Kaizen aplicado a todo..
Una vez me explicaron lo que era el Efecto Diderot. Por lo visto, era un señor llamado Denis, filósofo de la Ilustración, que o bien escribió esto como un cuento, o aparece en algún relato... o, si queréis aprenderlo como lo hice yo, vivió esto en primera persona...
Era un hombre muy pobre, muy pobre, que vivía en una casa destartalada, con ropa roída, muebles viejos, etc. Un buen día, el rey, le regala una bata. Esta bata tenía una buena calidad, era de la realeza. Suave, nueva, de bonito terciopelo. Diderot la recibió con una gran sonrisa, se fue a su casa, se puso la bata y se sentó en su mugriento sillón...
-Hombre, no... -pensó-, esta bata no puede sentarse en semejante sillón carcomido por polillas.
Así que se compró un sillón nuevo, a juego con su bata real.
Una vez colocado el sillón sobre ese suelo lleno de manchas y con dos trapos viejos a modo de alfombra... pensó: "No, no... esto no está bien, aquí hay que poner una alfombra nueva". Y la compró.
Una vez que tenía la bata, la alfombra, el sillón relucientes.. miró las paredes desconchadas y la cama desvencijada y pensó: "No, hombre, no... esto no puede estar así..."
Total, que se endeudó. Al cabo de un mes Diderot tenía mil créditos y era más pobre que las ratas más pobres de la alcantarilla más pobre....
La historia, cuento para explicar el efecto del endeudamiento... A mí me encantó!!!
😛🙃
"Espera, espera... tengo que aplicar esto en mi vida diaria"
Y es el Kaizen, también.
"Tengo una montaña de platos sucios sin fregar... Sólo verla... se me ocurren mil cosas mejores que hacer que abordar semejante tarea... paso, paso..."
Pero....
"Tengo una montaña de platos sucios sin fregar... ¡Qué suerte que solo tengo que limpiar a fondo una cuchara!"
🤣🤣
Lavo y aclaro la cuchara.
"¡Caramba, qué limpita! Mira, voy a hacer lo mismo con un tenedor..."
"Bueno, ya puestos, solo los cubiertos..."
"Bueno, mira, ya que estamos... los cubiertos y un vaso..."
"Venga, el vaso y tres tazas... ¡pero solo tres!"
"Oye, ¿y si ahora voy con los platos???!!"
🤣😂😂😂😂
Media hora más tarde llevo puestos guantes y estoy dejando relucientes los azulejos.
¡Jo con Diderot!
Veamos, a qué más puede aplicarse esto...
Y, para reforzar la utilidad de la técnica, me releí la mitad de un libro de Kaizen que me regaló mi compañero de trabajo (al que admiro) y que dice:
"Shhhh! no despiertes a la amígdala"
"Pasos pequeños"
Cuenta de una señora que estaba gordísima. Más, más gorda. Todavía más de lo que imagináis.. ¡mucho, mucho más! ¡Veinte kilos más de lo que estáis pensando!
La señora fue a verlo y él (el autor del libro) y la enfermera o la otra facultativa, pensaron que iba a tener un grave problema de salud. Pero solo decírselo... "Oiga, haga deporte", la buena mujer ya lloraba. Y es normal. Si tú le dices a un agorafóbico: "Oye, súbete el avión de una vez", te va a mandar a la porra.
El autor del libro le dijo: "Oiga, ¿podría caminar un minuto delante del televisor? Pero solo un minuto".
La señora lo acogió con sorpresa y estupor. La que trabajaba con él, también.
-¿Un minuto?
-Un minuto.
(la cuchara)
-Pero... en un minuto no rebajo nada.
-Vale. Pero es que no tienes que hacer más.
La señora caminó un minuto delante de la tele. Y pensó: "Bah, ¿y si camino dos minutos?"
Al ver que eso no era "nada" de esfuerzo... subió a tres minutos.
¿Qué creéis que le pasó al cabo de tres meses?
Pues que estaba haciendo abdominales.
Engaña a tu cerebro.







0 comentarios:
Publicar un comentario