Sobre juegos...
No sé muy bien de qué escribir esta entrada, así que.. ¡va de juegos!
Cuando era pequeña, jugaba al ajedrez con mi padre. Me gustaba mucho y mi figura favorita era el caballo (= la L). No sé, me parecía genial ir haciendo Ls por el mundo.
Yo siempre elegía negras. De llevar las blancas, creo que me habría negado a jugar.. ¡jajajaja! No me gustaba el álfil. Nunca me gustó. Me parecía un reyezuelo venido a menos... además, en casi todos los jaques acaba interviniendo... por lo menos, en los míos.
Me encanta el enroque (la Torre) Lo malo es que para hacerlo tenías que estar ya desesperado....
En serio, a veces provocaba que las partidas tuvieran un enroque... me acuerdo cuando mi padre me lo enseñó. Pero... os digo esto como os digo que también jugábamos al parchís. Nunca le dimos demasiada importancia al ajedrez. Y no sé jugar bien, desde luego. Sólo digo que me gusta.
Me diréis, ¿y la reina, Nelly?
Mmmmmh.... me gusta más el caballo. Sí, vale, la reina es la... reina. Pero su cabeza rueda pronto. Pero está bien, sí, me gusta.
Muchos años después, leí "Sin noticias de Gurb". Donde dice: Gurb y yo solíamos jugar al ajedrez (...) a menudo acabábamos partidas interminables con lo que él denominaba el mate pastor.
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Ese mate ocurre en dos movimientos, ¡jajajajajajaj!
¡Jajajajajaja! Como me reí... y habían pasado... mil años.
Avancemos unos años:
-¡Eva!
-¡Dime!
-¡Ven, que te enseño un juego muy chulo!
La informática y los ordenadores eran novedosos. Mi hermano había colocado dos pantallas en el salón. ¡Dos! ¡Si tener ordenador era ya algo de otro mundo... no te digo nada con dos pantallas! De esas de "culo gordo", abultadas.
Me senté en una silla, delante de un teclado, y mi hermano me enseñó un bonito campo verde, (esto igual ya os lo he contado) y me dijo: "Va de construir ciudades".
Vi un asentamiento bastante primitivo, y mi hermano me enseño cómo iban los mandos de aquel juego. Así que empecé a darles... un pozo (y salen más aldeanos), ahora semillas (y se ponen a sembrar), ahora ¡ovejas! ¡y construyen un cercado!
Emocionada... les di más pozos, más semillas, más ovejas, una vaca, una casa, ¡una biblioteca! ¡UNA CATEDRAL! ¡Un maestro constructor! ¡cemento! ¡ladrillos! ¡Caballos!... ante mis ojos, aquellos bichitos virtuales (señores y señoras) empezaron a construir su civilización. ¡Y qué bonita era! Más calles empedradas, más gente, más ladrillos, más granjas, más ovejas, más caballos, ventanas con farolillos, etc.
Tras media hora, tenía un enclave urbano medieval, de lo más hermoso. Y la gente bailaba como en la película de Rapunzel.
En estas que, de repente, miro hacia la pantalla de mi hermano. Una horda de soldados (como los romanos en las aventuras de Axterix) parapetados tras escudos cuadrados, se mueven al mismo son. Y veo como discurren... hacia un lado de su pantalla. La atraviesan... ¡¡¡llegan al marco y siguen andando!!!
..... y entonces..... tras salir de su pantalla por el lado izquierdo... ¡¡¡entran en la mía POR EL DERECHO!!
Con expresión de lo más neutra observo como esa horda de soldados entra en la ciudad, arrasa la ciudad, se va de la ciudad... dejando a su paso humo, piedras, ruinas y campesinos corriendo y gritando.
Mis caballos, mis granjas, mis sembrados de heno... mis fiestas de la cosecha.
Mi hermano se levanta (cuatro años median entre los dos) me pone una mano en el hombro y dice:
-¡¡Gracias!! ¡Sin nada que destruir no era tan divertido!
