Corrección de la novela...

 "No sé si lo ojos son grises o negros..." pienso, "son negros. Seguro que son negros"

Lo voy a cambiar, en el texto, cuando me asalta la duda y la inseguridad.

"¿Y si puesto gris en otro capítulo? ¿No será mucho lío?"

Silencio.

"Bueno, pues lo busco con el buscador de word y lo cambio. ¿Qué te apuestas a que sólo he usado la palabra grises una o dos veces en toda la obra?"

Silencio.

"Venga, lo cambio"

Visualizo la escena del parque y la escena de las escaleras. ¿Afecta a alguna de las dos que el personaje cambie de color de ojos? No.

"Lo cambio, sin duda".

🤣 Cuando lo voy a cambiar se me ocurre la idea de tú XX es así... pero, ¿el XX del lector también lo será? ¿O sus ojos serán grises?

😶

Yo tenía un amigo en la universidad con los ojos negros. Era muy atractivo. Frío. Tremendamente frío, sin pretenderlo, la verdad, y muy atractivo. Una vez, nos besamos. No me atreví a besarle de nuevo porque, claro, decían que "si estaba loco", porque era friki.

No estaba loco, ya os lo aseguro.

Pero las jóvenes somos tontas, a veces. El chico era un encanto. Y sus formas se me quedaron grabadas. Y sus ojos eran negros.

No hay que retroceder muchos años para volver a topar con unos ojos negros igualmente relevantes. 

Yo tenía 16 años y empezaba en un instituto nuevo, y no me aclaraba con nada (aunque conocí al creador de este blog, que es un tipo genial) y me pasé muchos días mirando a un chico de mi clase que siempre vestía de negro, impecable. Y llevaba un pendiente.

Gafas sin montura, pendiente de plata, pequeño, negro impecable. Ojos negros.

No hablaba, no tenía muchos amigos, se sentaba siempre solo en una esquina, se llamaba Elías.

En un mundo ruidoso, yo no paraba de mirar a Elías, pero aquellas tres mesas de distancia eran como estar en continentes separados. Mis amigas no hablaban con él y él.. sinceramente, iba a su bola.

-Pero, ¿ese chico quién es?

Ni idea.

Cero presencia y relevancia. Iba, estudiaba, se largaba. Sin más. 

Sólo sé, y con esto vais a visualizarlo fácilmente, que un día alguien me dijo: Elías toca el violín. 

Si sois buenos imaginando, no necesitáis nada más. Era un chico de 16 años que siempre vestía de negro (delgado, alto) como lo haría alguien en un concierto. Negro. Sin adornos, sin marcas. Era como si... él no fuera importante o le importara un comino su imagen o fuera muy pragmático, no estoy segura. Tenía los ojos negros... tan negros como la ropa, la cara con rasgos afilados y armoniosos (pero no, nadie se fijaba en él por guapo), los pómulos altos, un pendiente y los ojos negros.

Sin más.

Ni una palabra en todo el bachillerato, ni una. Solo tengo su imagen ahí, fija, al final de la clase. Pasándole un bolígrafo a otro compañero con una sonrisa y sin darse importancia. 

Pues hala, ... personajes con ojos negros.

Así que, XX de mi novela es mi favorito y claro que sus ojos deberían ser negros.

¿Qué porcentaje de población tiene los ojos grises?

🤔🤔

Siento mucha inseguridad con este pequeño detalle... 

Bueno, venga, vale, los dejo grises... hasta la escena del parque. Si en la escena del parque no queda bien que los tenga grises serán negros.

Necesito un café con Tolkien... (él entendería) porque le leí unos párrafos de la novela a mi hermano mayor y me dijo: ¿¿¿Se puede saber por qué eres tan minuciosa en los escenarios???

¡Perdona! ¡Tres párrafos describiendo un barril y me lo preguntas!!! (protesté, hablándole de que Tolkien era así, y que él jamás se había quejado)

¡Escribe de algo de tu vida! (me contesta siempre)

¡No me da la gana! (le contesto yo)

¡¡Qué manía con escribir de otra época!! (dice él)

¡¡Esta es un asco!! (no le cuento)

¡¡Pues escribe de ciencia!! (me replica)

-¡¡¡No soy ese tipo de escritor!!! -le replico.

Nunca me ha apoyado demasiado con los libros, la verdad. Pero es que para impresionarlo yo tendría que haber escrito The Martian. 

-A ti lo que te gusta son libros de estoy solo ante el peligro pero mi inteligencia me saca del apuro, siempre con ironía, reflejando que los demás son unos ineptos pero yo sé cultivar patatas en el espacio...

-¡jajajajaaj!

Ahí lo tienes. Ese tipo de libro.

A saber: Ingeniero en apuros, ingeniero contra el mundo, ingeniero abandonado en el espacio. Quizás, si le doy ese cuento de Lem en el que tiene que reparar una nave y se encuentra con su yo del futuro, le gustaría.

Pero es obvio que La Casa Mágica de la Señora Asworth o Aventura Medieval no son de su agrado (por cierto, ese sale en diciembre). 

Ya me he ido por las ramas otra vez y tengo que seguir corrigiendo...



Saludos!!! 



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