pensó cautelosa mientras variaba su posición a una roca plana. Por si acaso. No es que le dieran miedo aquellas “arañas de mar” gigantes que se movían a cámara lenta. Pero por si acaso.

Después de eso se entretuvo cortándole el paso a un cangrejo diminuto que intentaba en vano llegar a la pared de la laguna. Era tan chiquitito y bonito que Nell procuraba ser “amable”, dentro del hecho de que le estaba incordiando.

Se sorprendió mucho porque al acercarse de nuevo al cangrejo, otro escondido en una cueva de un tamaño muy superior, asomó sus patas para golpear la rama de madera con una actitud entre miedosa y valiente.

“Vaya” pensó Nelly. “¿Habrá sido casualidad?”

Podía tratarse de una casualidad, pensó, pues ese enorme cangrejo parecía en parte asustado. Interpuso de nuevo el palo en el camino del cangrejo chiquitito y de nuevo aquellas patas gordas y peludas salieron de la cueva para darle un golpe al intruso.

“Debe de ser la mamá cangrejo de la colonia” pensó Nelly, repitiendo la acción y obteniendo el mismo resultado.

Asombrada vio como otros tantos cangrejos de la laguna salobre salían del agua y se escondían en cuevas diminutas horadadas en la pared vertical de la roca. En agujeros en los que parecía imposible que cupieran. Fruto sin duda de la erosión del mar durante años, aquellos escondrijos eran ideales para ellos, aunque resultaban refugios un tanto asombrosos para seres de otras especies.

Allí las diminutas criaturas se hicieron fuertes. El ruido que había agitado la colonia minutos antes se repitió.

“Están hablando entre ellos…” pensó Nell.

Minutos después aún seguía observándolos y paseó el palito por delante de las cuevas. Entonces ocurrió algo que no esperaba en absoluto. De una cueva (o más bien, ¡de la nada!) surgió un cangrejo no especialmente grande, pero con una actitud de lo más curiosa. Como un rayo atacó al palo, saliendo de su refugio con las ocho patas en alto, separándose del suelo casi ocho centímetros, de manera que alcanzaba una altura que era el doble de lo normal. Parecía increíble que fuera solo un pequeño cangrejo. Alzó las tenazas, golpeó el palo de Nelly con un golpe decidido y seco, apartándolo, y entonces con las tenazas aún en alto hizo:

¡ZAS, ZAS!

Abriéndolas y cerrándolas en el aire.

¡ZAS, ZAS! repitió.

A Nell le pareció un encanto.

“¡Mira, el gallito de la colonia!” pensó entusiasmada. No había ni que acercarle mucho el palo y ya lo atacaba como diciendo: ¡vete de aquí, vete de aquí! Tan chiquitito y tan valiente.

Lo cierto era que a ese cangrejo en particular nunca lo había molestado. Ni siquiera tenía idea de dónde había salido. Pero era asombrosa su actitud beligerante. Viendo que cada cangrejo reaccionaba de una manera diferente, Nelly estaba entusiasmada con todo lo que estaba descubriendo. Pero fue en ese instante en el que su voz interior, su pensamiento más profundo, ése que rara vez se articulaba con palabras, dio un paso al frente y le planteó la siguiente pregunta:

- ¿Qué haces?

“Interactúo con los cangrejos”, contestó Nell mentalmente muy resuelta.

- ¿Dándoles con un palo?

“No tengo otra forma de comunicarme con ellos” explicó Nell a su conciencia interior “gracias al palo se dan cuenta de mi presencia y yo puedo conocerlos”

Le pareció una estrategia más que lógica y acertada. Los cangrejos no eran como los perros o los pájaros o los gatos o los delfines. ¡A saber siquiera si la veían!, argumentó mentalmente. Eran una especie inferior a los mamíferos. No tenía otro modo, pensaba, de hacerles saber que estaba allí. No hablaban. No podía decirles: “Hola, ¿qué tal? Me llamo Nelly”.

