¡¡¡¡Uyyyyy, vaya sueño!!!!!

 ¿Os acordáis que hace unos días soñé con un delfín y una ciudad... hecha de cubos?

Bueno, yo pensaba que nada podía superar eso... pero lo de hoy....

Bien, en primer lugar, debéis saber que antes de acostarme, un par de horas antes o así, buscaba un trapo de color rosa. No lo encontré y me extrañó...

"Jolín, pues aquí está el verde y el marrón... pero... estoy super-segura que saqué del cajón uno de color rosa. ¿¿¿Por qué puñetas siempre pierdo los dichosos trapos de la cocina???"

Pasó eso por mi mente... y me dije "bah, mira, da igual..."

Es como el vestido azul.. ha desaparecido y no hay quién lo encuentre.

Bien, tras ver un trocito de varias películas, me fui a leer. Tras leer a Thomas Mann, me puse con un par de artículos de la Constitución.

Empecé a pensar en nuestra sociedad, bostecé y me quedé dormida.

Antes de despertarme he tenido un extraño sueño, pero tan increíble que os lo tengo que contar.

Estaba en una casa... con muchos amigos. Había amigos míos y amigos de algunos amigos. Y era una casa "rural".

Al principio, todo era normal. Yo no les conocía mucho pero hablaban de cosas normales:

-Quiero montar un negocio -me dijo uno-, mira, tengo ya planificado el sitio y...

-¿A ver? -pregunté.

No me interesaba mucho, la verdad, pero aquel chico se acercó con un ordenador y empezó a enseñarme cosas. Otro, hablaba de su trabajo. Otro que las habitaciones eran muy guays y que no se qué cosas del futbol o de un partido que quería ver...

Otro, hablaba con otro de cosas así.

Empecé a deambular por la casa. Había una chica en el salón y un chico. La chica era más callada. El chico vestía diferente. La verdad es que ambos eran "recordables", ¿entendéis? El resto de gente... era solo gente. Gente normal, como la que vemos todos los días. 

Me senté en el sofá. Dije algo, ella contestó. Volví a deambular por la casa. Mis "amigos" entraban en una habitación, hablaban, luego ... estaban a sus cosas. Dos de ellos salieron a comprar algo... 

Volví al salón, miré a la chica y de repente....

.... tenía orejas de zorro.

¿¿¿Pero qué????

Ella dio un respingo y rápidamente dejó de tenerlas, pero... pero yo lo había visto y eso no me encajaba. ¿Sabéis esas... esos dibujos japoneses de mujeres que no son humanos sino otra cosa?

-?????

Se me quedó mirando en silencio y yo, también.

Y entonces no sé qué dijo sobre lo que echaban en la televisión y eso distrajo mi atención. 

"Me lo he imaginado" pensé. "¡Vamos, Eva...! ¿Qué piensas que es, un zorro disfrazado?"

Traté de hablar de algo... y luego me levanté para irme pero... antes de salir eché un vistazo de nuevo y ella tenía orejas de zorro y cola... bajo el vestido.

"¡AH!"

Me asusté. 

"¡AH, NO ES HUMANA!"

Pero no dije nada en voz alta. Me fui a toda prisa a buscar a alguno de los otros personajes. Y, la chica, entretanto, se levantó y salió de la casa.

-¡Oye, esa no es humana! -le advertí a uno.

-¿Qué?

-¡¡¡¡Esa chica no es humana!!! ¡¡¡No es humana!!!! ¡La he visto y tenía orejas de zorro! ¡No es humana!!!! ¿Entiendes??? Es un monstruo, un fantasma, un... lo que tú quieras, pero ¡¡¡no es humana!!!!

Ese chico se lo dijo a otro chico, que a su vez se lo dijo a mi amigo y en cinco minutos lo sabíamos todos.

-¿Y qué hacemos? -pregunté, temblando.

-Cuando vuelva la atrapamos -dijo uno-, y la encerramos. Luego, ya veremos.

-¡Sí, porque no es humana! ¡Es un monstruo!  -aseguré.

-¿Y dónde está?

-Se ha ido. Ha salido.

-XX y XXX están también fuera. ¿Qué hacemos? -dijo otro.

-Vamos a buscar por la casa, no sea que ande por algún lado -respondió el primero. 

