En el que tengo un sueño surrealista.

 Era un pueblo costero, con mucha luz. Se oía ese ruido típico del verano, de la gente divirtiéndose, al aire libre, y lejos. No era un ruido que molestase, ni mucho menos. era sencillamente el sonido del verano y de que todo va bien.

Yo salí de una tienda y observé el pueblo. Pensé que era mi pueblo, realmente se parecen, y estaba bien y todo iba bien y se trata de uno de esos sueños en los que puedes volar. 

A veces, sueño que puedo volar. No es fácil, ni es como los héroes de la tele. Igual que caminas y nadas, vuelas. Volar requiere... no sé, cierta manera de estar. Y cansa. Es parecido a andar pero de otra forma.

Básicamente, os diría más bien que es una forma de desplazarse. Sin más. 

En este sueño, podía.

Antes de que apareciera el antagonista de la historia, yo simplemente iba de un lado a otro. Era anónima. Todos los personajes estaban allí para que yo los observara. Y todo iba bien hasta que una mujer, mayor, y aparentemente normal, me vio.

Que me vean ya es raro, así que... 

Entré en una tienda y la señora entró detrás. Una persona se le puso en el camino.

-¡Vengo por esa chica! -me señaló.

😶 ¿¿Quién? ¿Yo?? Miré detrás de mí.

-¿La conoces? -me preguntó alguien.

-¡No! ¡De nada!

El que creo que trabajaba en la tienda se puso, digamos, en el camino de ella y la señora, sin más, lo mató.

😶 "Ay, Dios mío"

No sé qué le hizo... ¿Un hechizo, quizás? ¿Es una bruja?

-¡Eh! -me grita.

¿Pero y esta mujer???

El dependiente se desploma.

Se acerca la bruja o lo que sea, y yo retrocedo. El salón, detrás de la entrada de la tienda, es un restaurante con cristalera. Da al exterior.

-¡Para ahí! -me ordena.

¿Pero quién es?, pienso yo.

De pronto entre los dos se interpone otro ser humano. Que, dicho sea de paso, también podía volar, dado que lo dejó claro  pues su aparición fue interponerse en medio del salón y a medio metro del suelo y eso, como es normal, atrajo la atención de la señora.

Yo cada vez entendía menos.

-Déjala en paz -dijo.

Veréis, mi compañero de curro se identifica con "superman"... (es una cosa laboral) así que podría pensar: "Ah, pues... has tomado esa referencia". Pero, no lo tengo del todo claro. Es la segunda noche que tengo sueños rarísimos. Yo creo que es mi cerebro hablando consigo mismo.

Volvamos a la historia:

-Déjala en paz.

-No te metas en esto -dijo avanzando.

El extraño desconocido se posa en el suelo, se gira y me mira: "Vete" me dice.

¡Hombre, ni que repetirlo tiene!

Salgo por la puerta de la cristalera y ¡pies para qué os quiero! Atravieso el jardín, llego a la carretera, veo pasar un coche. Alguien grita: ¡mi globo se ha escapado! Es una niña, y ya más tranquila, pienso: ¡qué fácil!. Vuelo hasta el globo, por encima del capó de un coche, lo agarro, lo bajo y sonrío.

La niña me mira como si fuera de otro planeta.

Pero enseguida deja de verme.

De un salto, cruzo al otro lado de la avenida. Veo la playa y el mar. Todo está bien, todo es maravilloso. Pero al darme la vuelta, me encuentro de nuevo con la señora, al otro lado de la calle.

"Ay, no", "qué pesada"

Miro hacia la playa y hacia el mar. Yo me largo.

Camino apresurada por la playa, la señora detrás.

Llego al agua.

Yo puedo volar. 

Bueno, pues hala.

Vuelo, hacia mar abierto.

Si alguno está pensando que no es muy buena idea... ya, gracias. Estaba durmiendo, ¿vale?

No tardo mucha distancia en cansarme. Así que bajo al agua.

Me encuentro con otros seres.

"¡¡Uy!", es una especie de foca.

Le toco el hocico. 

"¡¡Hola!!" el animal corresponde mirándome. Sabe que estoy allí. Da una vueltecita y baja y se sumerge. Entonces miro hacia un lado y veo... a la señora en barca.

😶 Alguien ha visto, ¿It Follows?

Un salto de voluntad fuera del agua y a volar otra vez. Otro rato.

Hasta que bajo de nuevo. Miro a todos lados...

Y allí está la señora, acercándose.

Me pongo triste. ¿Pero por qué la tiene tomada conmigo?

Nuevo salto, nuevo viaje, hasta que caigo otra vez. Hay otro animal cerca, no sé si una tortuga gigante o una ballena jorobada (apuesto por la tortuga porque me posé sobre algo más bien duro). Sea como sea, me deja apoyarme en él. Porque no hay tierra. Todo es mar. Es un mar inmenso, enorme, un océano enorme. 

El mar no me preocupa. Tampoco estar perdida. Me preocupa solo la pesada bruja que me persigue.

"Estoy cansada", pienso.

Y la señora se acerca.

-¡Ya te tengo! -dice, encantada.

Justo entonces aparece de nuevo el misterioso personaje de antes. El que también vuela. Y alarga la mano para ayudarme.

-¡¡Vamos!!

Estiro el brazo para aceptar su ayuda. Menos mal, porque yo me había rendido ya.

-¡¡Deja de entrometerte!! -dice la señora.