😶 Y se va.
Veinte años después, este episodio sale en un viaje familiar. Mi madre, que no sabe por qué nos estamos tirando de los pelos nuevamente, pregunta la causa, yo le digo que mi hermano es "un destructor de mundos" y él contesta, mirando a mi madre: "Le digo que construya una ciudad y hace... Ciudad Alegría. Ni un Muro le puso. Ni una catapulta".
Aaaaaaaaa, pero, ¿¿¿había catapultas???
¡¡¡¡¡Había muros!!!!¿¿¿Quién construye muros pudiendo hacer bibliotecas... catedrales!!!!??
Protesto. Mi madre se ríe. Y al final, nos reímos todos.
Ciudad Alegría, dice... bah! ¡IGGGGNORANTES!!!
En otra ocasión me enseñó a jugar al Doom. No me gusta el Doom. Y cuando me ponía a gritar porque me pone de los nervios juegos de peleas, va mi hermano y dice:
-¡Espera! ¡Mejor con esto! -y me cambia el arma a una moto-sierra.
¡AAAAAAAAAAAAH!!!! (se me oye)
-Vale, perdón, me refería a esto -y me cambia el arma a manos desnudas.
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡aaaaaaaAAAAAAAAAAAAAAAhhh!!!!!
Y nos reímos y abandoné corriendo el sillón del jugador.
Luego empezamos a jugar a los caballeros del Imperio y los Jedis.
Nunca he sido "muy" de videojuegos.
Con los amigos íbamos a los recreativos. Ahí nos "viciamos" a dos: futbolín (oh, sí, soy MUY buena) y uno medieval. A mí me gustaba el tekken pero solo verlo, no jugaba. Como el Street Fighter. Nosotras (mis amigas y yo) echábamos partidas a uno que elegías un personaje e ibas por el bosque lanzando espadas a esqueletos. Era guay, había un mago, un caballero...
De ahí, pasamos a los billares. También soy buena en el billar. ^^
Y de ahí pasamos a las tardes con los amigos, donde ocurrió una cosa.
Aunque no lo creáis... yo soy muy competitiva.
Era muy buena en baloncesto (alero izquierdo) Era muy buena en fútbol (nos llamaban Oliver y Benji...) La capitana del equipo de baloncesto era la líder de mi grupo de amigas, ¡y qué grupo! ¡Qué risas! Destrozábamos a los entrenadores... dimitieron tres... pero ganamos tres años la liga juvenil..y lo dejamos cuando, al competir contra mayores, dislocaron el hombro a Gema.
Se acabó el baloncesto. La levantaron a ella y al balón y la lanzaron.. a ella y al balón. Se dislocó el hombro. Hubo quejas en la APA y se acabó.
Entonces algún lumbreras decidió que jugáramos al rugby. Me rompí la muñeca.
Ay que ser i***a.
Fue "fuera de tiempo". Tras una "melé", bueno, más bien la pitaron, el que peleaba conmigo por el balón me soltó y me empujó en el hombro.
Mirad qué estupidez. Me empujó en el hombro porque yo tenía el balón y era fuera de tiempo, di tres paso...
...uno, .... dos... tres... hacia atrás. Por el empujón. Tres estúpidos pasos y caí, de espaldas. A lo que, claro, giré el cuerpo y apoyé todo mi peso en la muñeca derecha.
Ya que el balón lo sostenía con la izquierda. Igual que me lavo los dientes con la izquierda, friego con la izquierda, sujeto tazas con la izquierda, y de niña lo agarraba todo con la izquierda.
¿Que por qué soy diestra? Hablad con mis padres, ¡jajajajaja! Consideraron que era más fácil (como muchos niños) que dejara ese mal hábito de usar la izquierda para todo.
Y, ciertamente, llevan razón. Soy zurda contrariada, ¡menudo trauma! ¡Jajajajajajajajajaj!
