En el que no me apetece ir a Brunete...

 "No quiero ir a Brunete", pienso limpiando el espejo, "me apetece quedarme en casa y hacer la croqueta..." (* dar vueltas sobre el nórdico o ver la televisión... o leer... o ir a flotar al spa...)

"... Pero no ir a Brunete... Dos horas ida, dos horas vuelta, ¿para qué? Te vas a poner nerviosa con la gente y te escaparás al cuarto lleno de libros de Adrián..."

Limpia que te limpia, el espejo.

"¿Cuánto llevo sin limpiar este espejo?"

En realidad... a pesar de mis reticencias... ir a ver a un amigo a una casa de tres plantas con jardín, con un cuarto llenísimo de libros... no es un mal plan para un sábado. Las fiestas de Adri son estupendas. A veces junta cincuenta personas...

Es sólo que yo soy tímida. 

Por suerte, va M., un compañero de tertulias que es hacker.

😆Sí, es hacker...

Le pagan por hacer saltar por los aires importantes servidores, solo que en lugar de hacerlo hasta el final, les muestra a los clientes por donde "petan".

🤣😂

M. es muy inteligente y hay que sacarle las palabras "con sacacorchos". 

Cuando la gente se entera que es hacker (cosa que yo tardé unos 8 años en saber), siempre le pide o pregunta cosas..., así que él pone cierta cara que solo pone cuando anticipa la enorme tontería que le van a pedir. Esa expresión suya es muy particular. Y creedme, que para sonsacarle en qué consistía su trabajo (el puesto no se llama así) me pasé un buen rato preguntándole. Luego entendí por qué no lo cuenta. 

Es una persona acostumbrada a guardarse las cosas "para sí mismo".

Tampoco le conozco mucho, la verdad. Pero me hizo mucha gracia la expresión. 

Así que charlaré un poquito con él, charlaré un poquito con los de las tertulias literarias y me escaparé a las pocas horas porque voy a pasar más tiempo en un bus que en esa fiesta.

Y diréis, "Nelly, querida, ¿por qué no vas en coche?"

¡Ah!

Porque no conduzco por caminos que no conozco.

Me da terror.

Entendedme... no conduzco mal. Lo que me preocupa no es eso. Lo que me preocupa es que si me desoriento y me asusto,... no sé dónde estoy, y cuando no sé dónde estoy, me paro.

Y no puedes parar en una autopista de tres carriles, ¿entendéis? 

Es como la pesadilla del ascensor... que empieza a subir sin hacer caso del botón que yo aprieto o... lo que es peor... en una ocasión llegó al cero y siguió bajando.

"Esas plantas no EXISTEEEEENNNNNNN.....!!!!!"

"aAAAAAAAHHHHHHH!"

No soporto esa pesadilla. 

Bien, pues ese es el equivalente a circular por un barrio cuando no sé si mi calle es prohibida o no.

Por contra, conocer me da una gran seguridad. De ahí el afán insaciable de "cuéntamelo, cuéntamelo...". No del cotilleo, sinceramente, si me vas a contar algo malo de otros, no me interesa. Lo que me interesa es qué va a unido a qué, y por qué. 

Cuando llegué al extremo más occidental de la península en el que había estado, me dije:

"Así que detrás está esto.... El Océano. Detrás de todo... lo azul".

Eso es conectar.

Yo conecto la ruta del 28 con mi casda y conecto la casa de mi hermano con la ruta del trabajo.

😂Cosa que algunos ve como poco "práctica". Pero es que eso es lo que necesito, de lo conocido a un pasito más allá.

Pero no de "mi casa" a "Brunete" por "vaya usted a saber dónde"

Y no, no me sirve el navegador.

O miro la carretera, o el navegador.

Así que, bueno, voy a Moncloa a buscar el dichoso autobús... ¡Pero que conste que no me apetece nada! 




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