En el que "los sueños" se rebelan.

 Revelar con "v" es descubrir.

Rebelar con "b" es alzarse como rebeldes. Sublevarse. 

Bien, esta es la segunda acepción. Lo de ayer, vale, no lo conté, pero esto es demasiado...

La casa sinfín.

Este sueño arranca con que mis padres se van y yo estoy mirando la tele en el salón. Un salón amplio, luminoso, tranquilo. De repente: POM!

😶 Un trozo de techo se cae justo a mi lado. Un trozo enorme. Gigante. 

-¿Pero qué???

¡Casi me da!

😶 ¡Menuda suerte! ¡¡Que casi me da!! ¡Qué susto!

Me levanto. Frunzo el ceño.

¡Se ha caído el techo!

"¿En serio? ¿Pero qué!?"

Yo entiendo de dibujar, de escribir, ... pero no de casas. Montar un mueble me pone bastante nerviosa. Ni casas, ni coches. Es todo magia foránea para mí. 

Bueno... pensé: "llamaré a alguien para que lo arregle" y entonces veo que hay más gente en mi casa. 

Mi casa. Enfaticemos.

Dejo el salón, salgo al jardín y hay una fiesta.

😶 "¿Y esta gente?"

Gente maja y distinguida. Elegantes, eran. Pero eran muchos. ¡Mucha gente! ¡Muchos invitados!

-Ah, hola... bla bla bla.

Otros hablan en grupo, junto a la piscina ornamental.

Unos están en el escenario de piedra que hay en un bello jardín. Otros, detrás del lago decorativo. Doy la vuelta a la casa, algunos se hablan mientras comen cerca de unas escaleras, entro de nuevo en el salón por unas enormes puertas de cristal, muy amplias. 

Miro a un lado: gente. Miro a otro lado: gente. Por los pasillos, gente. En la cocina: gente.

De pronto...

CATAPUM!

Se hunde el escenario entero.

😮 Entero, todo el escenario de piedra. La gente grita, se aparta, .... y luego retoma su cháchara banal mientras sigue con su bebida. ¡Se acaba de hundir el jardín!

-¡¡¡¡Pero que se ha caído.....!!!

PAM!! Se oye dentro de la casa.

Otra cosa más es destruida.

😡 ¡¡¡Bueno!!! ¡¡¡Se acabó!!!!

Llamo por teléfono a mis padres. Pero interrumpo una conversación ajena que me hace comprender que están en "otro escenario".

-¡VOLVED AQUÍ AHORA MISMO! ¡El escenario entero se ha hundido! ¡El pasillo se ha roto! ¡HAY UN AGUJERO EN EL TECHO DEL SALÓN!

👁️😱 ¡¡¡Volveeed yaaaaaa!!!!!

La respuesta es una respuesta que te lleva a pensar que no es urgente y cada uno está ocupado en sus cosas.

😵‍💫

Bien, me digo. Vamos a analizarlo. Yo no entiendo de casas, pero aquí estos idiotas vestidos de fiesta (elegantes, lo reconozco) acaban de ver cómo se hunde un escenario de muchas toneladas en el suelo y nadie... nadie parece preocupado. Siguen bebiendo y hablando como si nada hubiera ocurrido.

Me subo al sofá y observo el agujero del techo.

-¡Hola!

¡Cielo Santo!

😶 -¿Eres mi vecino?

-Sí, el de arriba.

Está jugando, tan felizmente.

😡 ¡En cuarto con el suelo roto!

-Se ha roto el suelo... bueno, mi techo que es tu suelo, realmente.

-¿Qué ocurre? -me pregunta-, ¿esto, dices? Sí, se ha roto. Ahora puedo ver tu piso.

Creo que en este sueño nadie comparte mi sentido de emergencia.

-Nada, déjalo -respondo.

Todos están locos aquí.

Sigue jugando al balón y pasa del tema. Su habitación, por cierto, está a oscuras.

-¡Bueno, hasta luego!