Total, que me rompí la muñeca... pero no lo supe. Y teníamos un baile y así estuve dos semanas... hasta que me volví a caer. El traumatólogo de urgencia me hizo una radiografía y dijo la frase: ¿Pero cómo llevas dos semanas así?
La caída... lo empeoró. Se me puso como un globo. Y me perdí el baile, me pasé un verano con escayola y mis amigas se enfadaron conmigo. Mucho.
😤 Y todo por un empujoncito fuera de tiempo. Que si dices: ¡me lesioné marcando el punto de partido! vale. Pero "Pitaron melé y me dieron un empujón... di tres pasitos para atrás... y me fui para el suelo"
Puessss.........
Dejemos el deporte y volvamos a los juegos de mesa. Aunque, hay una anécdota genial del día aquel que, estando todas cubiertas en el campo enemigo (baloncesto), una de mis amigas se paró, nos miró. Miró nuestro propio campo, despejado, ya que estábamos todas en ataque... se dio la vuelta 😂😂😂 y lanzó a nuestra propia canasta. Mientras todas gritábamos su nombre, seguido de la palabra NOOO, NOOOO.
Me río al recordarlo. Lanzó dos tiros libres... falló, ¡jajajaj! y todos gritando. Fue genial.
En fin, al volver a los juegos "de interior" empezó a haber enfados entre los amigos y yo me ponía nerviosa con eso. Pasados varios años y varios grupos, un amigo "muy jugador", dijo:
-¡Es que no te gustan los juegos de fastidiar al otro!
Pues no.
Ni el punching ese, ni el musking, ni "somos vecinos y te lanzo cubos con escorpiones"... todo eso no me llama.
A mí me gusta colaborar. Lo curioso es que una amiga mía, que se llama como una corriente de pacifismo oriental, y no por eso, es que el nombre es también el de una princesa Ebrea. En fin, esa amiga... que es todo amor, y paz y valores morales... va y dice:
-¡¡Yo si no hay sangre, no juego!! ¡Nada de esas ñoñeces que le gustan a Nelly!
Me llaman Nelly. Tenemos nicks, yo también la llamo a ella por el suyo. Es Arwen.
Así que jugar con Arwen es como subirte al barco de las valkirias para ir a invadir... no sé, Islandia. Es una guerrera. Una vez, fue rarísimo, nos tomaron el pelo con los quesitos del Trivial. Ganamos (Coso es guay)y nos dijeron que, además, debíamos ganar una ronda de todos los quesos. Bueno, no os lo vais a creer... acertamos, por pura casualidad, todas las preguntas que nos hicieron... ¡un trivial de los 80, que ya ni los países existen! y qué risas... Luego resulta que no hacía falta hacer eso.
Total, que de esas tardes de juegos y con otros colegas, sí que merece la pena destacarse, el Secret Hitler.
Se trata de un juego (puede herir la sensibilidad, lo sé, algunos lo conocéis, otros no, pero por favor, separadlo de la historia), donde los nazis quieren subir al poder. No tiene demasiada complicación, es algo así como: Salen dos cartas, una es una ley liberal, la otra es nazi (tomemos por liberal... del bando contrario, pues de liberalismo si queréis hablamos otro día) y las cartas se van pasando, ....
... solo se promulga una ley. El malo y su cómplice intentan que sean solo leyes de su partido. Los buenos, intentan descubrir al malo y su cómplice. Pero como nadie sabe quién es quién.
Me tocó ser Hitler. Ya veis. Menuda carta. Y heme aquí en estas soledades mirando al jugador de mi izquierda. En un grupo.... ese jugador es muy jugador. La casa y los diez mil juegos apilados detrás, son suyos.
Le mir con ojos de cordero y le paso la ley nazi.
Mi amigo levanta las cejas y empieza: "¡Es mala!" ¡ES LA MALA!
😶 "¿Os he hablado alguna vez de mi invisibilidad?"
Sí, ¿verdad?
("¿Sómos invisibles, Coso?" Lo somos)
("¿Me ayudas?" Claro)
Ojos azules con pupila dilatada:
-Pero ¿qué dices. J? ¡Tengo dos leyes, alguna te tendré que pasar! ¡Qué quieres que le haga!
