Sueños que son historias: la carretera

Voy a escribir este sueño solo porque hubo un detalle que me gustó. Ya que en general, podría decirse que ha sido una historia extraña en la que pasé la mayor parte del tiempo enfadada.

Bien, veamos. El sueño arranca (o hasta donde puedo recordar) con una casa abandonada y derruida en la que decide vivir una persona muy querida para mí. Mis padres y yo visitábamos la casa. Y yo me enfadaba. El resto eran amables con esa persona mientras les enseñaba un jardín enmarañado o un salón lleno de grietas. Debo reconocer que la casa con una habitación sin techo tenía su encanto para las noches estrelladas, de acuerdo. Pero seguía siendo, innegablemente, una casa en ruinas.
- ¿Por que te enfadas?
- ¡Porque te mereces algo mejor! -exclamé.
Vale. Ya tenemos una "Nelly" enfadada dentro del sueño. Sin embargo, la fotografía de este sueño, la luz...era muy bonita. Así que allí estaba yo, enfadada, en medio de una estética de cuento muy brillante.
De acuerdo, lo siguiente era que salía de trabajar. Me paraba a saludar a una compañera que también coincidió conmigo en la universidad.
- ¿Y qué haces ahora?
- Espero a que me vengan a buscar.
- ¡Ah! ¿No conduces?
Igual no hice bien la pregunta porque mi amiga me miró como si hubiera hablado en chino.
- ¿Ti.. tienes carnet? - titubeé.
- ¡Claro que conduzco! Tengo carnet desde hace un año -me dijo-, pero esa carretera es una autopista muy peligrosa. Espero a que me vengan a buscar.
- Ah... 
De eso que sonríes pero en verdad estás pensando ("no me entero de nada"). Decidí volver del trabajo andando y opté por una carretera secundaria en suave pendiente, flanqueada por muros que me llegaban solo hasta la nariz. Tras los muros había jardines con viñedos, casitas blancas, flores... una delicia. Al final de la carretera, no me preguntéis como lo sabía, estaba la playa. Lo notabas en la gente que iba bajando hacia allí. O quizá olía a mar o se escuchaban gaviotas. 
A medio camino decidí sacar algo de mi mochila. Llevaba una mochila de tela, a rayas, negra y azul. De hecho la tengo por aquí ahora mismo. Pero en el sueño, al sacar lo que fuera que saqué, un golpe de viento me arrancó la mochila de las manos y salió volando. Yo salí corriendo en pos de ella, hasta llegar al muro. Me agarré al muro y extendí la mano pero mi mochila volaba ya, libremente, dentro de un jardín y se fue incluso más allá de una casita blanca.
Jo. Con lo que me gustaba mi mochila de tela.
Me había dado tanto impulso para intentar atraparla antes de que superara el muro que casi "reboté" contra él. De esto que pierdes el equilibrio cuando vas muy deprisa y algo te impide el paso y la fuerza de la gravedad, o la fuerza cósmica que sea (seguramente la ley del péndulo jajajajaj) pues me hizo caer hacia atrás.
Caí a la carretera. De estas caídas tontas de culo que no te haces daño ni mucho menos. Pero al apoyar el codo en el suelo para levantarme moví la cabeza y vi los faros de un coche.
¿Sabéis de estas veces que sabes que no te va a dar tiempo? Pues... pues eso. Imposible. Lo tenía encima. No era culpa del coche tampoco. Seguro que también hay una ley para la velocidad.
Total, de alguna manera increíble y milagrosa, el coche me esquivó. Hizo una especie de S y aunque aseguraría que no había espacio y era una carretera de un solo carril, me esquivó y se chocó contra el muro de la siguiente casa. Recuerdo la esquina, el pequeño camino de tierra que subía junto al poste y el coche parado. Era azul. Un monovolumen de esos familiares.
Lo primero que pensé fue: "¡¡¡¡¡me ha salvado la vida!!!!!" y lo segundo: "¡¡¡ay, madre, cómo estarán los del coche!!!!"
Es normal que se enfadaran. Vas conduciendo y un imprevisto (yo) se cae en medio de la carretera. Pues hombre, estarían enfadados. Me levanté a toda prisa, me acerqué y ...aquí viene lo extraño del sueño. La conductora era una mujer de pelo corto, viajaba con un copiloto y dos amigos más detrás. El coche tenía una flor de esas pequeñitas pegadas en la puerta. Me llamó la atención. Junto a la manilla.
Y cuando me acerqué me di cuenta de que ...¡se estaban riendo!. Los ocupantes bromeaban con la conductora sobre lo que acababa de ocurrir.
A ver a ver... se cae un peatón frente a su coche, se asustan, estrellan el coche... ¿¿¿y se ríen???
¿¿¿todos locos????
Pues esto es lo raro del sueño: te encuentras con un obstáculo en el camino y lo esquivas, pero no te enfadas. 

