Nelly y la Red Social.


Os voy a narrar lo que me ha pasado, quede como anecdótico y, por favor, que nadie le de importancia.
Hace unos días encontré a alguien especial en Facebook.
Mi formato digital favorito es el Blog (como emisora) y durante años fui muy activa en un Foro literario. No me gusta twitter (lo hice por la Editorial Espasa), y con Facebook lo mismo me tiro sin mirarlo un mes que me da por subir algo y lo cotilleo más. Tengo 2 facebooks  (está justificado, aunque a Facebook no le parece bien). Uno es de escritora (también lo hice por Espasa, de hecho lo llevó la Editorial unos meses tras el lanzamiento del libro) y el otro es el mío (que le dije a Espasa que era personal)
Bien, el Facebook de autora es imagen. Se supone que es bueno tener 2000 amigos y todo eso. En fin.
El caso es que al encontrar a esta otra persona en Facebook, me emocioné. Mucho. Y claro, le mandé una solicitud.
Me emocioné lo suficiente como para brillar de ilusión. Varios días jajajajaj!!!!. Bien, pero a la par que me emocionaba pensaba... "¿y qué verá esa persona si me visita?"
Ahí empezó el problema.
Oiga, ¿mi Facebook cómo se ve? Puedo establecer paralelismos entre lo que no ve esa persona y lo que no veo yo de ella. Puesto que estamos en el mismo punto. Dos desconocidos conocidos que se encuentran en Facebook. Ambos sin aceptarse.
Ok. Me empecé a cuestionar cosas y descubrí que Facebook tiene una herramienta para ver cómo se ve tu perfil público. Y me pareció bien. No se ve demasiado. Pero algo se ve.
A los pocos días y, tras una presentación literaria que debería haber anunciado a bombo y platillo en redes (y no lo hice, así de "extraña" soy), me dediqué a sacar fotos en un jardín botánico y las subí a mi Facebook personal.
"Qué fotos tan bellas", me dijo un amigo poeta.
Me sentí bien. Me encanta sacar fotos. Además es que son fotos de lo que nos rodea... luego algún amigo me dice: ¿¿se puede saber cómo has sacado esto, de... esto???
jajajaj!
Me encanta el Facebook para ver viajes de mis amigos. Ver mundo. Y buenas noticias. Ok.
De esto que, antes de entrar en el jardín botánico, tuve una revelación (más bien andando por él) ¡oh, cielos! si esta persona entra en mi otro Facebook, ¡¡no me va a ver a mí de verdad!! ¡Tengo que avisarla! (ya que era un batiburrillo de noticias literarias pero poco ordenado)
Y mandé un sms. (De Facebook. Si alguien se ha perdido ya con tanta interconexión que abandone...)
Resulta que Facebook tiene dos tipos de sms: los de toda la vida y los de "instala el Messenger". Bien. Yo el Messenger lo he tenido dos años y lo he quitado otro. Ocupa mucho, quería bajarme una cámara. Pero tan nerviosa estaba que a la porra el espacio y los megas, me bajo el Messenger otra vez.
Ok.
Llego a casa, cumplo varios compromisos sociales (feliz feliz feliz) y enciendo la televisión.
¿Sabéis qué echaban?

"Los Disparates de Facebook". En la 2.

- Esto....-miro la pantalla, ceñuda.

- Locuras que han ocurrido por publicar cosas -dice el busto parlante.

- Vaya -digo en voz alta-. Qué casualidad.

Al ver el Documental (que no vi entero) entro en pánico. ¿¿¿¿Qué ha pasado qué por qué????
Jajajaja!
Rápidamente, entro en mi Facebook de autora y me digo: ¡¡pero qué puñetas!! Me pongo a borrar desconocidos. Veo amigos artistas con dos mil, tres mil seguidores... ¡pero si no conocen a ninguno! ¡A la porra la imagen! Borrar, borrar, borrar.
Me hace gracia, claro, porque todo esto comenzó por encontrar a esa persona en Facebook. Esa persona especial. Y ya entrar en esta espiral de revisa lo que ves, que igual hay que cambiar algo.