-¿¿PERO ES QUE NO VES QUE...??? -digo.

Se va. El agujero es tan grande que podría pasar a su piso a través de él.

Bajo de nuevo al mío. Y grito:

-¡¡TODOS FUERA!!!

Los invitados me miran, me ven, me oyen... y siguen a lo suyo. Existiendo. 

-¡Largo! ¡Fuera! ¡Se acabó la fiesta!

 ¡LARGOOOO!

Puedes caminar por un pasillo de baldosas negras y blancas y de repente estar encima de una balaustrada de piedra. Tan ancha que puedes ir por encima.

-¡Qué casa tan bonita! -me giro y veo una "condesa" o "duquesa" o a saber-, es preciosa. Mira qué estatuas. Por cierto, yo soy...

Me da igual. Me da igual ella y los cien mil que rondan las habitaciones.

😡😶 -¡Hay un agujero en el salón y se ha hundido medio jardín! ¡Fuera!

-¿Y ese mueble de ahí de dónde procede? Qué madera tan noble.

-¡FUERA!

-Me encanta como habéis decorado la bóveda... y fíjate en el mármol de esa estatua. 

La señora me sigue a todas partes y estamos ya en un área de la casa de paredes blancas y pasillos rugosos. Hay cuadros en las paredes, mucha menos amplitud. El techo es más bajo.

La duquesa: 

-¡AAaaaaaaaaay! ¡Me encanta! -dice-, ¡esto es tan acogedor! Lo de ahí atrás es bonito pero esto... esto es tan... esto es más...

(Hogareño. Y es mío, y usted debería largarse)

-Privado -digo. A ver si lo pilla.

Tras la duquesa, aparecen ciento veinte mil invitados... (vale, exagero) que curiosean igual que ella los pasillos y también hay una niña. 

-Qué cuadros tan monos. ¿Es una barca cerca del mar? Fíjate, qué azul tan bonito.

Llegamos a un pasillo que tiene dos direcciones: izquierda y derecha. La derecha lleva a otro lado. La izquierda 👁️👁️ sé yo bien a dónde lleva...

Y entonces va la señora duquesa pesada y cotilla y toma esa dirección.

-¡NO!

Eso sí que no.

-¿Qué hay por allí?

-¡Eh! ¡No puede.. NO PUEDE ENTRAR AHÍ! ¡por ahí no! 

-¿Por qué?

-¡Por ahí no vaya!

Sé lo que hay ahí, yo lo sé. 

La Casa Sinfín.

La niña se mete en medio y adelanta la duquesa por el pasillo y yo con un enfado difícilmente narrable sigo detrás y llegamos a un sitio que no deberían ver. Es una casa, , pero no acaba nunca. Y la belleza que tiene es difícil de narrar. Solo puedo compararla con El Castillo Ambulante, si habéis visto el cuarto de Howl. Porque está lleno de cosas... y de épocas. Tienes una habitación victoriana tan increíble que os dejaría alucinados. Y tras ella, una jaima de un sultán, con alfombras, telas, cojines árabes, mesas bajas, perfumes, cofres y tras ella, tienes una habitación moderna y tras ella un lago dentro de un cuarto, y tras ella una cristalera y detrás... 

Al inicio entramos en una habitación que tenía un sinfín de llaveros colgando del techo.

Manualidades bellísimas. Porque cada uno era un "modelo" de algo. Pequeñas cosas hechas llaveros, como los que venden en Redes porque son manualidades bonitas. Muchos eran de tela, suaves

La niña estaba también admirando la habitación.

-¿Te vas a llevar alguno?

Me giré. La duquesa peñazo estaba detrás, con una copa en la mano, y la niña no decía ni mu. ¿De quién era la voz? No vi a personaje.

-No -contesté.

-¿Por qué? ¿No decías que querías un llavero?

-Sí, pero no de estos.

-¿Por qué? Mira qué bonito es,.... de tela... para colgar en tu mochila. Decías que querías uno.

