La Flor - Cuentos del niño mensajero.

Estaba Nelly sentada en la puerta del consistorio, cuando vio pasar al niño mensajero y quiso pedirle un cuento de su repertorio.

- Pero no me lo pongas tan sencillo -dijo el niño- decidamos que palabras con tildes no puedo usar. Tampoco pronunciar ninguna que no sea capaz de rimar.

La Alcaldesa, entusiasmada, vio marcharse al sol mientras escuchaba:

- El cuento comienza con una flor que desconoce su apariencia...

"A todos los que encontraba preguntaba si era verde, roja o rosada,
si sus hojas eran alargadas, grandes, grises o acorazonadas.

 Una mañana vio saliendo del bosque a un ermitaño.
Y quiso preguntarle como las flores hablaban al Hombre antaño.

- Nadie me dice si soy rosa, cardo, narciso o nardo. 
Unos dicen que amarilla, otros que violeta, ¿soy acaso de todos lo colores
que el pintor pone en su paleta?

- Escucha, mi buena amiga -dijo el ermitaño- muy atentamente la respuesta: 
cuando alguien te mira, lo que lleva dentro manifiesta. La abeja te ve amarilla porque
su alimento es de ese color, verde te ve un humano y rosa el ave que vuela de flor en flor...

- ¿Tengo color y apariencia, entonces?

- Es complicado responderte pues claro que todos en cierto modo pueden verte. 

- Si cada uno lo hace de una manera , ¡bien entonces... puedo ser cualquiera! -dijo la flor.

El ermitaño no le dijo nada, estaba esperando a que recapacitara. Finalmente, termina el este cuento, respondiendo el ermitaño al cabo de un momento:

- Piensa que todo ser vivo te ve de distinto color. Y si tu aspecto no es fijo entonces es que no define a una flor...

Caminando con paso liviano, vio la planta alejarse al ermitaño.
Y ahora Nelly le pregunta a una mariposa, si sabe ella si aquella flor era nardo o rosa...

FIN.

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