Sueños que se repiten.

Estoy escuchando ópera y la verdad es que ... casi se me pasan las ganas de escribirlos. Qué maravilla. Ayer vino un cantante lírico al taller. Y llevo un rato escuchando cómo canta Malher. Y cómo canta Beethonven.
En fin. Y ahora he llegado a Don Giovani. 

fuente: facebook (Madison)

Pero bueno, a ver si me centro.

Siempre he pensado que los sueños eran formas de comunicarnos con nosotros mismos. Yo no creo que sean energía dispersa, ni cosas sin sentido, ni que soñar a color sea síntoma de estar loco (como decía el profesor de una amiga mía). A veces los sueños no tienen importancia, o pueden ser cosas absurdas, pero la forma de ordenar los elementos obedece a algo. 
Cuando llegué a la empresa en la que estoy ahora, comencé a soñar con que me había dejado una asignatura en la Universidad, olvidada. O en el colegio. Ese fue un sueño repetitivo bastante molesto para mí, hasta que... comencé a aprender de la persona a la que di un personaje en mis cuentos. El Muso. 
¿Curioso, verdad? Todo era un "tienes que volver a la escuela, tienes que volver a la escuela, tienes que volver a la escuela..." hasta que di con ese profesor. 
Entonces esos sueños desaparecieron. ¡Pum! se esfumaron.

Pero en su lugar llegó otro. 

No digo que sueñe con ello a diario, digo que es un sueño que me visita de vez en cuando y, sinceramente, molesta. Lo sé, soñar es genial, pero a mí me molesta. Son sueños demasiado realistas. Demasiado.

El sueño consiste en que mi casa no termina donde debería de terminar. Es decir, las casas suelen tener principio y fin, como todo en este mundo. Bien, pues esta casa no. Allá donde acaba aparece otro cuarto. Y detrás otro. Y detrás una biblioteca, y detrás una salita, y detrás una galería acristalada y detrás... ¡Basta! ¡No tiene lógica!

Explorar las habitaciones con pavor, al principio y luego ya con resignación. "Ah, sí, la casa que no acaba nunca..." Ufff. Qué estrés.
Bien, hace dos noches volví a tener ese sueño.
Sólo que esta vez los cuartos que no deberían existir estaban redecorados y eran blancos.

¿¿??

Antes todo era viejo, ahora todo era nuevo y moderno. Y lo que era aún peor, una de las habitaciones daba directamente a casa de los vecinos. Y el jardín estaba lleno de flores.

- Oiga, ¿este es su teléfono o es el mío? -le pregunté a la vecina, tras seguir un cable que se escondía debajo de uno biombo que daba a otra habitación.

- ¡Ah! Hola -me dijo la vecina-. Pues no lo sé, pero da igual. Por cierto, queríamos hablar contigo sobre el jardín. ¿Qué te parece si reformamos el jardín?

¿El jardín? ¿El suyo o el mío porque aquí no hay fronteras? Madre mía, qué sueño tan molesto. Las casas comienzan y acaban. La gente no vive en casas abiertas.

Me desperté.

Así que tengo un sueño repetitivo que evoluciona. Y por lo visto hemos contratado un decorador.
Bien, bien.
Ese es uno.

Ahora vamos con el de hoy (este es no repetitivo, menos mal)

