Ordenar y estudiar.

 



Este fin de semana voy a ordenar y leer y estudiar, principalmente.

Hemos tenido una semana, en el trabajo, de locos. Y este fin de semana tengo que adelantar varios temas personales, todos relacionados con "el orden".

En primer lugar, cambiar la ropa de verano por la de invierno. Pero no se trata solamente de una mera reubicación de prendas... muchas de ellas no me las pongo. Tampoco es que sean demasiadas, es solo que me da pena tirar ropa, así que acabo teniendo una amplia variedad de camisetas de andar por casa y pantalones "tipo yoga".

El caso es que son bastante bonitos y un amigo me dijo: "Vas a crear un estilo de moda que sea de andar por casa pero que queda muy bien...". En realidad, las modas a veces son cómodas y otras, incómodas. Yo tiendo a no seguirlas.

Me explico: ningún ser humano puede caminar cómodamente si el pantalón va tan bajo que es como si tuviera que caminar atado por una "cinta de goma" en los muslos... (y esa moda la hemos tenido...)

Zapatos de tacón, incómodos escotes, apretadas camisetas y puntera con forma de triángulo son igualmente erróneos para adaptarse a nuestra figura. La ropa debería acompañar. 

Y luego está, claro, la personalidad.

Voy a contaros un secreto que os va a hacer reír. 

Existen tres tiendas cuya ropa me quedaba muy bien, a lo largo de los años, pero ya no "existen" o han cambiado. Vamos a revisarlas.

1) A los 28, 29, 30, 32... Desigual.

Sacaron un tipo de vestido que llegaba por la rodilla, y era muy sencillo: pegado hasta la cintura y luego caía libremente, hasta un pelín por encima de la rodilla. No era mini-falda. Podías llevarlo cómodamente al trabajo y... yendo especialmente cómoda, ¡te alababan el estilo! 

Contras: desde mi experiencia... los vestidos no duraban. Hablé con un comprador (chico) habitual de la marca (compañero de curro) y me dijo (de esto, hace quince años): "Han cambiado los materiales..." y añadió que su experiencia había "bajado" mucho en "estrellas".

De esto han pasado 15 años, insisto, y las últimas veces que he entrado en esa tienda no he encontrado vestidos similares.. es probable que "yo no esté en la onda adecuada".

2) Camaieu 

De ahí, pasé a Camaieu. Y durante años, fue proveedora de "ropa para ir a trabajar". Pantalones azules con una camiseta de color clarito y una "rebeca". Camisetas de colores suaves, con pantalones de colores. Nada muy especial.. pero quedaba bien.

De un día para otro la tienda cerró y yo me quedé sin sitio en el que comprar ropa para ir al trabajo.

3) Entonces descubrí que algunas prendas de Mango y Sfera se ajustaban a mi estilo. 

4) Y unos años más tarde, descubrí Springfield. Pero con esta marca me pasa una cosa muy rara.

-¡¡Eva, me he comprado el mismo vestido que tú!! ¡El mismo! ¡Y yo me lo pongo y no queda.. no sé, no queda bien!!!

El estilo "rancherita".

Riéndome, miré a esta persona y le dije:

-¿No ves que si me pongo un vestido rojo de rancherita, con el color de pelo que tengo, la cara, la piel pálida y los ojos azules... solo me falta el banjo???

-¡Jajajajajajaj! -se echó a reír-, ¿pero cómo es posible?

Los "colores satinados" con la piel blanca y siendo rubia, siempre van a quedar muy bien, especialmente si son rojos, naranjas o azules.

Pero es que si os fijáis en las camisetas y los vestidos son (a mí parecer) universitarias.

Vestidos largos y hippies, camisetas estudiantiles, vaqueros, más vestidos... entonces, todo lo que me compraba en Springfield me quedaba bien.

Y esa es mi situación actual.

Pero... como no puedo ir a la tienda porque está lejos de casa... de vez en cuando voy a INSIDE.

5) Inside. 

Inside pretende ser "urbano" pero a mí ese tipo de "urbanidad" no me vale para ir al trabajo porque... si fuera yo capaz de vestir adecuadamente, vestiría como viste la de 50 Sombras de Gray... y ya véis que Inside no va precisamente de eso. Considero que la ropa de esa película es impecable en estilo y ojalá supiera yo vestir así, que no sé. Inside, por supuesto, es un rollo más joven, es estilo de patinador, más tirando a camisetas toreras y top, y una urbanidad más... de barrio, que de oficina.

Plataforma en las zapatillas, etc.

Ahora bien... tiene pantalones "a cuadros" que conjuntados con una camiseta de color satinado y con un zapato de tacón... vale para oficinista.

Y, como está al lado de casa, debo decir que bastantes prendas son de ahí. Y los jerseys de chico son una maravilla, en algunas temporadas. 

Diréis,... ¿y por qué me cuenta Nelly esta "chapa" sobre sus problemas para comprar ropa?

Porque os dije que este fin de semana tenía que ordenar y uno de mis objetivos es tener 4, 5, 6 modelos de ropa que estén ya conjuntados. Es decir, no devanarme los sesos pensando qué ponerme. Sino darme cuenta de que: "si tengo este pantalón, necesito este tipo de camiseta.. y ya tienes el atuendo 1".