Si las dos son malas...
Llega la siguiente ronda.
Quito la ley buena y le paso la mala. Mi amigo, y aquí empezó lo divertido, da un bote en la silla.
-¡PERO QUE ES LA MALA! -grita.
En serio, qué divertido.
-¡ES... que es ellla, ES ELLA!!
🤣🤣 La gente me mira. Mi mejor amigo, dos invitados.
Pongo cara de Construí una ciudad sin Muros.
La gente empieza a debatir entre ella.
-¡Calla, so cenutrio! ¡Que es Mengano! ¡Yo digo que es Mengano!
-No, es fulano...
Tercera ronda. A punto de ganar. Deliberadamente, paso la ley que me interesa...El parlamento es nuestro, allá va el Canciller.
Mi jugador más cercano, se pone en pie. Desesperado. Verdaderamente desesperado.
Y grita:
-¿¿¡¡PERO CÓMO NO LO VÉIS????!!
🤣🤣🤣Bienvenido a mi Mundo, Jaime.
-¡ES LA MALA! ¡ES MALÍSIMA!
😂😂😂😂 No lo ven, ¿verdad?
Empieza a hacer aspavientos, porque voy a ganar. Mientras los demás debaten estupideces, basadas en estupideces con indicios estúpidos.
😂🤣
Jaime da un golpe en la mesa y les pregunta si no son conscientes de lo que está pasando aquí. Yo sigo con la misma cara, a la que añado un ligero movimiento de negación y el ceño contrariado como diciendo: "No... no entiendo, Jaime" Y él grita:
-¡¡¡¡¡¡Que es Hitler!!!!!! ¡¡¡¡Pero como podéis no verlo...!!!!!
(si yo te contara...)
Los otros se ríen de su estado y de su enfado. Y aquí viene lo curioso, también.
Jaime se sienta, derrotado.
Se enfada con los demás, no conmigo. Sus ojos y los míos se encuentran, le sostengo la mirada.
"No sé de qué hablas, Jaime"
Yo no soy "nadie".
"Nadie" está detrás de Coso.
La carta es de Coso, no mía.
Podríamos hablar de Capas y Capas de seres superpuestas unas sobre otras.
Realmente, ¿quién es el de la carta? ¡Jajajaja!
Gano la partida. Se desvela el cómplice (no lo sabíamos) que me ayudaba. ¡Jaime los llama idiotas y abandona la habitación! Al volver me dice que SOY MALA.
Mucho.
Los demás se ríen. Y en la siguiente, lo cuento para acabar, pasa esto:
Yo soy liberal. Paso, por tanto, leyes liberales. Pero en esa partida se forma una fenomenal bronca.
Mi mejor amigo arremete contra varios. Con sorpresa, y tras varias rondas, me digo a mi misma:
"Cuánta confusión".
Fijaos que yo no suelo pillar muchas cosas. Me tienen por inteligente,... pero soy poco "lista", ¿vale? Quiero dejarlo claro porque... tenéis que entender mi perspectiva.
"Qué caos"
La gente debate, como siempre, pero hay muchas, muchas voces. Mi mejor amigo señala a unos, a otros. Ataca. Crea dudas.
"Dios mío, esto parece la vida real"
Al cabo de un rato no sabes si hablan de la ley... os solo están atacándose y defendiéndose unos de otros.
Acabamos, ganamos los liberales... por poco, y se descubre que él era Hitler.
Ladeo la cabeza y frunzo el ceño.
-Pero... pero si los has atacado a todos -digo.
Y mirad la respuesta:
-Claro. ¡Porque me interesa el caos! ¡Es lo que quería!
🤔😦 Esto ya me lo dijo el actor en su día: "Eva, hay quien saca rédito del río revuelto. Hay quien, en el caos, se hace rico."
Caramba, menuda posición.
Saludos!!!






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