Esa es la enseñanza del sueño. 
Como en él yo sí que estaba enfadada, decidí volver "al principio". O sea, al punto de partida, o sea, a la salida del trabajo. Y regresé. Volvía a estar donde antes. La carretera de la playa: descartada. Vale, entonces vamos por otro camino. 
Opté por ir en otra dirección. Y cuando empecé a caminar, aquí ocurrió algo muy raro: llevaba unos bonitos zapatos de tacón. Muy lindos, sí. Pero no era capaz de andar con ellos.

- Vaya -di un paso, otro... nada, pegados al suelo.

"Es como uno de esos sueños en los que quieres andar y no avanzas" me dije "menos mal que yo no tengo esos sueños nunca".

jajajjaja!! NO es justo. 

No había dado ni dos pasos cuando directamente, dejé de sentir las piernas. Casi era como si estuviera desapareciendo.

- ¡¡¡¡¿¿¿Por qué los humanos lo hacen todo tan difícil????!!!! -me enfadé (más. Este sueño está lleno de enfados).

Entonces apareció un personaje nuevo. Desconocido. Y me dio la mano.

- Ven -dijo-, déjame que te ayude.

Vaya, ¿y este de dónde sale?. Miré al personaje. Desconocido total. Ni de cuentos, pelís, familia, amigos... ni idea. No me sonaba de nada. Ni siquiera de otros sueños.

- ¿Quién eres tú? -pregunté-, ¿eres el niño mensajero? (el de mis cuentos, igual había crecido...)

- No, no soy el niño mensajero.

Era un tipo... ni bueno, ni malo. Tenía cara de esas personas que han vivido mucho, ¿sabéis? tampoco sabría decir su edad. Pero desde luego, desde que apareció todo era más sencillo. Volví a notar las piernas, volvía a sentir los pies, y era mucho más fácil caminar. Como en la vida cotidiana, que quieres ir hacia un lado y vas.  

- O sea que no sé quién eres -le dije-, pero ayudas a la gente a caminar.

Y me desperté.
Dicho lo cual, la semana que viene agradecería NO soñar con nada (me lo digo a mi misma, a ver si me hago caso :P  )
Ains. 

5 comentarios:

David Hernando Arriscado dijo...

Pues hombre yo creo que no es muy difícil saber quien es el personaje. Ayuda a ma gente a caminar y seguro que en alguna ocasión a dado la vista a un ciego, jajaja.
Por cierto últimamente estoy durmiendo con la radio (encendida, no abrazada a ella) y con un temporizador. Y vaya!! Sueño mas, es curioso.

Saludos Nelly

Nelly dijo...

Yo con valeriana...jajajjaja pues sì, pero si era un ángel o algo te diré que no tenìa cara de hombre santo. No la cara de querubìn que se presupone a un hombre santo. Qué cosas.

David Hernando Arriscado dijo...

Paracemos unos yonkis del sueño jajaja

Nelly dijo...

Una amiga mía me dijo hace muchos muchos años que su profesor del colegio había dicho que si soñabas en color es que estabas loco. jajajaj! así que... ¡los dos para el manicomio! Ya no en color, ¡mis sueños son seriales!

David Hernando Arriscado dijo...

Uy, pues somos carne de psiquiátrico. Seriales te refieres a que los continuas no? Es decir como si fuera otra vida donde ves siempre mismas cosas, gente, etc. Como el plano físico.
Yo sueño así de siempre desde peque. (Vaya conversación de tarados, si nos llevan a un psiquiátrico, me eligió el de alcala que me pilla cerca) jajaja

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