Sí, bueno, lo pensé. Hace unos días. Pero... de esos, no. Es verdad, qué curioso, que lo había pensado mirando un anuncio de Instagram.

-NO puedo llevarme un llavero de estos. Estos no están para llevar. 

-¿Tienes cosas para guardar y las quieres pero no las usas? ¿No te parece un poco ilógico hacer eso?

En serio, ¿¿de quién era esa voz?? La conozco bien y era... importante. Me giré, nada. Nadie.

Además, esa voz... se siente de una forma muy especial. Yo creo que me habla en más sueños.

La señora duquesa entro en la habitación. ¡Ay, qué mono! ¡Ay, qué fruslerías! ¡Ay fíjate aquello..!

-¡NO PODÉIS ESTAR AQUÍ! -le dije a la señora duquesa y a la... niña.

-¿Ella tampoco puede?

Otra vez ese personaje. 

-¿Ella, quién? 

-La niña.

🤨

Me quedé pensando un instante. 

-¿Qué crees que va a hacer? ¿Acaso no te acuerdas de ti a su edad?

🤨 -Sí... bueno, con su edad... lo habría mirado todo con curiosidad y ya está. 

-¿Te has fijado en que no habla?

👁️👁️

-Sí.

Es cierto, recorría la casa pero calladita y sin decir ni pío.

-¿Por qué no se lo enseñas?

🙄 "Porque va a flipar cuando vea las siguientes habitaciones"! pensé.

-Está bien.

Me giré hacia la bella criatura:

-¿Has visto los llaveros? -le dije, siendo dulce y amable.

Me miro como quien mira... no sé, un adulto responsable, y asintió con la cabeza. Ahora resulta que soy guía de La Casa Sinfín. Ya verás tú cuando vea el cuarto victoriano... 

-¿Quieres alguno?

Tiene gracia, para mí no los uso, no sea que se "gasten", pero regalarlos, los regalo sin reservas. En fin.

Negó con la cabeza y se fue hacia la siguiente habitación. La de las flores. Lo raro es, y esto sí me llamó la atención, que las luces estaban apagadas. En esa casa siempre hay mucha luz.

-Este es el cuarto de las flores... -digo, como una guía.

("... Si miran a su derecha, 😂😂..." me reí para mis adentros, ahora soy guía turística)

Encendí la luz. La habitación era... un taller de una florista, con flores naturales, secas, un sombrero... La niña se acercó al banco de trabajo... a la mesa de trabajo. Las tocó. Vio una abeja sobrevolando el lugar y luego me miró a mí. 

-¿Te gustan?

Asintió.

🤫 "El otro tenía razón" pensé, "ella no va a destruir nada, ni siquiera va a tocarlo, la puedo guiar por todo esto, porque es muy respetuosa. Solo quiere mirar".

Detrás, claro, seguíamos oyendo a la señora duquesa:

-AAAay, qué flores tan lindas. Me recuerdan a la casa de campo de mi tío. Yo tenía una tía que era florista y ....

Madre mía, era tan banal la buena señora. 

La niña se adelantó. 

"¿Cuál viene ahora? ¿El cuarto victoriano o el invernadero?"

"Madre mía, cuando lleguemos a esos cuartos tan increíbles y raros..."

Era el de la época victoriana. Qué muebles tiene esa habitación, es increíble. A ver qué le digo de...

PÍO sonó de repente.

👁️😶 ¡PÍO PÍO PI! (imaginad el canto de un pájaro pero... a nivel cien de intensidad)

Un perro se puso a ladrar. Al pájaro.

Abrí los ojos.

-PIOOOOOO PIOOOOIIIIIIIOOOO.

😶 ¡Uy, señor, si estaba soñando!

Ese pájaro gritando de una manera escandalosa, lo era tanto, que un perro del vecindario se puso a ladrarle. El pájaro metió dos gritos más..

(¿Qué especie es?)

Y el pájaro se largó.

"Vaya, pues es un nuevo día. Que casualidad"

Fin. 



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