Buscamos por toda la casa, no estaba, y, al final, nos reunimos todos en el salón.

Entonces la puerta se abrió y entró ella, como mujer.

Nos miramos unos a otros. Intentamos aparentar normalidad. Se intercambiaron unas palabras y ella se sentó con nosotros, habló en tono bajo, como si todo fuera bien. Entonces mis amigos se levantaron y la "cercaron", ella salió del salón y se dirigió al pasillo y nosotros, detrás. La acusábamos de no ser humana, si no otra cosa. De tal manera que al entrar ella en el pasillo ya no tenía salida. Porque la puerta de salida estaba ocupada por mí y por otro de los chicos. Y, claro, con tanta gente "a tu espalda" pues ya no tienes miedo... hasta que el personaje que vestía diferente la cerró.

Yo tenía a la chica "delante" intentando huir... pero lentamente... porque más bien se alejaba de modo lento.

Y al chico detrás. Sólo que ese... cerró la puerta. Bloqueando a los demás.

-Se llama yokai...-dijo.

-¿Qué?

Noté, os lo prometo, que no pisaba suelo firme.

-La palabra que buscas... espíritus cambiantes -añadió.

Me giré.

Él tenía orejas.

¡Tenía orejas!

Me entraron ganas de llorar.

-Siento que lo hayas visto -me dijo- generalmente, no nos ven.

-ay, no, no.... -dije.

Avanzó un paso. Mis amigos, (los veía porque la puerta era de esas que tenía cristal de adorno) golpeaban y trataban de abrir... Algo le había hecho a la puerta. No se abría.

-Oye, mira, lo siento -dije.

El señor con orejas avanzó un paso. No era mayor, era joven, pero a la vez no era joven, era muy mayor.

-Ella está conmigo. Mi labor es protegerla -añadió.

La mujer-zorro estaba al final del pasillo. Ahora vestía todo de blanco y no parecía muy humana, no. Tenía orejas, y cola, y el pelo lacio y parecía un fantasma japonés.

-Bueno, pero.. podéis marcharos -dije.

Él negó con la cabeza.

-Nos bloquean el paso.

-Vale, pero... no sé... -retrocedí-, a lo mejor hay más salidas.

-No sabes mucho de casas, por lo que veo. 

-Oye, yo no voy a haceros daño -dije, levantando las manos.

-Lo siento, pero o estas con ellos o conmigo. Y tengo que protegerla. 

Se abalanzó y yo cerré los ojos. Al volver a abrirlos estaba en el suelo, me había derribado. Me medio incorporé y tenía... ¡tenía orejas de zorro! ¡Qué horror! ¡Y colmillos! 

-¿¿¿¿Qué has hecho?????? ¡¿Pero qué has hecho?!

-Ahora, danos tiempo -susurró.

Se puso en pie y se fue con ella, corriendo, como fantasmas que son porque yo no entiendo muy bien cómo se movían.

-¡Eva, ábrenos! -gritó un amigo.

-No puedo.

-¿Cómo que no puedes? ¡Gira la manilla!

Estaba haciendo justo lo contrario, empujar la puerta.

-No puedo -les contesté.

Y, tras mirarme mis manos que de repente parecían no tener forma, y tocarme las orejas que aparecían y desaparecían... y comprobar con mi dedo gordo mis colmillos, ¡¡¡que no eran de ser humano!!! hice lo que los otros dos... salir corriendo por ese pasillo hasta dar con una puerta...

Cabe hacer una referencia al pasillo pues dejó de ser "un pasillo de una casa" para ser más bien un túnel oscuro... pero por el que podía avanzar muy rápido.

Tras cruzar el umbral caí de bruces en una ciudad.

Aquí inicia otro pequeño trozo de sueño que no logro recordar y tampoco es muy relevante. Básicamente, deambulaba de un lado a otro, tratando de llegar a mi casa.

Y me desperté.

Con los ojos como platos.

¿¿¿Qué puñetas es un YOKAI???? (lo tengo que buscar) 

¿¿???

¿Qué significa soñar con uno?

Bueno, no pasa nada. Esto ocurre por tener "mente de escritor". Que sueñas cada historia... que asusta. 

Buenos días!!! 



Por cierto, al despertar... a los pies de mi cama encontré el trapo rosa. El que había estado buscando y que anoche no estaba allí.

Saludos!!! 





 


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