Pese a que tales argumentos sostenían el uso del palo como una herramienta de comunicación útil y estratégica, algo en el interior de Nell se desató provocándole cierta hilaridad. Porque lo que su conciencia le había contestado a la velocidad del pensamiento podría traducirse en la siguiente exclamación cargada de ironía:

- ¡Qué grandes habilidades comunicativas las de los Seres Humanos…!

Y entonces le dio la risa y no solo mental. Porque su razonamiento basado en lo primitivos que eran los cangrejos obtenía como respuesta un: “y vas y les das con un palo, porque ellos son los primitivos… ¿?”

Lo que hay que admitir que era bastante gracioso. Irónico, al menos.

“Imagina que un extra-terreste viaja quince trillones de años luz para llegar a la Tierra. Y cuando lo hace, viendo lo primitivos que son los seres humanos,… decide interactuar contigo tirándote de la coleta. O dándote con un palo…porque estáis menos evolucionados. Y el extraterrestre no sabe o no encuentra la manera de interactuar con vosotros….”

Nell dio por concluida su investigación de la colonia de cangrejos, mientras sonreía ante la absurda idea de su mente. La verdad es que ser la criatura más evolucionada y darle con un palo al cangrejo era un poco absurdo, si se pensaba bien. Un ser lo bastante evolucionado sería capaz de hablar con ellos, o al menos, de demostrar su presencia sin recurrir a un palo. La verdad es que todo era bastante ridículo. ¡Menuda forma de anunciarse ante su civilización! ¡Hola, pertenezco a la especie que ha pisado la luna pero no sé hablar con vosotros si no es incordiándoos con un trozo de madera!

Tras disculparse con los cangrejos (mentalmente y de corazón) y agradecerles todo lo que había aprendido, se giró dispuesta a marcharse. Pero al hacerlo descubrió una gaviota argéntea adulta a pocos pasos, que miró a Nell, y luego al palo, y de nuevo a Nell y de nuevo al palo.

Y de nuevo a Nell.

“¿¿Ves?? ¡esta es fácil saber lo que piensa!” exclamó con el pensamiento.

La gaviota aguardaba, expectante. La playa estaba en silencio salvo por el ruido de las olas.

“Pues lo siento pero no hay cena de cangrejo” pensó Nelly.

Se levantó y abandonó el hogar de la colonia. Pero no había dado ni dos pasos en la arena cuando escuchó a un perro llorar. Había que reconocer que para ser una playa aburrida estaba bastante animada. Al menos en lo que a fauna se refería.

El cachorro gimoteaba sin parar porque le habían dejado atado con una correa elástica a la rama baja de un eucalipto. De manera que cuando se movía, el animal en cierto modo, rebotaba. Lo cuál también era gracioso. Gimoteaba porque su dueña le había dejado allí mientras tomaba el sol medio desnuda a pocos metros de la rama.

Esta vez Nell le habló en voz alta:

- No llores, anda –le dijo-, mira, ¡no estás solo! Tu dueña está ahí tomando el sol y yo te estoy haciendo caso…

Por toda respuesta el animal dejó de llorar, apuntó a Nell con el hocico y comenzó a husmear el aire como si le hubiera ofrecido un trozo de comida en vez de una frase amistosa. Al menos cesó su llanto. Acto seguido, más calmado, se puso a escarbar en la arena frenéticamente y desenterró….

¡Ah, pero esa ya no es la historia de los cangrejos!
Ésa ya es… otra historia.

FIN.

Aprendiendo fotografía con la EOS 1000D

Hace unos días decidí intentar entenderme de nuevo con mi cámara de fotos. En todas las webs consultadas de referencia habla de que este modelo de Canon es ideal para principiantes. Vi un programa de viajes en el que un fotógrafo profesional australiano es retado a hacer buenas imágenes con una herramienta inferior en prestaciones y te da algunos trucos: como dónde colocar las cosas en una plantilla de tercios.  La foto estará muy equilibrada si pones un objeto en la intersección del primer tercio de la izquierda. El efecto es muy bonito.