Borrar. Nada, fuera! ¿mil amigos? ¡Dirás mil desconocidos!
Uffff!!!
En serio, estuve a un paso de cerrarlo.

Me levantó por la mañana.
De nuevo reviso mi móvil con la esperanza de que el Messenger me diga si esa persona especial ha leído mi mensaje... o no. Ya que estoy, salgo de 3 grupos. Y ya que estoy, reviso mensajes bloqueados o sin aceptar.

Uno dice: "Vas a pensar que estoy loco por hacer esto, pero te he visto hoy en el metro y nunca había hecho algo así pero... ¿te apetece tomar un café conmigo?"

Este mensaje lo recibí hace un año. Lógicamente, nada más verlo pensé: "¡¡¡¡¡viruuuussss!!!¡¡Virus!!¡Spamw!!! ¡Lo que sea!!! ¿¿¿Quién eres??? ¡¡Cómo me puedes mandar un sms por esta vía!!!"

No lancé el teléfono por la ventana del vagón porque van cerradas herméticamente. En serio.
No dije ni mú.
Pero ni mú.
Ni borré el mensaje no fuera a ser que se tratara de un marciano (jajajaja!!!) y al pulsar "borrar" se adueñara del móvil. A saber. Ahí quedó.

Pasa año y medio.

Decidida a cambiar el contenido del Facebook de autora e intrigada por todo esto, elimino messengers y de pronto topo con el mensaje. Esta vez, lo leo despacio. Tal como vi ayer en el reportaje de "¡mira todo lo que hay en Facebook!" entro en la web del muchacho y veo que no es un virus, es un muchacho de verdad. Con tendencia política e inquietudes contrarias a las mías. Igual solo coincidimos en lo de la cámara de fotos. Pero bueno, es un ser humano.

Y contestó: "¿De verdad me viste en el metro?"

A los dos minutos me responde: ¿¿¿Año y medio??? ¿¿¿Has tardado año y medio en contestarme????

Respuesta de Nelly: "Creí que eras un virus".

jajajaja!!!

¿Por qué os cuento esto? Una romántica como yo ve maravilloso que un chico en una cafetería se acerque y le diga: "¿te puedo invitar a un café?" ¿Veis? ¡Eso es genial!
Pero si lo trasladas a un sms amenazador y frío en una pantalla... Ah!, jajajaj, espera, es que se me ha ido la pinza. Cuando le dije que si el café podía ser en cierta cafetería que me recomendó el Muso, que yo le enseñé a un amigo y ahora somos fans de dicha cafetería, me hizo gracia porque le puse: "está en el centro" y mi lado mental en cursiva me dijo: (¿Del Universo?) y me entró la risa tonta, porque realmente ponerle a alguien: "vamos aquí, está en el centro" lo más lógico es que te diga: ¿centro de qué?. Por eso me hizo gracia que mi pensamiento me contestara "centro del Universo". Sí, bueno, es una cafetería increíble, con unos tés increíbles y no sé que pasa que vamos y nos reímos. Es un lugar importante.

Total, que el chico es mi vecino. Que tiene tela la cosa, que sea mi vecino. No hace falta ir al centro de la ciudad cuando el centro entre los dos está a una manzana de aquí.

Conclusión: Facebook. Todo está conectado. Ahora más que nunca. Puede ser malo, puede ser terrible... o puede ser la versión actual de: ¿puedo invitarte a un café?
Conclusión dos: oye, si alguno está pensando que de ese café va a salir algo más, ¡niente! De hecho me estoy pensando que mejor no quedo...



Y colorín colorado,
¡Este cuento sobre la Red social se ha acabado!
Ahora dejad de mirar la puñetera pantalla del ordenador y prestar atención a esa otra pantalla invisible, a través de la cuál veis el mundo.


2 comentarios:

David Hernando Arriscado dijo...

Hace unos años me paso algo muy similar. Vi un mensaje de un año atras jaja, estaba interesada... pero en como actuaba. Dijo que le gusto y me preguntaba donde había estudiado y eso... ya me dio palo contestarla jaja. Asi que has sido muy valiente jj.
Saludos!!

Nelly dijo...

Jajajaj! Ya te contarè en persona.

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