En el que yo me pongo nerviosa y un amigo me hace reír.
Le mando un audio a un amigo, porque no sé andar y escribir a la vez y le da un ataque de risa...
Le estaba contando lo enfadada que estaba.
"🤣🤣🤣🤣🤣 con lo que te gustan a ti los cambios" contesta, con nueve mil emoticonos de risas.
No sé, pensé en Sheldon Cooper y en qué cuando yo era pequeña solo podía comer en una determinada taza. Digamos que sí, me estreso con facilidad. Defender a capa y espada las ventajas de encargar una empanada frente a una caja de pasteles, que me lo echen por tierra, defenderlo más y acabar cediendo porque "no encaja con el tipo de menú de la merienda" (a saber, dulce, luego rompes la coherencia del menú, lo que es coherente, lógico y aceptable) para que, al salir por la puerta, te pregunten de qué vas a encargar la empanada....además de los pasteles, jajajaj.
😂
Como una moto.
-¡¿¡Pero no decías que no querías salado?!?! -protesto.
Mi amigo se parte de risa mientras le cuento esto y el enojo no se me pasa hasta que no tengo clasificadas las empanadas de la tienda por precio, tamaño y sabor. Solo he tardado 3 días en decidir qué caja de pasteles comprar... Y ahora, en 10 minutos, tenía que (sin saber opciones) elegir un sabor de empanada.
Como una moto.
"¿Por qué un ser humano dice B y te lo argumenta y luego...va y cambia de opinión?"
"¿Qué es de verdad perdurable?"
"Oh, cielos, ¿acaso no se puede confiar en nada en este Mundo?"
Por una empanada. Una crisis existencial sobre el cambio por una empanada.
Y mi amigo, cuando hablamos: 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Me voy a comprar esa camiseta: "Voy a dejar que el Universo fluya, solo necesito saber qué día y a qué hora va a fluir para organizarme".
Luego me busco una imagen bonita a la entrada. 🌟🍰✨



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