Tras pelear tres días con la cámara conseguí activar el Live Vision, o algo así, pero no sé porqué cuando intento que salga la retícula en la pantalla LCD, el objetivo se cierra y ¡solo me deja hacer una foto!

De nuevo, insisto, si esta es la cámara más sencilla.. ¡cómo serán las difíciles!

Al final decidí hacer fotos sin más e ir aprendiendo según lo que sale:




Esta que veis arriba está hecha con la rueda de "tipo de foto" puesta en el botón en el que sale una flor. Si miras en la pantalla dice: primeros planos. Resulta que es un "macro", la cámara hace fotos muy de cerca, muy bien. No sé las palabras técnicas pero en la fotografía hay dos cosas importantes (entre muchas): la profundidad de campo y la apertura del diafragma. Veréis, esta foto de aquí arriba tiene una profundidad de campo pequeña (¿veis que solo una parte está enfocada y el resto no?) Hace lo mismo que nuestro ojo, a mí ese efecto me encanta. Dirige la atención. Lo que viene a decir la cámara en ese modo es: "Hago fotos muy nítidas pero de un segmento muy pequeño de la realidad". 
Sé que dicho así suena un poco raro pero es que yo a la cámara tengo que traducirla. Llevo años diciendo que no hablamos el mismo idioma.

Aquí os dejo un interesante dibujo que relaciona la profundidad de campo con la apertura del diafragma:



El diafragma sirve para controlar la cantidad de luz que entra. Está relacionado también con la velocidad de disparo y ahí la Canon EOS 1000D te da pistas sobre que apertura usar, ya que cuando vas a enfocar con una velocidad de disparo rápida 1/25000, la cámara te dice: "¡Pon F5, pon F5!" que es la apertura del diafragma. Y te lo dice ella sola.

F5 o F4.5 es el menor valor que te da. Es cuando el diafragma está más abierto, es decir, el número más pequeño es la apertura más grande, de forma que cuando disparas, ¡¡muy rápido!! la cámara te dice: "por favor, dame más luz". 

De este modo, puedes disparar al agua y congelarla, o disparar a un animal que se mueve veloz y que quede nítido (congelar a un pájaro en el aire).

A medida que cambias la velocidad de disparo, a la cámara le dices: "quiero ver las cosas borrosas".

Pero aunque puede sonar muy raro, en verdad, las fotos de agua en las que un río parece una cortina, o una cascada cae como si estuviera difuminada, esas fotos se hacen todas con esa opción. Disparo lento.

Pero ocurre una cosa, si el disparo es lento, ¡¡entra mucha luz!! la foto te queda blanca. Así que la opción que te dice la propia cámara (al menos este modelo) es: "¡Usa el f22, usa el f22!"

¿Por qué?

Porque si vas a tener tres segundos abierto un disparador, de alguna manera tendremos que evitar que la foto quede blanca del todo. De todos modos, esa parte la llevo peor. Cuando se hacen fotos de noche necesitamos un trípode o un lugar de apoyo ya que si no la cámara tiembla y en vez de obtener una foto bonita, ¡disparando tan lentamente salen fotos fantasma! 

A mí me gusta mucho trabajar con el disparo rápido y la profundidad de campo pequeña:
Vienen a ser fotos que dicen: "¿¿Ves?? ¿¿¿Veees lo que hay???!!!""
jajajaja!
Un amigo mío fotógrafo me dijo: "Están muy bien las fotos que haces. Muestran lo que quieres enseñar y se parecen mucho a la realidad pero, ¿has probado a experimentar un poco?"


