En el que mi compañero me regala un chubasquero figurado.

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 Ayer hice taichí y me senté a meditar en mi cojín de meditación.

Y decidí usar mi cabezonería para tener la mejor meditación posible, esto es, no esperes nada y trata de hacerlo lo mejor que puedas.

Mi meditación fue escuchar el reloj, el portal, el silencio, mi corazón, respirar, notar el cuerpo, y el trabajo.

"Ay, no, ya estoy otra vez..." Y fue ahí donde pensé: "Vale, pues venga... lo dejas y vuelves amablemente al presente..."

Me pasó unas tres veces y la siguiente ya no era el trabajo, era un plan... y vuelta al presente. Y de nuevo todo genial y entonces el trabajo.

Y el trabajo, y el trabajo.

"Mira olvídalo ya, ¿vale? bórralo. No existen. Me da todo igual, no tiene remedio y no son externos, no existen, están solo en mi mente y me importan un comino ya... No existen".

Lectores... esto es duro. Yo lo llamo cerrar puertas. Pero a lo bestia.

Ocurrió que, de pronto, y aunque esto es raro... toda esa nube que estaba como delante de mí (yo sentada), a la altura de mi ... digamos frente, pero más alta y más adelante, se borró.

Pum. Como quien pasa un trapo por un cristal sucio. Pum. 

Y a continuación volví a sentir todo lo que no era eso. Mi corazón, y el espacio delante y detrás y no es espacio...  No, es algo más. Es... sentir los sábados, ¡jajajajajajaj! ¿No os pasa que a veces te levantas libre de preocupación? ¿Dónde notas eso? Lo notas en que estás expandida. ¿No? Pero definir eso en un lugar del cuerpo...

No sé, noté varias cosas pero no tienen palabras. Digamos que del centro del corazón a un respetuoso espacio alrededor del cuerpo, era yo. 

¡¡Uy!!

¿¿Cómo has hecho eso??

Duró un instante. Y luego vuelta:

"El trabajo, el no se qué... el no se cuánto..."

Pero como había decidido usar mi cabezonería, me dije: "No me levanto del sillón hasta que aprenda".

Respirar...

Los sonidos...

El cuerpo....

Nada.

"Jobar, ¿cómo lo he hecho?"

Y vuelta.

Respirar...

"Paciencia, venga... ¿cómo lo he hecho?"

Y respirar....

Y silencio....

Y el tic-tac del reloj....

Y el corazón que late y lo puedo oír...

Y los dedos de las manos...

Y el trabaj....

"Ok, ahí está.... vale, ahora... bórralos. Cierra puertas, no existen"

Y.... ¡¡¡tachán!!!

¡¡¡¡¡¡¡Mismo resultado!!!!!! ¡¡¡Es científico!!!!!

Abrí los ojos.

"Vale, vale, buen trabajo" pensé... "Ok" "No sé si podré repetirlo pero... fíjate... sólo tienes que borrarlo. No existe futuro"

Y, claro... "¿¿¿Pero tú has visto el nivel de ansiedad que tengo?????"

El pecho, lo mental... en fin.

Sólo había otra cuestión más. Cuando le cuento a un ser muy querido estrategias así porque estoy mal me dice: "Ya te pasas del blanco al negro". Y seguimos discutiendo. Yo suelo contestar: Only a Sith deals in absoluts. Frase que, no sé por qué, (sí lo sé, la entendí y no sé que es deals pero la aprendí perfectamente sin necesitar diccionario y eso me encanta, es sencillamente maravillosa esa frase) me chifla pero conduce a "Sí, soy el villano del cuento, ¿vale? Soy el Sith" Y de ahí no salimos. ¿Qué queréis que os diga? Las cosas me importan o no me importan. Y ya está. Me ocurre con los chicos. "O estás o  no estás", pero esas idioteces de "te querré siempre" y resulta que es "te quiero hoy, ahora, y si me apuras mucho... este segundo", pues hijo, cómprate un diccionario. Usad las palabras en lo que significan, que me vuelvo loc@ con ellas. 