Estaba atrapada en una ciudad. Y quería salir de ella. Pero no sabía cómo, y de repente aparece, sí, un malo malísimo. Y era el personaje de Jhonny Depp en Alicia en el País de las Maravillas. Es decir, el malo malísimo de este sueño era el "sombrerero loco". 
- Quiero volver a mi casa -le dije.
- Voy a liberar un monstruo -me contestó, grandilocuente-. Y para salvar la ciudad tendrás que decirle a todos quién eres.
- ¡Oye! Libera a quien te de la gana, a mí estos me dan igual -señalé a todos los que había por allí en aquel laberinto urbano- Sólo quiero irme a mi casa.
- ¿Te dan lo mismo?
- Sí, no los conozco. Lo que quiero es irme de aquí.
- Muy bien, pues lo destruiré todo... si no les dices quién eres.
- Pues me iré volando.
La conversación es absurda, lo sé. En algunos sueños puedo volar, pero esta vez no podía volar por mi cuenta. Tenía un pegaso como amigo.
El monstruo era un minotauro.
Horrible.
No me quedé para verlo, llamé a mi amigo mientras intentaba recordar las clases de mitología clásica del colegio. ¿Qué aspecto tiene un minotauro? ¿Es ese bicho con cabeza de león y alas?
Por los gritos, sé que empezó a destruirlo todo. Qué barbaridad. Y yo llamé a mi amigo Pegaso. Pero Pegaso no era un caballo, no. Más bien parecía una especie de monstruo también, sólo que si quería se transformaba en un caballo volador.
- Vámonos de aquí -le dije.
Y nos fuimos. Pero la ciudad era un laberinto. Estuve dando vueltas como veinte minutos. Y claro, la gente gritaba. Cuando ya no aguantaba más tanto grito alrededor dije: "¡muy bien, vale! Vamos a ver al monstruo a ver si lo puedo parar!"
Eso fue, claro, antes de ver el monstruo.
Me preguntaba cómo sería un minotauro. Un consejo: no lo queráis ver.
Si oyes gritos, tú corre en sentido contrario.
Era horrible. Era gigante. 
Intenté esquivarlo. Intenté lanzarle parte del mobiliario urbano. Era un gigante. Intenté hacerle tropezar, esconderme, engañarlo, desear que desapareciera. No funcionó nada. Finalmente, el caballo me tiró al suelo. Y eso que era mi amigo.
- Échame una mano, ¿qué hago?
Se volvió a transformar en "monstruo" de aspecto humano. Era algo así como un troll verde grande. No un troll, era otra cosa. Parecido a un hombre pero sin serlo.
- Sé quién eres -me dijo.
- Ah, muy bien. ¿Y quién soy?
No pienso decir lo que me dijo a continuación porque es absurdo. Básicamente, era un héroe de la márvel. 
- Tú estas loco -le dije. 
Y se fue. 
- ¡Eh! ¡No me dejes aquí sola!
Ay, qué pereza. Me levanté porque seguía en el suelo. 
Allá que llega el monstruo, que medía lo que un edificio de cinco plantas. "No me apetece pelearme contigo" pensé. "No quiero estar aquí". Además, fui muy torpe porque tenía mis habilidades de héroe oxidadas. 

Y me desperté. Me desperté sin vencerlo.

Nota a los organizadores de sueños que viven en mi cabeza: no soy un héroe de Marvel. Imagino que venía por lo de la responsabilidad. Pero es que no soy un héroe de Marvel, ni tengo como responsabilidad ayudar a la gente. Por otro lado, si el fin del sueño es que ayude a los demás: ¡nada de poner laberintos! Si pones un laberinto en el sueño... y me siento perdida, todo lo demás va a pasar a un segundo plano. Es como si pones un lago delante de alguien que tiene miedo al agua y pretendes que salve a alguien en la otra orilla. ¿Quién diseña un sueño así? Esta muy mal pensado... uff! 

2 comentarios:

Miguel Ángel Sanz Burgueño dijo...

Quizá no sea nada original, pero... ¿has probado a sentarte frente al Minotauro y, con las piernas cruzadas y las manos descansando sobre las rodillas, preguntarle qué es lo que quiere?

¿Qué es lo peor que puede pasar? No sé... quizá algo original.

Nelly dijo...

jajaja! Bueno.. teniendo en cuenta que medía más que un edificio de cinco plantas y era horrible...en fin. No parecía muy dispuesto a dialogar.
Sólo rompía, aplastaba y bufaba.
Pero, ¡gracias! el consejo es bueno.

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