Bueno,... a mí me gusta hacer esto:









Aunque la foto del medio... me ayudó él. (Él hizo también las fotos de mi nota de prensa). Siguiendo sus consejos y trasteando yo con la cámara, voy haciéndome poco a poco con las nociones de fotografía (y llevamos 5 años, JAJAJAJAJA....) 

De pequeña pensaba que sería bióloga y recorrería el mundo sacando fotos a todo tipo de bichos. JAJAJAJ! de momento, me conformo con inmortalizar toda la vida natural que me rodea...

He visto que hay un fotógrafo gallego que ha conseguido esto:


Os dejo el link al blog del fotógrafo porque tiene trabajos muy buenos:


En algunas fotos se ve la Vía Láctea. Es Asombroso.



Saludos!!
Nelly.




Las mellizas chinas - cuento de fantasía

pixabay.com
(creative commons - clic a la fuente)
Vinimos a este mundo en primavera, en una remota ciudad de China, tan diminuta que ni siquiera aparece en algunos mapas. Nuestros hacedores nos dijeron, siendo muy jóvenes, que pronto habríamos de viajar a España; que la crisis hacia que cientos de mellizas chinas, antes que nosotras, hubieran encontrado un hogar feliz y un buen trabajo. Que estaba de moda provenir de mi país, decían. Que hasta podíamos vivir en barrios de lujo y conocer a famosos. Yo por entonces no sabía donde estaba Europa. Me habría dado igual decir "Toledo" que decir "la Luna". Así de lejos se me antojaban esos sitios extraños. Para mi hermana, sin embargo, era diferente. Ella soñaba con alfombras rojas, con acompañar a estrellas de Hollywood mientras recorrían pasillos enmoquetados de hoteles de lujo. Soñaba con viajar a Estados Unidos y estar presente en una ceremonia de entrega de los Óscar. 

Dicen que la hermana que tarda mas tiempo en nacer es la mayor, por lo tanto, era mi responsabilidad guiarla por el buen camino, velar por ella y protegerla para que no diera malos pasos. Cosa que no me resultaba difícil porque yo siempre solía andar uno por delante de ella.

Cuando nuestros mayores consideraron que estábamos listas nos embarcamos hacia aquel remoto país mediterráneo. Tardamos en llegar casi dos meses. Primero viajamos en un gran carguero, luego nos trasladaron en un avión de dos hélices que temblaba constantemente sacudido por los alisios, y por último subimos en una furgoneta blanca cuya parte de atrás no estaba acristalada. Hacía mucho calor. Terminamos en una trastienda oscura, hacinadas con docenas de hermanos y hermanas mellizas procedentes de otros países, que como nosotras habían sido enviados hacia un futuro incierto por orden de sus mayores, quienes auguraban que sería mejor que el destino en su propia tierra natal.

- ¡Qué lleno esta este lugar! -dijo mi hermana.

- ¡Nosotras no deberíamos estar aquí! ¡nuestro destino era París! -protestaron dos gemelas situadas muy cerca de nosotras- ¡Se han equivocado! ¿Dónde está Saint Germain?

Entonces un  quejido capaz de poner la piel de gallina al mellizo más valiente anunció la entrada de un desconocido en la trastienda.

- ¡¡Qué miedo!!

Allí estaba Nelly, la Alcaldesa de la Ciudad de los Cuentos. Claro que... nosotras no sabíamos quién era. Le seguía un joven de unos veinticinco años. Moreno, de ojos redondos y oscuros como el carbón. 

- Elige deprisa. Si mi jefe se entera de que estamos aquí, me despide...

Nelly miró a un lado y luego al otro. Se notaba claramente que estaba indecisa. Nosotras aguardamos en silencio, expectantes, pues no sabíamos bien lo que iba a ocurrir. Allí había cientos de hermanos y hermanas de todos los colores: negros, blancos, amarillos... Pequeños, grandes.

- Me gustan todos.

Con el tiempo me enteré de que Nelly hacia aquello todos los veranos.