"Te querré siempre" es "te quiero, hoy". Y punto. Di "te quiero hoy y mañana no lo sé" y no tendremos problemas.

Así que (aunque ellos tiene razón) no hay quién me guie discutiendo de estos temas. Acabo sintiéndome mal, me pongo triste y estoy confusa.

¡Pero entonces!

Dio la casualidad de que ayer mi compañero dijo un par de frases...

-No es egoísta -me dijo.

Así, sin más. Yo... no se lo había dicho.... Quizás usé lo de las puertas pero... No le había dicho lo mal que me sentía por toda esa estrategia. 

-No es egoísta porque te estás protegiendo de lo que te daña. Y ahora mismo es lo que tienes que hacer porque estás machacada.

Así que no le parece mal.

Entonces me preguntó sobre lo que os he contado arriba... concretando sobre el cómo y el qué sientes. No os creáis que es fácil y yo no sé si lo podré repetir. 

-Pues ese es tu chubasquero.

Mira qué fácil.

También me dijo otra cosa:

-Tú quieres que el grupo sea feliz y esté contento

Asentí. (No usó estas palabras exactas, estoy compendiando)

-¿Y crees que una persona que no es feliz (armonía) puede hacer que otros sean felices?

Aquí, internautas, hay otro punto valiosamente importante:

-A ver... pues si te sacrificas... sí ¿no?

Helo ahí. El pilar conductual de mi personalidad. 

Lo saben mis amig@s, lo saben mis padres, lo sabe mi hermano, lo sabe mi cuñada... Mis novios, no, porque salía huyendo casi siempre. Y, claro, ellos no llegaban a enterarse.

"Si tú haces lo que no quieren hacer otros... serán felices, digo yo, se evitará el conflicto y entonces yo seré feliz también".

¿No?

Resulta muy agotador para uno mismo, pero funciona... ¿no?

De pronto tuve la sensación de que lo estaba haciendo al revés.

Y él lo sabe.

No sé, no recuerdo bien esta parte. ¿Cómo fue que lo dijo....?

A mí se me ocurren dos ejemplos. Primero, el del tráfico. Yo me enfado "usa el intermitente" "¡pero qué haces, que le echas del carril!", "¡quieres hacer el favor de no avasallar a aquel!", "anda, pasa! ¡pasa so maleducado!". Bien... yo cedo el paso, acabo enfadada, triste y no evito que los demás se sigan empujando.

Sacrificarme, me he sacrificado. Pero nada.

Ahora bien, ayer salí a conducir y pensé: "No hay prisa. Ve mirando nubes y tranquila porque, de verdad, tienes una hora para llegar a la oficina". Y fui amable. ¿Sabéis qué pasó? No quería cambiar a los otros, pero al frenar yo un poco... el otro lo nota y frena un poco. No siempre. Hay personas a las que les da igual pero....

.... segundo ejemplo: es como las puertas del metro. ¿Qué ocurre cuando las sujetas y esperas? El de atrás hace lo mismo... y eso se extiende...

No es que yo me quede a sujetarle la puerta a cien personas, es desde dónde actúo yo con la primera... el resto, se extiende.... o no.

Luego, si yo quiero que mi grupo tenga armonía... ¿eso consiste en cargarme yo de todas las tareas y esperar que estén felices y todos sean amables entre sí? ¿Y si no lo son, qué? 

Miré a mi compi.

Y.... ((cambio radical de tema)) os cuento el sueño de hoy.

El sueño.

Bueno, voy a ser breve. Tenía que ir a trabajar y por una serie de causas, no llegaba, así que decidí "ir volando". Hacía muy mal tiempo. Ya sabéis que, en algunos sueños, puedo volar, pero no es fácil. De hecho, en este, apenas despegaba del suelo y busqué apoyo en alguna repisa y demás...

-Eh, ¿qué haces? -me dijo un señor.

Ay, no. La gente.

-Eh... nada -contesté-, yo... es que tengo que moverme.

-¡Los humanos no vuelan! -me dijo.

-Bueno.... yo sí -contesté, (tengo prisa)

-¿Y cómo lo haces?

