El Mundo Onírico.
Hace años tenía un diario de sueños... porque las historias parecen encontrar formas extrañas de comunicarse conmigo. Siempre he pensado que los sueños es nuestra mente buscando la manera de decirnos cosas que percibe, aunque lo haga en un lenguaje muy difícil de descifrar.
Tengo algunos sueños favoritos...
Por ejemplo, en uno empezaba a subir... cada vez más alto, y el destino del viaje era la Luna. Como muchas veces hay alguien en el sueño que sabe más que yo, protestaba y le decía que... bueno, eso no iba a terminar bien. Si seguía subiendo... acabaría cayendo... Pero el sueño me dijo que a los seres de la Tierra les atrae la gravedad de la Tierra....y a los de la Luna, la gravedad lunar.
Entonces pasó algo realmente curioso.. ¡¡arriba se volvió abajo!! Es decir... eso que me daba tanto miedo que era el cielo desconocido... de repente... cuando estaba muy, muy alto... fuera del cielo azul de la Tierra... de repente la Luna fue abajo y el cielo la Tierra, abajo estaba arriba y arriba estaba abajo...
Me quedé tan sorprendida.
Tan, tan sorprendida.
De pronto lo extraño dejó de serlo y se convirtió en mi hogar y el cielo era la Tierra, y pasó de ser lo conocido... a lo lejano. Y ya no debía estar "abajo" en la Tierra, porque abajo ahora era la Luna... y como la Tierra (antes abajo) no nos da miedo a nadie... del mismo modo ahora lo natural era la Luna. Ese cambio, ese verlo de repente como... otro lugar, me gustó por lo extraño e inesperado. Y os digo una cosa, tocar la arenilla del suelo de la Luna fue una experiencia tan real que todavía hoy... pienso que si se lo cuento a un astronauta me va a decir que es así de verdad.
Y me desperté.
"Así que la gravedad..." -pensé.
Qué locura.
Los seres no van por ahí sintiéndose atraídos por distintas gravedades. No hay distintas gravedades.
He soñado tantas cosas que no puedo contaros todos mis sueños favoritos... pero sin duda, uno que se lleva el oro, o la plata, es aquel en el que entramos en un Templo (unos amigos y yo, de risas y alboroto) y robamos algo llamado La Fuente. Que, en apariencia, era una mujer... vestida de blanco, pelo oscuro y fantasmal... la despertamos, salió del templo, la ciudad era muy extraña... y entonces apareció otro personaje.
Mis amigos se escaparon. Yo creo que era la "policía" de ese mundo. Era un mundo tremendamente realista y detallista. Parecía todo tan real...
El caso es que yo me despisté. Tengo mal sentido de la orientación, sobre todo en ciudades. Y aquello era una ciudad enorme y no supe si correr a la izquierda o la derecha y me asusté y ...ese personaje me pilló.
Lo que no me esperaba era esto:
-Déjame que lo adivine... no tienes ni idea de dónde estás y tampoco sabes cómo has llegado hasta aquí.
U-p-s.
-Tampoco sabes quién eres, ¿verdad?
Abrí la boca para contestar y... ¡¡ahí va!! ¡¡¡No sabía mi nombre!!! No sabía dónde estaba, ni quién era, ni qué había pasado, ni qué ciudad era esa, ni cómo había llegado...
Con el gesto de quién esta harto de ver idiotas cruzando su mundo (¡jajaja!) el personaje continuó:
-No, tú y ese grupo de inconscientes solo habéis pensado que era divertido despertar a la Fuente...pero tampoco sabes lo que es.
Eh....
Total, que iniciamos un viaje. Yo no sabía ni qué buscábamos, la verdad. Fuimos a ver a un "sabio". Era todo muy raro. Lo que sí me dijo ese personaje, es que yo podía volar (naturalmente) y no toméis esto como... algo asombroso. Es más bien sinónimo de "moverse". Claro que, nosotros no vamos volando por ahí, felizmente, en nuestro universo. Pero cuando sueñas es distinto. Yo le pregunté que cómo íbamos a encontrar lo que fuera que habíamos dejado que escapara del Templo y él me dijo que yo podía volar y que usara eso.
Lo que me conduce al tercer sueño. Este era de un mundo en guerra.