- ¡Éstas! -dijo de súbito. Y nos señaló.

En un visto y no visto estábamos fuera de la tienda.

- Mañana se las llevaran todas -dijo el joven con aires de secretismo-, porque al parecer son falsas...

¿Nos estaba llamando mentirosas?, pensé indignada.

- No me importa. Son bonitas y parecen cómodas.

En eso llevaba razón, las dos eramos muy cómodas.

Como era de esperar, Nelly quería que estuviésemos a sus pies en todo momento y al principio nos trataba como si nos diera poco valor. Pero poco a poco se dio cuenta de que nos podía llevar a todas partes y comenzó a valorar las grandes y variadas experiencias en las cuales le acompañábamos. Un buen día, uno cualquiera en el que el sol  iluminaba con colores cálidos el atardecer, la que había pagado por nosotras una cantidad irrisoria nos dijo:

- Gracias.

Aquel gesto nos sorprendió. ¿Cuántos consumidores les dan las gracias a sus zapatillas?

- Gracias por ser mis "zapatillas del verano"

En realidad mi hermana y yo éramos "bailarinas", pero decidimos no llevarle la contraria a Nelly, pues se la veía muy contenta. Y aunque mi hermana sigue soñando con vestir a una actriz de Hollywood yo creo que la mejor alfombra roja es acompañar a alguien en sus mas gratas experiencias.

FIN.


Nota de la autora: este cuento juega con equívocos sobre un tema muy serio. La verdad es que al escribirlo mi intención no era frivolizar sobre el drama de la búsqueda de una vida mejor en otro país, sino simplemente contar la historia de mis zapatillas de verano. Ésas que sin darte cuenta te acaban acompañando a todas partes. Aunque también sirve como reflexión para darnos cuenta de que tenemos un montón de cosas buenas y sencillas que a veces no valoramos porque no nos damos cuenta de que están ahí. 

Saludos!!
Nell. 

La Flor - Cuentos del niño mensajero.

Estaba Nelly sentada en la puerta del consistorio, cuando vio pasar al niño mensajero y quiso pedirle un cuento de su repertorio.

- Pero no me lo pongas tan sencillo -dijo el niño- decidamos que palabras con tildes no puedo usar. Tampoco pronunciar ninguna que no sea capaz de rimar.

La Alcaldesa, entusiasmada, vio marcharse al sol mientras escuchaba:

- El cuento comienza con una flor que desconoce su apariencia...

"A todos los que encontraba preguntaba si era verde, roja o rosada,
si sus hojas eran alargadas, grandes, grises o acorazonadas.

 Una mañana vio saliendo del bosque a un ermitaño.
Y quiso preguntarle como las flores hablaban al Hombre antaño.

- Nadie me dice si soy rosa, cardo, narciso o nardo. 
Unos dicen que amarilla, otros que violeta, ¿soy acaso de todos lo colores
que el pintor pone en su paleta?

- Escucha, mi buena amiga -dijo el ermitaño- muy atentamente la respuesta: 
cuando alguien te mira, lo que lleva dentro manifiesta. La abeja te ve amarilla porque
su alimento es de ese color, verde te ve un humano y rosa el ave que vuela de flor en flor...

- ¿Tengo color y apariencia, entonces?

- Es complicado responderte pues claro que todos en cierto modo pueden verte. 

- Si cada uno lo hace de una manera , ¡bien entonces... puedo ser cualquiera! -dijo la flor.

El ermitaño no le dijo nada, estaba esperando a que recapacitara. Finalmente, termina el este cuento, respondiendo el ermitaño al cabo de un momento:

- Piensa que todo ser vivo te ve de distinto color. Y si tu aspecto no es fijo entonces es que no define a una flor...

Caminando con paso liviano, vio la planta alejarse al ermitaño.
Y ahora Nelly le pregunta a una mariposa, si sabe ella si aquella flor era nardo o rosa...

FIN.

 

 

 

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