Y hacer 5, o 6 o 7 atuendos y no volver a pensar en la vida en qué ponerme porque... de verdad... 🫤🤣😂 yo no entiendo nada de moda.

Pero nada.

Una vez me compré un vestido y mi profe budista... le dio la risa, porque dijo que parecía "un saco". Y con lo majo que es y lo educado que es... y de verdad que me acabé riendo yo porque es cierto. No me gusta ir a comprar, me estresa, y si alguien me pregunta sobre ropa lo único que sé es que desde que tengo 14 años me chiflan los pantalones de raya diplomática y que si por mí fuera tendría doscientos en un armario y me los pondría con zapatillas.

Dicho esto, ya tengo labor para el finde.

Por otro lado... debo ordenar los objetos obsoletos en uso.

A saber... me parece fantabuloso tener dos docenas de lápices de colores y tres pares de zapatillas que jamás me pongo porque me destrozan los pies y/o andar con ellas es arriesgarte a un resbalón... lo que ya no me parece tan fantástico es que luego busques un lapicero y no lo tengas o que resulta que los zapatos que más te pones tiene agujeros pero te da igual porque "los usas para conducir y ¡total! quién va enterarse!!"

No.

Quitas lo que no usas... y dejas de ponerte unos calcetines con remiendos que sí, son los mejores calcetines del planeta pero de vez en cuando hay que soltarrrrr... 

Esa es mi labor número dos. Refresca.

Quita lo viejo, quita lo que no usas... mantén lo que funciona pero, por favor, si tiene agujeros y remiendos haz el favor de mirar si puedes comprarte algo de similares características y un poco más nuevo.

Labor número tres (y última) Leer.

Como os dije el otro día, quería empezar los tres libros a la vez y así ha sido...

Primero, no consigo desligarme del de Perry Mason porque han metido veinte personajes más y yo quiero saber quién mato al rico hombre de negocios y está claro que su tercera esposa no fue.... (¡jajajaj! ¡menudo culebrón!)

Después de esto podía leer/ver de nuevo como Perry enciende la bombilla del techo del coche para mirar a Eva Belter a los ojos y suspirar mientras ella le suelta una sarta de mentiras porque está muy asustada y trata de salvar de la horca a su amante político.... Y es que, ¡jajajaj! como los calcetines cómodos o "el guardián entre el centeno"... hay escenas a las que vuelves una y otra y otra vez, sólo porque te dan seguridad.

Y que a un hombre se le caiga el mundo encima, su cliente le acuse de asesinato, le despierten en mitad de la noche, le cuenten (así, como quien no quiere la cosa) que él "sabe bien" quién acompañaba al muerto y añadan: "pero tranquilo, que yo guardo silencio, que le soy leal..." Tú ves eso, como lectora, y piensas: "Yo agarro a Eva Belter del pescuezo y la zarandeo.." y Perry en vez de eso, suspira y dice: "¡Para lo que va a servirme!"

Entonces, sí, ese tipo de santa paciencia ante la adversidad necesito aprenderla yo, que me pongo nerviosa si mi coche no queda equidistante a las rayas perpendiculares del aparcamiento... 

🤣😂

Así que voy a seguir con Perry Mason.

Pero también llegué a leer lo suficiente de El Aleph como para saber por qué lo había abandonado anteriormente. Cuando empieza a hablar de Ulises me paré y me di cuenta de algo...

"No sé qué estoy leyendo".

¿Un cuento? ¿Una novela? ¿Un viaje?

Acudí a la contraportada... ah, son ... vale, ya sé, como cuentos filosóficos, entiendo.

O sea, ver más la forma que el fondo, porque la pretensión es que la forma sea tan bella que valga lo mismo que el fondo...

Y digo yo: "Hombre, no, quizás es que el fondo no se puede transmitir de otra manera y..."

Mi Yo Interior pierde el interés.

"¿Qué? ¿No te gusta? Si es rocambolesco..."

((es pretensión))

Veo al autor. Indago en la portada.

"Bueno, a lo mejor escribe así..."

Entonces elijo seguir leyendo La Insoportable Levedad del Ser.

Tiene gracia porque... no sé, busco justamente "pretensión" y "filosofía" y yo lo que veo es un actor... 😂🤣 y un "cachorro" (*una mujer enamorada que él compara con un cachorro abandonado en su puerta, o un niño abandonado en un cesto en un río...) que lleva 7 años viviendo con él, cuando él mantiene "amigas con derechos".

-???

Esto es como Orgullo y Prejuicio, que piensas una cosa en la portada y luego resulta que están cambiados.

Lizzy tiene prejuicios (y no él), y él es un orgulloso (y no le cuenta que ayuda a cierto personaje). Están cambiados, no es ella la orgullosa y él el que hace prejuicios de la familia, tal y como parece... No, la que prejuzga es Lizzy...

Total, que yo en este no veo levedad ni pretensión, veo vidas humanas.

Y me engancha tanto como el de Perry Mason.

Empiezo a debatir sin hablar con mi "Yo Interior", o como se llame, sobre cómo pudo mantener ella esa vida al lado de él... aceptándolo y cómo es que él ama a dos... porque eso pasa.

Los humanos somos rarísimos.

Y ahí tuve que dejar de leer.

🤣🤔 Sólo tengo que acabar esos 3 y empollarme 5 libros de Leyes (no preguntéis) y más o menos tendré hechas todas las labores del finde.


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