-¿Y por qué no la dejas tú tranquila?

-¡Necesito a alguien como ella! -responde la señora.

Ni idea de para qué.

-Déjala en paz. No le esta haciendo daño a nadie. Sólo está observando.

Yo estoy triste, cansada, me agarro a aquel hombre sin tener ni idea de lo que pasa porque empiezo a estar harta de la dichosa señora cansina. ¿Es que no tiene a nadie más a quién perseguir?

-¡¡Sabes que tarde o temprano será mía!! -dice, con un convencimiento que me hiela la sangre.

Ay, madre.

Salimos volando de allí. Llegamos a tierra firma. El amable super-héroe me deja en el suelo.

-Tienes que irte -me dice con dulzura.

-Pero, ¿por qué no me deja en paz?

No recuerdo la respuesta. Lo siento, es un sueño.

En cuanto él desapareció y el paisaje volvió a ser lo relevante me olvidé del asunto. De él y de la señora. Solo miraba a la gente feliz. Igual la felicidad es un "sonido". No lo sé. Pero era verano y todo estaba bien. 

En fin, usé mi coche para irme y llegué a mi oficina. Qué sueño tan raro. Me encontré con un compañero que es amable conmigo (el del smoking) y le saludé. Pero, cuando quise sacar el coche del aparcamiento, casi no puedo y luego había un montón de policías.

Primero pensé: "Qué tonta, ¿hay tanta policía y no te has dado cuenta del altercado?"

Bajando la avenida con el coche, me empezó a preocupar que todo estuviera bien (si llevaba todos mis objetos personales, etc) y paré el vehículo. Me bajé a revisar todo y entonces subió otro coche azul por la carretera y dio un frenazo, bloqueando el camino. Tenía todo el morro delantero golpeado. 

Bajó una chica que conozco, que ya no está en la empresa.

-¡Las catástrofes, cuando pasan, vienen juntas!

"¿Qué?"

Es una chica morena de ojos azules. Nunca hablamos mucho. 

-He golpeado mi coche y me ha pasado esta otro cosa más... -me explicó, no recuerdo lo que era-, ¡todo junto! ¡Parece que hay temporadas en que todo viene todo junto!!!

Ladeé la cabeza. ¿No se suele decir "hola" como saludo?

-¿Estás bien?

-Sí -me dijo-, pero no he ido a trabajar.

Entonces vi que un jefe mío antiguo bajaba por la acera, seguramente a hablar con ella.

-Resulta que tengo un restaurante y va un famoso allí -me dijo-, y he ido a hablar con una productora para hacer una serie.

Escuché a la chica sin querer ser descortés. Pero es que el famoseo me importa muy poco. Ella me siguió hablando de su proyecto, su vida, la entrevista con la productora... Muy bien. Nos despedimos. Me dijo algo más. Algo sobre gente que era "sustituta" de otra gente. Y yo le dije algo y ella contestó que no, que algunos seres humanos (entiendo que, trabajadores) son solo "sustitutos". 

¿¿?? Se refería a que no se "activan siempre" sino que trabajaban en "sustitución" solamente. No entendí una palabra.

Bajé a pie por la avenida y volví a encontrarme con el océano.

Yo, cada vez que aparecía la maravilla de ese espacio amplio y el sonido del verano y la paz, ocupaba mi foco de atención y me olvidaba de lo demás. Así que vi un bar y entré.

Me senté allí, tranquilamente, mirando las olas, respirando. Se estaba tan bien.

De pronto suena una campanilla.

Y entra una mujer.

Sabéis quién, ¿verdad?

Sí lo era. Pero yo... no la reconocí. Porque me había olvidado ya de ella. Me olvidé. Era la misma señora pero... me olvidé, no me di cuenta.

No había puerta a mi alcance por la que escapar. Ella estaba junto a la única salida. No me di cuenta.

-Esa chica, ¿qué pretende hacer con su vida? -dijo.

Era una extraña. En un bar. A veces, los extraños nos hablan en sitios comunes. La miré sin sentir alarma. Aunque su comentario era claramente malintencionado.

-Tiene un restaurante y un famoso suele ir allí. Pretende hacer una serie o vender la historia.

-Entonces, ¿va a dejar su trabajo? -me dijo-, ¿es esa forma de vivir? 

Miré a la señora. 

-Yo no sé lo que va a hacer o lo que no va a hacer -contesté-, y no hablo mal de los demás, si lo que pretende es tener una conversación para criticar a otro ser humano.

La sonrisa que se le puso en la cara tenía de humor lo que yo de super-héroe.

-¿Y por qué no hablas mal de la gente? -me preguntó.

-¡Pues para empezar porque la gente te sorprende! -le dije-, ¿sabe? hoy dicen una cosa y mañana hacen otra. Y yo no soy quién para juzgar... lo mismo puede trabajar en mi empresa y por las tardes montar su propia productora, ¿sabe? O lo mismo no vende esa historia, o sí la vende, o igual se ha olvidado ya de todo el asunto. No es asunto mío. Lo que hagan o no hagan otros. Si vas a juzgar a alguien por un momento de su vida en el que lo ves, ¡te va a sorprender luego, de lo que puede ser capaz! Así que si pretende que hablemos mal de ella, se ha equivocado de persona.  

Se había acercado, estaba junto a mí.

-¡Ya te tengo! -dijo.

Y me desperté. 

😶



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