Jamás (1 vez cada mil años... jajaja, bueno quizá cada tres) tengo sueños en los que sé que sueño. Eso no me pasa. Me ocurrió una vez y puse a prueba el sueño. Me quedé fascinada, era increíblemente real. En este, me di cuenta de que el sueño no era real. Y... ¿qué hice?
-¡Esto no es real! ¡No es real! ¡NO ES REAL!
Avisarlos a todos. A la gente del sueño.
Pero ellos andaban a palos... la guerra, la resistencia, el no se qué... y al mirarme en un espejo yo era ese tipo de túnica larga (aspecto de mago) que grita y regrita que el mundo es un sueño pero, sinceramente, con esas pintas, si llega a ser en la Tierra, jajajajaj...
¿Cómo os explico esto? Si veis un señor en Gran Vía gritando: ¡El mundo no es real! ¿qué pensáis?
Vale, pues héme aquí en estas soledades, en un mundo que sé que es un sueño, gritándoles a los de la "resistencia" que nada de eso es real... ¿creéis que alguien de la resistencia me hizo caso?
-¡Anda, corre, muévete... que vienen los soldados!
Qué vida esta.
Era el pobre viejo excéntrico que se dedica a predicar.
Caminando y caminando y por más que yo hablaba de que ese mundo no era real... llegamos a la casa de alguien. Mirad, intenté decirles que encontraran la frontera. Si aquello no era real, y se despertaban, sería todos libres. Más si tu mundo está en guerra. Qué horror.
-¡Cómo se sale de aquí!
Al final del viaje llegué a la casa de alguien y vi cosas... de nuestro mundo. Un magnetofón. Una vieja cinta de cassette. Cosas... de nuestro mundo. Miré hacia una pared y vi el metro.
-¡Eso... eso sí es la realidad! -señalé.
Ellos veían una pared sólida. Yo veía una pared sólida y pasar el suburbano a la vez. Esto es raro de explicar.
-¿¿¿Cómo se sale de aquí, dónde está la frontera???
Y el sueño o el señor de esa casa me contestó:
-Ilusa... no hay frontera.
Ahí va.
-¿Cómo... cómo que no hay frontera? -pregunté.
Enseguida vais a entender por qué es de mis sueños favoritos. Yo veía mi mundo, ellos veían el suyo. Estábamos en el mismo lugar... solo que yo veía mi mundo y ellos... no. Yo veía las cosas mezcladas. ¡Vi el metro!
En fin, lo que me dijo el sueño es que cuando ellos miraban, veían su mundo porque las causas que les hacían verlo existían antes que ellos. Por tanto, cuando miran, solo pueden ver lo que las causas anteriores a ellos les provocan.
Esto, ¿se entiende?
Pon a rodar algo por un tablero... (algo esférico)... cuando llegue al borde, se caerá y se hará añicos. Tú pisas esos añicos y te haces daño en el pie. Primero, porque tienes un pie. Segundo, porque algo lanzó algo a rodar por un tablero.
Ahora tú eres un neutrino que viaja por el espacio atravesando planetas. Cuando ese objeto se caiga del tablero y te lo encuentres te atravesará. Cada segundo, millones de neutrinos nos atraviesan. Es imposible que ellos sepan lo que es sentir un trozo de cristal bajo el zapato.
No hay frontera. No hace falta.
Me desperté.
"Cielos, se van a tirar en guerra otros cien años".
Lo gracioso fue el rol de clérigo visionario que había tenido yo en la historia. ¿Os imagináis? La gente venga a pelearse... y yo con pinta de Gandalf, diciéndoles: ¡¡es un sueño!! ¡¡¡Esto es un sueño, no es real!!! ¡Despertad!
Jajajaj... menos mal que los rebeldes me llevaron con ellos... porque los del otro bando no tenían pinta de querer escuchar un excéntrico predicador.
¡Felices sueños!





2 comentarios:
¿Sí estuviéramos en un sueño actualmente, donde te gustaría despertar? ¿En cuáles de los fascinantes mundos sin fronteras y fantásticos lo harías? ¿Como sería ese mundo?
Feliz noche
🤣🤣 No lo sé, David, pero estaba releyendo la entrada y ha sonado un ruido en casa que me he levantado con la linterna del móvil porque te aseguro que no hay nada que explique ese sonido...En fin, un mundo en paz y armonía, con mucha felicidad. Y, a ser posible, con caballos voladores jajajja...
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