En el que sueño con un delfín y una ciudad "hecha de cubos".
Acabo de tener el sueño más extraño del milenio.. o casi.
Estoy en un bonito embalse, o pantano, o lago... paseando tranquilamente. Es un día normal, estoy con seres queridos y amigos. Todo normalísimo. El paisaje es normal, el camino es normal, el agua está normal, todo suena, huele y parece como debe ser: normal.
De repente... un delfín precioso, realmente precioso, salta del agua delante de mí, y cae en el suelo pedregoso de la orilla.
-¡Aaah! -exclamo-, ¡¡Ah, qué bonito!! ¡¡¡Qué bonito!!!
Corro hacia él y tiene la piel de los delfines pero de un azul tan brillante que parece irreal. Es un color brillante y luminoso. Sabéis que tienen el morro y la barriga de otro color. Bien, pues este era de unos tonos ... increíbles. Era una belleza.
-¡Ay, pobre, vuelve al agua! -le digo.
El delfín me mira y rueda... Me sorprendo.
"¿Está jugando con las piedras del suelo?????"
Rueda, mueve las aletas, me mira.
-¡Te vas a hacer daño! ¡¡¡Vuelve al agua!!!
Abre y cierra la boca, sonriendo.
Acerco la mano.... Le quiero saludar...
-¡Eva! ¡¿Qué haces?! -me pregunta un familiar-, ¡no debes tocarlo! Hay que llamar al guardia del parque.
Con la cabeza ladeada, pienso y siento que este delfín....yo creo que.... esta interactuando.
Acerco la mano al morro, y le toco.
El delfín mueve la cabeza, felizmente.
-No... no esta en apuros -me giro, agachada-, no está en problemas... está interactuando. Esta...
Vamos a ver.....
El suelo es de piedras.. no le importa. Está fuera del agua... no le importa. Juraría que está jugando con nosotros, con los humanos.
De pronto... se transforma en una chica.
Y yo oigo unas voces detrás:
-¡Eh! ¡Ustedes! Aléjense de ahí.
Son policías forestales o algo así.
-¡Está prohibido hablar con los delfines! ¡Fuera!
Ya no hay un delfín, hay una chica.
Yo cada vez estoy más confusa.
La chica es una chica... pero tiene algo tan brillante, consistente y extraño, como el delfín. No sé, es como si un ser muy feliz se hubiera puesto "traje de chica", jajajajaja...
-Vamos... -mis seres queridos y yo, nos vamos a casa.
Con la chica.
La chica tan feliz, entra... curiosea... Yo me voy a la cama. Estoy cansada.
Pero tras descansar, la chica sigue allí.
-No tenemos comida -me dice un familiar-, ¿te importa ir a por estos recados?
-No, ya voy -contesto.
Salgo de la casa, tras observar como la chica está sentada a la mesa, como si estuviera aprendiendo qué hacemos los humanos.
Voy por la ciudad. A por comida.
Y esta ciudad....está hecha "de cubos".
Los edificios son cubos, las plazas son cuadrados delimitados por cubos y rectángulos, de un color naranja apagado, terroso. No hay árboles, no hay farolas,... sólo cubos hasta donde alcanza la vista.
-?????
"¿Cómo te orientas en un sitio así?"
De repente veo un señor vestido del mismo color, casi, que los dichosos cubos. En realidad, todo el mundo viste igual. Qué ropas tan sosas y extrañas. El señor está preguntando y otro transeúnte me señala.
((((márchate))))
Se me dispara una alarma interior.
-??????
El señor se dirige a mí.
Recto.
((((Vete, ya))))
Por si acaso.... me voy.... apresurada. El señor, también. ¡Vaya! Me doy más prisa, el señor.... sigue detrás. Llego a una plaza sosa y lisa y absurda si eres arquitecto urbanístico porque no hay nada, y está delimitada por bloques sin ventanas e igualmente absurdos. No hay calle de salida. Y por la que he venido, desaparece.
-?????
((((márcharte))))
-A ver -le digo al sueño, mentalmente-, ¿cómo quieres que me marche si no hay salida? ¿¿¿¿Por dónde????
Y el señor pesado que me persigue aparece en una esquina de esa plaza.
(((hazlo como sabes hacer, ¿qué saber hacer?)))
Instintivamente, miro al cielo.
En mundos extraños, sé volar. Lo sé porque son muchas décadas soñando y soñando...
-Ah! -me doy cuenta.
Vuelo a la azotea del primer cubo. Y miro abajo. El señor ha alcanzado mi poisción y mira arriba.
"Jo, qué pesado"
Busca cómo seguirme.
Internamente, me burlo un poco de él.
El señor toma la dirección hacia un cubo, yo por si acaso... me largo. Vuelo hasta la segunda azotea que creo está en dirección mi casa. De allí, salto ampliamente hasta la tercera....
Miro atrás y hacia abajo.. y allí está el señor.
¡Madre mía, qué pesado es! ¿No tiene nada mejor que hacer?
Llego a mi casa.
-¡Oye! -entro enfadada-, ¡llevo toda la mañana delante de un policía porque el delfín (señalo a la chica) se ha venido con nosotros! ¡Ya nos dijeron que no podíamos interactuar con él! ¡Así que... o se va o vamos a terminar todos en la cárcel!
El delfín-mujer-humano sigue tan feliz, como si aquello no fuera con él.
Me siento delante de ella.
-¿De dónde vienes? -le pregunto.
-Del mar.
-Sí, pero... estabas en un lago... ¿cómo... ? Madrid no tiene mar!!!
-Llegué por un cauce de agua.
??????
-¿Vienes... vienes... del río Tajo??
-Navego de río en río. Pero no todas las aguas son iguales.
-¿Vienes del Tajo y ... antes del Guadarrama????
Yo no sé de ríos y los ríos no están unidos, eso os lo aseguro, pero... no sé, tuve la sensación de que ese ser andaba cruzando ríos de visita por el mundo... ¿y eso de que "no todas las aguas son iguales"?
Me imaginé un río de aguas más oscuras y turbulentas, otro más calmado y más claro.
¿¿??¿¿??
-Y... viajas así... es decir, ¿eso hacen los de tu especie? ¿Vais de río en río? No sabía que los delfines hacían eso... yo... no sé. Creía que había delfines de agua dulce y de agua salada.
Ains.
Suspiro.
Entonces irrumpen en escena nuevos personajes, de trabajo:
-Eva, tenemos que revisar el protocolo de esta gestión.
Los siguientes 15 minutos del sueño es revisar, votar, establecer y debatir un protocolo laboral que resulta se acaba quedando igual que estaba.
Y pienso para mis adentros: ("La próxima vez, por favor, no tengas tanta prisa por arreglar las cosas")
Y me despierto.
¿¿??
Si estáis tan perplejos como yo, ¡pues buenos días!

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