La importancia de pasear

Ayer tuve un inesperado cambio laboral, que me liberó tiempo para hacer gestiones hoy por la mañana. Entre gestión y gestión, o más bien, mientras me dirigía a la siguiente, tuve que caminar unos diez minutos. Y al hacerlo me di cuenta de algo. 
Lo verdaderamente valioso era aquel paseo. 




Mientras cruzaba la calle por un paso de peatones, casi en diagonal pues quería llegar al siguiente semáforo, reflexionaba sobre la de cosas que tenemos que hacer al día. Y, sin embargo, es curioso, cuando nos morimos, todas esas cosas quedan sin hacer.... y no pasa nada.

Terrible pensamiento para cruzar una calle, diréis, pero en realidad no estaba sintiéndome pesimista, ni mucho menos. Sólo estaba pensando. Reflexionaba sobre los "tengo que", "debo de", "hay que ..."... todo eso. Pensaba en todo eso y en la tranquilidad y belleza que había sentido un poco antes, mientras paseaba bajo el sol. 

¿Realmente es tan importante todos esos deberes auto-impuestos? ¿O lo verdaderamente importante se nos escapa?

Cuando era pequeña no entendía por qué los adultos paseaban tanto. Cuando se puede ¡correr! ¡jugar! ¡descubrir! ¡saltar! "¿Se puede saber por qué van tan lentos?". Me preguntaba. Recuerdo mirar hacia arriba y pensar "blablabla" y van lentos. "Solo hacen eso ¡Qué aburridos son!" 

Bien, ahora lo entiendo. 

A los adultos es como si nos hubieran puesto una inyección de deberitis aguda. No nos damos cuenta pero está ahí, todo el día. En forma de "run-run". "Hay que pagar esto, hay que ir a lo otro. La educación del niño no se qué... la firma del contrato no se cuánto, el examen de patatín, los amigos del niño patatán.. En el trabajo mi jefe esto...., en el trabajo los clientes lo otro....".

Es un run run.
Y es constante, ¿eh? Aunque no nos demos cuenta. Está detrás. Detrás de la conciencia.

Y entonces de repente simplemente caminas, bajo el sol y te das cuenta de lo verdaderamente valioso. Ni ser perfecta, ni tener terminada la planificación de tutores a tiempo, ni nada de eso.
Pasear. 
(jajajajajaj!) Vale, está bien, puede que no sea sólo el pasear, pero se consigue paseando. ¡Ja ja ja! Siempre me pasa igual. Es como cuando le dije a mi "Muso" que lo que traía la felicidad era tomar un café. Y me respondió: "Entonces lo tienes fácil, ¡compra todo el café del mundo, y serás siempre muy feliz!".

En realidad no es ni tomar café, ni el moverte por la calle. Es cómo te mueves. Es el tiempo
Para mí que es el tiempo. El tiempo de vida. Y lo que haces con él. Da igual si lo estás pasando sentado en un sillón o escalando el Everest. Sigue siendo lo mismo, sigue siendo tiempo.

Y da igual en qué lo gastes porque resulta que este valor es idéntico para todos. Es decir, no vale más tu tiempo en la China, que tu tiempo en la oficina debajo de casa. Sigue siendo lo mismo. Es la misma moneda solo que una está, a lo mejor, sucia y nos parece cochambrosa y la otra brilla porque la gastas en un viaje exótico. Pero es la misma moneda. Es el mismo valor. 

Lo que pasa es que no lo vemos.

Y por otro lado, ya que sale el tema del tiempo, para terminar, me gustaría comentaros algo que he leído en un libro que habla sobre Einstein. 
Por lo visto este señor pensaba que el tiempo era relativo, o algo así. Una vez soñé con él. Hace muchos años. Yo llegaba a la cúpula de un edificio que era en sí un observatorio con un montón de estrellas y había un poster en la pared. Y allí estaba Einstein (muy majo él), que lo señaló. Y leí: "Nunca pierdas la capacidad de asombrarte". Y me dijo algo de los niños y los genios. 

Y me desperté. 
Pero bueno, a lo importante: leí en un libro que él dijo algo parecido a esto "si tu viajas a una velocidad y yo viajo a otra que es mil veces superior, el tiempo para mí transcurre más despacio". Bien, de acuerdo. Pero aquí viene lo raro: yo tengo dos trenes a dos velocidades distintas (¿desde dónde mides si todo está en movimiento...?)
Vale, a ver, empiezo otra vez: Yo tengo un tren a un millón de kilómetros por hora. Otro tren que viaja a cien kilómetros hora y mido desde mi planeta, que a su vez se mueve ¿ok?. Pero para mí está parado (mi planeta). Bien. Resulta que según Eistein, el tiempo para el que va más rápido (((con respecto a))) pasa más despacio. 

Sin embargo el tiempo subjetivo en los vagones es igual para todos.

((Nelly pensando... run run run run...))

¡Vamos a ver! 91 años pasan en un tren y en otro. Ok. Sin embargo cuando se bajan dos viajeros de cada uno de los vagones de los dos trenes... uno tiene 91 años y el otro tiene 80... ¿correcto?
A más velocidad más despacio pasa el tiempo.... pero lo que me resulta raro es que en cada tren, realmente, pasan los mismos años. El lapso temporal de 1 año, subjetivo, no es diferente para unos y para otros. ¿Cómo pueden pasar 91 en un tren y 91 años en otro a velocidades distintas? 
Es de locos. 

¿Alguien entre el público entiende la Relatividad y puede explicarla con palabras sencillas? 
Así tendré en qué pensar en mi próximo paseo, jajajaj!!!

2 comentarios:

Miguel Ángel Sanz Burgueño dijo...

Lo del paseo, sencillamente genial.

En lo relativo a la relatividad, me voy a quedar con la parte lingüistica del término. Con sus sinónimos (condicional, limitado, parcial, restringido, accidental)y antónimos (absoluto, total).
Hay quien se pregunta, ¿existe algo absoluto?
Pero yo me pregunto... ¿existe algo parcial?

¡A paseo!
A salir a pasear kicir...

Nelly dijo...

Interesante....interesante....

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