-Pues... no lo sé -contesté.

El señor no se iba. Me seguía.

-¡Yo quiero hacerlo!

Le miré. Era mayor.

-Pues... no sé... es un estado mental -le dije.

Es verdad,... y no he leído Peter Pan pero el autor no iba desencaminado. Puedes volar cuando puedes volar y no puedes volar cuando no puedes volar. Es así. Y yo iba lenta y despacio y apenas despegaba del suelo, así que opté por agarrarme a las fachadas y tratar de ascender.

-¿Es así? -se descalzó y empezó a ascender.

-Sí, eso es -le dije.

"Concéntrate" pensé, "y ten cuidado... a veces te caes por dudar".

-¡Oh, qué bien! -dijo el señor.

-¡Están volando! -dijo una señora con paraguas.

Ay, madre.

-¿Cómo lo hacen? ¡Eh, mirad, esos dos están volando!

Así no iba a llegar nunca.

-¿Cómo lo hacéis? -un chico joven, moreno, pelo rizado-, ¡esperad! ¡enseñadme!

Y se unió una señora de mi edad, el chico, el señor... y hasta un perro.

-A ver -dije-, id agarrándoos si hace falta -les dije-, y ya está, no es nada más que moverse.

Estaban encantados. Alucinados. Sí, los humanos pueden volar. Ya veis, qué cosas. 

Apenas había alcanzado distancia y el viento empeoró. Me detuve en lo que parecía ser la torre de un edificio muy alto, un alcazar o algo así. Seguía siendo mi barrio pero ese edificio no está aquí realmente.

-Tengo que descansar, ¿no os importa, no?

¡Qué iba a importarles! ¡Estaban alucinando con su nueva capacidad!

-¿Qué es eso?

Era el tiempo, empeoraba. Solo que lo que vi yo ya lo conocía de otros sueños.

-¡Metéos aquí, deprisa! -les dije a la señora, el señor, el chico, el perro, el otro chico el...

Se metieron (más o menos) en el torreón.

-¿Qué es eso? -me preguntó la señora de mi edad-, ¿es lluvia?

-No sólo es lluvia -contesté-, es....

Mirad, quiero que imaginéis un viento muy oscuro... más bien, un viento que transporta algo muy oscuro. Yo lo conocía de otras veces. Ahora no, claro, estoy despierta y no sé el nombre, pero dormida sí se lo dije. También sabía que "destroza" cosas, no al modo normal. No es como un huracán, más bien.... son como miles de millones de puntos negros pequeñitos que desmaterializaran lo que tocan. No es bueno.

Pero el viento pasó de largo.

Hala, ya podíamos seguir.

Tras un poco más de vuelo "para principiantes", aterrizamos. Y, la gente, nos aplaudió.

Fotos, sorpresa, risas.

Y yo pensé: "bueno, tengo que irme, por tierra o aire..." pero les miré y estaban todos muy contentos. Cada uno contaba a sus seres queridos que "habían volado". El chico joven del pelo rizado quería hacer un espectáculo. Me lo dijo, durante el sueño me dijo que por qué no sacaba dinero de esto. Le dije que yo no estaba interesada en sacar dinero de volar. Ni hacer un show. Pero él, jajaja estaba encantado y le empezó a contar a un ser querido cómo iba a montar un negocio con aquello. Me hizo gracia (estoy acostumbrada por los talleres que organizo), ver como cada uno toma lo mismo a su modo. Cada persona que viene a mi taller siente los cuentos de una forma. Y el mismo taller es diferente para cada cuál y eso me gusta. Pero yo me tenía que ir.

-¡Mi perrito! -dijo un señor jubilado, con bastón, cuando vio al animal que también había venido a volar con nosotros-, ¿dónde estabas?

-¡Volando! -le contesté yo.

El perro se puso a hacer una voltereta como si no hubiera gravedad.

-¿Vuelas? -al señor casi se le cae el sombrero del susto.

-¡Jajajaj! -me reí al ver la cara de sorpresa que puso- Y usted también -le dije- Y yo, mire...

En realidad, todos, supongo.

Y me desperté. 



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